Prologo
Distrito 17, Tokio, 25 de diciembre del 2011, 10:13 pm.
La nieve seguía cayendo del cielo y cubriendo el suelo de esto y demás superficies, junto al clima frio producto de la temporada de invierno. Y aun así todavía seguía sin importarle. Al no estaba seguro de como sentirse consigo mismo. Desde el día de ayer que paso comiendo con los chicos, pensó en las palabras de la pelirosada sobre que nadie debería de estar solo. Ese pequeño atisbo de duda parecía una punzada que perseveraba por aferrarse a él, y de antemano sucedía lo contrario al esforzarse por recordarse que él no debía de merecer nada como la compañía. Todo aquel con el que se juntara solo le ocasionaba problemas y otras veces fue a la inversa siempre que tuviera una correlación estrecha.
Para el engendro, quedaba claro que juntarse con la gente no le convenía ni tampoco le concernía. Sitios como Anteiku, aunque el dueño de apellido Yoshimura no tenía muchas quejas con que el ingresara en las veces que lo hizo, quedo claro que para el resto de gente él no era bienvenido. La mirada de buena parte de los empleados, la que se hace llamar Touka, era especialmente ella la que definitivamente no lo quería hay debido al vínculo que tiene con la familia Fueguchi y considerando la retención que hizo el mismo con el padre, era claro que no le tendría buena estima. Ni hablar de la propia familia Fuegichi que le temían, aunque no Asaki ya que quedo en buenos términos con el —dentro de lo que cabe— pese a su retención forzada.
En estos momentos tenía pensado de reunirse con su informante del cual tuvo contacto hace apenas unas cuantas semanas atrás cuando aún llevaba a cabo sus investigaciones. Iniciando en cuanto había ingresado al edificio abandonado que usaba como escondite provisional, se topó con una carta extraña del cual le había proporcionado mucha de la información de la que había compartido con los chicos, pero siendo otras ubicaciones donde el mismo tuvo que ir a comprobar personalmente cuando la carta indicaba esto para que él lo acreditase. Pidiendo a su vez en un párrafo del final de la carta que solo le comunicase sus hallazgos a Astolfo y Akira —que fue una vasta sorpresa que supiera sus nombres— dado que creyó que no era el momento oportuno que comunicase su fuente. El engendro tampoco fue tonto cuando encontró la carta por primera vez, se aseguró de inspeccionar el área ampliando su visión en cada rincón donde las sombras de la noche le permitían, mas no consiguió presenciar alguna en todo el edificio ni los alrededores. Fue un riesgo que corrió y que pareciera ser que por lo visto resultaron útiles la información que le fue proporcionada ya fuera la que venía dentro de la carta o la que fue a comprobar por su cuenta como lo fue los inexistentes archivos de Asuka Lan.
En estos instantes, él se estaba dirigiendo a un sitio designado donde le indico el encuentro la nueva carta que apareció en el edificio. De parte del informante el mismo solicito que viniera personalmente a que se conocieran y instando sobre todo que mantuviera su anonimato a cualquiera que no fuera el para su encuentro en privado, en especial el devilman por una razón que desconocía. Simmons acepto el riesgo con tal de saber de quién era el que le había compartido aquellos datos que le fueron útiles.
El lugar designado de trato de un callejón cualquiera. Solitaria por lo que se veía salvo por la imagen de un hombre al que Simmons pudo mirar de antemano extendiendo su visión desde la oscuridad: era de mediana edad aproximadamente de treinta a cuarenta años y de rasgos occidentales y no orientales, lo cual daba a suponer que talvez no sería de origen japonés; venia vestido de una forma demasiado formal como para que correspondiese a un sitio como ese; llegaba por encima un abrigo negro y una camisa blanca con cuello de solapa con un tipo de pañuelo con una joya en medio, y sumado a unos pantalones blancos daba el aspecto de alguien vestido como una persona de occidente del siglo diecinueve; su cabello era oscuro y corto aunque con gran volumen, con patillas al borde de su cara; unos guantes blancos que cubrían sus manos al completo y una zapatos blancos con tono negro justo en la punta de estos.

