El guardaespaldas (Toll omegaverse)

Summary

Inspirado en The bodyguard (1992). Tom es un beta que acepta ser el guardaespaldas de Bibi Queen, un cantante famoso omega, sin saber que no sólo él es quien tiene secretos.

Status
Complete
Chapters
21
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Mi canal donde subo memes y actualizaciones de mis fics, pasa el QR para estar al pendiente:


Presentación de personajes:

Tom estaba bebiendo cerveza en el patio de su casa, la verdad es que para este punto, el hombre de treinta y seis años, tenía un desfile de varias botellas vacías en el césped sin cuidar. Usaba barba por comodidad, ya que ella siempre había sido su camuflaje del mundo. Lidiaba con millones de pensamientos en su cabeza, todos carcomiéndole por dentro, sin embargo, la mejor forma de apagar aquellas voces era bebiendo, ya que la mayoría de ocasiones, él se mantenía ocupado con el trabajo, sólo que ahora mismo estaba desempleado.

El castaño mismo sabía que no buscar trabajo era otra forma de autodestrucción, teniendo más tiempo para sobrepensar. Sólo que a veces Tom no encontraba del todo una motivación para seguir su vida, no obstante, el suicidio no era una opción, no lo había sido antes, ni mucho menos ahora, él era consciente de que la autodestrucción con comportamientos de riesgo había sido una forma cobarde de matarse poco a poco, fumando, bebiendo, teniendo un trabajo en el Servicio Secreto donde precisamente el morir era una opción del día a día, por defender a quien le fuera asignado. Y lo había hecho bastante bien por años. Sólo que ahora mismo no se sentía en su mejor momento, era demasiado necio para ir a un terapeuta y buscar ayuda, porque también significaría hablar con la verdad, lidiar con las heridas que aún tenía supurando por nunca haber cicatrizado correctamente, y más que amigos tenía colegas, no se había abierto lo suficiente para formar vínculos, no podía, incluso con quienes habían sido sus amantes, eran sólo por algo casual, por haber sólo un gusto y ya, mera atracción, no la confianza para desenvolverse en una relación, en escalar a más, sólo deseo y suplir una necesidad biológica.

Tom sabía que se había roto muchísimo tiempo atrás como para buscar abrirse con alguien, no quería ayuda, sólo sobrevivir, incluso aunque su alma le pesara, y a veces su propios ojos lucieran como el de un anciano más que como el de alguien de su edad, sabía que sólo había formado una coraza dura para no dejar a nadie ingresar a su vida.

Observó a un hombre entrar en su patio, pero era alguien mayor con un traje elegante, así que Tom ni siquiera se molestó en ponerse a la defensiva, si bien sabía que cualquiera podía ser una potencial amenaza, tenía en su bolsillo su arma, más por costumbre que por otra cosa, así que succionó un poco más de su cigarro, soltando las volutas de humo, mientras que el mayor, haciendo un mohín de desagradado, se le acercaba.

—Buenas tardes, ¿es usted Tom Kaulitz? —preguntó el hombre mayor, Tom sorbió un poco de su cerveza, asintiendo.—Me recomendaron con usted… Que supuestamente era la mejor opción para cuidar de alguien. Soy David Host —se presentó el mayor.

—¿Es un presidente, político o algo así? —cuestionó Tom, tirando su cigarrillo al suelo, pisando la colilla.

—No, pero te ofreceré un buen sueldo para que lo cuides —arguyó David.

—No protejo civiles —repuso Tom, por más caro que luciera su traje, no era algo que le interesara.

—Ni siquiera sé que si estés en posición de negarte a mi propuesta, Kaulitz, me dijeron que eras bueno pero te veo así… Borracho, fumando, sin cuidarte a ti mismo, no eres nada de lo que me mencionaron al recomendarte —reclamó David con el ceño fruncido.

Tom sacó su arma del bolsillo, haciendo que el otro hombre retrocediera por lo intempestivo, sin embargo, el castaño no le apuntó a él, sino a una botella de cerveza que estaba en el otro extremo, demostrándole al mayor que tenía una puntería impecable, incluso estando ebrio. Sólo era un despliegue de su capacidad, que si bien Tom era muy disciplinado y no bebía nunca al estar de guardia. Estuvo a nada de sonreír ante la expresión de sorpresa que puso David.

