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Summary

La Incertidumbre de un mundo que decae lentamente, entre el lamento y la esperanza.

Genre
Fantasy
Author
Alan
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

En un pueblo se encontraban soldados destruyendo hogares (con gente adentro) y catedrales bombardeadas, al igual que en las zonas prestigiosas del país pasa lo mismo, guerrilleros destruyen edificios y residenciales.

Una guerra civil había iniciado, el motivo del conflicto fue la corrupción de los altos mandos, dejando en el olvido a los campesinos; de ahí la rebelión de los pobres contra la clase alta. Ambos bandos recibieron armamento de parte de dos grandes naciones con el argumento de defender la libertad del pueblo, pero en realidad el conflicto era solo un mercado para ellos, un negocio muy lucrativo. Cuando los guerrilleros ganaron la guerra, celebraron alzando sus armas en la sala del palacio nacional.

Capturando al gobernante que se escondía en su búnker, los campesinos decidieron exiliarlo y publicarlo en los medios para dar la imagen de misericordia.

Pero al final los que juraron ayudar a su gente entendieron la mentalidad retorcida de los gobernantes anteriores, porque ellos también se corrompieron. El dinero y el poder hacen que casi cualquier humano baile para el diablo.

50 años después

Una ciudad nublada, infraestructura moderna y a la vez marginal, separadas solo por un par de calles.

En un modesto edificio de 7 plantas, estaba trabajando, cuando el reloj marcó las 5:00 pm. Los empleados poco a poco dejan de trabajar, y comienzan a apagar sus ordenadores y después comenzaron a salir uno a uno del edificio.

Uno de los empleados, con cansancio, hace un comentario sin dirigirse a nadie:

— Ah, después de 3 semanas haciendo horas extras, por fin podemos irnos temprano, comparado con los días anteriores.

Mientras caminaba rumbo a la parada de autobuses, oí un ruido que provenía de un callejón muy poco transitado. Sigilosamente seguí el sonido y, ocultándome en la esquina, vi a un hombre muy pálido, como si estuviera enfermo. Estaba observando el cielo con gran temor, mientras estaba rodeado de tres jóvenes que, por su apariencia, parecían ser miembros de pandillas.

El hombre pálido observaba el cielo mientras se reía de forma nerviosa y con rapidez decía:

— El tiempo se acaba, el tiempo se acaba, el tiempo se acaba. ¡Jajaja, la agonía de no saber qué hacer me perturba!

Uno de los maleantes, con arrogancia, dijo:

— Sí, el tiempo se te acaba, dinos de dónde vienes y danos una ayuda de 20 dólares para darte más tiempo (lo dijo con una sonrisa maliciosa).

El hombre pálido, sin parpadear, ni siquiera lo volteaba a ver y solo decía:

— El tiempo parece ir más rápido.

El joven, al ver que lo ignoraba, sacó su arma, le apuntó y con arrogancia dijo:

— ¿No vas a responderme?

El hombre pálido inmediatamente, con su mano, lo tomó del rostro y lo estrelló contra la pared, rompiéndole el cráneo. Su cuerpo cae, su rostro estaba desfigurado.

Sus compañeros le apuntan e inmediatamente le disparan al hombre, pero con gran rapidez le arranca los ojos al otro muchacho y sújetandolo de los orificios del cráneo en dónde van ubicados los ojos, lo estrella contra el suelo; déjandolo ciego, mientras las balas atravesaban su cuerpo, derramando sangre. Pero a él no parecía molestarle; después de unos segundos dejaba de sangrar.

El último maleante, en shock, deja de disparar y solo dice con voz temblorosa:

— ¿Que es esa cosa?

El hombre pálido lo toma del cuello y lo empuja hacia la pared, comienza a reírse y a llorar de alegría, y le dice al último joven mientras lo mira fijamente a los ojos:

— Gracias, gracias, gracias. Por haberme abierto los ojos, no tiene caso preocuparme, mi destino ya está establecido y nada puede remediarlo.

— ¿Ah, por qué estás asustado? Tranquilo, morir es como quedarse dormido, un sueño profundo. Créeme, no le tengas miedo. Cuando despiertes de este dulce sueño, ya podrás préocupate.

Cuando dijo eso, el hombre pálido lo ahorcó inmediatamente. Cerró los ojos y luego dijo relajadamente:

— Ese consejo también va para ti.

Me aterroricé, porque sabía que se estaba dirigiendo a mí.

Cuando él volteó y vi su mirada, sus ojos eran lo contrario a su desagradable aspecto: sus ojos reflejaban fuego e ira.

En ese momento desperté, resulta que era un sueño.