El último Lienzo De Busan O.S. by Kook4Minnie at Inkitt
Customize readability
Aa

EL ÚLTIMO LIENZO DE BUSAN O.S.

Summary

Jimin es un bailarín que está perdiendo la vista debido a una enfermedad degenerativa. Jungkook, su esposo y un talentoso pintor, decide que su última gran obra será pintar recuerdos en la piel de Jimin. Jungkook no usa pinceles, sino sus dedos y palabras. Cada noche, recorre el cuerpo de Jimin describiéndole los colores del atardecer en la playa donde se conocieron, haciendo que Jimin vea a través del tacto y el amor de Kook.

Genre
Drama
Author
Kook4Minnie
Status
Complete
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
13+

EL ULTIMO LIENZO DE BUSAN

La luz del atardecer en Busan siempre había tenido un matiz especial para ellos, era un dorado líquido que parecía derramarse sobre el Mar del Este, tiñendo las crestas de las olas con destellos de ámbar y cobre. Para Park Jimin, esa luz había sido su brújula, el escenario donde sus pies encontraban el equilibrio perfecto entre la gravedad y el aire. Sin embargo, este otoño, el dorado se estaba volviendo gris. No era un gris súbito, sino una neblina persistente, un velo de gasa que se interponía entre sus ojos y el mundo, devorando los contornos de los muebles, las líneas del horizonte y, lo más doloroso de todo, las facciones del hombre que amaba.

Jungkook lo observaba desde el umbral del salón, con el corazón apretado por una mano invisible. Ver a Jimin moverse por la casa era presenciar una danza de sombras y cautela. Sus dedos, antes tan seguros, ahora rozaban las paredes con una delicadeza punzante, buscando puntos de referencia en un hogar que se estaba volviendo un laberinto de recuerdos borrosos. La enfermedad degenerativa que atacaba al amor de su vida no tenía piedad, no robaba la vista de golpe, sino que la desvanecía como una acuarela expuesta a la lluvia, dejando atrás solo manchas de color y una incertidumbre aterradora.

--Ven aquí Minnie --susurró Jungkook su voz era un bálsamo de seda en el silencio del crepúsculo.

Jimin giró la cabeza hacia el sonido, sus ojos todavía hermosos pero con una mirada que parecía enfocarse en un punto infinito, buscaron la silueta de su esposo. Jungkook se acercó con pasos lentos, envolviendo la cintura de Jimin con sus brazos, hundiendo el rostro en el hueco de su cuello. El olor de Jimin seguía siendo el mismo, una mezcla de polvos de talco, suavizante de ropa y ese aroma dulce y salado que recordaba a las tardes de su infancia en la costa.

--Hoy el mar está especialmente salvaje Kookie --murmuró Jimin recostando la cabeza en el hombro de Jungkook-- Casi puedo oír cómo las olas golpean el muelle, pero... ya no puedo ver la espuma. Solo veo una mancha blanca que parpadea y desaparece. Tengo miedo de que, cuando la oscuridad sea total, olvide cómo luce el azul.

Jungkook apretó el agarre, sintiendo un nudo de angustia quemándole la garganta. No podía arreglar sus ojos, no podía detener el avance de las sombras, pero como artista, como el hombre que había dedicado su vida a capturar la belleza en lienzos, tomó una decisión esa noche. Si Jimin no podía ver el mundo, él le construiría uno nuevo. No usaría pinceles de cerda ni tubos de óleo, usaría sus manos, su voz y la piel de Jimin como el lienzo definitivo.

Esa noche, Jungkook preparó la habitación con una devoción casi sagrada. Encendió velas cuya fragancia a pino y sándalo llenaba el aire, creando una atmósfera de santuario. Ayudó a Jimin a despojarse de su ropa, guiándolo hacia la cama con una ternura que hacía que cada roce fuera una caricia. Jimin se sentó, sintiéndose vulnerable no por su desnudez, sino por la neblina que lo rodeaba.

--¿Qué haces Kookie? --preguntó con un hilo de voz.

--Voy a pintarte un recuerdo mi amor. Cierra los ojos, no los necesitas para ver lo que voy a mostrarte.

Jungkook se sentó frente a él y tomó sus manos. Empezó por la espalda de Jimin, recorriendo con la yema de sus dedos la línea de su columna como si estuviera trazando el perfil de una montaña.