Todo en el aspecto extravagante de aquel hombre contrastaba bastante con el ambiente. Parte su suya hizo que spawn mantuviera la guardia alta ante cualquier ofensiva que este individuo pudiese dar.

Simmons por fin pudo llegar al sitio y para sorpresa de él, el hombre no se inmuto con su llegada. Como si ya supiera que accedería a este encuentro que tendría con él.
—Esperaba que no te retractaras. Por suerte confirmaste tu venida una vez que percibí tu presencia.
Al no respondió de inmediato. Con la poca iluminación artificial de la farola cerca de ellos, quedo frente a frente con el hombre que no pareció inmutarse ante el frio del mismo modo que él lo hacía a solo un metro de él.
—Respóndeme esto ¿Quién eres? —su voz serena como seria reflejo muy bien sus intenciones en su pregunta.
—Me agrada que seas directo —el hombre le dedico una sonrisa simpática antes de continuar—. Mi nombre es Ryo Utsugi, también apodado Dante. A juzgar a plena vista, diría que no eres de los que van al teatro a menudo como para que mi nombre y mi apodo te sonaran.
—En absoluto.
—Pies bien. No te juzgare por ello. Soy director de teatro y son uno de los más reconocidos en Japón con mi compañía de nombre Royal Shakespeare. Tengo cierto reconocimiento internacional cuando organice una interpretación de la divina comedia. De ahí que permití que muchos me apodaran Dante del mundo actual.
—¿Y qué exactamente haría alguien ambientado en un oficio como el teatro teniendo conocimiento de cosas muy fuera de su ámbito? Sobre todo, de cosas como el Acto de la Gran Rueda y archivos internos del CCG. No sería descabellado suponer que lo del teatro es solo una fachada para algo mayor.
—Piensas muy bien. Desde el momento en que te vi, sabía que haría lo correcto al elegirte como el primero al que le hablara personalmente. Pese a parecer alguien un poco impulsivo, eres más analítico que esos chicos —el ahora conocido como Ryo Utsugi hizo una pausa al mirar a la forma en la que le observaba Simmons, que a decir verdad parecía impacientarse al demorar al contexto que quería saber—. Bueno, perdón por tardarme en responder lo demás. Como dije antes, acertaste en eso. En realidad, se podía decir que yo mismo pertenezco a un pequeño grupo que recolecta y propaga información valiosa a diversas personas. Mas lo primero que lo segundo en realidad.
—¿Con que fin?
—Eso es secreto… de momento para ti y los chicos. Quisiera que en un segundo encuentro ese Fudo Akira y esa Astolfo nos acompañaran para darles una mejor explicación a los tres de forma detallada de todo el conocimiento que dispongo. Sobre todo, si hablo con el chico personalmente sobre el uso de sus poderes que debería de manejarlos mejor con el potencial que tiene.
Lo dicho por Ryo solo reforzó la curiosidad de Simmons en querer indagar, sobre todo si conocía el nombre de los mocosos.
—¿Cómo sabes sus nombres?
—No pienses que tengo intenciones sospechosas ni nada —quiso aclarar ante la posible desconfianza que podría dar por accidente—, no es difícil sabiendo que esa pelirosada anda diciendo su nombre a diestra y siniestra a cualquiera que conozca. Lo de Fudo… digamos que es complicado de explicar. Por cierto, ya que me presente, sería bueno que de la misma forma te presentaras formalmente.
El hellspawn tardó en responder dudoso en si entregar su nombre o no dado que todavía no se sentía cómodo con este hombre. Pero si era que si genuinamente fuese honesto al haber revelado su identidad, entonces al menos debía de confiarse de el de momento. Si lo consideraba bien, dudaba que su nombre fuese importante.
—Albert Francis Simmons. Pero solo abrévialo como Al.
—Bueno señor, Al. Es un gusto conocerlo formalmente —extendió la mano esperando a que el hombre afroamericano se acercara y la estrechara. Mas solo consiguió una mirada centrada en él.
—Lamento si le soy descortés, pero no me suelo fiar de muchos desconocidos.
—Entiendo —dijo para retirar su mano—, es comprensible su postura precavida.
