Capitulo I
Era una tarde de verano cualquiera, como todos los años, era primordial revisar cada cabaña antes de la llegada de todos los semidioses. Era una actividad un tanto sencilla, pero desde hace dos años, el número de cabañas era elevado y revisarlas terminaba siendo un poco más cansado. Antes de entrar en la última, escucho un pequeño alboroto a la distancia, una cantidad considerable de campistas estaban rodeando algo. Al ser practicamente la mano derecha del Sr. D podia acercase con un poco mas de autoridad, apartando a los pocos que estaban rodeando el motivo de tremendo alboroto, lo vio, un chico pelinegro tirado en el suelo, con la ropa hecha girones, una mochila que se veia completamente vacia y una espada en la mano, respiraba de manera agitada, el corazon se le hizo tan pequeño, rapidamente se inclino de rodillas a su lado, colocandolo boca arriba.
-Percy, abre los ojos, Percy, reacciona por favor - "Que demonios", el chico no debería estar ahí, hace dos años que había decidió iniciar su vida en el campamento Jupiter, porque estaba de regreso y mas importante que le habia pasado -Busquen a Will Solace, debería estar en la enfermería – Comenzó a dar indicaciones sin quitar sus manos de las mejillas del chico, miro sus labios, delataban la deshidratación en la que se encontraba y sus manos demostraban lo que había peleado por llegar hasta ahí – Muévanse, tu, ayúdame a llevarlo, necesita atención rápido. – Señalo a otro campista, su voz mostraba desesperacion, no trataba de disimular, estaba asustada, rapidamente el semidios lo tomo en brazos dejandose guiar por ella, quien no paraba de ver al inconsiente chico.
Llegando a enfermería, Will les indico donde colocarlo, y sin perder tiempo comenzó el tratamiento, ella no quería irse, así que sin pedir permiso alguno empezó a asistir al hijo de Apolo en todo lo que necesitaba. Sin notarlo Quirón entro, pregunto sobre el estado de Percy, con un tono demasiado preocupado, sabia lo mucho que el chico significaba para él.
-Will, ¿Como se encuentra?, necesito avisarle a su madre el estado en el que esta - comento el centauro sin dejar de jugar con sus dedos, estaba que se lo comian los nervios.
-Claramente tiene deshidratación, calculo que lleva dos días sin tomar bebida alguna. En cuanto a la desnutrición, si es un poco más, unos 4 días tal vez, me sorprende que haya llegado hasta acá en esa condición. Con un poco de ambrosia y néctar estará perfecto, en referente a heridas, no encontré nada grave, algunos rasguños y moretones, es visible que ha luchado, pero nada que no cure el tratamiento – Tanto la semidiosa como el centauro suspiraron eran buenas noticias, ahora solo quedaba la pregunta, ¿Qué lo traía de regreso?
Quirón no tardo en salir, era evidente que le urgia contactar a la madre de Percy, entonces recorodo habia alguien mas que debia saber que estaba pasando -Will, no crees que deberías avisar a Annabeth también, tal vez ella sepa algo o puede que este en peores condiciones que él, ¿no crees que es extraño que este solo?
-Tranquila, Nico ya está en eso, también lo pensamos no debe de tardar en traer noticias – El hijo de Apolo no se equivocaba, Di Ángelo apareció a los pocos minutos ante ellos, su semblante no era de alguien que traia buenas noticias – Annabeth no sabía que se había ido y por lo que me dijo, tienen meses de estar separados, no pude decirle su condición, aunque claro, eso no impidió que tratara de saber cómo llego - colocando ambas manos sobre su cintura, estaba igual de preocupado.
Will solo suspiro, le pidió a la chica que se quedara un momento con su paciente, tomo a Nico de la mano y salió, sin dar razones de a donde iba. Tomo asiento a su lado, tratando de entender porque había regresado, el hecho de que su relación con la hija de Atenea terminara, no aclaraba las muchas dudas que tenía sobre su repentina aparicion.
Tal vez no era buena idea, completamente era una idiotez lo que iba a hacer, pero tenía la necesidad de que el chico sintiera la compañía de alguien, tomo su mano, estaba fría y delgada, relucían algunas heridas y el color de su piel se veía apagado, era muy diferente a como lo recordaba. Se veía tan débil y por alguna extraña razón, eso la hizo sentir peor.
