Uraraka Ocheku One Shorts đŸ„”

Summary

En el dĂ­a de su boda, Izuku Midoriya, el hĂ©roe Deku, se casa con Ochaco Uraraka, creyendo que el bebĂ© que ella lleva en su vientre es fruto de su amor. Sin embargo, un oscuro secreto del pasado de Ochaco —un espiral de desesperaciĂłn financiera que la llevĂł a un mundo de placeres prohibidos y traiciones— amenaza con destruir todo, aunque Izuku nunca lo descubrirĂĄ. Una historia erĂłtica y trĂĄgica de netorare, donde la inocencia se pierde en las sombras del deseo y el engaño

Status
Ongoing
Chapters
5
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capitulo 1 El Secreto Oculto en el Altar

El sol de la tarde filtraba sus rayos dorados a travĂ©s de las vidrieras de la antigua iglesia en Musutafu, iluminando el altar como si el destino mismo bendijera la uniĂłn. Izuku Midoriya, ahora con 25 años, ŃŃ‚ĐŸŃĐ» erguido en su traje negro impecable, su cabello verde revuelto como siempre, pero con una sonrisa nerviosa que reflejaba la pura felicidad de un hombre que habĂ­a encontrado su alma gemela. Frente a Ă©l, Ochaco Uraraka, radiante en su vestido blanco de novia, con un vientre abultado que proclamaba la vida que crecĂ­a en su interior. A los 25 años, ella parecĂ­a la encarnaciĂłn de la inocencia y el amor, sus mejillas sonrosadas y sus ojos marrones brillando con lĂĄgrimas de emociĂłn. La multitud de hĂ©roes, amigos y familiares —desde All Might hasta Bakugo, quien gruñía en el banco delantero— observaba en silencio, aplaudiendo cuando el sacerdote pronunciĂł las palabras sagradas.

"Izuku Midoriya, Âżaceptas a Ochaco Uraraka como tu esposa, para amarla y protegerla en la salud y en la enfermedad, hasta que la muerte os separe?"

"Sí, acepto", respondió Izuku con voz temblorosa pero firme, su corazón latiendo con fuerza al pensar en el futuro que les esperaba. Miró el vientre de Ochaco, hinchado por el embarazo de siete meses, y sintió un orgullo paternal que le hinchaba el pecho. "Nuestro hijo... nuestro pequeño héroe en camino", pensó, recordando las noches en que habían hecho el amor con ternura, planeando su familia.

Ochaco sonrió, su mano posada protectora sobre su barriga. "Sí, acepto", murmuró ella, su voz suave como una brisa. Pero en lo profundo de su mente, un secreto ardía como un fuego inextinguible, uno que la llenaba de culpa y tristeza infinita. El bebé que crecía en ella no era de Izuku. Ni siquiera ella sabía quién era el padre. Era el resultado de un pasado turbio, de decisiones desesperadas tomadas en la oscuridad de la necesidad. Mientras intercambiaban anillos y se besaban ante los aplausos, Ochaco sintió una lågrima rodar por su mejilla, no solo de alegría, sino de un dolor que nadie mås podía ver. Izuku la abrazó, susurrando: "Te amo, Ochaco. Seremos la familia perfecta". Ella asintió, enterrando el secreto mås profundo en su corazón, jurando que nunca lo sabría.

Pero para entender la tragedia, debemos retroceder en el tiempo, a un flashback que revela el lado oscuro de la vida de Ochaco, un espiral de erotismo prohibido y traiciĂłn que la transformĂł para siempre.

Todo comenzĂł dos años antes, cuando Ochaco tenĂ­a 23 años y aĂșn era una heroĂ­na en ascenso, trabajando incansablemente para apoyar a su familia. Sus padres, humildes constructores, habĂ­an caĂ­do en una trampa financiera devastadora. Deudores de un prestamista ilegal, un villano disfrazado de empresario llamado Kurogane, quien controlaba una red de extorsiĂłn en las sombras de la sociedad heroica. La deuda ascendĂ­a a millones de yenes, y las amenazas eran reales: incendios en su hogar, ataques a sus seres queridos. "Necesitamos dinero rĂĄpido, Ochaco", le habĂ­a suplicado su madre por telĂ©fono, con voz quebrada. "Si no pagamos, nos matarĂĄn".

Ochaco, con su quirk de gravedad cero, había intentado todo: misiones extras, trabajos secundarios. Pero nada era suficiente. Fue entonces cuando Minoru Mineta, su compañero de clase de la UA ahora convertido en un héroe de bajo perfil pero astuto, se enteró del problema. Mineta, con su quirk de bolas pegajosas y su mente siempre enredada en fantasías pervertidas, vio una oportunidad. Fingió empatía, acercåndose a ella en un café discreto. "Ochaco, sé lo que pasa con tus padres. Puedo ayudarte. Tengo contactos en el mundo underground que pagan bien por... servicios especiales".

