𝔓𝔢𝔯𝔣𝔢𝔠𝔠𝔦𝔬𝔫𝔦𝔰𝔪𝔬
Mi mente está agotada
quiero dejarla descansar,
pero hay una fuerza
que me obliga a continuar.
Se siente como una espada de doble filo:
A veces te da ventaja,
otras te hiere a ti mismo.
¿Cuándo me dejará de obsesionar el resultado?
¿Cuándo podré simplemente disfrutar el proceso?
¿Cuándo empezó a llamarse virtud lo que en realidad era una herida?
A veces me esfuerzo tanto
por ser perfecta,
que olvido,
que yo también merezco sentir.
Porque ser perfecta,
no te hace destacar.
Te paraliza.