Capítulo 1
La mañana estaba gris en la ciudad de Atherion. El viento movía suavemente las hojas de los árboles frente al enorme edificio de cristal donde funcionaba la empresa Valka Industries.
Dentro del edificio, todo el mundo se movía con rapidez y respeto, porque el dueño acababa de llegar.
Zyren Valka.
Un joven empresario conocido por su inteligencia fría, su fortuna inmensa y su misteriosa vida privada. Su silla de ruedas eléctrica avanzaba por la entrada principal mientras los empleados se apartaban con discreción.
Zyren odiaba el contacto con las personas, especialmente con las mujeres.
Desde que nació, su cuerpo reaccionaba con una extraña enfermedad: cada vez que una mujer se acercaba demasiado, su piel comenzaba a irritarse, le faltaba el aire y tenía que recibir medicamentos inmediatamente.
Por eso siempre mantenía distancia.
Nadie podía acercarse demasiado a él.
Nadie… hasta ese momento.
En la acera frente al edificio, una chica corría apresurada con una carpeta llena de documentos en la mano.
—¡Llegué tarde, llegué tarde! —murmuraba nerviosa.
Su nombre era Lyara Noctis, una joven que trabajaba como asistente contable en una pequeña empresa que colaboraba con Valka Industries.
No estaba mirando al frente.
Y entonces ocurrió.
¡PUM!
Lyara chocó directamente contra la silla de ruedas de Zyren. Los papeles salieron volando por el aire.
—¡Ay! —exclamó ella, cayendo de rodillas mientras recogía las hojas.
—¿No puedes mirar por dónde caminas? —dijo una voz fría.
Lyara levantó la cabeza rápidamente.
Sus ojos se encontraron con los de Zyren.
Eran ojos grises, intensos y un poco cansados.
—Lo siento mucho —dijo ella nerviosa—. No lo vi.
Zyren frunció el ceño.
Esperó.
Uno…
Dos…
Tres segundos.
Nada pasó.
No hubo picazón en su piel.
No hubo dificultad para respirar.
No hubo alergia.
Sus ojos se abrieron ligeramente.
Era imposible.
Una mujer estaba a menos de medio metro de él… y su cuerpo no reaccionaba.
Lyara terminó de recoger los papeles y se levantó rápidamente.
—De verdad, perdón. Fue un accidente —dijo antes de irse corriendo hacia el edificio.
Zyren no dijo nada.
Solo la observó mientras se alejaba.
Su mente estaba llena de preguntas.
Nunca en toda su vida había pasado algo así.
Se giró lentamente hacia su asistente personal.
—Averigua quién es esa chica.
El asistente lo miró confundido.
—¿La que chocó con usted, señor?
Zyren no apartó la mirada de la puerta del edificio.
—Sí.
Su voz sonó baja… pero decidida.
—Quiero saber todo sobre ella.
Porque por primera vez en su vida…
había encontrado a una mujer que su cuerpo no rechazaba.