Llevo sus manos entrelazadas a su frente, comenzó a pedir a los dioses apoyo alguno para que pudiera salir del pesar que tuviera, podía sentirlo, no solo la deshidratación, desnutrición y las heridas lo tenían así, era algo más, pudo notar que en su corazón se posaba un dolor más profundo. Estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuenta que unos ojos verdes la estaban mirando.
No recordaba nada, no sabía cómo había llegado a esa camilla y mucho menos no entendía porque una chica con cabello pelirrojo sostenía su mano, era cálida y le transmitía una paz que hace tiempo no había experimentado. Trato de hablar, pero su boca no conocía las palabras, apenas fue capaz de generar una queja por el dolor, la chica lo miro, se veía que sus ojos se habían empezado a cristalizar por las lágrimas ¿Por qué lloraría?, se miraron por apenas unos minutos, pero para Percy había sido más tiempo, sus ojos color avellana le calentaron el alma, nunca había notado lo hermosa que era y como transmitía una paz realmente acogedora. Quería recordar su nombre, pero su mente no se lo permitía, la cabeza le dolía más que todo el cuerpo, llevo su palma a su frente, la sentía partirse en dos, fue entonces cuando la chica soltó su mano "No lo hagas", quería pedirle, pero no tenía las fuerzas suficientes, para hacer algo más que solo mirarla, esperaba que leyera su expresión, que se diera cuenta que no quería dejar de sentir ese calor.
-Tranquilo, buscare a Will – Se iba a ir, lo iba a dejar, con la poca fuerza que logro obtener, tomo de nuevo su mano, quería implorarle que no lo dejara, no quería estar solo de nuevo. – No ... por favor – La chica nuevamente se sentó a su lado sin soltar su mano, sus ojos eran hipnotizantes quería seguir viéndolos, pero una imagen en su mente le borro el cálido momento, unas cuencas grises llenas de miedo y lágrimas, y una voz que le pedí no verse de nuevo, Percy cerro sus ojos, una lagrima traicionera rodo por su mejilla. El cansancio de nuevo se apodero de su cuerpo y sin darse cuenta el sueño tomo el control sobre de él.
Will, le había pedido no dejarlo y ese no era el problema, el detalle que le preocupaba era que Percy se ponía tenso cada que ella intentaba soltar su mano. A los pocos minutos, el chico regreso, no hizo preguntas de porque las manos de ambos estaban entrelazadas incluso parecía no sorprenderle, la cuestiono únicamente por su paciente, como lo veía, si había logrado despertar, y cualquier cosa que tuviera que ver con su salud.
Sin darse cuenta, la tarde iba apareciendo entre los árboles, había logrado zafar su mano de la de Percy, pero por muy mínima que fuera, aún tenía la sensación de sus dedos aferrándose a ella. Se preguntaba el porqué de sus lágrimas, que lo tenía tan sumido en la tristeza. Unos pasos la hicieron regresar de nuevo al presente, en la entrada de la enfermería, se encontraba Nico, con apenas unos cuantos pasos, el pequeño hijo de Hades ya se encontraba a su lado.
- ¿Cómo estás? No debe ser fácil verlo así, al final de cuentas, es uno de los más fuertes – Ella solo asintió, no era nada extraño que estuviera preocupado, sabia de primera mano que él había tenido un amor no correspondido hacia el semidios que se encontraba inconsciente – Sigue dormido, si quieres puedes quedarte, a Will no le molesta y ambos sabemos de antemano que en tu cabaña aun no hay nadie – Solo pudo sonreír, era un favor que agradecida, no solo por no quedarse sola, sino porque realmente el chico le preocupaba. Se despidió de Nico y entro en la enfermería, Will le indico donde podía dormir y que mantas podía utilizar, le explico a detalle cada cuando tenía que hacer que Percy tomara el néctar. Antes de irse, le dejo una bandeja con comida y le prometió volver para revisar el estado del hijo de Poseidon.
