Entre Sombras

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Summary

Stella, una chica idealizada, vive dentro de una fantasía casi insoportable junto a un círculo de amigos cliché. Su mundo se derrumba cuando conoce a Rowan, un chico al que no le importa el qué dirán. Atraída por su diferencia, Stella decide darse la oportunidad de conocerlo mientras ambos atraviesan los diecisiete.

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo Uno

⋆.˚ ☾⭒.˚

—Bienvenidos —dije abriendo las puertas de par en par y mostrando una sonrisa de oreja a oreja.

Los nuevos apenas me veían. Estaban más centrados en calmar sus nervios o en los que intentaban impresionar a las nuevas chicas. Este era el último grupo a darles el recorrido y ya sería libre unos días de los nuevos integrantes a la preparatoria.

—Soy Stella Richardson —me presenté manteniendo la sonrisa en mi rostro—. Yo les daré el recorrido por su nueva escuela. Síganme.

Sin mirar atrás comencé a caminar por el largo pasillo de la preparatoria que mostraba casilleros y salones, pasillos qué conectan con los laboratorios y el resto de aulas. Es una preparatoria enorme sabiendo que son pocos los alumnos adolescentes en este pequeño pueblo, lo único bueno del espacio de sobra es que no tenía que pasar empujando personas, tenemos el espacio suficiente para caminar sin tener que oler a los que no conocen lo que es un desodorante.

—Cada aula tiene su respectivo nombre arriba—mencioné señalando una de las aulas—. Viene con número según su semestre. En sus horarios encontrarán las aulas a las que asistirán.

Continué por el pasillo dando indicaciones de dónde cada aula se encontraba e incluso algunas recomendaciones acerca de la comida en la cafetería.

—Aquí tenemos partido cada que la semana termina y por mes el partido con preparatorias de pueblos vecinos —rodeamos la cancha entera como si fuéramos deportistas—. Nuestra mascota es un mapache. Para quien sea la próxima mascota debe tener cuidado que el traje es apestoso.

El recorrido continuó siendo aún más aburrido y repetitivo que el semestre pasado. Aprendí del derecho y al revés cada una de mis palabras pues era la que siempre repetía en cada inicio de semestre. Incluso llegué a dar recorridos a los flojos que no fueron capaces de acudir al primero o a los que se sienten tan nerviosos que no pueden recordar bien dónde queda cada aula de la preparatoria.

Atravesamos nuestras dos canchas y los laboratorios incluyendo el laboratorio abandonado de química contando la leyenda. Lo mejor de mi día era asustar a los nuevos con viejas leyendas que me contaron los más grandes en mi primer día. No podía romper la tradición que se va de generación en generación.

—Y esa ha sido nuestra querida preparatoria— mantuve mi sonrisa quedando en medio del pasillo.

Los nuevos me miraban sin tener expectativas de esta nueva etapa que se supone debe ser una gran experiencia para ellos.

—Si se sienten perdidos busquenme —seguí caminando hasta el final del pasillo para llevarlos a la salida—. Gracias y nos vemos mañana en clases.

Apenas se fueron cerré la puerta de la entrada y respire hondo. Después de este último recorrido sé que mañana me esperan aún más dudas que hoy. Con niños perdidos qué buscan ser populares y en qué grupo pueden encontrar aquello. Estaba por salir de nuevo cuando sentí un vacío, recordé que abandoné mi bolsa en la primer aula que pise apenas llegué a la preparatoria.

Puse los ojos en blanco y con pasos largos y flojos comencé a caminar en dirección de aquella aula. Era la del fondo al final del pasillo obligándome a atravesar toda la preparatoria por milésima vez en el inicio de semana.

Entre en el aula perdida en el silencio de la preparatoria. Esta vez mi momento de respiro se vio interrumpido tan pronto una presencia me acompañó en el aula.

Un chico saltaba de alergia dándome la espalda y repitiendo un "si" con tanta emoción que me fue imposible no soltar una risa.

Apenas la risa se me escapó me lleve una mano a la boca para taparla abriendo los ojos en grande arruinando el momento. El chico se detuvo girando en su propio eje para mirarme con pánico. Su cabello largo se movió junto a él provocando qué algunos mechones apenas me dejaran ver sus cejas.

