Sugar mamis

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Summary

cuando izuku necesita dinero y milfs necesitan "compañía"

Genre
Erotica
Author
Alejandro
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
18+

Chapter 1

Izuku Midoriya acababa de cumplir los 18 años, y aunque la mayoría de sus compañeros celebraban su recién estrenada adultez con fiestas o viajes, él no tenía tiempo para eso. Vivir solo era caro. La renta de su pequeño departamento, los estudios universitarios y hasta la comida mensual le estaban drenando los ahorros más rápido de lo esperado.

Por más que trabajara en empleos temporales, no alcanzaba.

Y así, una idea comenzó a rondar en su mente… una idea que jamás creyó considerar.

Buscar una Sugar Mamy.

No era algo que hiciera con orgullo, pero necesitaba estabilidad, apoyo económico y, por qué no, compañía. No buscaba nada sexual; él mismo se había prometido que no cruzaría esa línea. Solo acuerdos claros, compañía agradable, citas tranquilas… y ayudas económicas que le permitieran seguir estudiando.

Tras varias noches investigando discretamente en foros, apps privadas y recomendaciones anónimas, encontró un sitio exclusivo para acuerdos “mutuamente beneficiosos”. No era turbio; al contrario, parecía diseñado para gente con dinero que buscaba un acompañante confiable, educado y con buenos modales.

Izuku dudó.

Pero su cuenta bancaria no.

—Solo será hasta estabilizarme… —murmu­r­ó, presionando “crear perfil”.

En menos de una hora ya tenía tres mensajes.

Y dos de ellos venían de mujeres sorprendentemente elegantes, poderosas… y peligrosamente encantadoras.

Las futuras sugar mamis de Izuku habían entrado en escena.

[Un par de horas más tarde]

Izuku revisaba nervioso las notificaciones en la aplicación.

Tres mensajes nuevos.

El primero era demasiado insistente.

El segundo, claramente un bot.

Pero el tercero…

El tercero tenía solo una frase:

> “Buscas compañía, no dependencia. Interesante. Hablemos.”

Y un nombre:

C.C.

Sin foto.

Sin datos.

Solo un perfil verificado con nivel de riqueza máximo.

La aplicación incluso marcaba en dorado: “CLIENTA PRIVILEGIADA – CATEGORÍA ÉLITE”.

Izuku tragó saliva.

—¿Me escribió una millonaria de verdad?

Antes de decidir qué hacer, su pantalla vibró de nuevo.

> “No te asustes. No muerdo. Solo estoy… aburrida.”

Izuku dudó, pero respondió.

—Hola… soy Izuku. Gracias por escribir.

Pasaron solo dos segundos.

> “Lo sé. Leí bien tu perfil. Pareces honesto. Eso escasea.”

Izuku, confundido, miró a su alrededor como si alguien pudiera verlo.

—¿Quieres… hablar? Podemos tener una videollamada si es mejor.

Silencio.

Luego:

> “Videollamadas no. Prefiero cosas reales.”

“Dime dónde estás.”

El corazón de Izuku dio un salto.

—E-en mi departamento…

> “Lo sé. Ya llegué.”

Hubo un golpe suave en la puerta.

Tok. Tok.

Izuku se congeló.

¿Era una broma?

¿Un error?

¿O de verdad…?

Caminó hasta la entrada, cada paso más pesado que el anterior. Con manos temblorosas abrió la puerta apenas unos centímetros.

Y la vio.

Una mujer alta, piel clara, ojos dorados que parecían ver a través del alma. Cabello verde largo cayendo como seda sobre un abrigo elegante. Sencilla, pero exudando una calma peligrosa.

C.C. sonrió apenas.

—Buenas noches, Izuku. Pensé que sería más interesante conocerte cara a cara.

Izuku no pudo responder.

Ella pasó junto a él como si el mundo le perteneciera, observando con curiosidad su pequeño departamento.

—Lindo —dijo—. Humilde… pero cálido.