Sentía el cuerpo más descansado y los ojos menos pesados que hace un momento, apoyando ambos codos a cada lado logro incorporarse con ahora más conciencia reconoció donde se encontraba, era la enfermería del Campamento Mestizo, no sabía en qué momento logro pasar la entrada, pero si recordaba un color avellana la primera vez que logro abrir sus ojos, a lo lejos escucho el tintinear de unos cubiertos, a su derecha en la mesa del fondo, estaba ella, la recordaba era una hija del dios Hermes y era la dueña de esos ojos que lograron calmarle su ansiedad horas antes.
- ¿Liza? – La chica lo miro sorprendida, no esperaba que ya estuviera despierto, se acercó rápidamente hacia su camilla. Tomo con ambas manos su rostro, después tomo su temperatura, hacia miles de preguntas, pero Percy no respondió ninguna, no quería hacerlo además la chica era tan rápida que no lo iba a poder lograr, antes de que volviera a hacer otras miles de cosas, el chico tomo su mano – Puedes ... puedes ir más despacio, no me lo tomes a mal, pareces caricatura – levanto la comisura de su boca en un intento de sonreír, pero algo le decía que aún no era el momento.
-Perdóname, es que, no pensé que despertaras de nuevo, solo dime algo, ¿Cómo te sientes?
-Mejor, gracias – Liza solo pudo asentir, le ofreció un poco de su comida, el chico acepto un poco de pure de papa y un pedazo de pan, era un completo manjar después de pasar días de hambre. Después de solo compartir comida, Percy comenzó a contemplar a la chica, era muy bonita, alegre, aunque no platicaron mucho, pudo notar que ella realmente le ponía atención, preguntaba mucho, pero evitaba verlo a los ojos y eso le causaba mucha duda.
- ¿Cuánto tiempo estuve inconsciente?
-Poco menos de 4 horas, estuviste inconsciente unas dos horas cuando recién llegaste, despertaste un momento después de que Will te revisara, pero a los pocos minutos volviste a cerrar los ojos – le respondió sin apartar la vista del libro, en realidad no sabía que estaba leyendo, pero era mejor fingir hacerlo que mirarlo, era realmente incomodo, el corazón se le aceleraba cada que escuchaba su voz, si lo miraba, era posible que olvidara como respirar.
- ¿Desde cuándo ayudas a Will? Si no mal recuerdo tus tareas son la revisión de las cabañas y organizar las actividades del verano – Percy, sabía que Liza tenía un poco más de 2 meses en el campamento cuando el llego, la recordaba en la cabaña de Hermes, era divertida pero un poco aislada, sabía que no tenía familia y que el dios que decía ser su "padre" la había encontrado en un orfanato en San Francisco, había una peculiaridad muy grande sobre ella, era muy hábil en varias actividades pero por una razón que nadie conoce ella jamás fue llevada a los campos de entrenamiento, la chica era más para actividades de orden, organizaba los inventarios de la enfermería, se encargaba de la salida y entrada de semidioses, incluso llego a organizar actividades de recreación pero sin participar en ellas. En la batalla con Cronos, callo en un coma muy extraño y permaneció custodiada por uno de sus hermanos, Brandon; la batalla termino en victoria y a los dos días la chica despertó. Nunca se explicó que fue lo que ocasiono su profundo sueño y a pesar de que siempre se lo pregunto, no indago, ya que a los pocos meses se vio secuestrado por Hera y puesto en un campamento diferente sin sus recuerdos.
-Solo por hoy, aun no llegan más campistas, soy la única que sigue estando sola en su cabaña, así que era la mejor candidata – Cerro el libro y lo miro, el verde de sus ojos era profundo y confuso, pudo jurar que el chico intentaba decirle algo, pero por cuestiones desconocidas no lograba hacerlo – Tranquilo, asumiré que me estas dando las gracias – el chico logro articular una pequeña sonrisa.
La tarde fue tranquila, Liza se encontraba en el escritorio revisando unas hojas, pero aun manteniendo total atención a la conversación que Percy estaba teniendo. Era la primera vez que tenía ese tipo de acercamiento con ella y para sorpresa de él, se la estaba pasando muy bien, la chica era divertida, un tanto inocente e inteligente, su risa era contagiosa y las conversaciones fluían demasiado bien. Un par de veces, Will, Nico o Quirón entraban a relevarla, ya que el Sr. D en varias ocasiones requería su presencia de manera inmediata sobre todo para preparar la llegada del resto de la gente, admite que no era lo mismo cuando se iba y tenía que quedarse con alguno de ellos, la conversación no fluía igual y muchas veces prefería mejor dormir a seguir conversando con alguno, era extraño.
