Los Chicos Caos

All Rights Reserved ©

Summary

Cristina es una chica muy cerrada al amor, pero los 3 chicos Caos la haran cambiar de opinion, y al mismo tiempo?

Genre
Romance
Author
Vicks
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Lunes cualquiera?

Mi día empezó de manera normal, baje a eso de las 7:30am con el tiempo justo para desayunar, allí se encontraba mi madre, postrada en la isla de mi no muy grande cocina, pero era suficiente para ambas, al fin y al cabo siempre habíamos sido nosotras dos contra el mundo. De mi Padre no hay mucho de que hablar, no tengo ni la mas remota idea de quien sea, y mi madre nunca se ha entusiasmado por contármelo.

Al poner un pie en la cocina ella me habló

~Hice pancakes con mantequilla tal como te gustan, recuerda tomar la botella de agua del refrigerador y por lo que más quieras apresúrate.

Rodé levemente mis ojos, así era ella, fría, pero sabia que era su manera de demostrarme cariño.

~Buenos días para ti también mamá, y no te preocupes que aun me queda tiempo.

Desayuné con tranquilidad, cuando terminé me apresure y viaje a la preparatoria en mi amada bici, no era para nada nueva, pero cumplía de manera fiel su tarea cada día desde que tengo 15 años, fue un regalo de mi tia Amelia, hermana de mi madre, hablar de ella me cuesta un poco, se mudó hace dos años a Polonia, y desde entonces no la he vuelto a ver.

Al llegar entre con los mismos ánimos de un lunes cualquiera, puesto que a primera hora tenia matemáticas, debería ser ilegal poner a esta hora a un maestro a hablar de números y letras mezclados, de solo pensar en el profesor Dinckenson hablando de ello me da jaqueca.

No había dado tres pasos cuando me conseguí a mi mejor amiga Lara, la conozco literalmente desde siempre, somos como hermanas. Nada más al verme tenia una cara de emoción extraña para ser lunes, así que no espere ni terminar bien de saludarla y le pregunté.

~Dímelo ya! cuál es el chisme? y ahórrate los rodeos, que te conozco bien y quedan solo 5 min para la clase de Dinckenson.

Ofendida se llevó la mano al pecho y puso una expresión particular en ella

~(Lara) Cristina Solarai, que te hace pensar que te dejaría a ti, mi amada mejor amiga con la intriga de saber la información tan calientita que acaba de llegar a mis afortunados oidos.

Rodé los ojos con fastidio, no solo porque me llamó por mis dos nombres sabiendo que odio que hagan eso, sino que allí estaba ella, con sus rodeos para soltar seguramente algo irrelevante que no cambiaría para nada mi aburrido lunes.

Caminamos juntas a la clase mientras me contaba

~(Lara) Acaban de ser transferidos 3 bombones desde Polonia! puedes creerlo? además, eso no es lo mejor de todo, son trillizos, y están para derretirse, juro que jamás había visto una belleza como la de ellos, espero que toquen en nuestra clase, así no me dormiría en matemáticas todos los lunes.

Bufé con cansancio

~Eso era lo que te tenia tan emocionada?, por Dios Lara, seguro estás exagerando un poco, además es nuestro último año, dijiste que te pondrías seria y nada de chicos ni distracciones para lograr aumentar tus calificaciones.

Ella me miró con cara de pocos amigos y me respondió

~(Lara) Por su puesto que no es emocionante para ti señorita “no quiero un novio ni lo necesitare nunca, tendré 8 gatos y leeré libros hasta morir”.

Con esa última frase llegamos por fin, o por desgracia a mates, tome mi lugar habitual, ni muy lejos ni muy cerca del profesor, perfecta para pasar desapercibida. Para mi suerte, y no para la de mi amiga, no había ni rastro de aquellos tres desconocidos, hasta que pasados diez minutos de clase, la puerta fue abierta haciendo que el profesor dejara (por fin) de hablar de lo que sea que se tratara la clase y prestar atención a las tres figuras clavadas en la entrada.