—¿Decía? —inquirió Tom en un tono pagado de sí mismo, porque podrían decir muchas cosas de él, pero no que fuera malo en lo que hacía ni mucho menos que estuviera en una posición de negarse, nadie podía obligarlo a hacer algo que no quería.

—Pues sí eres bueno, ya me queda claro, incluso estando borracho. Sólo que por favor, Kaulitz, te pagaré muy bien, dinero es lo menos que nos falta, es para que te encargues de velar por la seguridad de Bill Trümper —habló David y Tom arqueó una ceja.

—¿Y quién es él? —inquirió Tom, ya que por el tono que había empleado el mayor, daba a entrever que el castaño debía conocerlo.

—Bibi Queen, es un cantante muy famoso, ¿no has oído hablar de él? Cada vez sale más en las noticias, han usado sus canciones para soundtracks de películas, sus coreografías y videoclips son tendencia desde los últimos años, ¿es que acaso has estado viviendo bajo una piedra todo este tiempo? —increpó David sin poder creérselo, él era representante precisamente de Bill desde hace hace casi siete años, cuando Bill apenas era un joven de dieciocho años, que había empezado desde los doce años en concursos de canto, siendo primero los coros de su hermano mayor, porque la vida del cantante había girado en torno hacia el canto.

El padre Bill había tenido una banda de joven, a la cual le fue bien, sin embargo, no fueron tan populares, por lo mismo es que cuando tuvo a su primer hijo Andreas, le instó a que cantara, porque… Gordon Trümper lo sabía, que en sí su banda no había sido la más popular porque eran alfas que buscaban cantar de forma melódica, cuando por lo general la audiencia pedía que quienes cantaran melódico fueran omegas, quienes eran el estrato más bajo de las castas, sin embargo, si eran hegemónicos, con un buen cuerpo y voz, podrían resaltar en las artes, principalmente el canto o actuación.

Por ello es que Gordon al tener a Andreas quien nació omega, es que prácticamente lo obligó a ser cantante, pero… Luego nació Bill, otro omega, pero mucho más hermoso que su hermano mayor, y que al inicio cantaba los coros, no obstante, poco a poco fue resaltando más, al punto de que el mayor quedó de lado, y su padre pese a todo, dejó que Bill fuera a los concursos, a los quince es que el omega menor fue más conocido cantando no sólo en los concursos sino también bares y pequeños establecimientos, o incluso en eventos privados, sólo que al poco tiempo del despegue de su carrera, se había vuelto infructuoso porque el menor quedó embarazado, dando a luz a los dieciséis años, por lo mismo es que después de los dos primeros años de su hijo, con Bill de dieciocho, es que el omega regresó a los concursos, empezando de cero, hasta finalmente estar más establecido como solista, con su padre ya no queriendo ser su representante, pero David notó el potencial cuando fue a beber en un bar, esa voz, esa belleza, era digna de brillar en el escenario.

Por eso es que David mismo había tomado a Bill como su protegido, siendo él beta sabía lo dura que era la industria con los omegas que eran padres solteros adolescentes, sin embargo, en sus muchos años dedicándose a la música, es que sabía que el talento del joven sería suficiente para perdonarle lo demás, por ello es que había hecho que Bill aprendiera de baile, hasta el punto de que el mismo omega hiciera sus coregrafías, diseñara sus vestuarios, usando prendas sugerentes, pegadas a su cuerpo delgado, y fuera el omega más deseado, que todos quisieran poseer, pero también nunca pudieran tocar, amando su voz y su desenvolvimiento en el escenario, al punto de comprar sus discos, y ser lo suficientemente llamativo y talentoso para seguir haciéndose popular.

