El sonido de nuestras almas

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Summary

Dos desconocidos, dos almas libres, un baile. ¿Se imaginan decir, me enamore a primer baile? Ethan un chico sencillo y Sara una chica de la alta sociedad se unen en un baile el cual ambos saben el sentimiento mutuo, nadie más que ellos... ¿Podran enfrentar los chismes y ser juzgados por su diferente clase social?

Genre
Romance
Author
Damaris
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Prólogo

Bailando, llena de sudor, entre la multitud mientras la música alegre a todo volumen del pueblito llenaba el ambiente, me sentía alegre y extrañamente satisfecha con este sencillo baile pero...todo esto bailando con un desconocido?

Nos moviamos de un lado al otro entre la gente, mientras nuestros pasos se iban adaptando el uno al otro, parecía que el era del pueblito pues se movía como alguien que lo había hecho toda su vida.

Mi cabello atado en una cola se movía por el viento creado a causa del movimiento, mis ojos se posaron en su cabello negro azabache ligeramente largo, me hipnotizaban su mirada, tan profunda pero a la vez con un toque infantil en ella.

Al acabar la música todos se sentaron, incluyendome.

–Buen baile, no? –pregunto con ese tono juguetón inocente.

–Si...–respondi jadeante tratando de recuperar el aliento.

Se revolvió el cabello con una mano mientras daba un último respiro.

–Bailamos otra?

Negué rápidamente, estaba agotada, no sabía de dónde sacaba tanta energía.

–No te cansas? –sone más severa de lo que quise.

–No, a ti te falta resistencia –se sento en el suelo polvoriento.

–Ey!, que insinuas? –dije sentandome a su lado.

–No se, cuantos años tienes?

Le di un empujón.

–Sabes que es de mala educación preguntarle a una chica su edad?

–Oh, eras mujer?– dijo sarcásticamente.

Le di un codazo y el soltó una carcajada.

–Hombre tenías que ser...–solte un murmullo lo suficientemente alto como para que el escuchara.

–Y tu nombre?, o también es de mala educación preguntarle eso, mademoiselle Drama? –dijo en tono burlón.

Fruncí el ceño e hice un puchero involuntariamente.

–Sara, 23 años, y tú?

–Ethan, 19

Dios, tenía diecinueve y parecía mayor que yo, en el buen sentido.

–Que buena broma Ethan

–No es broma, señora Sara –se burló.

Volvi a darle un empujón, el río y se levantó.

–Vamos a bailar otra vez, si?

Me levanté y volvimos a bailar, así paso hasta casi el amanecer...