Introducción
Jungkook miró hacia la puerta de cristal y suspiró de cansancio, de nuevo, ahí estaba él con toda su manada.
“Por favor Dios, es mi quinta asaltada del mes”
Resignado a que Chimmy le robara de nuevo junto a su amigo Tata, comenzó a juntar el dinero en una bolsa de plástico. La puerta se abrió, logrando que se tensara.
-Hoy no fue buen día, es jueves y ustedes siempre vienen los viernes. Solo hice 4mil.
-Tranquilo chulo, si no vengo a robarte tu dinero, más bien tu tesorito.
Jungkook dejó caer la bolsa de dinero y volteó en dirección de donde provenía esa voz, arrugando la nariz con disgusto.
-Preferiría que fuera un asalto que verte la cara.
Yoongi se llevó la mano al pecho fingiendo indignación.
-Tal vez no esté tan pipirisnais como tú, pero me defiendo-se recargó del mostrador, sonriéndole-Ya nadie te vendrá a robar, mis carnales estarán cuidando cada esquina y al primer sospechoso lo hago carnitas.
Jungkook se estremeció, sabía que no bromeaba.
-Tu y los pulgosos no hacen esto gratis-frunció las cejas-¿qué quieren?
Yoongi sonrió en grande.
-Tu, yo, unos tacos de suadero y tripa junto a una coca de vidrio. De ahí te llevo a tu cantón mientras comemos unos elotes, ¿jalas?
Jungkook contuvo una risa.
-Mejor mierda.