Izuku parpadeó.

—¿Usted es… realmente C.C.? ¿La del perfil?

Ella se giró, entrecerrando los ojos con diversión.

—Sí. Soy yo. Estoy buscando a alguien que me acompañe. No por dinero. No por poder. Solo… alguien que esté dispuesto a escucharme cuando lo necesite.

Se acercó un poco más.

—Y tú parecías perfecto.

Izuku tragó saliva.

—¿Y qué… qué espera de mí?

C.C. inclinó la cabeza ligeramente, su mirada volviéndose suave por un instante.

—Honestidad. Tiempo. Conversaciones reales.

Y que no intentes impresionarme. Ya vi suficientes vidas desde arriba para saber cuándo alguien miente.

Luego, dejó algo en la mesa.

Un pequeño sobre blanco.

—Esto es un regalo adelantado. Para ayudarte con tu renta este mes.

Izuku abrió los ojos como platos.

—¡Pe-pero yo aún no he aceptado nada!

C.C. sonrió.

—No es un pago. Es una apuesta.

Apuesto a que podemos llevarnos bien.

Izuku sintió que sus piernas fallaban de los nervios.

La mujer inmortal, misteriosa, millonaria… acababa de escogerlo.

Y no sabía si debía alegrarse o entrar en pánico.

C.C. se sentó en su sillón como si fuera suyo, cruzando las piernas, su aura tranquila y, a la vez, imposible de ignorar.

—Bueno, Izuku… —dijo mientras lo miraba—.

¿Vas a ofrecerme algo de té?

¿O solo piensas quedarte ahí parado, rojo como un tomate?

Izuku dio un salto.

—¡S-sí, claro! ¡Ahora mismo!

La risa suave de C.C. llenó la habitación, y por primera vez en meses… Izuku sintió que algo en su vida estaba a punto de cambiar por completo.

Izuku regresó con dos tazas de té humeante. Intentó servirlo sin que le temblaran las manos, pero era inútil: C.C. lo observaba con una calma tan profunda que lo hacía sentir desnudo emocionalmente.

—Gracias —dijo ella, tomando la taza con elegancia casi inhumana.

Izuku se sentó frente a ella, intentando no mirarla demasiado.

Pero, ahora que estaba más cerca… notó algo.

C.C. no estaba simplemente tranquila.

Estaba tensa.

Sus hombros ligeramente elevados, la rigidez en su espalda, los dedos sosteniendo la taza con fuerza innecesaria.

Era como si cargara un peso invisible.

Izuku tragó saliva.

—O-oye… ¿estás bien? Digo… pareces como… cansada.

C.C. lo miró con sus ojos dorados, penetrantes.

—¿Eso percibes? Interesante… la mayoría de la gente solo ve lo que quiere ver.

Izuku respiró hondo.

No sabía de dónde sacó valor para decirlo, pero lo dijo:

—Si estás tensa… podría ayudarte.

Yo… trabajé un tiempo en un spa para pagar mis estudios.

Sé dar masajes profesionales.

C.C. levantó una ceja.

—¿Masajes?

Izuku agitó las manos de inmediato.

—¡No es lo que parece! Son terapéuticos, de relajación. Nada raro, nada… inapropiado. Solo pensé que… estabas muy rígida, y—

La mujer lo calló poniendo su dedo en sus labios.

Su toque fue suave, casi imperceptible, pero bastó para congelar a Izuku en el acto.

C.C. le dedicó una sonrisa pequeña, enigmática, una de esas que parecían guardar cientos de años de secretos.

—Mira, Izuku… —susurró, su voz apenas por encima del silencio—.

Has sido muy dulce. Más de lo que esperaba.

Izuku abrió los ojos, confundido por el repentino cambio de tono.

—P-pero yo solo quería ayudar… si hice algo mal, lo siento—

Ella negó lentamente, acercándose un poco más.

—No hiciste nada mal. Ese es el problema —dijo con una calma que lo descolocó completamente—.