La última vez que Liza, regreso, ya era de noche, entro con dos bandejas de comida, una llena de fruta, sopa y pan y la otra con una hamburguesa y papas fritas, -Por favor, dime que la comida deliciosa es la mía – ella solo sonrió, coloco ambas bandejas en una mesa cercana y después acerco una silla, comerían juntos – Lo siento, pero necesitas cenar ligero, tu estomago podría sentir mucho peso si comes esto – señalando la hamburguesa – Te traje esta sopa créeme es deliciosa, la vas a disfrutar, si bien no te apetece, aquí hay fruta - Percy no se podía negar, todo se veía riquísimo y sabía que la chica se había esforzado en escoger lo más delicioso para su pronta recuperación. Después de una plática, sobre todo lo ella que había planeado para ese verano, una cena realmente deliciosa y varios momentos en lo que su estómago dolió por tanto reír, Liza tomo ambas bandejas y las coloco en otro lado, comentando que las regresaría mañana temprano y así traería el desayuno.
-Espera, ¿te vas a quedar? – No era reproche, realmente su compañía era muy buena, pero no quería ser una carga, Liza siguió acomodando su cama que casualmente era a un lado de la camilla de él, sin mirarlo solo asintió, el chico sintió un pequeño momento de verdadera gratitud – Gracias – Fue apenas un murmullo, pero ella lo había escuchado, no pudo contener la sonrisa que se formó en sus labios, volteo para mirarlo y solo pudo pronunciar "Por nada".
Dos semanas despues
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El inicio de las actividades del campamento era abrumador, no solo por que eran demasiadas, si no porque ahora tenia una sombra que la seguía para todos lados. Después de que le dieran el alta, Percy, se había convertido casi en un cachorro perdido, no sabía estar solo, no era que le molestara realmente disfrutaba su compañía y lo que el llamada, su ayuda excepcional, pero los rumores y las habladurías era algo que si la estaba cansando. La gente se preguntaba diariamente, porque el hijo de Poseidon estaba de regreso y mas extraño aun, en donde se encontraba la hija de Atenea por la que tiempo atrás se arrojó hacia el Tartaro. Era desgastante para ambos explicar, que solo eran amigos y peor aún, notaba como a Percy enserio le afectaba que le preguntaran por su exnovia diariamente. Tratando de escapar de todo el escandalo ambos siempre se dirigían al muelle, duraban la mayoría de la tarde platicando sobre cualquier cosa y saludando a espíritus del agua que se asomaban de vez en cuando.
-Debería irme, estoy cansado de todo los interrogatorios – Comento Percy sin dejar de mirar el agua – O ¿Qué opinas tu?
-Opino que, si te vas podrías descansar, pero las habladurías no pararían – quería admitir que si el se iba ella lo extrañaría, pero sabía que el chico le afectaba demasiado todo lo que comentaban – ¿Ya sabes que harás cuando el verano termine? – Era una pregunta que lo sumergía en el miedo y la duda, no tenia idea de que hacer, no quería regresar a su antigua universidad, antes de llegar se había dado de baja del programa, pero no había pensado en que haría después de hacerlo, en lo único que pensó fue en huir lejos de ese lugar.
-Realmente ... no tengo idea de nada – acerco sus piernas a su pecho y las abrazo – me abruma todo esto, solo quiero que el verano pase y regresar a casa, tal vez después del regaño de mis padres, pueda pensar en que hacer – lo menciono con una pequeña sonrisa – ¿y tú? Supe que te ofrecieron planta en el campamento ¿la aceptaras?
Se encogió de hombros, realmente no quería aceptarla, odiaba tanto estar encerrada que por un momento había pensado en irse, pero le aterraba no saber a donde ir, la vida afuera de la barrera del campamento no era sencilla y menos para una chica que jamás había salido
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Después de ayudar en algunas cosas en la Casa Grande, se dirigió hacia el comedor, el hambre era insoportable hasta el punto de que la cabeza le comenzó a doler. Diviso a lo lejos a varios de sus hermanos y corrió hacia ellos.
