𝕯𝖊 𝕺𝖙𝖗𝖆 𝕯𝖎𝖒𝖊𝖓𝖘𝖎𝖔́𝖓 [Damian Wayne Y Tu]

Summary

Tras causar problemas y caos en su dimensión, la princesa ________ Butterfly es mandada a la Tierra por sus padres para que aprenda a comportarse como una princesa, sin saber que eso solo sería el inicio de aventuras más emocionantes. El actual Robin de Gotham, Damian Wayne, se verá envuelto en extrañas y curiosas situaciones por su nueva invitada, teniendo en duda sus sentimientos por cierta mitad demonio al conocer a esa princesa de otra dimensión.

Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

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I͜͡d͜͡a͜͡ a͜͡ l͜͡a͜͡ T͜͡i͜͡e͜͡r͜͡r͜͡a͜͡

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Ambos padres se regresaban a ver pensativo, la chica frente a ellos se encontraba tensa y temerosa por el siniestro silencio que había en la sala del trono. Así paso varios minutos hasta que la madre dejó salir un sonoro suspiro, la chica por fuera parecía algo tranquila, con las manos sudorosas y una expresión incomoda, pero por dentro gritaba y lloraba en lo que le rogaba a sus padres que no la castigarán.

—Esta bien, en vista que Santa Olga ha sido clausurado por su incidente— soltó la madre, la reina Moon Butterfly.

—¿Y...me van a dejar volver?— pregunto con duda la hija menor de ambos reyes.

—Hija, créeme que nos gustaría...— el rey River Johansen fue interrumpido por su esposa.

—Debes aprender a comportarte como una princesa, si aquí no haces caso con las clases, te escapas a hacer desastres en el pueblo con Star y te escapaste de Santa Olga con Pony Head por una tonta revolución que inició tu hermana... ya no se que hacer contigo...—soltó con cansancio la reina, dejo recostar su espalda en el respaldo de su trono y masajeo su sien con la yema de sus dedos. La princesa sintió la decepción que sentía su madre con pena, su padre regresó a ver con una mirada triste a su hija y después a su esposa, aunque tenía razón, no tenía que haber sido tan dura al decir que ella ya no tenía remedio a sus ojos.

—Perdóname, madre— se disculpó la menor, agachó su cabeza y se quedó mirando el suelo. El lugar volvió a quedar en silencio unos segundos hasta que una idea se le cruzó por la cabeza a la princesa— tal vez si me mandan a la tierra como a mi hermana, podría cambiar, así como ella— propuso la joven, su madre dejó de masajear su sien para verla con agotamiento.

—No me vas a convencer de eso, señorita, Star está peor desde que llegó a la tierra—la reina dejo salir otro suspiro de cansancio y pensó en la idea de su hija. Star había fracasado porque había llegado a convivir en la tierra con personas normales y fuera de la nobleza, tal vez si mandaba a su hija menor con una familia más apta podría lograr hacer que se comportara como una verdadera jovencita de la nobleza— pero ahora que lo pienso, si hago algunos cambios en tu traslado...podría funcionar— comento pensativa, la joven alzo la cabeza y sonrío con alegría al escuchar la aceptación de su madre.

—¡¿En serio?! ¡¿Me vas a dejar ir a la tierra?!— la menor quería dar saltitos de alegría, pero se contuvo lo mejor que pudo para no seguir molestando a su madre.

—Si, pero yo misma elegiré la familia con la que te quedaras— sentencio para regresar a ver a su marido, el rey River regresó a ver con sorpresa a su esposa por la idea de mandar a su otra hija a aquel planeta desconocido.

—Muchas gracias, madre— respondió la menor, para después de una rápida reverencia poder irse del salón del trono.

—Querida... ¿estás segura de eso? Ella es la única hija que se quedó aquí con nosotros desde que mandaste a Star— River miro a su esposa con ojos llorosos, ya tenía suficiente con haber perdido a una hija, no quería terminar de perder a ambas.

—No la voy a dejar para que sigas malcriándola y enseñándole tus malos hábitos de rudeza de tu familia. Ella es una princesa y debe comportarse como tal— sentencio Moon con un semblante firme.

La joven princesa apenas salió del salón y de la vista de sus padres no dudó en dar saltitos de alegría, alejándose por los pasillos del castillo Butterfly mientras soltaba chillidos de emoción. Al fin podría salir a un ambiente desconocido. Su hermana le suele contar en las llamadas que tienen sobre como era ahora su vida en la tierra, tenía curiosidad y se emocionaba con cada historia que contaba de sus aventuras y sobre los lugares que ha visitado. Tenía envidia por ella, siendo la heredera al trono le daban más libertad como para dejarla en ese planeta, y ella que solo sería una princesa y la segunda opción no tenía aquellos privilegios.

Su madre siempre estaba más al pendiente de lo que hacía ella desde que se había ido Star, hasta le había prohibido salir del castillo. Cuando vio que aún así no hacía caso y se escapaba a escondidas decidió inscribirla a la escuela Santa Olga para princesas caprichosas.