—Responde algo. ¿Viniste a compartir algo importante de lo que tenga que estar enterrado? o ¿solo ha venido para formalidades en presentarnos? Todavía sigo sin saber cómo fue que te metiste en mi escondite sin que me percatara de tu ingreso.
—Uno tiene sus trucos. Además, tampoco tenía mucha confianza en acercarme a usted por mera precaución hasta que estuviera seguro. Sobre si vine a compartir algo, podría decirse que sí. ¿Buscas al doctor Kanou?
El comentario —ciertamente acertado— hizo que Simmons levantara una ceja.
—¿Cómo sabes eso?
—No es difícil saberlo cuando tienes un archivo de el en el edificio al que llamas escondite. A decir verdad, yo también lo busco al igual que tú.
—Kanou es uno de los objetivos a los que tengo cómo últimos a buscar en mi lista personal. No es prioridad en estos momentos más allá en ayudar a los niños con lo del Arbol Aogiri.
—Tus prioridades son claras, no por nada Asuka Lan es de tu máximo interés. Tus seguimientos hacia ella son claros. Y yo en particular sospecho de alguna cosa con esa joven psíquica, pero me mantendré reservado mis sospechas hasta no hallar más pruebas de lo que pienso que sería en realidad.
—¿Desde cuándo sigues mis pasos?
—Mentiría si dijera que hace poco. La verdad es que pude notarte desde que apareciste aquí junto a los chicos. Digamos que alguien de mi naturaleza pudo percibir como algo que no pertenece a esta realidad desentona bastante para gente similar a mí. Claro si es que son lo suficientemente experimentados para notarlo.
—Explícate.
—Pues para simplificarlo. Tu esencia o aura, como desees llamarlo. Desentona bastante con el ambiente del mundo por lo diferente que es en esencia de las demás cosas. La energía vital que sencillamente uno lo definiría como “Ki” en términos japoneses.
Al pudo darse una idea de que hablaba el hombre si contaba a él y a la chica pelirosada como ejemplos notorios.
—Eso puedo suponerlo.
—¿Qué eres tú y ella en realidad? Esa duda me deja intrigado.
—No pienso darte detalles ahora. Ni siquiera lo estoy considerando.
—¿Y si me dejaras leer tu mente para…?
—No, y más te vale no intentarlo. Me daría cuenta si lo hicieras.
Ryo estuvo dubitativo un poco con respecto a esa afirmación. Tal acción intrusiva que pudo realizar de haber sido notado por el hombre moreno, no lo hubiera puesto en una buena posición de confianza de haberlo probado.
—De acuerdo. Nada de telepatía contigo, quedo claro eso. Lo de Kanou solo puedo decirte que de momento no trabaja para el Aogiri como tu suponías. En cambio, se alió con alguien que podría considerarse mucho peor al no ser tan conocido públicamente.
—¿De quién me hablas?
—El sacerdote Yuda Hiroka. Solo puedo decirte que no es un humano ni tampoco un ghoul. Es todo lo que te puedo decir. De momento al menos hasta que nos reunamos con los chicos para más explicaciones.
—¿No podría decírmelo y ya de una vez?
—Lo lamento. Pero reservo información delicada y no quiero que ojos externos a esta conversación y sobre todo no deseados escuchen algo de esto.
Al menos esa explicación le pareció convincente al engendro dentro de lo que cabe.
—También note que aparte de los chicos. Tu también eres capaz de percibir las puertas del infierno. Ni creo que sepas de lo que estoy hablando.
—En eso puedes estar equivocado —increpo ahora que escucho de algo con lo que estaba muy familiarizado y sospechaba desde el inicio. Pero bajo el contexto de estar en otra realidad ajena a la suya era motivo para intrigarlo.
Simmons avanzo casi de forma amenazante. Lo que casi como reflejo Ryo retrocediera un poco.
—¿Qué sabes de las puertas del infierno? Sera mejor que si respondas a eso esta vez y no te reserves nada.
—Calma —pidió el cortésmente—, puedo ver que al menos si crees o conoces algo de lo que hablo.
—De eso puedes estar seguro.