--¿Sientes esto? --susurró Jungkook al oído de Jimin mientras sus dedos dibujaban círculos lentos en sus omóplatos-- Este es el azul de la playa de Haeundae a las seis de la mañana. Es un azul frío, profundo, que se siente como un escalofrío que te recorre la espalda cuando metes los pies en el agua por primera vez. Es el color de nuestra primera cita, cuando nos quedamos callados mirando el horizonte porque las palabras no eran suficientes para describir lo que estábamos empezando a sentir.

Jimin suspiró y Jungkook pudo ver cómo sus hombros se relajaban. El rubio empezó a visualizar el color, no con sus ojos, sino a través de la presión exacta de los dedos de Jungkook y la cadencia de su voz. El frío del azul se materializó en su mente, vibrante y eterno.

Luego, Jungkook bajó sus manos hacia los brazos de Jimin, acariciando la piel suave con movimientos largos y cálidos.

--Y esto... esto es el naranja del atardecer sobre el puente Gwangan. Es un calor que envuelve, que te hace sentir que el mundo es pequeño y que solo existimos nosotros dos. Es el color de tu risa cuando te conté aquel chiste malo y te pusiste tan rojo que no sabía dónde terminaba tu piel y dónde empezaba el sol. Es un naranja que arde Jimin, que pulsa bajo mi tacto.

Jimin dejó escapar una lágrima que brilló como un diamante bajo la luz de las velas. Podía verlo, el naranja estaba allí, inundando su mente y borrando el gris. Jungkook continuó durante horas, recorriendo cada centímetro de Jimin, asignando colores a sensaciones, texturas a memorias. El verde de los bosques donde caminaron en primavera se convirtió en un roce rítmico en sus muslos, el violeta de las flores que Jungkook le regalaba cada aniversario era un beso suave en el centro de su palma.

--Nunca voy a dejar que olvides el color de mis ojos Minnie --dijo Jungkook tomando el rostro de Jimin entre sus manos. Sus pulgares acariciaron los párpados cerrados de su esposo-- Mis ojos son del color de la tierra después de la lluvia. Es un marrón oscuro, sólido, que recuerda a la tierra mojada. Es el color de la seguridad, del hogar. Cada vez que sientas mis manos sobre ti, ese es el color que quiero que veas. El color de alguien que nunca te va a soltar.

El gris que ahora habitaba en la mirada de Jimin no era un vacío, sino un lienzo infinito donde Jungkook seguía vertiendo su vida. Aquella tarde, el aire de Busan traía consigo un frío punzante que anunciaba el invierno, pero en la vieja furgoneta de Jungkook, el calor de la calefacción y el aroma a café recién hecho creaban una burbuja de seguridad inexpugnable. Jungkook conducía con una mano en el volante y la otra entrelazada con la de su esposo, acariciando con el pulgar esos nudillos que Jimin solía apretar cuando el pánico de la ceguera amenazaba con desbordarlo.

Llegaron a su lugar especial, un acantilado apartado donde la civilización era apenas un rumor lejano y el rugido del Mar del Este se convertía en el único lenguaje comprensible. Jungkook ayudó a Jimin a bajar, envolviéndolo en una bufanda de lana gruesa que olía a su propia colonia, y lo guió con una paciencia que rozaba lo sagrado hasta la manta que había extendido sobre la hierba seca.

--¿Estamos ya Kookie? --susurró Jimin inclinando el rostro hacia el viento, dejando que la brisa salina le alborotara el cabello rubio-- Puedo sentir el olor a salitre y a roca mojada. Estamos en nuestro rincón ¿verdad?

--Estamos exactamente donde todo empezó Minnie --respondió Jungkook sentándose detrás de él y rodeándolo con sus piernas, convirtiéndose en el respaldo de su cuerpo-- El sol está empezando a descender,está justo encima de la línea donde el cielo se rinde ante el mar.

Jungkook tomó las manos de Jimin y las llevó hacia su propio rostro. Quería que Jimin viera con sus dedos la transición de la luz que él le iba a describir.

--Escucha mi voz amor mío. Ahora mismo, el cielo es de un violeta profundo, como las flores que plantamos en el balcón nuestro primer verano. Pero justo en el centro, donde el sol se está hundiendo, hay un tajo de oro incandescente. Es tan brillante que duele mirarlo, como la primera vez que te vi bailar bajo los focos del teatro.