—Sigue en lo tuyo —lo deje de mirar y me dirigí al escritorio del profesor—. Solo vine por algo rápido.

Sonreí conteniendo las risas qué querían salir. Al llegar hable con el profesor quien me contó que hoy le entregaría las calificaciones a los reprobados del semestre pasado. Supongo que el chico debe estar aquí por eso.

Si tan solo pudiera verse a sí mismo se estaría burlando de lo tonto qué se ve festejando que acaba de pasar matematicas con la calificación minima.

—¿Solo vienes por eso o a burlarte de mí? —alzo ambas cejas con brusquedad.

Apenas tomé mi bolso me di la vuelta y lo mire culpable mordiendo mis labios para no soltar más risas de las que ya me delataban.

—Ah eres Stella —mencionó formando una sonrisa burlona—. No eres tan buena gente como todos dicen después de todo.

¿Cómo puede decirlo en voz alta como si nada? ¿con qué cara? ni siquiera se quien es y eso ya lo dice todo, no tiene derechos.

—Creo que iré a reportarte con la orientadora —solo podía ver como su sonrisa se volvía más grande.

La poca sonrisa que dejaba ver se borró en cuestión de segundos cayendo a una expresión preocupante. Sentí un miedo recorrer mi cuerpo pues sabía lo que me esperaba.

—No me reí de ti —negué con la cabeza apretando el agarre de las correas en mi bolso—. Ni siquiera sé quién eres.

No mentía del todo, se que es amigo de un tipo que molesta a Alessia, hasta eso no conozco más de él o siquiera su nombre.

—Creí que Richardson conocía a todos —mantuvo firme su sonrisa burlona casi como si disfrutará el intentar hacerme sentir mal.

—Conozco los grupos —corregí—. Se qué tu perteneces a los rockeros/metaleros amantes del gran ruido y la "música"

—¡¿Cómo te atreves a llamar ruido a mi música?!

Su ceño se frunció como si yo le hubiera dado justo en una fibra sensible.

No veo porque se ofende de una realidad, en ese grupo les gusta explotarse los oidos con esa extraña música.

—Oh, la orientadora va a estar fascinada con esta información.

El amenazó con salir. Por instinto y reputación corrí a la puerta quedando como barrera impidiendo qué el pelinegro salga del aula. Se sentía mal como si lo estuviera secuestrando.

—¿Qué sigue? ¿Sacar mis órganos? —cuestionó mirándome con intensidad como si el que fuera a sacar los órganos fuera otro.

Tragué saliva nerviosa. Casi podía escuchar los regaños de Richard o los de Alessia por arruinar mi reputación y ensuciar mi apellido.

—No fue con afán de ofender —negué con la cabeza a gran velocidad.

Mi corazón latió con tanta fuerza siendo invadida por un miedo que hace sudar mis manos. Una punzada se hace presente en el pecho, mi garganta duele a pesar de que el momento en que mi reputación termine no ha llegado.

—¿Quieres hacer conocida tu música? Puedo promocionarte.

—No me interesa crear música —soltó estando firme frente a mi.

Todo mi cuerpo sudaba en frío a pesar de ser épocas de otoño donde el día es nublado y frío apenas dejando ver el sol. El pueblo no tiene un clima como tal, siempre es agradable como para llevar sudaderas o blusas de tirantes a la vez.

—Fue un mal entendido —continúe esperando no ser apuntada por falsas acusaciones—. No me he reído de ti.

De pronto el chico retrocedió y comenzó a soltar enormes carcajadas como si acabará de ver el mejor acto de comedia frente a él. Me sentí confundida, aún así me mantuve en la puerta por si resultaba ser una distracción para que baje la guardia.

—¡Debiste...!—las risas seguían apenas dejando al pelinegro hablar—. ¡Tu cara...!

No paraba de soltar grandes carcajadas dejándome como la tonta. Me crucé de brazos y esperé que su repentino ataque termine incluso cuando parecía ser eterno.

