Danil Rolan Ivanov
1
Moscú, Rusia.
—Mierda llego tarde a la reunión. Que estresante.—
Murmura Danil mientras camina rápidamente hacia una lujosa empresa.
Danil llega a la empresa algo agitado por el apuro.
Al ingresar al lujoso lugar se encuentra a dos hombres de trajes, uno que mide aproximadamente 1.95 y el otro hombre que se ve más anciano y de una estatura de 1.80 aproximadamente.
—Señores. Perdonen la tardanza, se me pasó la hora.—
Uno de los hombres lo mira de arriba abajo y luego voltea hacia el otro más anciano.
Danil deja su maletín sobre una mesa mientras se acomoda el traje negro justo a su cuerpo. Luego hace una seña con la mano derecha para que ambos hombres se sienten.
—Tomen asiento, señores. Aún tenemos negocios.—
El anciano con una sonrisa tranquila se sienta abriendo su maletín, mientras que el otro más joven se sienta un poco más apartado.
—Bueno. ¿De qué negocios querías hablar, Sr. Ivanov?— Habla el más joven mirando fijamente a Danil a los ojos esperando su respuesta.
—Ah si. Cómo saben la empresa de joyería que cree hace varios años empieza a crecer bastante rápido, así que les quería ofrecer un trato.—
El anciano levanta una ceja curioso cuando escucha la palabra “trato”. —¿Qué clase de trato, muchacho Ivanov?—
Danil sonríe ligeramente antes de volver a estar serio sacando unos papeles de su maletín. —Estos son acuerdos de colaboración de empresas. Quiero que pongamos productos justos.—
El anciano toma los papeles observando con una expresión seria. —¿Algo en específico? ¿O todo?—
El hombre más joven toma los papeles. Era un acuerdo de trabajo juntos, Danil ponía sus joyas como parte de las combinaciones del anciano.
—No es mala idea, Sr. Ivanov. Pero... ¿Qué tipo de joyas tiene exactamente?— El hombre más joven preguntó mirando a Danil.
Danil se gira hacia al hombre más joven con un tono algo más serio. —Enviaré un par de joyas a cada uno de los dos. Así lo van a comprobar por si mismos.—
El hombre más joven asiente con la cabeza gustando le la idea. Luego de un momento el anciano se levantó agarrando su bastón y su saco.
—Bien muchacho, Ivanov. Cuando tengas tiempo me mandas el producto. Pero no te aseguro que aceptaré fácilmente. Nos vemos joven.—
El anciano se volteó hacia la salida caminando lentamente con su bastón, mientras el hombre más joven se acercó a Danil algo serio.
—No quieras estafarnos. Eso sería un error enorme para tu empresa, joven Ivanov.— Danil asiente rápidamente con la cabeza sabiendo que no sería lo mejor hacer algo raro.
Ambos hombres salen de la oficina del primer piso del edificio. Una vez que se van Danil suspira aliviado internamente, luego se va hacia el ascensor.
Abre la puerta subiendo al último piso donde está su oficina. Un lugar lujoso pero poco iluminado y con una vista espectacular hacia la ciudad.
Se sienta revisando algunos papeles que la secretaria, una chica rubia con un saco de color azúl marino y una falda lápiz de color negro se los había llevado.
—Jefe, tiene una solicitud de una empresa con la cual hablo días atrás. Le traje los papele. Y ahora sí me disculpa... Me retiro.—
—Bien. Bien.— Danil agarra los papeles mirándolos rápidamente. Una empresa de diseño de trajes a medida aceptó trabajar con Danil.
El resto del día Danil se la pasa revisando más papeles de negocios importantes y solicitudes de colaboración con algunas empresas.
Más tarde decide irse pero al ver el desorden de la oficina decidió limpiar un poco. Mientras movía libro y algunas cosas más.
Limpio todo su espacio personal de trabajo. Luego agarra su maletín decidido a irse pero... Recibe un mensaje de alguien inesperado.
Era de los hombres con el cual estuvo hablando en la mañana. —“Buenas noches Sr. Ivanov. ¿Recuerda lo que le mencioné en la mañana?“—
Danil piensa un momento antes de responderle con un “Si”. El hombre al otro lado de la línea envía un mensaje rápidamente al ver la respuesta de Danil. —Bueno. Entonces olvídese de su empresa. Bien le dije que no quiera estafarnos.—
Danil queda sorprendido. Él mismo había revisado los productos hace unas 2 horas antes de que sean enviadas. —Las había revisado. Eran originales. Voy a averiguar quién las cambio en ese caso.—
El hombre al otro lado de la línea solo le envía un pulgar hacia arriba ante se de salir de linea del chat. Mientras tanto Danil se queda pensando.
HACE DOS HORAS: Danil está agachado revisando unos relojes de plata con detalles visibles pero no llamativos. También un collar de oro puro con pequeños detalles de diamante.
—¿Quién pudo cambiarlos tan rápido?— Danil se queda dando vueltas pensando. Luego de unos segundos la puerta se abre suavemente y entra un hombre (Este es Oleg Povlov, su mano derecha en la empresa) de traje negro,el pelo bien ordenado hacia atrás.
—Danil. ¿Qué tal te fue con el envío?—
Sonríe con desdén mirando un cuadro de unos miles de dólares. Danil nota como este hombre también lo mira a él con desdén, frunce ligeramente el ceño pero no dice nada.
—Alguien cambió los productos del envío por algo falso.— La sonrisa de Oleg se ensancha rápidamente.
—Que mal. Espero todo se solucione. Cualquier cosa me llamas, Danil.— Danil asiente con la cabeza antes de seguir con sus pensamientos. Oleg sale de la oficina con una sonrisa triunfante.
Mientras Danil toma su chaqueta larga y se la pone, agarra su maletín y sale de su oficina sin antes cerrar la puerta con lleve desde afuera.
Sale y se despide de todos mientras terminan de cerrar la empresa. Danil se acerca su auto, un Mustang negro. Abre la puerta y entra, cierra la puerta con un click audible perfectamente.
Enciende el auto y toma la carretera hacia las afueras de la ciudad, la oscuridad empieza a devorar todo a su paso por la carretera.
(Holaaaa. Espero les guste, yo ya me voy a mimir por la hora. Mañana cargo más episodios si es que se da el tiempo con mi paciencia. ¡Nos vemos!)
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