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El olor a ozono y a metal caliente colgaba en el aire del local de ensayo, un perfume que para Jimin era mΓ‘s reconfortante que cualquier flor. El estruendo de la baterΓa era un latido cardΓaco sordo y visceral que vibraba hasta sus huesos.
Sus dedos, largos y delgados, callosos por las cuerdas de su bajo, se deslizaban por el mΓ‘stil de madera con una familiaridad que era casi una extensiΓ³n de su propia voluntad. Llevaba el pelo negro y desordenado, un contraste radical con la melena dorada y suave que le caΓa sobre los hombros. Sus ojos, delineados con un trazo de kohl que los hacΓa ver mΓ‘s grandes y penetrantes, estaban cerrados, perdiΓ©ndose en el riff gutural que Γ©l mismo creaba.
Era un Omega, sΓ, pero no el tipo que la sociedad esperaba. No habΓa sumisiΓ³n en su postura encorvada sobre el instrumento, solo pura y concentrada agresiΓ³n. Su olor, una mezcla inconfundible de cuero viejo, canela y una dulzura subyacente como el Γ‘mbar, era un desafΓo constante, un cartel de neΓ³n que parpadeaba, βNo soy lo que parezcoβ.ο»Ώ
La puerta del local se abriΓ³ con un chirrido, dejando pasar una rΓ‘faga de aire fresco que contrastaba violentamente con la atmΓ³sfera cargada del interior. Jimin no necesitaba abrir los ojos para saber quiΓ©n era. El olor lo delataba.
No era el de un Alfa tΓpico, no era ese aroma a tormenta, a tierra mojada y a dominaciΓ³n cruda que la mayorΓa de los de su clase exudaban. El olor de Jungkook era diferente. Era a lluvia de primavera, a pΓ©talos de loto mojados, a miel reciΓ©n cosechada y a esa cosa indescriptible que era simplemente, β²Jungkookβ². Un aroma que podΓa ser tan tierno como un cachorro y, al mismo tiempo, poseer una profundidad que recordaba el poder latente bajo esa superficie.
AbriΓ³ los ojos y lo vio. Jungkook estaba apoyado en el marco de la puerta, con una sonrisa tonta en la cara. Llevaba una camiseta de un color tan brillante que dolΓa verla, con un dibujo de unicornio que brillaba en la oscuridad del local.
En sus manos sostenΓa una pequeΓ±a bolsa de papel, de la que sobresalΓa el extremo de un paquete de pegatinas hologrΓ‘ficas. Sus grandes ojos oscuros brillaban con una admiraciΓ³n pura y sin filtros mientras observaba a su Omega.
β Has terminado.. βdijo Jungkook, su voz era una melodΓa suave, un contraste perfecto para el caos sΓ³nico que se desvanecΓa.
Jimin soltΓ³ un ΓΊltimo acorde, resonante y profundo, antes de dejar que su bajo colgara del hombro.
β Acabas de perderte el mejor solo de mi vida.. βreplicΓ³, pero no habΓa mordaza en su voz, solo un afecto cansado.
Se acercΓ³ a Jungkook, que lo recibiΓ³ con los brazos abiertos. El abrazo era una contradicciΓ³n en sΓ mismo.
Jungkook, el Alfa, envolvΓa a Jimin, el Omega, con una delicadeza casi reverencial. Su cuerpo era fuerte, una muralla de mΓΊsculo sΓ³lido bajo la piel suave, pero la forma en que sus brazos se cerraban alrededor de Jimin era protectora, no restrictiva.
Jimin se hundiΓ³ en ese abrazo, inhalando profundamente el aroma limpio y dulce de su pareja. La calidez de Jungkook era un ancla en su mundo caΓ³tico. SentΓa el pecho de su Alfa latir contra su espalda, un ritmo constante y seguro que apaciguaba la energΓa frenΓ©tica que siempre corrΓa por sus venas.
β Te traje algo.. βsusurrΓ³ Jungkook en su cabello. Jimin podΓa sentir la sonrisa en sus labios contra su piel.