—Bien. Digamos que esas puertas del infierno a las que me refiero son entradas al universo donde es el lugar tal y como lo conocen. Aunque también es llamado mundo espiritual. Sus energías malignas a veces logran penetrar en nuestro universo material y gente parecida a mí a veces lo usa para canalizarla y usarla a voluntad. Aunque por suerte nada de lo que podría habitarla a cruzado… todavía que se sepa. Es todo lo que podría decirte, al menos claro que si hablara de las cualidades espirituales es mejor que ese Akira sea quien le convenga más escuchar eso.
—¿Alguna cosa más que quieras compartir?
—De hecho, sí. No solo fueron ustedes los que llegaron de forma repentina aquí. Algo del mes pasado cruzo de una realidad ajena a la nuestra. Tiene que ver con los asesinatos de los niños seguramente, mas no estoy seguro de ello. Solo sé que fuerzas malignas han estado tratando de ocultarse para no llamar tu atención ni de algún otro. Cosa que al final fracasaron al yo enterarme de ello. No sé lo que son, pero son peligrosos por lo visto.
Eso solo aumento la curiosidad del engendro quien ya sabía del caso de los asesinatos nocturnos de los niños. Sus avances en verificar eso no habían dado frutos y con la intervención de Ryo al menos ya conocía detalles menores que igual servían para conocer a estos posibles nuevos enemigos.
—Eso sería lo importante. Pero te diré algunos datos si los consideras relevantes al final. Parte de los miembros de la Cafetería Anteiku esconden alguno que otro secreto que no pudieron ocultar cuando fui a investigarlos personalmente usando mi telepatía: el tipo de pelo blanco Renji Yomo es en realidad el tio de la tal Touka Kirishima y el hermano de esta está en Aogiri sin que ella o su desconocido tio lo sepan. El tal Rio que esos chicos rescataron es en realidad un ghoul de identidad Jail que ha estado matando investigadores ghoul de forma sanguinaria que tuvieran que ver con el asesinato de su hermano fallecido, pero él no lo sabe porque padece de un trastorno de personalidad múltiple, así que no es realmente consiente de sus actos pasados. Ken Kaneki tiene dentro suyo el alma de Rize Kamishiro que le habla al chico de vez en cuando como resultado de su trasplante de órganos que contenía parte de la conciencia de esta hay, además Rize pertenece a una de las ramas familiares de la familia Washuu. Y que el gerente de la cafetería, Kuzen Yoshimura, sea antiguamente un miembro de V que se retiró cuando inicio su relación con una humana que al final concedieron una hija a la cual tuvo que entregársela a otro ghoul para mantenerla a salvo de la organización y que años más tarde se conoce como Eto Yoshimura, pero sobre todo su alias de Sen Takatsuki para el público en general, la cual es la administradora del Arbol Aogiri.
El engendro proceso toda la información que le brindo Ryo. Pensó detenidamente si podría ser verídico lo que dijese o no.
—Si lo que dices es verdad ¿Por qué entonces el chico jamás se dio cuenta usando su telepatía?
—Como te digo, el chico necesito alguien que le enseñe bien usar su potencial. Lo de Rize y Kaneki es seguro que lo sabe dado que esa mujer no toma precauciones ya que da por sentado ella que nadie más la escucha hablar en la mente del muchacho hibrido. Los demás solo puedo suponer que todavía no se tomó la molestia en indagar la mente de los demás profundamente para leer sus mentes. Ya fuera por moderación a la privacidad y voto de confianza o que todavía no sabe cómo hacerlo has allá de escuchar pensamientos. De todas formas, me pondré en contacto contigo en otro día.
De la nada, Ryo Utsugi desapareció de la vista del engendro sin que pudiese hacer mucho para impedirlo. Solo en el callejón, se preguntó de que era lo que estaría pasando en la ciudad para que algo como lo que comentaba Ryo pasara. Sin ninguna otra cosa que pudiera aclararle, se dio la vuelta y fue a seguir investigando por su cuenta caminado lejos del sitio. Talvez lo hubiera descubierto por su cuenta todo lo que le comunico Ryo, pero a decir verdad su ayuda tampoco le vino mal para facilitarle las cosas.
Con sus nuevas dudas ya hechas y hechos planteados. El engendro solo comunicaría lo que su nuevo contacto le informo. Y de las cosas que si o si haría sería preguntarle a Yoshimura sobre V.


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