Hulmaria: Crónicas de un mercader

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Summary

En el mundo de Hulmaria, la gente ahora vive escuchando la historia del héroe que derrotó al Lord del Abismo y salvó a los cuatro reinos. Es una leyenda repetida en cada pueblo... aunque hay una parte que casi nadie cuenta, el desenlace. Mientras el mundo intentaba reconstruirse de la gran guerra y la paz comenzaba a regresar a las ciudades, algo inesperado apareció en el cielo. Un objeto simulando ser un asteroide cayó desde lo alto de forma silenciosa y ajeno a todo lo que los habitantes de Hulmaria conocían. Ahí entra Kassius, un simple mercader sin talento para la batalla, se verá arrastrado una vez más a los acontecimientos que amenazan con cambiar el destino del mundo. Pero esta vez el enemigo no pertenecería a Hulmaria. Proviene de más allá de su mundo, un mundo con una forma de vida muy distinta tanto en cultura, guerra y... tecnología. Y su llegada podría convertir la antigua victoria del héroe en solo el comienzo de algo mucho peor.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

La calma antes de la tormenta

-Aquí vamos de nuevo.

"Hace un par de minutos... quiero decir, hace mucho tiempo una era en la que los 4 reinos disfrutaban de paz y bla bla bla, el Lord del Abismo surgió y comandó a sus ejércitos para destruir todo y muchos guerreros intentaron detenerlo, pero ninguno podía atravesar el ejército de monstruos que lo seguía.

Entonces llegó el héroe, aquel ser supremo invocado para salvar a este mundo... Cómo no, entonces emprendió su aventura junto a su grupo para acabar con la maldad que abrumaba a todo tipo de vida, tendrían que luchar contra orcos, goblins, no-muertos, elfos oscuros, treants podridos..."

-¿Elfos oscuros? -preguntó interrumpiéndome la niña a mi lado-¿Ellos no son buenos?

-Si... quiero decir... no, los elfos oscuros son malos, los elfos del bosque normales son bue...

-¿Por qué no contó la parte en la que hablan del grupo? -me interrogó ahora un niño de los muchos que estaban sentados.

-Esa es la versión extendida de la historia, no podría...

-Por favor ¿sí? -me pidieron con esos característicos ojitos de gato tierno.

-Ah, está bien, lo haré, - "si es que con eso se calman" me dije. -el héroe encontró su lugar en el nuevo grupo que inauguró, al inicio sería conformado por él y su maestro de esgrima "Sir Clift", la sacerdotisa los ayudaría durante el viaje con sus poderes de sanación, luego harían del rey enano el "tanque" del equipo, posteriormente conocerían... a...

-¡A la "doncella de las sombras"! -gritaron al unísono varios de ellos haciéndome tapar los oídos.

-¡Ella es genial!

-Genial es poco

-La reina Elfa es mejor

-Tonto, el héroe es el más fuerte

-De grande seré como ella

-Dicen que es un hombre

-Tengo hambre

-Con razón es la novia del héroe

Un ruido instantáneo y abrumador calló a los niños, resulta que sin darme cuenta cerré mi libro con más fuerza que de costumbre.

-Es una pena, -dije tan preocupantemente calmado que los niños no se atrevían a interrumpir-se terminó mi tiempo aquí, además, no es algo oficial que la doncella y el héroe estén juntos, solo es un rumor que algún pordiosero intentó esparcir.

Se suponía que debía pasar un buen rato con los niños del pueblo mientras mis compañeros terminaban la fase final de los tratos por aquí, ¿cómo llegamos a este punto?, no era mi intención asustarlos, lo mejor sería cambiar el tema.

-Hablando del equipo del héroe, -continué- la doncella de las sombras no fue la última integrante en formar parte del mismo grupo, la reina de los elfos lo hizo de la misma forma y por último el aprendiz del héroe.

Debería alegrarme que los niños no me interrumpieran esta vez, sin embargo, sus rostros todavía perplejos no me convencen, mejor termino con esto.

-Entonces el héroe y sus compañeros se embarcaron en la aventura para derrotar al Lord del Abismo, lo encontraron, lo derrotaron y fin, final feliz.

-¡Y se casó con la doncella! -gritó el niño más valiente que se ocultaba dentro de su cabaña sin mostrar la cara.

-¡No digas tonterías niño! Puede ser cierto que Alba estuviese enamorada del héroe en el pasado y es probable que...

-¿Quién es Alba?

Ahora fui yo quien se congeló en el silencio, ella no es alguien a quien le guste que su nombre se conozca en todo sitio, es peligroso discutir con estos niños.

-Miren, -aulló uno de ellos -se puso rojo.

Ah, trágame tierra.

-Kassius, -se dirigió Nori a mí, uno de mis colegas (no sabes cuánto te lo agradezco)-terminamos el trato con los miembros principales de cada familia, solo nos hace falta el visto final del patriarca y el...

-Mío, -interrumpí sabiendo la situación-voy ahora mismo, ya me estaba cansando de estar sentado mucho tiempo.

-Pero señor Kassius -me jaló de la manga la misma niña de hace rato -¿Cuándo podrá volver para contar historias?

-Esa podría ser la mejor parte pequeña, NUNCA.

Dejando de lado que ocasioné un mal inicio con la niña que estaba a punto de llorar -logré calmarla a tiempo dándole un dulce especial de Bridivell-, los niños no son mi especialidad. Pero ahora que estamos en tiempos de paz puedo practicar el trato con ellos en mis viajes como el mercader que soy.