Abrí la puerta y salí del aula escuchando sus risas de fondo. Creo que no irá con la orientadora pero si lo hace creo que sería mejor pedirle ayuda a Alessia. Cada que ella hace alguna cosa fuera de lugar o bastante fuerte inventa una gran historia que hace ver sus comentarios como fuera de contexto. Como sea no tengo ganas o tiempo para seguir escuchando como se burla de mi.

De nuevo camine por el mismo pasillo esta vez con pasos rápidos y firmes. Me sentía tonta lo que encadenaba al enojo por hacerme sentir humillada estando solo nosotros dos. No podía verme enojada ante los demás aun cuando es difícil evitarlo.

—¡Espera! —exclamó a lo lejos.

Con las pocas palabras que intercambiamos fueron suficientes para poder reconocer su voz. Al menos por este día porque estoy segura que a las semanas me olvidaré incluso de su rostro. Suelo hablar mucho con demasiadas personas así que para mí es difícil recordar a todos.

—No sabía que Stella Richardson sea capaz de reprobar.

El pelinegro quedó a mi lado ambos caminando con la misma velocidad acelerada. No sabía si era mutuo, al menos yo tenía una gran prisa por llegar a casa y dormir todo el día descansando de la humanidad en este pueblo. Tengo demasiada convivencia qué siento podría afectarme.

—No reprobé —negué con la cabeza—. Solo vine a dar el recorrido a los de nuevo ingreso.

—Ah —soltó como si no le importara.

No tendría porqué importarle aun así no dejaría que supusiera algo erróneo y después lo contara esparciendo rumores.

—Entonces no me sorprende —su tono se volvió aburrido.

Se que no me corresponde responder y aun así ya estaba abriendo mi bocota para decir lo primero que se me venga a la mente cuando solo quería llegar a la puerta lo más pronto posible para así poder largarme a casa y no tener que seguir compartiendo el mismo oxígeno que él.

—Bueno me esfuerzo bastante con mis calificaciones.

Para mi la única razón de venir a la preparatoria es para mantener mi reputación. Apenas sé en qué clase o en qué día estoy. Si por mi fuera hasta iría ebria pero tampoco soy tan descarada para hacer algo así.

—Un Richardson siempre da lo mejor de sí ¿no?

Me detuve de golpe provocando que el chico hiciera lo mismo confirmando que copiaba mis acciones. Ladeo la cabeza y sonreí forzando mis labios más de lo normal.

—¿Por qué sugieres eso? —cuestione manteniendo mi expresión.

—No lo hago —se encogió de hombros indiferente demostrando que no podía importarle menos estar junto a mi—. Tu padre lo repite mucho. Debería ser el lema de tu familia.

—Oh, no conoces a mi padre —solo cambié mi sonrisa por una burlona.

Continúe caminando por lo que el chico de nuevo copio mis pasos siguiéndome hasta poder alcanzarme.

—Él es muy bondadoso. Tal vez malinterpretes sus frases.

—No dije que lo hiciera —soltó una risa burlona de manera tan descarada—. Pero creo que es algo negativo y opresivo.

—Mi padre siempre dice que demos lo mejor de nosotros desde la bondad y la humanidad que tenemos en nuestro interior.

No tengo idea si Richard es un filósofo. Lo que sí sé, es qué no le importa nada más que como el mundo lo ve a él. No lo tiene que decir para saberlo, llevo toda mi vida analizando a Richard, se como tratarlo y qué no decir frente a él.

—Debe ser extraterrestre para decir que hagas cosas por humanidad.

—Si lo fuera ya lo sabría —me encogí de hombros forzando mi sonrisa lo más gentil que se pueda—. Pero aclarando tu ideal. Papá piensa que hemos perdido lo humanos por buscar el perfeccionismo, que a veces parece que los animales cambiaron de rol con los humanos pues los que dicen ser humanos hacen cosas tan crueles que parece solo existir en lugar de ser.

—No sabía que el señor Richardson podría llegar a ser tan profundo —suspiro llevando sus manos a la cadera—. Lo subestime después de todo.

Dudo mucho que Richard sea capaz de leer algo tan profundo cuando apenas lee las portadas en el periodo donde sale. No piensa por su propia cuenta y ya querría intentar sonar como un sabio. A veces pienso que las personas en este pueblo son tan tontas por tenerlo en un pedestal.