Jimin cerró los ojos, aunque no le hacía falta, y dejó que la descripción de Jungkook se fundiera con el calor que sentía en su espalda. Podía ver el violeta, podía sentir el oro quemando su imaginación. Jungkook bajó sus manos y comenzó a trazar círculos lentos en las palmas de Jimin, aplicando una presión que evocaba la densidad de los colores.

--El agua está bañada de un azul medianoche que parece terciopelo. Pero cada vez que una ola rompe contra las rocas de abajo, la espuma estalla en un blanco purísimo, como el encaje de tu camisa de seda. Es un contraste hermoso Minnie, es la luz naciendo del caos.

Jimin soltó un suspiro profundo y se giró en el regazo de Jungkook, buscando su boca con una intuición que sólo el amor perfecto otorga. El beso fue lento, cargado de una desesperación dulce y de una aceptación dolorosa. Sus lenguas se encontraron en un baile de sabores, un contacto que decía todo lo que las palabras ya no podían alcanzar. Jungkook subió sus manos por debajo de la bufanda de Jimin, acunando su rostro con una devoción que le hizo temblar.

--No necesito ver el atardecer Kookie --murmuró Jimin contra sus labios, sus dedos recorriendo la mandíbula de Jungkook, memorizando cada poro, cada pequeña cicatriz, cada ángulo de ese rostro que era su único mapa de la realidad-- Te tengo a ti, puedo sentir el naranja en tu piel caliente, puedo sentir el azul en la calma de tu respiración. Eres mi luz, mis colores y mi vida. Si este es el fin de mi mundo visual, me alegra que lo último que mis ojos retuvieron fuera el brillo de tu sonrisa.

Jungkook hundió el rostro en el cuello de Jimin, dejando que sus propias lágrimas mojaran la lana de la bufanda. No era una tristeza de derrota, sino una intimidad absoluta, una entrega donde dos almas se habían fusionado de tal manera que los sentidos físicos se volvían accesorios innecesarios. Se quedaron allí, abrazados frente a la inmensidad del océano, mientras la noche caía sobre Busan.

Sentados allí, con el rugido del mar como único testigo y la oscuridad reclamando el acantilado, Jungkook metió la mano en el bolsillo de su abrigo. Sacó una pequeña caja de terciopelo y tomó la mano de Jimin, depositándola sobre la palma abierta de su esposo. Los dedos de Jimin, expertos en leer texturas, recorrieron la superficie fría y suave de lo que parecía ser una medalla de plata circular.

--Es pesada Kookie --susurró Jimin acariciando los bordes-- ¿Qué es?

--Es un mapa mi vida. Pero uno que solo tú puedes leer --respondió Jungkook guiando el índice de Jimin hacia el centro del metal-- He mandado grabar en relieve el perfil de la costa de Busan, justo aquí, donde estamos sentados. Si pasas el dedo por esta línea rugosa, sentirás las rocas del acantilado, y este pequeño diamante incrustado en el centro... es nuestra casa.

Jimin dejó escapar un sollozo ahogado al sentir la pequeña piedra preciosa bajo su yema. No era solo una joya, era un punto de anclaje, una brújula física que podía tocar cada vez que se sintiera perdido en la negrura que sus ojos tendrían. Jungkook se inclinó hacia su oído, dejando que su aliento cálido contrastara con el frío de la noche, y le hizo la promesa

--Escúchame bien Jeon Jimin. Mientras mis manos tengan fuerza y mi voz tenga aliento, nunca estarás a oscuras. Te prometo que cada mañana te describiré el color del cielo hasta que sientas que el sol nace dentro de ti. Te prometo que seré tus ojos, tu pincel y tu guía. Y si algún día el silencio nos alcanza, búscame en este metal, búscame en el latido de mi pecho. Estaré ahí, amándote en cada sombra, hasta que volvamos a ser luz.

Jimin apretó la medalla contra su corazón y se hundió en el pecho de Jungkook, sintiendo que, aunque el mundo exterior se hubiera apagado, el universo que habitaba entre los dos era infinito y eterno.

Las semanas pasaron y la neblina terminó de cerrarse. Llegó el día que ambos temían, Jimin despertó y la habitación no era más que un vacío absoluto de negrura. No había manchas blancas, ni sombras grises, solo oscuridad. El pánico amenazó con devorarlo, pero antes de que pudiera gritar, sintió una mano cálida entrelazándose con la suya.