LevantΓ³ la mano y mostrΓ³ las pegatinas. Eran formas de estrellas, lunas y pequeΓ±os planetas, todas con un brillo iridiscente que cambiaba de color con el movimiento.
Jimin soltΓ³ una risa, un sonido ronco y genuino.
β Eres un niΓ±o.. βdijo, pero tomΓ³ una de las pegatinas, una estrella de color azul pΓ‘lido, y se la pegΓ³ en la mejilla a Jungkook.
El Alfa parpadeΓ³, sorprendido, y luego su sonrisa se hizo aΓΊn mΓ‘s grande.
β Ahora tΓΊ brillas.. βdijo Jimin, sus dedos rozando la piel suave de la mejilla de Jungkook.
El viaje de vuelta a su apartamento era un ritual. Caminaban de la mano, sus dedos entrelazados en un ajuste perfecto.
Jungkook hablaba animadamente sobre una nueva serie de acuarelas que habΓa visto, mientras Jimin asentΓa, medio escuchando, mΓ‘s concentrado en la sensaciΓ³n de la mano de su Alfa en la suya.
Eran un espectΓ‘culo andante, un imΓ‘n de miradas para cualquiera que se cruzara con ellos. El gigante de ojos redondos y sonrisa inocente, vestido como un arcoΓris, y el chico delgado y pΓ‘lido con la mirada desafiante de un punk roquero.
Nadie entendΓa su dinΓ‘mica, y a Jimin le encantaba. Les pertenecΓa solo a ellos.
Su apartamento era un reflejo de su uniΓ³n. La mitad era el caos organizado de Jimin, pΓ³steres de bandas de rock en las paredes, equipo de mΓΊsica caro, pΓΊas y cuerdas de guitarra esparcidas por las mesas.
La otra mitad era el santuario de Jungkook, lienzos con acuarelas etΓ©reas, estanterΓas repletas de figuras de coleccionista de colores brillantes, y una pequeΓ±a mesa donde organizaba sus cientos de cromos y pegatinas.
Era un choque de mundos que, de alguna manera, funcionaba en perfecta armonΓa.
Esa noche, la armonΓa se manifestΓ³ en su dormitorio. La luz de la luna se filtraba por la ventana, iluminando el desorden de la habitaciΓ³n.
Jungkook estaba desnudo en la cama, las sΓ‘banas blancas en contraste con su piel bronceada. Su cuerpo era una obra de arte, cada mΓΊsculo definido pero sin ser exageradamente voluminoso. Era fuerza contenida, la potencia de un animal salvaje domesticado por el amor. Su erecciΓ³n se erguΓa contra su estΓ³mago, gruesa y pesada, el glande de un color rosado intenso y brillante ya con un lΓquido translΓΊcido que se acumulaba en su punta. No era agresiva, simplemente estaba allΓ, una afirmaciΓ³n de su deseo.
Jimin lo observΓ³ desde el umbral de la puerta, todavΓa vestido con sus jeans negros ajustados y una camiseta gastada. El aroma a Alfa en celo era mΓ‘s fuerte ahΓ, mΓ‘s Γntimo. Era miel y testosterona, una combinaciΓ³n que hacΓa que el interior de sus muslos temblara y un calor hΓΊmedo comenzara a formarse en su entrada.
Su propio cuerpo respondΓa, sus pezones se endurecΓan bajo la tela de la camiseta y el dulce aroma a canela de su Omega se volvΓa mΓ‘s espeso, mΓ‘s dulce, una invitaciΓ³n silenciosa.
Se quitΓ³ la ropa lentamente, sus ojos nunca abandonando el cuerpo de Jungkook. La piel de Jimin era pΓ‘lida, casi translΓΊcida bajo la luz de la luna, marcada aquΓ y allΓ‘ por el tatuaje de una serpiente que se enroscaba en su brazo. Su cuerpo era delgado, pero fibroso, con la tensiΓ³n de un atleta. Sus caderas eran estrechas y sus piernas, largas y definidas. Su miembro, en reposo, descansaba sobre un saco de testΓculos pequeΓ±os y apretados, pero la verdadera obra de arte estaba oculta.