-Hey ¿Dónde estabas? – Brandon, su hermano favorito, siendo un año menor que ella, la trataba como si fuera a la inversa. Rodeo sus hombros con su brazo y entraron al comedor, como siempre, el ruido era demasiado, risas, gritos, conversaciones poco entendibles; logro identificar a Percy, sin pensarlo se safo de su hermano y corrió en su dirección, tomando asiento a su lado.
-Hola, ¿Cómo te fue hoy? – los ojos verdes de Percy la miraron con alegría – Agradezco a mi medico indicar que para mí pronta recuperación, era importante no comer solo – Liza no pudo evitar sonrojarse, las palabras de su amigo hicieron que su corazón diera un brinco tan fuerte, que temía que pudiera escucharlo.
-Si, yo también lo agradezco – Los murmullos no se hicieron esperar, ambos trataban de ignorarlos, pero eran demasiado obvios que antes de que se volvieran mas incomodos, Liza tomo su bandeja y se fue a la mesa de la Cabaña 11. "Idiotas" logro decir antes de sentarse a lado de su hermano quien la miraba con preocupación – Evita decírmelo por favor, hoy no – Sabia que le diría, si era apenas obvio, desde que las especulaciones salieron a relucir, su hermano fue el primero en pedirle que se alejara de él, era claro que lo hacía por su bien, pero le molestaba que tratara de controlarla.
-No iba a decirte nada, ya sabes lo que pienso – Lo dijo sin apenas mirarla y llevándose un pedazo de pizza a la boca – Entiendo que se lleven bien, pero ...
-Pero nada, no estuviste presente, no puedes opinar – No quería gritar, realmente la situación la estaba cansando demasiado, todos eran tan injustos, sin ganas de seguir con esa conversación, se puso de pie y se fue, necesitaba silencio.
Percy, no le sorprendía para nada su decisión, de hecho, no era nuevo que siempre terminaran peleando. Tomo su bandeja, la arrojo al fuego en forma de ofrenda, pidió algo meramente inútil y salió en búsqueda de Liza.
La calma que se percibía en la playa era su parte favorita, adoraba el sonido del agua chocando con la arena, como la luna se reflejaba en el agua, era un paisaje que atesoraba demasiado. Tomo sus piernas y las abrazo contra su pecho al mismo tiempo que ocultaba su cara en el hueco que hacia sus brazos, eran demasiadas cosas, jamás había estado en bocada de todos de esa manera, lo que decían de ambos era algo que no valía la pena repetirse, se preguntaba todos los días si era algo que valía la pena mantener, estaba tan sumergía en sus pensamientos que no se dio cuenta que alguien ya estaba a su lado, sabía quién era, quería verlo, preguntarle como estaba; logro ladear su cabeza de tal forma que solo sus ojos quedaban a la vista.
-Se que pelearon de nuevo, no tienes que decirme nada, nos podemos quedar en silencio todo el tiempo que quieras – por alguna razón que aun desconocía adoraba esos ojos avellana, podría mirarlos y no se daría cuenta de cuanto ha pasado.
Percy no dejaba de verla, podría jurar que el tiempo se había detenido alrededor de ellos. No era nuevo pasar horas sin pronunciar palabra, era casi su rutina de todos los días y es que para ambos el silencio era tranquilizador y juntos no se sentía incomodo.
-Percy, gracias – Sin miedo y sin pensar coloco su cabeza sobre su hombro y este la rodeo con su brazo – No tienes que agradecer nada, para eso somos amigos. – Y entonces, el verde de sus ojos se volvieron lo más bonito que había visto, no tenían comparación.
Después de pasar un silencio reconfortante con Liza, la soledad en la cabaña 3 era pesada. Años atrás había dejado de sentir el frio de ese lugar, en algún punto, le había agarrado cierto cariño a todo lo que había ahí dentro, pero desde hace dos semanas, odiaba todo lo que estaba ahí, desde su cama hasta la fuente en el fondo.