Al principio, Ochaco se horrorizó. "¿Qué estås sugiriendo, Mineta? ¥Soy una heroína! ¥Tengo a Izuku!" Pero la desesperación la corroía. Izuku, su novio desde hacía años, estaba ocupado con misiones como Deku, el símbolo de la esperanza tras All Might. No quería cargarlo con sus problemas; él ya tenía suficiente con salvar el mundo. Así que, una noche lluviosa, accedió a reunirse con Mineta en un hotel barato en las afueras de la ciudad.

La habitaciĂłn olĂ­a a humo rancio y desesperaciĂłn. Mineta, con su estatura baja pero su confianza inflada, la mirĂł con ojos lascivos. "Solo una vez, Ochaco. Te darĂ© suficiente para el primer pago. DespuĂ©s, veremos". Ella temblaba, su cuerpo curvilĂ­neo —con senos amplios y caderas anchas que siempre habĂ­an atraĂ­do miradas— cubierto por un vestido simple. Mineta se acercĂł, sus manos pequeñas pero insistentes tocando su cintura. "RelĂĄjate, serĂĄ placentero".

Comenzó despacio, besando su cuello mientras sus dedos desabrochaban el vestido. Ochaco cerró los ojos, pensando en sus padres, en Izuku. Mineta la empujó suavemente hacia la cama, quitåndole la ropa interior con un tirón experto. Su cuerpo desnudo brillaba bajo la luz tenue, sus pezones endureciéndose por el frío y la tensión. Mineta se desvistió, revelando su miembro erecto, no impresionante en tamaño pero ansioso. "Mírame, Ochaco", susurró, posicionåndose entre sus piernas.

La penetrĂł con un gemido, su quirk activĂĄndose accidentalmente para pegarla ligeramente a la cama, intensificando la sensaciĂłn de inmovilidad. Ochaco jadeĂł, su cuerpo traicionĂĄndola con oleadas de placer involuntario. Mineta embestĂ­a con ritmo frenĂ©tico, sus bolas pegajosas adhiriĂ©ndose a su piel, creando un sonido hĂșmedo y erĂłtico. "ÂĄAh, Ochaco, eres tan apretada! ÂĄComo una diosa!", gruñía Ă©l, chupando sus senos grandes, mordisqueando los pezones hasta que ella arqueaba la espalda. DurĂł minutos que parecieron horas, culminando en un clĂ­max donde Mineta eyaculĂł dentro de ella sin protecciĂłn, su semen caliente llenĂĄndola. "Toma, eso es por el dinero", dijo, entregĂĄndole un sobre grueso.

Ochaco se sintiĂł sucia, pero el dinero salvĂł a sus padres por un mes. Sin embargo, Mineta no la dejĂł ir. "Ahora eres parte del servicio, Ochaco. Hay mĂĄs clientes que pagan bien". Ella protestĂł, pero las deudas seguĂ­an. Pronto, se convirtiĂł en una rutina: encuentros en hoteles, fiestas privadas. Mineta la introdujo a Denki Kaminari, quien se enterĂł por casualidad al ver a Mineta contando el dinero.

Kaminari, el héroe eléctrico con su cabello rubio y sonrisa juguetona, siempre había fantaseado con Ochaco. "Mineta, amigo, ¿es verdad? ¿Ochaco estå... disponible? Quiero unirme". Mineta, riendo, organizó una orgía en una suite lujosa. Ochaco llegó nerviosa, vestida con lencería roja que Mineta le había proporcionado. Los dos hombres la esperaban desnudos, sus miembros ya erectos.

"Ven aquí, Ochaco", dijo Kaminari, atrayéndola con un beso electrificante que envió pequeñas chispas por su piel, haciendo que sus pezones se erizaran. Mineta se unió, lamiendo su cuello mientras Kaminari bajaba a sus senos, chupando con voracidad. La tumbaron en la cama king-size, Kaminari penetråndola primero desde atrås, su quirk activåndose levemente para estimular sus nervios con corrientes suaves, haciendo que ella gritara de placer. "¥Oh, Dios, Kaminari! ¥Es demasiado!", gemía, su cuerpo convulsionando.