David mismo sabía que en sí a los veinte años de Bill recién resaltó más, y ahora a sus veinticinco años seguía siendo un enigma, tan encantador, que era el más risueño en las entrevistas, y también había formado parte de comerciales y haciendo acto de presencia como invitado especial en algunas películas o series, con Bill negándose a tener un protagónico, por más ofertas que había recibido. Lo que sabía era que Bill se negaba porque siempre llevaba a su hijo, el pequeño Max que ahora tenía nueve años, siendo igual de hermoso que su padre, sólo que con los ojos azules, y quien David mismo le tenía estima, porque lo había visto desde pequeño.

Sólo que precisamente por la popularidad de Bill, es que también algunos fanáticos no habían tenido suficiente con sólo verlo, haciendo que Bill recibiera cartas de acosadores en general, las cuales mayormente Bill ignoraba, sin tomarlas en cuenta, sólo que… Habían unas que David había filtrado, porque ya no sólo eran las típicas donde deseaban follárselo, sino que decían que querían asesinarlo.

David no quería preocupar a Bill, no cuando estaba preparándose para una próxima gira. Sólo que… Los encargados de su seguridad, siempre eran muy liberales e irresponsables, al punto de que no sólo habían sido cartas como tal, sino que realmente…

Encontró nuevamente una carta pero no en el apartado postal para los fans, sino dentro de la casa de Bill, junto con una mancha de semen, y un comentario amenazante de que Bill lucía hermoso durmiendo y que se vería mejor mientras se la meten al cortarle la garganta.

Por lo mismo es que todo esto se lo expuso a Tom, quien escuchó atento, y lo vio con seriedad, ya que si bien el cantante famoso era un civil, estaba en peligro real, no sólo lo querían como un guardaespaldas:—Entiendo, entonces quieres que me encargue de su seguridad tanto en su domicilio como cuando sale.

—Sí —respondió David.

—Puedo hacerlo, tendrías que pagarme el triple de lo que estabas ofreciéndome, porque será más que nada a tiempo completo, y acceso total, tanto para sus trabajadores y demás, tendré que inspeccionar todo, siendo capaz de despedir personal en caso se requiera —expuso Tom sus términos, observando cómo es que David apretó los labios, tensando la mandíbula.

—Está bien, Kaulitz, tenemos un trato —respondió David, extendiendo su mano, y el castaño se la apretó, un apretón firme y solemne—. Sólo le pido que no le diga nada a Bill por ahora, no quiero que tenga miedo o pánico al respecto, esto sólo se lo dije a su hermano mayor y a usted —instó el mayor.

Tom arqueó una ceja. —No es lo mejor, pero está bien —cedió el castaño.

—Me olvidé decir que Bill… Es un poco diva, por favor, no se lo tome a mal —agregó David.

—Espero que no sea demasiado insufrible —arguyó Tom para meterse a su casa.

El acuerdo había sido de que Tom iría sin avisar, más que nada para ver el nivel de seguridad que tenían en la mansión del cantante.

Tom al llegar, al edificio, es que notó que comunicándose por intercomunicador, diciendo un nombre falso, lo dejaron pasar, lo cual fue el primer indicativo de comportamiento de riesgo, que sólo bastara con que él dijera que tenía una cita para hablar con David.

La segunda bandera roja, fue cuando volvió a dar otro nombre falso dentro, a una de las asistentes, que no hizo más preguntas, sólo lo miró con extrañeza pero dejó pasar, el filtro que poseían era pésimo.

Tom se fijaba cómo es que era mayormente un caos, muchos estaban riéndose, en vez de trabajando, se notaba la informalidad, y con aquella facilidad, evidentemente cualquiera podría ingresar a la mansión y ser un potencial violador o asesino.

Cuando llegó hasta dónde David es que él lo saludó. —¿Fue difícil llegar?

—Fue demasiado fácil, ese precisamente es el problema —respondió Tom.

El manager lo vio con aprehensión y señaló hacia la otra habitación.

—Vamos para que conozcas a Bill —instó David, con Tom siguiéndole los talones.

