Capítulo 1. El error en mi sistema
El cielo de Glimpse tenía un tono azul naranja casi irreal, una de esas puestas de sol que, según mi madrina, indicaban que las almas están buscando su camino. Yo, sin embargo, apenas lo notaba. Mi mente estaba demasiado ocupada repasando las fórmulas del próximo examen, construyendo una muralla de lógica para mantenerme a salvo, hasta que la voz de Alaia me trajo de vuelta a la tierra de un tirón.
—¿Ya viste a ese chico? —me soltó, rompiendo mi concentración con ese acento, me hacía sonreír.
—Si, claro, está lindo —respondí, restándole importancia con una indiferencia que me costo fingir —pero no es para tanto, Alai. ¿Acaso queréis que pierda el hilo de lo que estoy repasando?
Pero por dentro, mi sistema estaba colapsando. Joder, ese chico me había hipnotizado. Me preguntaba si aquel desconocido con el que me tope en los asuetos terminaría caminando por los pasillos de este instituto. Nunca en mi vida me había sentido tan atraída por alguien con solo observarlo unos segundos; fue como si me aventaran una cubeta de agua fría en medio de mi desierto de libros. Fue algo… cósmico, como si nuestras constelaciones se hubieran rozado sin permiso.
Mi mirada recorrió el patio con un apetito que no conocía. ¿Dónde estaría?
—¿A quien buscas tanto, terroncito? —la pregunta de mi mejor amiga me hizo saltar.
—A nadie. ¿De que habláis? — conteste demasiado rápido.
Sentí el calor subir por mi cuello y supe que me había puesto roja de vergüenza. Alai me miro con esa malicia chistosa que solo ella tiene.
—¡Ay, por favor! Te conozco como si te hubiera dibujado —me dijo entre risas—. Se que buscas a alguien y please, que no se trate de Emir. Mira que ese tipo es puro cuento.
El nombre golpeo mis oídos con una indiferencia estática. Recordé a Emir, su espalda ancha, sus 1.82m de altura y esos ojos de café claro que antes me hacían sentir segura y que ahora solo me recordaban el desastre que dejamos atrás. Una vida pasada que prefería no repetir.
—No es el —masculle, sintiendo el nudo en la garganta —. Sabéis que con Emir… es mejor no ser nada.
Necesitaba escapar. Me despedí de Alai con una excusa barata sobre ir a la biblioteca y caminé rápido, casi huyendo de mis propios recuerdos. Iba con la cabeza gacha, maldiciendo internamente a Emir por seguir ocupando espacio en mi memoria, cuando el mundo simplemente se detuvo.
Mi hombro impacto contra algo sólido, una pared de carne y hueso que no se cedió ni un centímetro. Unas manos firmes me sostuvieron por los antebrazos solo unos segundos antes de soltarme. Levante la vista, lista para soltar una disculpa, pero las palabras murieron en mi garganta.
Era él; una silueta de pelo castaño y ondulado, ojos cafés que desafiaban cualquier ley de la estática.
No hubo palabras. Solo un silencio eléctrico que anulo todo el ruido del pasillo. Sus ojos cafés se posaron en los míos con una intensidad que incitaron que mis formulas y murallas de hielo se evaporaron. El no parecía sorprendido; me analizaba con una curiosidad pesada, como si estuviera descifrando un código arcaico.
Fueron cinco segundos que se sintieron como una eternidad de otra vida. Finalmente, el dio un paso atrás, me dedico una ultima mirada indescifrable con una pequeña sonrisa de lado y siguió su camino. Me dejo ahí, estática, con el corazón latiendo en una frecuencia que no sabía como calcular.
Hola, a todos soy nueva por aca, espero que les gusteis mucho no estoy segura que seauna novela genial como lasde wattpat pero mi sueño es ser escritora y anhelo mucho sacar mi libr físicamente, bno loquiero mucho y gracias por esar aquí leyendo. 🫂