—Aunque un poco hueco y fácil de predecir.

Auch, me ha dolido saber que mis intentos por darla de filósofo sólo no la da. Un talento descartado en mi infinita lista de talentos ocultos.

—Son frases de mi padre. Gracias a sus sabios consejos llegué a donde estoy ahora.

—¿Y qué se supone que haces? —preguntó casi como un insulto.

—Ayudo  a los demás —respondí con obviedad.

—¿Esa es tu razón de ser? Irte por la bondad esperando ser recompensada.

—La bondad no se recompensa —intente mantener mi tono amable y suave.

Me es difícil cuando él corrige mis frases motivadoras qué suelen ser bastante útiles cuando alguien se siente perdido. Incluso algunos profesores me han pedido consejos y les ha ido bastante bien. No veo el momento en que solo diga "oh qué dulce eres" y yo hacerme la humilde y seguir con mi vida olvidando su existencia.

—Lo haces porque te nace—explique apretando tanto como pude el agarre en mi bolso—. Y si no tienes alguna duda o algo en que pueda ayudarte entonces me iré.

De verdad esperaba que no me pidiera un consejo que no le será útil o que solo lo haga para molestar y siga negando todo lo que diga.

—Creo que he tenido mucha filosofía de tu padre —asintió entrecerrando los ojos.

El abrió la puerta de la entrada principal. Apenas estaba por pasar cuando mi cabeza chocó con su espalda siendo tan descortés que incluso cerró la puerta en mi cara dejándome dentro. Mordí mi labio inferior y me aferre a mi bolso, podría jurar que estaba por romper las correas. Apenas abrí la puerta lo vi subir al primer transporte público que llegó. No vi su cara pero con solo ver su espalda fue lo suficiente para sacarme de mis casillas.

Mi semana comenzó mal sabiendo que es domingo primer día de la semana y las clases aún no empiezan. No se si esto es alguna señal del destino que me estará avisando que mi semana no será la mejor, o quizá este semestre no será el mejor de todos.

Apenas el autobús se fue el auto de Susan apareció frente a la preparatoria. Sin pensarlo dos veces corrí en su dirección entrando al asiento de copiloto y cerrando la puerta con tanta fuerza que me sobresalte en el asiento.

Si Richard estuviera aquí me estaría regañando por tratar mal a su pobre bebé.

—¿Cómo te ha ido Ela? —dejó ver una sonrisa en sus labios tan cálida que por un segundo me olvidé de la experiencia con ese chico.

Para mi buena suerte Susan, mi madrastra es quien ha venido a recogerme después de un día lleno de convivencia no deseada por parte del chico y los de nuevo ingreso.

—Bien —mentí con descaro recargando mi cabeza en la ventana—. Muchas dudas que resolver, nada que no pueda manejar.

—Ah me alegra —asintió con la vista puesta al frente tan concentrada en conducir—. Hice pasta Alfredo para comer. El otro día mencionaste que tenías ganas y por ser tu último recorrido decidí celebrar.

ᯓ★

—Pues mi semana en Europa ha sido regular —la voz de Alessia sonó tan monótona que la simple idea de salir del pueblo parecía basura comparada a su verano.

La cafetería de la preparatoria estaba como siempre infestada de personas. No me agrada tantos olores mezclados en un solo lugar más los enormes murmullos o los músicos que tocan sus instrumentos cuando muchos buscamos descansar después de las clases.

—Eso no decías en la fiesta de España —se burló su hermano mellizo, Mason.

Mason mordió su hamburguesa apenas soltó su comentario lleno de burla fingiendo estar desconcertado de su alrededor.

—Pero a ver —interrumpió Desmond jugando con el tenedor de su extraña comida revuelta y sin figura—, ¿se fueron por toda Europa o solo España?

—Pues o sea estuvimos en muchas ciudades de España —respondió Alessia arrugando su nariz y mirando mal a Desmond.

—Sí amor pero no es lo mismo decir que te pasaste por toda Europa a decir que por toda España.

