Echoes

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Summary

Un niño que es consumido por una melodía maligna y comete un delito.

Genre
Horror
Author
Romina
Status
Complete
Chapters
1
Rating
5.0 1 review
Age Rating
16+

La Melodía de la Muerte

En una noche oscura y tormentosa, el pequeño Lucas, de apenas 10 años, se encerró en su habitación con sus nuevos audífonos. Su familia dormía en el piso de abajo, ajena a lo que estaba a punto de suceder. Lucas había encontrado los audífonos en el sótano de su casa, olvidados por su padre años atrás. Eran negros, con un diseño extraño y un cable enredado que parecía tener vida propia.

Mientras navegaba por su playlist, Lucas se detuvo en una canción que no recordaba haber descargado. El título era simplemente "Echoes". La melodía comenzó a sonar, suave al principio, pero pronto se convirtió en un susurro hipnótico que parecía penetrar en su mente. Las letras eran ininteligibles, como si estuvieran en un idioma antiguo y olvidado.

Al principio, Lucas se sintió atraído por la música, como si estuviera siendo arrastrado a un mundo desconocido. Pero a medida que la canción avanzaba, comenzó a sentir un escalofrío que recorría su espalda, cosquilleo en su cerebro al ritmo de las guitarras. Las sombras en su habitación parecían moverse, y el aire se volvió pesado, como si estuviera cargado de una energía maligna.

De repente, Lucas sentía que algo había cambiado en él, como si una parte oscura de su mente se hubiera despertado. Sin pensar, se levantó y bajó las escaleras, sus pasos silenciosos sobre el suelo de madera.

Entró en la cocina, donde su madre preparaba el desayuno del día siguiente. Lucas tomó un cuchillo de la mesa y, sin un sólo pensamiento, se acercó a ella. La madre, sorprendida, apenas tuvo tiempo de gritar antes de que Lucas la apuñalara. El sonido de la caída fue amortiguado por la tormenta que rugía afuera.

Lucas se movió a la sala, donde su padre veía televisión. Con la misma frialdad, lo apuñaló también. Su hermana pequeña, que dormía en su habitación, fue la siguiente. Lucas no sentía nada, como si estuviera en un trance, sus ojos desorbitados, cualquiera que hubiese visto la cara de Lucas en ese momento, viviría aterrorizado por el resto de su vida.

Cuando terminó, Lucas volvió a su habitación, se sentó en la cama y la canción "Echoes" se repitió, y esta vez la escuchó con una sonrisa macabra. Sabía que nunca podría quitárselos, que estaba condenado a escuchar esa melodía por el resto de su vida.

La policía encontró a Lucas al día siguiente, sentado en su habitación, los audífonos puestos, con una mirada vacía y el cuchillo ensangrentado a su lado. Nunca explicó por qué lo había hecho. Los audífonos, cuando los quitaron de sus oídos, emitieron un susurro débil: "Echoes... echoes... echoes...".

Nunca se supo cómo llegó a los audífonos. Pero en la casa, el susurro de "Echoes" seguía resonando, como si la melodía maldita aún estuviera viva, esperando a su próxima víctima.