Al llegar al otro cuarto, es que Tom observó al cantante, usando ropas deportivas ceñidas a su cuerpo, era delgado pero fibrudo, y se movía con gracilidad, era bello tenía que admitirlo, su rostro pálido, y cómo es que movían sus rastas negras con blancas al compás de cada movimiento de la coreografía que hacía, concentrado en lo que sonaba la música, aquella voz… Magnífica, ¿entonces era él quien cantaba? Un joven hermoso, un omega tan lindo, pero que lo miró con fiereza, deteniendo sus movimientos, mientras que otro omega le pasaba una bata junto con una botella de agua, poniéndosela, y acercándose a ellos.

—Bill, él es Tom Kaulitz, el hombre que te mencioné que nos ayudaría como seguridad —presentó David.

El joven de rastas barrió con la mirada a Tom. —Vaya, atractivo para ser un beta —soltó con coquetería el más joven, extendiendo su mano y Tom le dio un apretón como saludo—. Y eres fuerte, Tom. Aunque la verdad es que no veo la necesidad de tener más seguridad, sólo que David es muy paranóico —terminó por decir.

—Déjeme decirle, Bill, que la verdad es que sí tiene un fallo en su sistema de seguridad, por lo mismo me fue muy fácil entrar a la mansión con distintos nombres falsos sin mencionar el desorden —comentó Tom.

Bill chasqueó la lengua. —Es que este sitio es un espacio libre, algo a lo que deberás habituarte si planeas quedarte con nosotros —sentenció el omega—. Ya que somos una gran familia aquí, ese “desorden” que tú dices, es porque estamos lo suficientemente en confianza para poder hacer un ambiente más ameno entre todos, haciendo lo que queremos mientras cumplamos con las labores.

—Es que no están cumpliéndolo al no ser eficientes —arguyó Tom.

Bill frunció el ceño y miró a David. —Despídelo, no entiende la maldita vibra, y no voy a soportar las agruras de un beta en edad crítica —le habló el omega a su manager en un tono tajante.

Tom comprendió a lo que se refería con que Bill era “un poco diva”.

—Bill, es que Kaulitz es muy bueno en su trabajo yo… —quiso refutar David.

—No me interesa que lo sea, la primera impresión que tengo de él es criticar cómo somos, y aunque quise explicarle, insistió, y no, no lo soporto, es demasiado cuadriculado para encajar con cómo somos —explicó Bill con ese mismo aire de diva insufrible.

—No tengo problemas, David fue el que insistió, así que si no necesitan mis servicios, procederé a irme, ustedes son los que saldrán perdiendo, no yo —respondió Tom, para girarse, no iba a soportar a un mocoso berrinchudo, que incluso no podía entender cómo es que le había llamado la atención antes luciendo con su belleza etérea, pero siendo tan insoportable en su trato.

—¡Kaulitz! —llamó David en lo que veía a Tom irse y regresó la vista a Bill.—Bill, por favor, esto es necesario, dale una oportunidad.

—Sí, Billy, no sólo tienes que pensar en ti mismo, sino que tienes a Max —acotó Andreas, mirando a su hermano menor, quien acentuó más su ceño fruncido.

Tom iba a buscar la salida para subirse a su auto e irse, sólo que se fijó que había un niño al borde la piscina, abrazándose a sí mismo, acercándose hacia a él, tenía ojos azules, pero fuera de ello, era idéntico a Bill, así que suponía que él era Max.

—Hola, ¿estás bien? —preguntó Tom al llegar al lado del pequeño.

—Hola, ¿quién es usted? —inquirió el pequeño al observar al mayor.

—Tom Kaulitz —respondió Tom, sentándose a su costado en el borde de la piscina—. Tienes que tener cuidado, puedes caerte si te pones muy cerca al borde —aconsejó con afecto casi paternal, a sabiendas de cómo es que el castaño había querido tener hijos, sólo que pensarlo dolía, parecía que lo había deseado en otra vida.

—Uhmn… Sé nadar no soy estúpido —repuso Max frunciendo el ceño—, tengo nueve años, y el próximo año cumpliré diez —acotó como si con eso pudiera darle más peso al argumento de su respuesta, y Tom sonrió.

—Claro, ¿y eres alfa, verdad? —cuestionó Tom, y Max se giró a verle.

—¿Cómo supiste? —preguntó Max parpadeando confundido.

Tom no podía decirle del todo cómo es que lo sabía, ya que eso no se lo había dicho David. —Me lo imaginé.

