Prólogo
Dicen que el amor puede destruir a las personas.
Que creer en él es cosa de ingenuos,
de soñadores que prefieren vivir en fantasías
antes que aceptar la realidad.
Dicen que quienes escriben sobre amor
solo intentan llenar un vacío
que nadie ha podido ocupar.
Tal vez tengan razón.
Pero lo que no saben
es que las personas que aman con toda el alma,
las que sueñan con una historia capaz de cambiarlo todo,
son también las que más han sufrido.
Son las que han entregado su corazón demasiadas veces
y lo han recibido de vuelta en pedazos.
Las que aprendieron a sonreír
mientras escondían el dolor entre páginas de libros,
historias imaginadas
y mundos donde el amor sí se queda.
Las personas que leen, que imaginan,
que crean su propio refugio en la fantasía...
Esa soy yo.
Celeste Eillen Luna Morales.
La chica que creyó que el amor nunca llegaría,
después de demasiados corazones rotos
y de historias que terminaron antes siquiera de empezar.
La chica que todos conocen
por caminar siempre con su grupo de amigas,
reír más fuerte de lo que debería
y, aun así,
terminar volviendo al mismo chico,
como si su corazón no supiera aprender la lección.
Pero tal vez el amor no es para los que nunca se rompen.
Tal vez el amor es para los que se rompen...
y aun así siguen creyendo.
Porque, como dijo Antoine de Saint-Exupéry:
"El amor verdadero comienza donde no se espera nada a cambio."
Y si eso es verdad...
entonces tal vez,
solo tal vez,
mi historia de amor aún no ha empezado.