Kisses.
Su compañero de habitación no paraba de besarlo. Si, de besarlo.
Xie lian, un estudiante destacado, estaba cursando su segundo año universitario en la universidad paraíso. Sus días en paraíso no eran tan extraordinarios…. A excepción de un detallito, su compañero de habitación estaba obsesionado con sus labios.
Al ingresar a los dormitorios de paraíso, conoció a su compañero de habitación, un chico alto, cabello largo y negro –que pareciera un río de tinta– pero rebelde, piel pálida y con buen físico. Al poco tiempo se enteró que este chico era el clásico chico popular.
Los primeros días no fueron incómodo como pensó, al contrario fue muy satisfactorio –y agradable– hablar con el joven de tez pálida. El joven era conocedor de muchas cosas, entre ellas, leyendas, se entretenía escuchandolo hablar, desde leyendas de la universidad, hasta tradiciones de esta misma.
Todo parecía ir de maravilla con aquel joven llamado Hua Cheng, al cual llamaba “san lang” por petición del mismo.
Un día cualquiera, sin previo aviso, depositó un dulce beso en su mejilla derecha, como premio por su buena nota. Al inicio decidió dejarlo pasar, no es que le molestase. Además, ¿Cómo podría negárselo? Después de todo San lang era tan dulce, atento y muy considerado con él.
Todos los días sin falta, si desayuno estaba preparado. San lang siempre le preparaba distintos desayunos cada día, pero sin duda alguna su desayuno favorito, era congee y bollos al vapor, a veces eran dulces –el congee y bollos– y otras eran rellenos de pollo o carne.
Tomando esto en cuenta y otras cosas más, xie lian decidió darle el gusto a san lang de besar sus mejillas, ¿Pero quién iba a imaginar que eso solo empeoraría la situación? Al inicio eran simples besos en la mejilla, luego no solo en la mejilla, frente, mejillas, orejas, cuello y hombros, ningún lugar se salvaba, y la gota que colmó el vaso, fue cuando aumento a tal punto que ahora también se atrevía a besar sus labios. Y lo peor era que ahora no solo eran por las buenas notas, ahora también era por las malas –como consuelo– también era por si estaba de buen humor o si estaba de mal humor eran para animarlo y así sucesivamente.
Luego de un tiempo, decidió que alejarse un poco era mejor. Dejo de pasar mucho tiempo en su dormitorio, pasaba horas en la biblioteca y evitaba estar cerca de San lang en clase. Pero un día, tuvo que verlo si o si. El comité de disciplina tenía una reunión y no podía faltar.
Al llegar, ya todos están en el aula.
— Xie lian, llegas tarde.— anuncio Mu Qing, rodando sus ojos.
— Lo se, lo sé, lamento llegar tarde.— exclamó xie lian, tomando asiento en el único lugar que había, al lado de Hua cheng, xie lian no sabía si reí o llorar.
— Sabes las reglas, xie lian.— exclamó pei ming, con una sonrisa ladina.
Y sin dejar que el pobre xie lian hablará más, le entregaron un vaso con alcohol. El olor de este le inundó los sentidos, nunca tomaba. Acercó el vaso a sus labios, empapándo los con el líquido del recipiente, dió un sorbo, era amargo, muy amargo para su gusto, pero antes de poder seguir bebiendo aquel amargo líquido, el vaso fue arrebatado de sus manos.
— Xie lian es alérgico al alcohol.— exclamó hua cheng, antes de beber todo el vaso de alcohol de un sorbo.
— ¿Qué?— pregunto confundido, feng xin. —Nunca escuche tal cosa. xie lian, ¿es cierto?— hizo una segunda pregunta, feng xin.
— he… bueno…. Si, es cierto.— respondió xie lian. Era mejor fingir ser alérgico al alcohol, pensó xie lian.
Palabras menos, palabras más, el punto es que al final de la reunión, hua cheng termino tomando tanto sus vasos como los de xie lian y todos los demás dejaron a xie lian como el encargado de cuidarlo. No solo por ser “el responsable” sino también por el echo de ser compañeros de dormitorio.
Mientras regresaban a su dormitorio, hua cheng no tuvo ninguna dificultad al caminar –por el alcohol– pero al llegar al dormitorio, se dejó caer sobre el hombro de xie lian, y susurro con esa voz ronca, pero juvenil tan característica de el:
— Gege… últimamente mi gege me a estado ignorando, y eso hace que este san lang se sienta tan solo.— susurro, en su oído, dejando que su aliento caliente chocará contra la oreja de xie lian. Mientras que aún, mantenía su cabeza recostada contra el hombro de xie lian y sus brazos, iban rodeando sigilosamente la cintura del pobre estudiante.
— … Y-yo… he estado estudiando mucho últimamente… san lang.— masculló, apenas audible.
— ¿Enserio? Mi gege es tan dedicado… merece un premio por su determinación.— volvió a murmurar contra la oreja de xie lian.
Hua cheng se movió un poco, acomodando su posición, antes de acercar sus labios a los dulces labios cuál flor de loto delante de él. Xie lian, echo un manojo de emociones –caóticas– rápidamente tapó con sus manos la boca de Hua cheng, y luego anunció sin pensar:
— Ahora…. Ahora cada beso cuesta cien dólares…— exclamó.
Hua cheng lo miro con esa sonrisa ladina, antes de responder:
— Cien dólares— repitió. — ¿Cien dólares, gege?— pregunto.
— si.—declaró, firme.
— Bien, tengo que respetar las decisiones de gege.— exclamó casualmente.
Sus brazos se alejaron de la cintura que sostenían, y su cabeza dejo de posar en el hombro del otro estudiante. Camino tranquilamente a su habitación.
Xie lian lo observo confundido, cuando le cayó una notificación; “+10,000 dólares”, Xie lian miro en blanco la notificación del banco, miro su celular unos segundos, hasta que la presencia de Hua cheng de vuelta lo hizo mirarlo.
Hua cheng sonreía con esa sonrisa ladina de zorro astuto.
— ¿Que te parece…. Si empezamos con un paquete de 100 besos?— pregunto acercando se al enrojecido xie lian.
Y aquí es donde entra su orgullo, xie lian no queriendo perder más cara, exclamó:
— … claro.—
Sin tiempo que perder, Hua cheng tomó su mano y lo atrajo hacia sí mismo. Poso su mano en la mejilla contraria, acariciando suavemente los labios de xie lian, enredó su brazo libre alrededor de la cintura contraria, estrujándolo suavemente contra su cuerpo.
Los besos no tardaron en llegar, los primeros, eran suaves, delicados y llenos de cuidado, como quien cuida una flor. Pero al onceavo beso, los besos suaves se perdieron, los besos se volvieron más largos, pero lentos.
Conforme los besos avanzaban, la intensidad subía, se volvian más asfixiantes, más profundos y… placenteros.
Los besos avanzaban más y más. Xie lian se iba perdiendo, los besos lo están derritiendo, su cuerpo comenzó a arder lentamente, mientras que sus piernas las sentía flaquear. Y el echo de que los besos solo fueran más y más embriagadores, como si de vino se tratara, no ayudaba en lo absoluto.
sus piernas flaquearon, amenazando con ceder; por instinto llevo sus manos al cuello contrario.