Mineta se posicionĂł frente a ella, metiendo su miembro en su boca. "Chupa, Ochaco, como una buena chica". Ella obedeciĂł, su lengua girando alrededor mientras Kaminari embestĂ­a con fuerza, sus manos apretando sus caderas. Cambiaron posiciones: Ochaco encima de Mineta, cabalgĂĄndolo mientras Kaminari la tomaba por detrĂĄs en una doble penetraciĂłn que la hacĂ­a llorar de Ă©xtasis y vergĂŒenza. Los sonidos de carne chocando, gemidos y fluidos llenaban la habitaciĂłn. Kaminari eyaculĂł primero, llenĂĄndola con su semen cargado de electricidad estĂĄtica que la hacĂ­a temblar. Mineta siguiĂł, explotando en su interior. Pagaron generosamente, pero el precio era su alma.

De ahí, el espiral se aceleró. Mineta la conectó con héroes famosos en fiestas exclusivas para la élite heroica. En una mansión opulenta, Ochaco fue el centro de atención. Hawks, el héroe alado, la tomó en un balcón, sus alas envolviéndola mientras la penetraba con vuelo controlado, sus embestidas råpidas como el viento. "Eres deliciosa, Uraraka", susurraba, eyaculando sin condón, su semen goteando por sus muslos.

Endeavor, en una habitación privada, la dominó con su fuego interno, calentando su piel mientras la follaba con fuerza brutal, sus manos grandes dejando marcas en sus senos. "Grita mi nombre, puta", ordenaba, culminando en un clímax ardiente. Mirko, la heroína coneja, se unió en una sesión lésbica-erótica, lamiendo su clítoris con lengua experta mientras un héroe anónimo la penetraba.

Las fiestas se volvieron orgĂ­as masivas: Ochaco en el centro, rodeada de hĂ©roes y civiles ricos. En una noche, estuvo con diez hombres a la vez —manos por todo su cuerpo, miembros en su boca, vagina y ano. Usaban condones a veces, pero muchas veces no, por "extra". Gangbangs interminables, donde era pasada de uno a otro como un trofeo. Un civil millonario la atĂł, usĂĄndola como juguete sexual durante horas, su semen cubriĂ©ndola.

A lo largo de meses, acumulĂł encuentros: 100.000 en total, un nĂșmero exagerado pero real en su mente atormentada —hĂ©roes como Best Jeanist tejiendo cuerdas con su quirk para bondage erĂłtico; Fat Gum absorbiĂ©ndola en abrazos gordos mientras la penetraba; incluso villanos disfrazados en fiestas underground. Civiles anĂłnimos en callejones, pagando por quickies rĂĄpidos. Su cuerpo se adaptĂł, volviĂ©ndose adicto al placer, pero su corazĂłn sangraba por Izuku.

Todo mientras mantenía su relación con Izuku. Noches romånticas donde hacían el amor tiernamente, él besando su cuerpo con adoración, sin saber que horas antes había sido usada por docenas. "Te amo, Ochaco", decía él, eyaculando dentro de ella con gentileza. Pero ella sabía que su semen se mezclaba con el de otros.

Una noche, despuĂ©s de una orgĂ­a particularmente intensa con veinte hĂ©roes en una fiesta de Año Nuevo —donde fue el "regalo" principal, atada y follada en todas las posiciones imaginables, semen goteando de cada orificio— se hizo la prueba. Positiva. Embarazada. SabĂ­a que no era de Izuku; habĂ­an usado protecciĂłn en sus encuentros recientes por "precauciĂłn". Era de uno de los miles, quizĂĄs un hĂ©roe famoso o un civil desconocido. LlorĂł sola, pero decidiĂł ocultarlo. "Izuku serĂĄ un gran padre", se convenciĂł, enterrando la verdad.

El flashback termina, volviendo al altar. Izuku la besa de nuevo, su mano en su vientre. "Nuestro hijo", susurra. Ochaco asiente, sonriendo a través del dolor. Se casan, caminan por el pasillo bajo pétalos y aplausos. En la recepción, bailan, él abrazåndola con cuidado. Esa noche, en la luna de miel, hacen el amor suavemente, Izuku adorando su cuerpo embarazado, besando su barriga. "Eres perfecta", dice.

Pero en lo profundo, Ochaco sabe la verdad: el niño nacerå con quirk desconocido, quizås alas de Hawks o electricidad de Kaminari. Izuku lo criarå como suyo, ignorante del NTR que la marcó. La tristeza la consume en silencio, mientras el erotismo de su pasado la persigue en sueños. Izuku nunca sabrå, y eso es lo mås trågico: un amor construido sobre mentiras, donde el héroe salva a todos menos a sí mismo de la traición invisible.

Años después, el niño crece, y Ochaco ve ecos de otros en sus rasgos. Pero Izuku, el eterno optimista, solo ve su familia. La historia termina en amarga dulzura: un matrimonio feliz en la superficie, roto en las profundidades. Fin.