El último de mis amigos, Aron, miraba a los demás mal rodando los ojos cada vez que Alessia movía un solo músculo. Yo solo negué sonriendo pues se que de todos nuestros amigos Alessia no es su preferida. Suele burlarse con que el rubio es falso y de tanto tinte quedo tonta pero Alessia asegura ser rubia natural.

—Sigue siendo Europa —se encogió de hombros tomando una manzana cortada de su topper.

Mason colocó uno de sus brazos alrededor de mi cuello atrayendome a él. Seguía comiendo en silencio devorando su hamburguesa.

—Ay niña. Esa es la importancia del porqué los padres no deben pagar para que sus hijos pasen las materias —Desmond puso los ojos en blanco ignorando las malas miradas de los mellizos—. Vuelven más lento su aprendizaje.

—Bueno ¿y tú a dónde has ido? —preguntó la rubia dándole la peor de las miradas—. Porque según recuerdo no subiste nada a tu Instagram. O sea casi parecías un fantasma sin responder mis reels, Moony.

Alessia parecía querer matar a Desmond con la mirada fugaz que daban sus ojos verdes.

Ambos hermanos son muy diferentes, Alessia es rubia de ojos verdes mientras que Mason es pelirrojo compartiendo los mismos ojos que su hermana. Ambos son muy similares a sus padres, es como si se hubieran clonado solo que al revés.

—Fui a un retiro en el bosque —respondió Desmond sin dejarse humillar por la rubia—. Me confiscaron mi celular. fue muy útil para conectarme con la naturaleza y mi yo interior.

—¿Fuiste a un retiro espiritual, Moony? —pregunte alzando una ceja.

—¿Te aceptan ahí? —cuestionó Alessia sin poder creer lo que escuchaba como si fuera un invento—. O sea no sabía que la iglesia ya permite a los gays.

—No lo hacen y nunca lo harán tonta —le responde Desmond casi olvidando su papel de chico pacífico conectado con su interior—. Es parte de sus requisitos o las reglas no lo se. No juzgo y espero no ser juzgado.

—Oh lo hacen —asiente la rubia sonriendo con burla ante su amigo—. Pero no frente a ti.

Desmond mantiene una mala mirada en la rubia ante sus sonrisas burlonas y descaradas.

Desmond es casi lo contrario a los mellizos. Mientras que los hermanos parecen personajes de película, Desmond es un poco más renovado. Mantiene su papel de amigo gay y con mejor vestimenta que la de los mellizos. Es cliché pero son parte del equipo de fútbol y porristas por lo que siempre llevan sus uniformes. Desmond mezcla demasiadas prendas de vestir en una misma idea que es como ver un arcoíris frente a ti, un arcoiris vintage.

—¿Y qué hiciste en vacaciones cariño? —preguntó Mason dejando su hamburguesa de lado para mirarme.

—Bueno no hice tantos viajes como ustedes, ni pase el verano buscando a mi yo interior.

—Námaste —susurró Desmond juntando sus manos y haciendo lo que parece ser una pequeña reverencia en su lugar.

—Le ayudé a papá en una de las campañas para recolectar dinero y apoyar a las madres de bajos recursos —respondí, simple, formando una sonrisa ligera intentando demostrar humildad—. Fuimos a varios pueblos y algunas ciudades del país promoviendo la campaña.

No pude tener un verano más inútil y aburrido como este. No participé al cien en la campaña solo acudí a dos pueblos y me quede en casa porque Richard temía que arruinara su importante trabajo y que lo avergüence frente a sus amigos de dinero. Me sentí como presidente viajando para promover su falsa campaña.

—¡Oye es verdad! —exclamó Desmond con entusiasmo—. Te sacaron fotos y saliste en casi todo el país.

—Mason y yo guardamos la portada del periódico donde saliste —sonrió la rubia dándome una mirada similar al orgullo—. ¿Por qué no nos cuentas tu verano Aron?

Aron tomó aire preparándose mentalmente para hablar. Se notaba a kilómetros que no tenía ganas de intercambiar palabras con nuestros amigos y que tampoco le gustaba mucho la atención que le estaban dando. Todos como siempre le miraron esperando a que responda. Quien se miraba más ansiosa era Alessia qué llevaba una sonrisa extraña.

