MI LEJANÍA MÁS CERCANA

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Summary

En un mundo oculto por las sombras de la organización Orión, la vida de dos hermanas, Ailani y Anjali, se ve desgarrada por una herencia antigua que no pidieron. Ailani, convertida en una líder guerrera, y Kaleb, un agente de élite perteneciente al linaje de los Guardianes, deben enfrentarse no solo a enemigos externos, sino a las cicatrices de su propio pasado. La aparición de Mía, su pequeña hija, se convierte en el centro de una guerra absoluta cuando el despiadado Dante decide reclamar las joyas y la sangre de la niña. A través de traiciones dolorosas y redenciones inesperadas, la familia deberá descender a las profundidades de una cantera olvidada para librar una batalla que trasciende lo físico.

Status
Complete
Chapters
24
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1 - El peso del legado

Cinco años han pasado desde que las sombras de Vincenzo Lombardi dejaron de oscurecer sus vidas.

O eso es lo que el mundo cree.

En el corazón de la ciudad, un elegante letrero de cristal anuncia: Agencia de Investigación.

Dentro, el zumbido constante de las computadoras y el aroma a café recién hecho marcan el ritmo de la mañana.

Boris y Anjali revisan archivos en una mesa compartida; la complicidad entre ellos es evidente en cada mirada.

Se han convertido en un equipo infalible: Anjali ahora es una licenciada criminalista con una maestría en medicina forense. Por otro lado Boris se ha convertido en un investigador especializado en rastreo digital.

En la oficina principal, se encontraba Ailani, ahora siendo una analista en criminología, observaba una pizarra atravesada por hilos rojos cuando Kaleb entró con una niña de dos años en brazos.

—Mamá está trabajando, Mía, no la distraigas —susurra Kaleb con una sonrisa, aunque sus ojos delatan que él es el primero en distraerse con su hija.

Mía es el vivo retrato de Ailani, pero tiene los ojos intensos y curiosos de Kaleb.

Ailani sonríe y se levanta para besarla.

Por un instante, el mundo exterior deja de existir.

Kaleb la rodea por la cintura y ambos disfrutan de la paz que tanto les costó construir.

Luego de todo lo que tuvieron afrontar, acordaron seguir con sus vidas.

Entre los 4, lograron resurgir.

Kaleb por su lado siendo ya un miembro de la policía, ascendió hasta ser Director General en el área de criminología.

Estos logros les permitieron unirse con un propósito, el cual es ayudar a resolver casos que atormenten a los más vulnerables, como en su momento lo pasaron ellos, siendo presas fáciles ante cualquier amenaza.

Con su entrega y dedicación, se ganaron un título en la ciudad, convirtiéndose en los más solicitados. Siendo partícipes de casos muy conocidos y que gracias a ellos pudieron ser resueltos.


Mientras la puesta de sol se hacía presente, la faceta de investigadora privada de Ailani se desvanecía.

En el sótano de la casa, tras una puerta blindada, se encuentra el verdadero centro de mando de Orión.

Ailani no solo heredó un nombre; heredó una organización.

Como líder, su responsabilidad es mantener el equilibrio entre mafias y organizaciones que rodean su territorio. Es el juez silencioso que evita que el caos estalle.

Sus noches están llenas de informes cifrados, comunicaciones con agentes y la gestión de una carga que nadie más en esa casa —excepto, quizás, Kaleb— comprende del todo.

Esa noche, mientras revisaba las rutas de suministro en la red de Orión, una notificación privada apareció en su pantalla personal. No provenía de la organización, sino de una fuente externa y anónima.

Al abrirla, una imagen escaneada de una carta escrita a mano llenó el monitor.

“El equilibrio es una ilusión, Ailani. Crees que gobiernas Orión, pero solo estás cuidando el trono de un fantasma. Los muertos no siempre guardan secretos, y los traidores de tu propia sangre nunca olvidan. Cuida a tu pequeña. El legado reclama lo que es suyo.”

El aire abandona los pulmones de Ailani.

Han mencionado a su hija.

La referencia a los “traidores de tu propia sangre” hace que el collar en su cuello pese como un grillete.

—Ailani, ¿está todo bien? —la voz de Kaleb suena por el intercomunicador.

Ella cierra la ventana del mensaje con rapidez, borrando cualquier rastro.

Luego observa la cámara de seguridad de la habitación de Mía: la niña duerme plácidamente.

—Sí, amor —responde con firmeza, aunque sus manos tiemblan bajo la mesa—. Solo verifico unos últimos informes. Ya subo.

Ailani apaga las pantallas.

La guerra que creyó haber ganado solo había estado en tregua.

Y ahora, con una hija que proteger y un pasado que comienza a susurrar traiciones familiares, el juego podría volver a empezar.