—Uhmn… Soy Max Trümper —se presentó Max, mirándolo desconfiado todavía.

—Un gusto, Max, ¿por qué te quedas aquí en el borde? —interrogó Tom, y el muchacho de ojos azules miró al agua nuevamente.

—Papá no deja que me meta solo, porque cuando era más chiquito casi me ahogo —contó Max.

—Pues tu papá tiene razón en cuidarte, así sepas nadar, muchas veces es mejor tener la supervisión de un adulto de confianza —coincidió Tom con lo que le había dicho su padre, al mismo tiempo pensando que en sí el cantante era eso, un padre responsable, más allá de ser un berrinchudo.

Y en lo que Max seguía hablándole, Tom seguía analizándolo, cómo es que si él se iba, sólo catapultando todo por el comportamiento de Bill, también estaría arriesgando a aquel pequeño, y sintió cómo es que desde adentro suyo, algo dio un tirón horrible por el pánico de dejar desprotegido al niño.

—¡Max! —escuchó la voz de Bill llamar, y el infante se puso de pie dirigiéndose hacia a él, corriendo hasta abrazarlo.—Ya te dije que no estés solo cerca de la piscina… Oh, Tom, aún sigues aquí —agregó el cantante, dejando de ver a su hijo para fijarse en el mayor, que se volteó a observarlo, pero el aludido notaba algo diferente en la expresión del pelinegro, como si aquellos humos alzados que había tenido se le hubieran bajado—. Quería decirte que podríamos intentar trabajar juntos —acotó mientras revolvía los cabellos de su hijo que seguía abrazado a él, ya que en sí, después de hablar con su hermano mayor, sí había comprendido que Tom no era sólo alguien insufrible, sino que realmente en caso pasara algo, no sólo le afectaría a él, sino también a su hijo, y por lo mismo es que había cedido, buscando al hombre y encontrándolo hablando con Max con total naturalidad,

Tom se mantuvo inexpresivo, no iba a burlarse o increparle algo, sólo se puso de pie, acercándose a él nuevamente.

—Me parece bien, mientras entiendas que los cambios son necesarios para tu protección, también deberé saber tus horarios —habló Tom observándolo.

Bill lo miró con expresión de desagrado. —¿También mis horarios?

—Sí, Bill, deberá acompañarte como guardaespaldas no sólo como seguridad en casa —acotó David llegando desde atrás.

Bill apretó los labios en una fina línea.

—Está bien, Tom. Entonces… Tendrás que saber que mis horarios son cambiantes, aunque siempre tengo la rutina de salir a correr temprano, comer interdiario un brunch a la misma hora en mi restaurante favorito, sin mencionar que amo tener citas conmigo mismo o quizá para bailar con alguien —relató Bill y Tom asintió.

—Vas a tener que modificar algunas cosas que sean muy fijas, más que nada porque así le ofreces facilidades a cualquiera de saber dónde encontrarte —ordenó Tom, y Bill nuevamente apretó los labios pero luego fingió una sonrisa tensa.

—Está bien —cedió Bill.

Tom asintió, en lo que regresaban al interior de la mansión, con Bill yendo a comer con su hijo, en lo que Tom hablaba con el resto del personal.

De igual modo tenía que hablar con Andreas Trümper, el omega lucía un tanto nervioso, fumando al momento de que Tom iba a preguntarle.

—¿Te es difícil ser el asistente de tu hermano menor? —inquirió Tom, mientras encendía su propio cigarrillo, uniéndose al rubio, quien soltó un suspiro.

—Me alegra trabajar para mi hermano, el estar cerca suyo y de Max me hace muy feliz, de paso que lo cuido —respondió Andreas, sólo que más sonaba a un discurso aprendido.

—¿Y no te incomoda el que ya no te dediques al canto? —increpó Tom, fijándose cómo le temblaba la ceja a Andreas, quien jugueteó más con el cigarrillo entre sus dedos, casi en un tic nervioso.

