🧟♀️CAPITULO I🧟♂️
El edificio de cristal de la corporación se alzaba como un titán en medio de la ciudad. Dentro, las luces frías de las oficinas iluminaban filas de escritorios y pantallas, todas cargadas de campañas, gráficos y presentaciones. Ahí trabajaba Rebecca Watson, una joven de veintitrés años con una mente brillante para el marketing y un carácter que mezclaba dulzura con determinación.
De cabello negro y liso, piel morena clara y unos ojos oscuros que parecían guardar secretos, Rebecca siempre llamaba la atención... aunque ella no se diera cuenta.
Aquella mañana, revisaba unos informes cuando escuchó la voz profunda que la ponía nerviosa cada vez que sonaba cerca.
-¿Otra vez quedándote más horas, Rebecca? -preguntó John Miller, subdirector de la corporación, mientras se apoyaba en su escritorio.
Rebecca levantó la mirada y trató de ocultar la sonrisa que le surgía siempre que él estaba cerca.
-No puedo evitarlo -respondió, fingiendo normalidad-. La campaña del nuevo cliente necesita ajustes de última hora.
John la observó con esa mezcla de autoridad y complicidad que la hacía sentir entre protegida y expuesta.
-Eres demasiado dedicada. Cualquiera diría que quieres impresionar a alguien.
-¿Y si es así? -Rebecca alzó una ceja, retadora.
Él rió suavemente, inclinándose un poco más hacia ella.
-Entonces ya lo lograste.
El corazón de Rebecca se aceleró. No era un secreto que había algo entre los dos; sin embargo, las reglas de la empresa y la diferencia de jerarquías lo hacían complicado. Aun así, lo que empezó como miradas y charlas de pasillo había terminado en citas discretas y noches largas compartidas.
Rebecca sabía que John era diferente. Aunque tenía un puesto alto, no era arrogante. Y ella... ella estaba enamorándose, aunque todavía le costaba admitirlo incluso para sí misma.
Ese mismo día, en las pantallas del edificio apareció un comunicado mundial:
"La nueva vacuna universal contra las enfermedades será aplicada a jóvenes menores de 25 años. Proyecto seleccionado: Vacuna Aeternum."
La noticia estremeció a todos. La llamaban "la salvación de la humanidad". Una dosis que volvería al cuerpo inmune a cualquier enfermedad, desde un simple resfriado hasta los virus más mortales.
-¿Vacuna Aeternum? -Rebecca murmuró frente a la televisión del área común. El líquido mostrado en el anuncio brillaba con un tono vibrante, casi eléctrico.
John apareció a su lado, cruzando los brazos.
-Suena demasiado perfecto, ¿no crees? -comentó con un dejo de desconfianza.
-Si realmente funciona... podría cambiarlo todo -dijo Rebecca, aunque en el fondo algo en su instinto la inquietaba.
John la miró con seriedad.
-Rebecca, si te llaman para eso... quiero que lo pienses bien.
Ella sonrió, intentando calmarlo.
-Tengo veintitrés, así que probablemente me toque. Pero no te preocupes, estaré bien.
En ese instante, no sabía lo equivocada que estaba.