--Estoy aquí --dijo Jungkook, su voz sonaba más cerca que nunca, más real-- No tengas miedo, el lienzo está terminado.

Esa mañana no hubo tristeza en la casa de Busan. Jungkook puso una melodía suave en el tocadiscos, una pieza de piano que Jimin solía bailar cuando todavía era el primer solista de la compañía. Con una paciencia infinita, Jungkook ayudó a Jimin a ponerse de pie, lo guió al centro del salón, donde la luz del sol, que Jimin ya no veía, pero que sentía calentar su piel, entraba a raudales.

Empezaron a bailar. No era una coreografía perfecta de escenario, sino un vaivén de cuerpos que se conocían de memoria. Jimin se movía con una confianza asombrosa, porque Jungkook lo guiaba con presiones sutiles en su espalda, en sus manos, en su cintura. Con cada movimiento, los colores que Jungkook había pintado en su piel se encendían en su mente. Jimin ya no veía la oscuridad, veía el azul de Haeundae, el naranja del puente, el verde del bosque y el marrón profundo de los ojos de Jungkook.

--¿Lo ves mi amor? --preguntó Jungkook mientras giraban lentamente-- ¿Ves lo hermoso que es todo?

Jimin sonrió, una sonrisa tan radiante que parecía iluminar la estancia mejor que cualquier lámpara. Apoyó la mejilla en el pecho de Jungkook, escuchando el latido rítmico de su corazón, el metrónomo de su vida.

--Lo veo Kookie…lo veo todo más claro que nunca. Estás tú, siempre has sido tú el único color que necesitaba.

Bailaron en silencio mientras el sol de Busan seguía su curso, ajeno al drama humano, pero testigo de un amor que había encontrado la forma de vencer a las sombras. Jungkook lloraba en silencio, lágrimas de una tristeza dulce, porque sabía que Jimin nunca volvería a ver su rostro, pero también de una paz inmensa, porque sabía que Jimin nunca dejaría de verlo con el alma. Eran el pintor y su obra, el bailarín y su música, unidos en un lienzo invisible que el tiempo jamás podría borrar.

Let Kook4Minnie know what you thought about this chapter!
Love this

2

Love this

Funny

0

Funny

Spicy

0

Spicy

Suspenseful

0

Suspenseful

Emotional

0

Emotional

Profound

0

Profound

Heartwarming

0

Heartwarming

Shocking

0

Shocking

Good Writing

0

Good Writing

Compelling Plot

0

Compelling Plot

Great Character

0

Great Character

Strong Dialog

0

Strong Dialog

Further Recommendations

Silver's Second Chance

Clare: Loved the second chance mate story line. But loved even more the strong female lead. Would love to a mini fic of this couple a few years down the line.

Read Now
Buried Alive

Irene: Its the story revolves in the same kind of situation I was hoping abit more like the story of Jane's family, life of mx and Jane, like how is the relationship between Lynn and Caleb more. Probably first readers who are starting to have reading hobby, I feel it could be higher rating but honestly I w...

Read Now
Ruthless Lord

AlyKeller: I love this story about a girl hated by her father and sister because her mother died given birth to her. She is sent away to a farm from her life in a castle, where she learns how to survive, hunt, and fight. She is forced into an arranged marriage by her dad and king. Her life takes a change for t...

Read Now
Earning His Love

Liza: really enjoyed this short story, would’ve loves her to have a daughter to even the odds 🥰

Read Now
Fated to My Ex- Best Friend

Authorhelper: Your story sounds really interesting! As a beta reader and book editor, I love helping writers strengthen plot, pacing, character depth, and overall flow while keeping their unique voice. I’d genuinely be interested in reading more of this project.

Read Now
Rebuilding After Betrayal

Lillipad0234: I really enjoyed Rebuilding After Betrayal. Matt and Shaylynn had both been betrayed by family and by the people they believed loved them, but I loved how they didn't allow those experiences to define who they were.Watching them rebuild their lives, learn to trust again, and find love with each othe...

Read Now
An Irish Match

Alicia: Love, love it! Great storyline and characters, so sweet. If you want sappy rom com read this book!

Read Now
My Blacksmith Savior

virgie: Relaxing novel and love the pace of events. Callum is lovable, strong, and true. Our girl is strong and fair-minded. Loved the way she handled his berserker news.

Read Now