A punta de hierro

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Summary

Un trhiller psicológico urbano que explica los peligros de las calles habaneras latinoamericanas, en la década de los 80 y 90 Novela negra tropical

Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo: Hasta luego Cuba

Habana, (Cuba), 25 de mayo de 1980

Cuando la oportunidad es presente, tienes que aprovecharla porque quizás no vuelva a presentarse, es lo que dije cuando el gobierno cubano nos dejó que nos fueramos de Cuba a Miami (Estados Unidos)

Al principio dije "Coño, chico, ¿viste esto?"

Pero los días pasaron y pasaron y aun no agarre ese barco y me fui, vivo una vida normal, de persona normal, no soy un fugitivo ni un criminal, simplemente alguien que quiere ver a su familia, quiero tener esas charlas y comidas de nuevo, tarde o temprano.

Mi nombre es Óscar, Óscar Domínguez

Vivo en La Habana con mi esposa y mi hija.

El tiene una buena educación, aunque hace cosas de niñas de su edad, igualmente se porta bien, mi esposa se llama Yasmín Rico

Y es la mujer de mi vida, la conocí hace 7 años en un salón de salsa, en Santiago de Cuba, desde la primera vez que la vi me enamoró, su mirada me cautivó. Yo soy un hombre normal, de lentes y empingao' siempre, cuando se forma lío yo no soy el primero en correr, pero tampoco último.

Trabajo en una tiendita, gano lo necesario para alimentar a mi familia, soy feliz, no tengo tanta guaniquiqui, pero me mantengo en pie, luchando por un futuro mejor, un futuro que tarde o temprano llegaría...

Un día como otro cualquiera algo cambiaría dentro de mí... Nos preparamos, le dimos un adiós a mi madre y primos, acto seguido agarramos una guagua y nos fuimos hacia El puerto de Mariel (Artemisa, Cuba)

Desde hace un par de meses abrieron una salida para poder ir a visitar a nuestros familiares en la otra parte del Caribe, la verdad que fue algo bueno, tenían tiempo que no hacían algo así de bien, (eso creí yo).

Llegamos a una zona llamada El Mosquito, como los viajes estaban en auge nos dejaron pasar antes de tiempo, solamente nos tuvimos que quedar un tiempo resilientes en una especie de motel chiquito, cuando nos llegó el turno al cabo de 2 o 3 días nos alegramos, por fin podríamos ir a ver a nuestros amigos en Miami, por razones que desconozco y me hiervieron la sangre nada más escuchar fue que mi esposa y mi hija no podrían ir conmigo a la travesía, yo me enfadé, pero comprendí rápidamente y con una gran sonrisa les dije, "chicas, no os preocupéis, os prometo que volveré dentro de poco, haré plata y volveré pa acá, ¿entendido?", me miraron con cara de no entender lo que estaba sucediendo, pero me dijeron que vale, acto seguido fui al barco me subí y entre unas lágrimas ambiguas me despedí.

Dije: "volveré en en menos de un mes, os lo juro". Maldito sea el caballero que me dijo "Compay, este viaje es solo de ida" desde ese momento algo se rompió en mi interior, tenía un conjunto de emociones que no podía expresar al mismo tiempo, quería tirarme del barco, pero eso hubiera sido un suicidio. Maldecí a muchas personas, me calmaron y me relajé, aunque entre llanto bajito seguía pensando y pensando, la acción ya estaba tomada, aunque quisiera no podía volver, ese día jamás lo olvidaré, fue un día pésimo, un avance y una perdida al mismo tiempo, perdí la accesibilidad a mi país, pero lo que más me dolió, perdí a mí familia...