Para mala suerte de Moon el lugar fue clausurado poco tiempo después tras una revolución de las princesas, que había iniciado su hija mayor para sacar a su mejor amiga y a su hermana melliza.

La princesa llegó a su habitación y corrió a tirarse en la cama, dejando salir unas pequeñas risas por la emoción, sin duda comenzaría a empacar sus cosas para poder salir de aquel gran castillo del que ya conocía cada rincón.



Las cosas de la princesa estaban siendo subidas al carruaje por los sirvientes, la menor estaba emocionada y eso se notaba por la gran sonrisa y sus ojos brillosos de alegría. —Y recuerda, has caso en todas tus lecciones y esfuérzate. El carruaje te llevará justo frente al lugar donde recibirás tus clases de etiqueta, tu padre y yo ya hemos hablado con el dueño del lugar para que te de un lugar donde vivir y estudios— informó la reina a su hija. —Te voy a extrañar, mi pastelillo de arándano— el rey River se acercó a su hija con los ojos a punto de soltar lágrimas, la menor extendió sus brazos y se agachó un poco para abrazar a su padre. —Aww, papá, yo también los voy a extrañar— la princesa abrazó con fuerza a su padre para después soltarlo e ir a abrazar a su madre. —Cuídate, hija— Moon beso la coronilla de la cabeza de su hija y la soltó, la menor estaba a punto de darse la vuelta para subir al carruaje, pero su madre la interrumpió— una cosa más antes de que te vayas, queremos darte un regalo— se apresuro a decir la reina, la princesa menor regresó a ver a sus padre, impaciente por saber cual era el regalo que sus padres le darían antes de su ida. La reina Moon le hizo una seña a un sirviente que estaba a varios metros detrás de ellos para que se acercara, el sirviente cargaba una alargada caja de madera y a un lado había un cuaderno. —Sabemos que es algo injusto que solo Star haya recibido la varita como reliquia por ser la heredera al trono, es por eso que nosotros queremos darte algo similar a eso— el sirviente se paró frente a la princesa y le abrió la caja de madera, dejando ver que en su interior se encontraba un bastón de rayas blancas y rojas con una cabeza de caimán en el mango.

La princesa miró con asombro el objeto que había dentro, ambos reyes se regresaron a ver con cierta inseguridad, pensando si estaba bien darles aquel objeto a su hija. —Como bien sabes, en la historia de la familia Butterfly la varita que tiene Star viene dándose de generación en generación a las futuras reinas cuando cumplen los 14 años. Pero hubo un tiempo en que la primera hija resultó ser un hombre, Jushtin Butterfly. Esta varita fue creada como una derivación de la original para él, hasta que la verdadera monarca naciera. Desde entonces esta varita ha sido pasada a los segundos hijos, ahora te pertenece— termino de decir la madre con una sonrisa triste.

La princesa mantuvo su vista fija en la varita en forma de bastón, fue acercando su mano derecha de manera lenta por la inseguridad de tomar aquella segunda reliquia de la familia, cuando al fin el objeto estuvo en sus manos y logró sacarlo de la caja, un destello envolvió el bastón y pareció en encogerse. Tras unos segundos el destello desapareció y dejó ver a una reluciente varita. Su forma era similar a la de su hermana, solo que los detalles eran completamente diferentes y en tonalidades azules y celestes; tenía un par de alas a los costados de color blanco, el mango de la varita era celeste y el cargador tenía forma de media luna, por último, en la mitad en la parte esférica estaba una gran gema azulada.

(Si no les gusta pueden cambiarla) Los ojos de la princesa relucieron con fascinación al ver que ahora portaba su propia varita mágica, ahora sentía que ya no estaba descolada de la familia. —¿Y ese cuaderno?— preguntó la menor con la varita en su mano derecha y apuntando dicho objeto con la izquierda. —Es el libro personal de los portadores de la varita de Jushtin, aunque tuvo su capitulo en el libro de hechizos, creo uno aparte para aquellos que no tuvieran la oportunidad de poseer el libro— respondió con simpleza la mayor. La princesa tomó el libro con su mano libre y lo miró durante unos segundos, logrando apreciar el color morado pastel de la cubierta del libro y los stickers que tenía.

—Eso es todo, ya es hora de que te vayas, hija— anuncio la reina para darle paso a uno de sus sirvientes para que abra un portal con las tijeras dimensionales, era de un tamaño grande para que lograra pasar todo el carruaje. —¡Adiós, papá! ¡Adiós, mamá! ¡Muchas gracias por el regalo!— se despidió la princesa con ambos objetos en sus manos, se subió al carruaje y guardo la varita en el interior de su vestido, dejo a un lado suyo el libro y asomo la parte superior de su cuerpo para seguir despidiéndose con la mano de sus padres en lo que el carruaje se ponía en marcha y atravesaba el portal.