El sentimiento de estar completamente abandonado era pesado y asfixiante, daba vueltas en su cama tratando de conciliar el sueño lo mas pronto antes de que su mente lo mandara a recuerdos que no quería volver a revivir. Un golpe en la puerta lo sobresalto, salió de entre las sábanas, quien podía ser, el toque de queda había pasado hace mucho, andar fuera era un riesgo. Otro golpe se hizo presente hasta que logro abrir, su mentor Quirón, que portaba una camiseta con el lema "El centauro #1" pedía entrar, por la hora, dudaba de que fueran buenas noticias.
-Buenas noches Percy, disculpa la hora, pero no podía esperar a mañana – Era alarmante la manera en la que Quirón jugaba con sus manos, que podía ser tan preocupante que no podía dejar de enrollar ese pedazo de papel – Esto es para ti, me quedare hasta que lo termines de leer.
Percy tomo la nota, era un mensaje de Jason Grace.
Para Percy Jackson,
hijo de Poseidon.
Percy, espero este mensaje llegue a tus manos antes, primero quiero indicarte mi desconcierto sobre tu baja en la universidad Nueva Roma, tus razones habrás tenido y espero en un futuro puedas explicármelas. Esta carta no es para tratar de convencerte en regresar si no para decirte que hace pocos días fuimos notificados de tu llegada al Campamento Mestizo y tras persuasiones hacia Nico, nos indicó en qué condiciones habías llegado.
No necesitas que te diga que esto también lo sabe Annabeth, la cual ha decidido ir a buscarte con el fin de saber si estas mejor, sé de primera mano en qué situación están ambos así que es por eso por lo que he decidió notificarte antes de que ella llegue.
Amigo mío, por favor respóndeme cuanto antes, necesito saber que estas bien, espero que este mensaje te sirva para tomar una decisión sobre lo que harás ante la llegada de Chase.
Espero tu pronta respuesta
Jason Grace,
hijo de Jupiter.
Debía alegrarse, al fin de cuentas, Annabeth se seguía preocupando por él, eran buenas noticias; pero algo en el fondo le decía que con la presencia de ella perdería algo más importante, no entendía que era y eso lo agobiaba más. Quirón seguía ahí, tal vez esperando una respuesta o alguna crisis que controlar, al ver que eso no iba a pasar, le deseo buenas noches al chico y se retiró.
De nuevo el silencio, ¿que debía hacer?, la cabeza le daba vueltas y el corazón no dejaba de latir, estaba hecho un mar de emociones que no tenia ni idea de que debía sentir primero. Al final el cansancio lo venció llevándolo a un profundo sueño.
Las mañanas en la cabaña 11 son todo un espectáculo, al ser la única que aceptaba aquellos que aún no habían sido proclamados por algún dios, era realmente difícil conseguir un amanecer tranquilo. Liza ya estaba acostumbrada, no tenían la misma cantidad de semidioses que años anteriores, pero nunca falta aquel dios que se le olvidaba algún hijo, lo máximo que había que esperar era un mes, si en ese tiempo no se te asignaba una cabaña, ella tenía la difícil tarea de presionar a Dionisio.
Procuraba levantarse media hora antes del caos, así aprovechaba las duchas y organizaba el desastre para los chequeos matutinos, impartidos por ella misma, podía hacer trampa y asignar una buena nota, pero eso sería demasiado obvio para todos.
El amanecer en el campamento era un paisaje digno de admiración, el sol se asomaba por la colina haciendo que el Vellocino de Oro brillará un poco más, creaba una imagen más serena de la estatua de Atenea, amaba ese lugar, pero al mismo tiempo quería huir de ahí.
La ducha fue tranquila, había alcanzado a llegar antes que las chicas vanidosas de la cabaña de Afrodita, no le molestaban, pero las chicas tomaban más tiempo de lo normal para todos sus rituales de belleza. El alboroto de la cabaña 11, era inconfundible, chicos salían de aquí para allá con cubetas, trapeadores, escobas, mantas nuevas, era un caos completamente. Liza daba indicaciones a cada uno, no esperaba una nota perfecta estaban lejos de tenerla, pero disfrutaba como sus hermanos siempre daban lo mejor de sí, la pasión era tanta que ninguno noto al centauro que aparecía por la entrada.