Momentos después, mientras caminábamos hacia la cabaña del Patriarca, recordé la primera vez que estuve aquí, fue la primera vez que conocí a la raza Semihumana y lejos de asustarme me sentí aliviado de que me hospedaran al menos por una noche.

Afortunadamente ya éramos conocidos desde antes, yo conocía a su hijo, por ello logramos terminar el intercambio de suministros antes de tiempo por lo que logramos disfrutar de un descanso breve antes de continuar nuestro viaje a nuestro siguiente objetivo, "La ciudad de los Enanos".

-Has crecido mucho Kassi, -Me dijo una anciana de la tribu-aún recuerdo la primera vez que viniste aquí junto a Alba, eran solo unos niños asustadizos, ahora son muy reconocidos, aunque de diferentes formas claro.

-No negaré eso-respondí con una sonrisa triste-. Mientras ella salvaba el mundo yo cuidaba la mercancía.

La anciana soltó una risa genuina, golpeando suavemente mi brazo con su mano arrugada.

-No subestimes tu oficio, muchacho. Sin los mercaderes el ejército no hubiese sido igual de fuerte, y sin el ejército fuerte... -señaló con la cabeza el libro que aún sostenía- la historia solo sería una leyenda de lo que pudo ser con un mal final.

Quise replicar, pero Nori me hizo una seña desde la entrada del poblado. El carromato ya estaba listo y los caballos se notaban impacientes, era hora de partir.

Me quedé pensando en lo que hablé con la abuela, podría ser bueno ver ese asunto desde ese lado, ojalá "ella" pensara igual

Fue en medio del viaje cuando mi mente hizo memoria en el pasado.

Tendría unos siete años, quizá ocho. El chapoteo del agua resonaba alrededor, Alba y yo jugábamos cerca del arroyo que cruzaba nuestra aldea, ella siempre se mostraba atrevida en saltar las piedras resbaladizas y yo solo me mantenía siguiéndola con la torpeza de quien no quiere quedarse atrás.

-¡Kassius, mira! -gritó señalando al cielo.

Un pájaro, simplemente eso, nada más, pero ella lo observaba como si fuese algo más.

-¿Crees que algún día podremos volar? -preguntó.

-No seas tonta, los pájaros vuelan porque tienen alas -respondí de manera práctica incluso en aquel entonces.

Ahí fue cuando ella me miró con esa misma determinación de la última vez que la ví.

-Entonces tendremos que conseguir las nuestras.

Nunca las encontramos, mejor dicho, nunca encontré las mías y obviamente no iban a estar hechas de plumas, a diferencia de Alba claro, ella siguió adelante como un ángel, era ágil, hermosa y TONTA, no entiendo porque decidió irse con el héroe aquella vez a cambio de seguir juntos. Por mi parte, afortunadamente aprendí a caminar sobre la tierra firme del mundo de los negocios y los viajes casi seguros... aún así, la extrañaba cada día.

-¡No puede ser!¡Es Alba!-espetó Albert, mi otro colega.

-¿Dónde?-pregunto inocentemente buscando en los alrededores antes de darme cuenta de la situación y cubrirme el rostro con mi sombrero.

-Ja, ja, mírate, por eso siempre te llamaremos "cara de tomate", ¿no tienes otro interés amoroso aparte de ella?, soy de la familia Williams, puedo presentarte a alguien...

-Cállate Albert- apenas puedo contestar por el mal momento.

Sacudí la cabeza, volviendo al presente, el bosque comenzaba a aclararse y al fondo, difuminándose contra un cielo que empezaba a teñirse de naranja y violeta, apareció la silueta inconfundible de la ciudad de los Enanos, mi destino comercial, al menos por los próximos días.

Pero cuando el carromato se detuvo ante las puertas, listo para ser inspeccionado por los guardias, algo me hizo mirar hacia arriba.

Una leve sombra pasó encima nuestro y entonces lo vi.

Un objeto oscuro e irregular cayendo desde el cielo sin alguna estela de humo o sonido. Caía en diagonal alejándose de la ciudad hacia la llanura yerma que se extendía al este. Era demasiado grande para ser un pájaro, pero no más que un guiverno, lo que me dio curiosidad era lo silencioso que era mientras caía y emitía un brillo extraño.

Nori me tocó el hombro.

-¿Kassius? ¿Me escuchaste? Debemos firmar el registro antes de que cierren las puertas, no quisiera quedarme a dormir a las puertas de mi hogar natal.

Parpadeé, cuando volví a mirar, el objeto había desaparecido tras la línea de árboles a varias leguas de distancia.

-Sí, -respondí con la voz más firme de lo que me sentía- vamos.

Pero mientras cruzaba las puertas de la ciudad y se nos daba la bienvenida a "El gremio Phastoll", mi mente seguía pensando en esa cosa que había caído.

Algo había caído del cielo y por el silencio y por cómo se veía no era un asteroide cualquiera.

"Bueno, no hay que preocuparse mientras no nos caiga encima" pensé, pero, mientras tanto, un grupo de enanos mineros salieron con sus carrozas y equipados con picos de buen calibre murmurando sobre el "tesoro de los cielos" en dirección al lugar de la caída del objeto con la intención de extraer el mineral espacial.

De haber sabido lo que encontrarían... no los hubiera dejado pasar por nada del mundo.