Experimento
Aquí estoy, llorando,
ahogándome entre mi propio cabello…
Al fin y al cabo, soy un experimento.
Un conejillo de indias, un sujeto de pruebas.
¿Lo raro?
Lo raro es que no siento inyecciones ni medicamentos:
siento pesadillas.
Siento cómo me dejan de lado,
cómo soy la prueba… y luego el intercambio.
Ni siquiera soy una paloma.
Estas amigas mías tienen tanta paz…
Aunque la sociedad las rechace,
aunque las alejen aun siendo inofensivas.
P
ensándolo bien,
me parezco a una nutria:
solo sé correr y escabullirme.
¿Pero qué más puedo hacer?
¿Qué más puede hacer alguien
que se siente como un experimento?
En cualquier momento me tomarán,
probarán,
y luego se irán.
Habrán cumplido su propósito.
¿Y yo?
Yo estaré con mi mundo hecho pedazos.
Pero al fin y al cabo,
soy yo y mis malos pasos.
O al menos eso dice mamá:
“malos pasos, espera,
la luz está al final del túnel”,
donde solo estoy yo y mi oscuridad.
Pero aun así…
al final solo queda confiar.
Confiar en que todo pasará.