-Veo que los hiciste trabajar muy temprano-la chica sonrió - Ven conmigo, creo que pueden terminar sin ti, ademas Dioniso le pidió ayuda a alguien para la revisión de hoy- salieron de la cabaña caminando hacia la Casa Grande, ¿estará en problemas?, recordaba hacer todas sus actividades y haber planeado bien esa semana, incluso se adelantó en algunas cosas. Quirón se detuvo apenas unos pasos cerca de la casa, a suficiente distancia para estar lejos del alboroto de sus hermanos -Liza, últimamente te noto muy cercana a Percy, ¿me equivoco?- negó con la cabeza y después solo sonrió - Eso es bueno, pensé que serían cercanos desde antes, ambos eran "los nuevos" cuando el llego, pero discúlpame estoy divagando un poco, te he traído aquí porque Percy te va a necesitar, Annabeth viene para acá, me alegra mucho, es una semidiosa excepcional, pero por la manera en la que leyó esa carta de Jason Grace, creo que lo que menos quiere es verla, solo te pido que no lo dejes solo, no queremos que cometa alguna locura - "Annabeth" , sin duda no esperaba su regreso, desconocía los motivos por los que habían terminado pero sabía que para su amigo era muy difícil, logro asentir antes de que el centauro la dejara sola. Su mente comenzó a divagar por donde encontrarlo, era bueno evadiendo a todos, sería difícil, pero entonces lo recordó, la playa, si un hijo de Poseidon buscaría paz, seria cerca del agua.
Tenia demasiado tiempo sin experimentar su resistencia a respirar bajo el agua, no recordaba cuando fue la ultima vez que se sumergió tan profundo, cerro los ojos dejándose llevar por el sonio de la corriente, los peces, y cualquier cosa que pudieras encontrar en el fondo. Necesitaba dejar de pensar, no quería cometer otra estupidez, estaba harto de que su mundo no pudiera continuar sin ella, miro hacia la superficie, era muy poca la luz que llegaba hasta el fondo y por un momento deseo perderse en lo mas profundo y evitar verla.
"No, puedo seguir"
comenzó a nadar hasta la orilla y entonces lo vio, esos ojos que le demostraban que no todo estaba perdido, ese color avellana que le ayudaba a seguir y no recordar sus problemas. Liza sonrió, permaneció sentada sobre la arena con una toalla en sus manos, definitivamente esa chica solucionaba todo sin pedirlo.
-Hola, pensé que la necesitarías – Su tono era cálido y amigable, pero, pudo notar la preocupación era posible que ya lo supiera, "Joder, como vuelan las noticias" – Ilústrame, no se supone que puedes hacer que tu ropa no se moje – Percy solo sonreía, logro asentir antes de sentarse a su lado – Solo si así lo quiero, pero esta vez quería empaparme completo – Sacudió su cabeza logrando mojar a su amiga – Perdón, no quería mojarte – mentía descaradamente.
-Ni tú te lo crees, Jackson – logro empujar un poco su brazo sin borrar la risa de ambos. Cualquiera que los viera diría que llevaban años de convivir, y lo cierto es que, la conocía, la había visto pero la amistad que estaban teniendo era realmente nueva y genuina – Percy ... - sin apartar la vista de la arena, noto que estaba preocupada, su tono lo decía, poso sus ojos en los de ella y fue por un momento, que ya nada tenía sentido, el tiempo se había detenido y por una fracción de minutos, las dudas y la ansiedad abandonaron su cuerpo, noto como un color rosa pasaba por las mejillas de Liza, realmente era muy bonita, por un momento quería tocar su cara, gracias a una fuerza desconocida evito hacerlo
"Que mierda, porque quería hacer eso"
Ambos giraron sus cabezas, tratando de evitar nuevamente el contacto visual, entonces Percy prosiguió – Me ibas ... a decir algo o lo imagine – la chica asintió – Dime, no me dejes con la duda.
-Quirón me aviso, que ... mmm... Annabeth viene para acá – el asintió – ¿Y como estas con eso?
-Bien, me sorprendió, no lo negare, pero estoy bien – apoyo sus manos atrás de su espalda, quería lucir relajado, esperaba que no se diera cuenta que se lo comía la ansiedad y las ganas de huir – ¿Ya desayunaste?
Antes de que la chica pudiera decir algo, se puso de pie, le ofreció su mano y sin soltarla la guio hasta el comedor.
"Querían cosas de que hablar, que hablen de esto. Puede que funcione, esta es mi última carta."