—No, no era lo mío al parecer —contestó Andreas sin retenerle la mirada—. Yo sólo sé que deseo que usted se quede, por favor. Bill no lo sabe, pero David me dijo que se lo contó, y… Max, mi niño, él también está en riesgo —cambió de tema el omega, ahora sí fijándose en el beta, haciendo que Tom se percatara de la preocupación real en la expresión del rubio.

—¿Por qué no se lo han dicho a Bill? Es algo que no comprendo hasta ahora, sería más fácil si él entendiera que existe un peligro real para que colabore con nosotros —expuso Tom, para luego aspirar nuevamente una bocanada.

Andreas se tensó, Tom pudo percatarse por cómo los músculos de sus hombros se tensaron, el rubio dejó de verlo nuevamente, observando a un costado.

—Bill fue padre adolescente por… Un abuso, por eso es que Max tiene nuestro apellido, y también no existe otro papá —empezó a relatar Andreas y Tom permaneció en silencio—. A él… Le costó mucho, a todos en realidad, incluso a nuestros padres. Sólo que Bill se hizo cargo y aferró tanto a su bebé, adorándolo pese a todo. Por lo mismo es que no podemos decirle a Bill, si él sabe que hay alguien que entró a la casa, que fue así de asqueroso, sólo reabrirá viejas heridas —agregó el rubio para soltar un suspiro—. No quiero que le pase nada a Maxie, es mi sobrino, es un dulce niño, y Bill no puede saberlo, porque sería demasiado para él —terminó por decir el omega, mientras que Tom procesaba todo, comprendiéndolo ahora, Bill había sido un omega abusado, sólo que él mismo era de pensar que a veces era muchísimo mejor lidiar con una dolorosa verdad que con una mentira.

Sólo que comprendía en parte el cuidado y protección de David y Andreas con Bill, porque si bien era un artista famoso insufrible, apenas tenía veinticinco años, y con aquel antecedente, era de esperarse el aire protector, Tom mismo le llevaba once años, por ello es que comprendía que sí, que se quedaría por Max, y para ayudar a Bill también, sintiéndose un poco más empático a comparación de antes, no conocía las circunstancias de Bill, no sólo podía verlo como un berrinchudo, por más que lo fuera, tenía que darse la oportunidad de conocerlo, ya que trabajaría con él.

Bill al día siguiente es que se levantó temprano, alistándose para salir a correr, y observó cómo es que Tom se unía a él.

—Vaya, es bueno tener compañía al trotar —comentó Bill con un poco de cinismo, mientras Tom le seguía el ritmo.

—Es mi trabajo, Bill —repuso Tom.

—Con tal de que no sea demasiado para ti por tu edad —se burló Bill en lo que seguía.

—Soy tu mayor sólo por once años, y mi estado físico es muy bueno —farfulló Tom en respuesta, y Bill detuvo su andar para reírse, apoyándose en sus rodillas.

—Ok, lo siento por ser tan perra a veces, creo que la barba te suma más años, la verdad eres un beta muy atractivo y se nota que estás en buen estado físico —se corrigió Bill, sonriéndole de medio lado—. Y, ¿quién te dijo que saldría temprano? —cuestionó el de rastas.

—Recuerda que necesito saber tu horario, así que está de más preguntarlo —dijo Tom, también dejando de trotar.

—Uhmn… Pues quiero ir a comprarme ropa hoy, ¿también irás? —cuestionó Bill con un aire inocente que no terminaba de cuajar, notándose fingido, y el mayor asintió.—Pues espero que puedas resistir peso, para que lleves mis bolsas —canturreó el omega, y Tom pensaba que eso no era parte de su trabajo, pero era la única manera de quedarse y vigilar a Bill, para su protección—. Así que trotemos un poco más antes de ir a desayunar —instó el de rastas, mientras retomaba el ejercicio, con Tom detrás suyo.

Notaba que el aroma de Bill era cambiante, algo un tanto peculiar para un omega, por cómo es que conforme el menor sudaba, se mezclaba con algo más, sólo que no podía señalarlo, tal vez sólo era que no se había habituado lo suficiente a su aroma todavía, y decírselo indicaría que le pregunte por qué podía oler sus feromonas si era beta. Así que prefirió callar.