—Me quede en el pueblo —respondió cortante sin molestarse en moderar el tono de su voz.

Desmond puso los ojos en blanco y continuó comiendo de su extraña comida. Fue difícil leer más allá de su expresión pues se mantuvo inexpresivo después de las palabras de Aron. Mason en cambio no mostró alguna expresión más que una mirada aburrida. Deposito un beso en mi cabeza que provocó un escalofrío en mi cuerpo. Alessia en cambio estalló a carcajadas de esas con las que te sientes lastima, con las que no te atreves a decir más.

Las risas de la rubia se escuchaban por toda la cafetería. Nadie la miraba mal pues sabían lo que les esperaba si tan solo emiten una apenas notoria mueca.

—Cierra la boca Alessia —masculló Desmond sin mirarle casi como si su palabra fuera un invento de mi imaginación.

—Lo siento mucho —las risas de Alessia disminuían, se notaba en el esfuerzo que hacía por retenerse—, siento que tus padres tengan un hijo tan aburrido.

Aron de nuevo puso los ojos en blanco. Se puso de pie y tomó la bandeja para comenzar a alejarse de nuestra mesa. Las risas de Alessia aumentaron tan crueles qué no me atreví a decir más. No tenía idea de a donde iba Aron, al menos no le ha respondido a la rubia.

—Alessia —soltó Mason con un tono amenazante y mirada profunda puesta en su hermana—. Al menos disimula.

—May tiene razón.

—No me llames May, Desmond —advierte Masón.

—¡Ah! —exclama con más drama del normal—. Ahora soy Desmond.

La mandíbula de Mason se tenso apretando sus dientes con tanta fuerza que podrían chocar. Estaba molesto y se notaba, al menos intentaba mantenerse al margen.

Coloque mi mano sobre su pierna como un intento por calmar la situación al menos de parte del pelirrojo.

—No empieces Mason —esta vez fue la rubia quien soltó a modo de regaño pero con una sonrisa burlona detrás—. Estamos riéndonos de Aron.

—Y eso es lo que quiero evitar —su mirada se suaviza teniendo el efecto que esperaba—. Aron es amigo de Stella, no puedes tratarlo mal.

Aparte mi mano de su pierna, esperaba no verme mal, lo hice con tanta velocidad que me sentí señalada como si todos me apuntaran aunque nadie me veía. Sentí un arrepentimiento qué fue difícil de ignorar, no me arrepentía al apartarme, sino al hacer aquella acción como si Masón fuera un desconocido para mí, como si ambos fuéramos dos extraños.

—No me gusta lo común —respondió simple encogiéndose de hombros como si sus palabras no tuvieran un peso—. Aron es alguien del montón, un personaje común.

—Pero con padres importantes —agregó Desmond.

Las palabras de Desmond hicieron que a la rubia se le formará una enorme sonrisa en el rostro, no era de burla, no sabría describir qué era lo que a ella le gustaba de eso.

El padre de Aron es el alcalde. Sus padres son muy amigos de Richard así que lo conozco de toda la vida, no hay cumpleaños en que Aron no esté. Nuestras familias tienen una sorprendente y larga historia de bastantes años. Nadie sabe como inicio pues parece ser una amistad que dure por toda la eternidad de generación tras generación.

—Solo lo incluimos a nuestra mesa por sus padres —la sonrisa de Alessia seguía esta vez más con burla.

—Y por Stella —añadió Mason apretando su agarre en mi.

De nuevo una extraña sensación me invadió. Sentía fuertes ganas por irme a casa, solo desaparecer de la cafetería. Mire a mi alrededor y me encontré con algunas miradas en mi. Algunas se giraban de inmediato y susurraban, otras no se molestaban en girar observando con todo el descaro. Me molesta no saber si sus palabras son negativas o positivas. Si hablan mal de mi o si son halagos. Alessia no entiende porque no estoy acostumbrada si toda mi vida las personas han estado sobre mí conociendo cada aspecto de mi como los admiradores con un artista solo que yo no soy artista ni tengo admiradores. Se que son personas con una vida aburrida en este pueblo, buscan crear rumores, crear algo con lo que puedan alimentar su cordura. La mayoría de sus palabras suelen ser positivas y las otras que al menos he escuchado son preguntas de a qué punto puedo perder la paciencia, será una locura si digo que lo han puesto aprueba.

