Amor a primera vista.
En el mundo de los alfas dominantes, el nombre de Pavel Volkov era sinónimo de poder.
Un alfa puro.
Frío.
Calculador.
Intocable.
Su mandíbula marcada y sus trajes hechos a medida parecían diseñados para intimidar. Cada paso que daba en una convención de empresarios hacía que el ambiente cambiara. Nadie lo desafiaba. Nadie se le acercaba más de lo necesario.
Excepto él.
Pooh.
Un alfa puro también, aunque su complexión delgada y su rostro delicado confundían a muchos. Algunos susurraban que parecía un omega. Pero lo que nadie sabía era que bajo esa apariencia suave había un alfa con una obsesión silenciosa.
Tres años atrás, su padre lo obligó a asistir a una convención en la que no quería estar. Llevaba vaqueros y una simple camiseta blanca. Nada llamativo.
Y entonces lo vio.
Pavel, hablando con un grupo de inversionistas, serio, imponente, inalcanzable.
Fue amor a primera vista.
Pooh recordó cada detalle: el brillo del reloj en su muñeca, la forma en que acomodaba el cuello de su traje, la manera en que su voz grave dominaba la sala.
Pero Pavel nunca lo notó.
Desde ese día, Pooh comenzó a asistir a cada evento donde supiera que Pavel estaría. Aprendió todo sobre él. Sus empresas. Sus horarios. Sus preferencias. Sus enemigos.
Sabía absolutamente todo.