PRÓLOGO
Hay amores que no nacen para ser casa, sino para ser incendio. De esos que te quitan el frío un momento, pero te dejan las manos llenas de ceniza cuando intentas aferrarte a ellos. Me pasé la vida creyendo que amar era una línea recta, un contrato firmado con el destino, hasta que entendí que el amor es, en realidad, un equilibrio imposible sobre un hilo que alguien más está tensando desde el otro lado.
A veces, mantenerlo es como intentar atrapar el agua con los puños cerrados: cuanto más fuerte apretás para que no se escape, más rápido se te escurre entre los dedos. Y duele admitir que hay personas que llegan a tu vida solo para enseñarte que podés sentirlo todo sin tener absolutamente nada. Fuimos eso: un 'casi' perfecto, una colisión que nunca llegó a impacto, la prueba viviente de que el corazón puede romperse por algo que, técnicamente, nunca llegó a existir.
"El amor de verdad no te pide que cambies tu esencia, sino que te ofrece el sol necesario para que te animes a florecer por completo."