Jungkook se sentΓ³, apoyΓ‘ndose sobre sus codos, su mirada siguiendo cada movimiento de Jimin como si fuera la ΓΊnica cosa que existiera en el universo. El deseo en sus ojos no era feroz, sino hambriento, una devociΓ³n profunda que quemaba mΓ‘s que cualquier lujuria.
β Ven aquΓ.. βsusurrΓ³, su voz un ronco murmullo que vibrΓ³ en el aire denso del dormitorio.
Jimin obedeciΓ³, moviΓ©ndose con una lentitud deliberada que era una tortura y una promesa. Se deslizΓ³ bajo las sΓ‘banas, y el contraste de su piel frΓa con el calor radiante de Jungkook los hizo jadear a ambos.
El Alfa lo recibiΓ³, no con una toma de posesiΓ³n, sino con una fusiΓ³n. Sus brazos se enroscaron alrededor de Jimin, sus manos grandes y callosas deslizΓ‘ndose por la espalda lisa de su Omega, trazando la curva de su columna vertebral hasta llegar a la hendidura entre sus nalgas. AllΓ, la piel era aΓΊn mΓ‘s suave, mΓ‘s caliente.
Jungkook lo girΓ³ con suavidad hasta que Jimin quedΓ³ boca arriba, completamente expuesto bajo su escrutinio. Durante un momento, solo lo mirΓ³.
Sus ojos oscuros recorrΓan cada centΓmetro de su cuerpo, el tatuaje de la serpiente que parecΓa cobrar vida con cada respiraciΓ³n, sus pezones pequeΓ±os y oscuros ya erectos y ansiosos, el plano de su estΓ³mago que se contraΓa con la anticipaciΓ³n.
β Hermoso.. βsoplΓ³ Jungkook, y la palabra no era un cumplido, era un hecho.
Y luego, su boca descendiΓ³. No fue un beso, fue una exploraciΓ³n.
Sus labios, suaves y llenos, se posaron primero en el cuello de Jimin, no en el punto de uniΓ³n donde un Alfa posesivo clavarΓa sus dientes, sino en la piel sensible que lo rodeaba. LamiΓ³, probando la sal de su piel, el sabor ΓΊnico de su Omega. Su lengua era hΓΊmeda y cΓ‘lida, trazando patrones que hacΓan que las piernas de Jimin se abrieran en una invitaciΓ³n instintiva.
BajΓ³ mΓ‘s. Su boca encontrando un pezΓ³n. Lo rodeΓ³ con la lengua, lentamente, sintiΓ©ndolo endurecer aΓΊn mΓ‘s bajo su minuciosa atenciΓ³n. Luego lo succionΓ³, suavemente al principio, aumentando la presiΓ³n hasta que una punzada de placer agudo y directo recorriΓ³ el cuerpo de Jimin, haciΓ©ndolo arquear contra Γ©l.
Una mano de Jungkook se deslizΓ³ por su estΓ³mago, sus dedos jugando con el vello fino que lo cubrΓa antes de bajar aΓΊn mΓ‘s, hasta rodear el miembro de Jimin, que ahora estaba completamente erecto, un arco de carne pΓ‘lida y dura. El pulgar de Jungkook rozΓ³ el glande, extendiendo el fluido preseminal que brillaba bajo la luz de la luna.
Jimin soltΓ³ un gemido ahogado, sus caderas impulsΓ‘ndose hacia adelante, buscando mΓ‘s fricciΓ³n, mΓ‘s de ese toque.
Pero Jungkook no tenΓa prisa. Su boca continuΓ³ su viaje descendente, dejando un rastro de saliva y besos hΓΊmedos por el estΓ³mago de Jimin. LlegΓ³ a su ombligo y lo lamiΓ³, una acciΓ³n tan Γntima y sorprendente que Jimin rio nerviosamente, el sonido convirtiΓ©ndose en otro gemido cuando la mano de Jungkook apretΓ³ su miembro con una firmeza perfecta.
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