Eres demasiado bueno. Demasiado honesto.

Demasiado… tú.

Izuku tragó saliva, sin saber qué significaba eso.

C.C. se apartó apenas unos centímetros, lo suficiente para mirarlo directo a los ojos.

—Pero creo que necesito otro tipo de ayuda —continuó—.

Algo que no tiene que ver con mis hombros… si no con mi cuerpo.

C.C. dejó que su dedo se deslizara de los labios de Izuku con una lentitud casi calculada.

Sus ojos dorados lo mantuvieron atrapado mientras tomaba su mano—no con fuerza, sino con una delicadeza que, aun así, no dejaba espacio para escapar.

—Tranquilo… —murmuró, su voz tan suave como una caricia.

Guiando su mano, la bajó hasta su muslo, presionándola allí con intención. Su piel, cálida bajo la tela, hizo que un escalofrío recorriera a Izuku de pies a cabeza.

C.C. se inclinó un poco, apenas lo suficiente para que él sintiera su cercanía.

—Quiero este tipo de ayuda —susurró, su sonrisa ladeada, provocadora—. Y quiero ver… si puedes manejarlo.

El color en el rostro de Izuku explotó, pero no apartó la mano.

C.C. se puso de pie frente a él, moviéndose con una elegancia casi peligrosa.

Sin apresurarse, comenzó a desabrochar los botones de su blusa, uno a uno, dejando ver la lencería negra que llevaba debajo— para dejarlo sin aliento.

Su mirada nunca dejó la de Izuku.

—Quiero que entiendas lo que necesito —murmuró con voz suave, envolvente—. Pero no estoy aquí para apresurar nada.

Solo… quiero ver si sabes sostener mi ritmo.

Alerta lemon

C.C notó como un bulto comenzó a formarse en la entrepierna de izuku,eso le sacó una sonrisa pícara y lamiendo sus labios continuó,se quitó la blusa dejando ver sus pechos de copa C cubiertos con su brasier de lencería, seguidamente la dejó caer al suelo, dándose la vuelta

Se inclinó un poco dándole a izuku una vista de su bonito trasero, envuelto en su falda larga, está la levantó dejando ver su tanga igualmente negra, izuku estaba cada vez más rojo pero no apartaba la mirada de la figura de la mujer que tenía delante

La mujer tomó los extremos de la tanga, seguidamente comenzó a bajarla sexualmente, revelando su vagina ya húmeda, hasta que la tanga estaba en el suelo,se puso recta y miró al chico que seguía rojo

Y bien izuku, acaso vas a quedarte ahí toda la noche

Dijo con un tono excitado,al ver la carpa que se había formado en los pantalones de izuku, quien trataba de esconderla,sin éxito

C.C se desabrochó la falda dejandola caer al suelo junto a su tanga, puso su mano en su vagina y con dos dedos abrió ambos labios vaginales, mostrando lo húmeda que estaba

Ahora izuku,ven aquí y ayudame con esto

Dijo con un tono sexual y necesitado, izuku como hipnotizado se levantó de golpe, camino hacia la mujer mayor y poniéndose de rodillas comenzó a lamer la vagina de la mujer, está se mordió los labios tratando de que sus gemidos de placer no se escucharán muy fuerte

Eso es izuku, sigue así,lo estás haciendo,ah, excelente

Habló disfrutando de la lengua del adolescente, mientras que con una mano acariciaba la cabeza de este para que siguiera, con la otra comenzó a jugar con su pecho

Estuvieron así un rato hasta que C.C,sin previo aviso se corrió en la boca de izuku, este trató apartarse pero la mujer lo pegó más a su vagina, obligándolo a beber su corrida

Eso es pequeño bébelo, bébelo todo

Cuando su orgasmo terminó, soltó a izuku, quien comenzó a toser fuertemente

Espero que no estés cansado, porque todavía quiero más

Dijo mientras se sentaba en el sillón y abría las piernas

Continuará