—No puede ser —susurró la rubia llevándose una mano a la cien.

—Al menos disimula niña —murmuró Desmond acercándose al oído de Alessia aun siendo audible para mi.

Desmond no llevaba una expresión que lo delate, no como Alessia que parecía escupir espuma de la boca por la rabia. Casi tenía que empezar a convulsionar por algo que no sabía que era. Ya sospechaba de qué o quién podría ser.

Gire mi cabeza encontrándome con la peor escena dramática que he visto en mi vida. Detrás de mí en una mesa al fondo se encontraba Rohan un chico de cabello turquesa qué llama la atención a donde quiera que vaya.

Se que si me pierdo y no encuentro el pueblo puedo guiarme por la cabellera de Rohan para volver a casa.

Rohan se viste de manera extravagante con los enormes pantalones cortos llenos de cadenas y la camisa enorme con un estampado extraño. Aún con su apariencia su brazo pasa sobre los hombros de una chica castaña bastante atractiva qué va con pantalones ajustados y una chaqueta de cuero café. Un estilo más limpio a Rohan. La castaña llevaba una mirada seria, fría como si fuera la villana del cuento como si anduviera por ahí pisando a todos sin importarle quien sea.

—Espera —de nuevo gire mi cabeza esta vez en dirección de mis amigos con más sorprenda de la esperada— ¿quién es el de cabello negro?

—¿Cuál de los dos? —preguntó Desmond con una sonrisa pícara—. ¿Jasvon el guapo?

—¿O Rowan el sucio? —agregó la rubia mirando con asco hacia la mesa del fondo.

No conozco sus nombres pero de entre las cinco personas de ahí reconozco al pelinegro del recorrido. Aún recuerdo la impresión extraña que me lleve de él, habló mal de Richard incluso cuando yo me he inventado su personalidad.

—No lo sé —me encogí de hombros indiferente ante la situación—. El de la camiseta negra con personajes extraños.

—Los dos se visten igual —el pelirrojo formó una mueca en su rostro con asco.

—¿Por qué la pregunta Stella? —cuestionó la rubia con el tono serio y el rostro inexpresivo.

He visto lo que pasa cuando Mason se interesa por lo indebido, cuando le gusta algo que a Alessia no y esa parte en ella me asusta.

—¿Acaso estás interesada en uno de ellos? —una sonrisa llena de malicia se dibujó en el rostro de Desmond—. Yo ya le eche el ojo a Jasvon, fíjate en Rohan o si prefieres un cambio extremo en Lauren.

—Agh ni menciones a esa rubia falsa —pusó los ojos en blanco Alessia antes de formar una mueca de asco.

Me gire de nuevo atrás buscando con la mirada la chica rubia que mencionan. La encontré junto al chico pelinegro qué vi aquel día. Su cabello es rubio como Alessia lo menciona pero con la raíz color negro, es una chica de piel pálida con los ojos maquillado en negro llena de cadenas adornando su bluson largo morado. Si no fuera por las medias que lleva debajo pensaba que vendría en vestido.

—¿Qué hay con ella? —pregunté de nuevo viendo a mis amigos intentando analizar sus rostros.

—¿Entonces te interesa ella? —pregunta Mason con un tono burlón mezclado a indignación.

Solté una risa lo que provocó que el pelirrojo también lo hiciera mirándome fijo dejando ver sus perfectos dientes blancos y alineados.

—No me interesa nadie de esa mesa—negué con la cabeza—. Nunca les había dado tanta atención.

—Y debería seguir así —habló Alessia con la mirada fija y seria en la mesa—. Es mejor vivir en un mundo de secretos que saber una verdad que te puede matar.

Nunca había escuchado ese lado de Alessia. Abrí los ojos sorprendida.

Cuando dicen "Pienso en una rubia tonta y guapa típica de películas" todos pensamos en Alessia, no es la más dotada o sobrante de inteligencia eso es claro.