El núcleo del vacío

All Rights Reserved ©

Summary

Kael era solo un repartidor común que encontraba refugio en las novelas… hasta que terminó odiando a un protagonista con su mismo nombre: frío, distante e incapaz de valorar a quienes lo amaban. Pero todo cambió cuando una misteriosa voz escuchó su deseo. Ahora, Kael ha despertado dentro de esa misma historia, ocupando el lugar del protagonista que tanto despreciaba. En un mundo dominado por sectas, cultivo espiritual y poder absoluto, deberá enfrentarse no solo a enemigos externos, sino al destino ya escrito para él. Dotado con el misterioso Núcleo del Vacío, una habilidad que evoluciona a través de sus conexiones emocionales, Kael comienza a cambiar la historia desde su origen. Esta vez, no ignorará a su prometida, la Santa de la Secta Flores de Nieve. No rechazará a quienes se acercan a él. Pero cada vínculo lo hace más fuerte… y más peligroso. Porque en un mundo donde el poder lo es todo, alterar el destino tiene un precio. Y algunas historias… no deberían ser reescritas.

Status
Ongoing
Chapters
10
Rating
n/a
Age Rating
16+

Entré a la novela

El sonido de la motocicleta se apagó lentamente.

Kael se quitó el casco, suspirando mientras miraba la bolsa de comida que acababa de entregar. Era de noche, y las luces de la ciudad iluminaban su expresión cansada.

—Otro día más…

No era una queja. Era una realidad.

Su vida era simple: repartir comida, llegar a casa, comer cualquier cosa… y leer.

Leer era su escape.

Esa noche, como siempre, dejó las llaves sobre la mesa, se tiró en su cama y abrió su novela favorita.

O al menos… lo era.

—No puede ser… —murmuró, frunciendo el ceño.

Sus ojos recorrían rápidamente las líneas de la pantalla.

—¿Otra vez hizo eso?

El protagonista de la historia… tenía su mismo nombre.

Kael.

Un genio. Poderoso. Rodeado de mujeres hermosas, leales, dispuestas a todo por él.

Y aun así…

—¡¿Por qué las trata así?! —se incorporó molesto—. ¡Están dando todo por él y ni siquiera les habla bien!

Pasó la página con frustración.

—Frío, arrogante, distante… —bufó—. Si yo estuviera ahí…

Se quedó en silencio un momento.

Miró sus propias manos.

Nunca había tomado la mano de una chica.

Nunca había estado cerca de alguien así.

Y aun así…

—Yo no sería así… —murmuró, más bajo—. Si alguien me quisiera así… yo no la ignoraría.

El viento sopló suavemente por la ventana.

La pantalla de su teléfono parpadeó.

Y entonces…

Una voz.

No venía de afuera.

Venía de… ningún lugar.

[Deseo detectado]

Kael se quedó congelado.

—¿Qué…?

[Compatibilidad confirmada]

[Reescribiendo destino…]

—Oye, espera—

Todo se volvió negro.

---

El aroma a hierbas fue lo primero que sintió.

Luego… calor.

Un calor sofocante que recorría todo su cuerpo.

Kael abrió los ojos lentamente.

El techo… era de madera.

Tallado con patrones antiguos.

—¿Dónde… estoy…?

Intentó moverse, pero su cuerpo estaba débil.

—¡Kael!

Una voz temblorosa lo sacó de su confusión.

Giró la mirada.

Una mujer hermosa, de cabello oscuro y largo, vestida con ropas tradicionales, lo miraba con lágrimas en los ojos.

—¡Despertaste…! —su voz se quebró—. Pensé que… que no ibas a abrir los ojos otra vez…

Kael parpadeó.

Su mente… no entendía.

Pero su cuerpo…

Sí.

Recuerdos que no eran suyos comenzaron a aparecer.

Dolor.

Entrenamientos.

Soledad.

Expectativas.

—Madre… —la palabra salió sola de sus labios.

La mujer lloró aún más, tomando su mano con cuidado.

—Tres días… —susurró—. Tres días estuviste ardiendo en fiebre… los médicos no sabían qué hacer…

Kael sintió su corazón latir con fuerza.

Entonces lo entendió.

La habitación.

La ropa.

Los recuerdos.

—No puede ser… —susurró apenas.

Esta era…

La novela.

La misma novela que acababa de leer.

Y él…

Giró ligeramente la cabeza, viendo su reflejo en un pequeño recipiente de agua cercano.

Cabello oscuro. Rostro perfecto. Mirada profunda.

—…soy él.

El Kael de la historia.

El mismo que despreciaba a todas esas mujeres.

El mismo que las hacía sufrir.

Su mano se tensó ligeramente.

—No…

Una sensación recorrió su pecho.

No era rechazo.

Era decisión.

—Yo no voy a ser así.

En ese momento, la puerta se abrió.

Un joven entró apresuradamente.

—¡Señora! ¡El Maestro dijo que—!

Se detuvo al ver a Kael despierto.

—…joven maestro…

Sus ojos mostraban respeto… pero también miedo.

Kael lo miró en silencio.

Algo dentro de él cambió.

No era el repartidor.

No era el lector.

Ahora…

Era alguien más.

[Sistema vinculado al Núcleo del Vacío]

[Estado: Inicializando…]

Una leve sonrisa apareció en sus labios.

Esta vez…

La historia sería diferente.

---

Pero ni él sabía…

Que su despertar no solo había cambiado su destino.

Sino el de todo el mundo.

El aire en la habitación aún era pesado.

Pero algo había cambiado.

Kael lo sentía.

No era solo su cuerpo… era su percepción.

Más aguda.

Más clara.

Más… profunda.

—Joven maestro… —dijo el sirviente, inclinando la cabeza—. Informaré al clan que ha despertado.

Kael lo observó unos segundos.

—Espera.

El sirviente se tensó ligeramente.

—Sí… joven maestro.

Kael dudó un instante.

Aún no se acostumbraba a esa posición.

—¿Cuánto tiempo… estuve inconsciente?

—Tres días, joven maestro. Todo el clan estaba en alerta… —bajó la mirada—. Incluyendo a… su prometida.

Kael sintió un leve golpe en el pecho.

Prometida.

Claro.

La recordó.

No por experiencia propia…

Sino por la novela.

Una figura importante.

Alguien que el “otro Kael” ignoraba constantemente.

Alguien que…

—¿Está aquí? —preguntó.

—Sí, joven maestro. Ha venido todos los días.

Silencio.

—Hazla pasar.

El sirviente dudó un segundo, como si no creyera lo que había escuchado.

—…de inmediato.

Salió casi corriendo.

La mujer a su lado—su madre—lo miró con sorpresa.

—Kael… ¿quieres verla?

Él asintió suavemente.

—Sí.

No había duda en su voz.

Esta vez…

No la iba a ignorar.

---

Pasaron unos momentos.

Y entonces…

La puerta se abrió.

El mundo pareció detenerse.

Una joven entró lentamente.

Cabello blanco como nieve cayendo sobre su espalda.

Ojos claros… tranquilos, pero llenos de emociones contenidas.

Su presencia era serena.

Elegante.

Como si no perteneciera del todo a ese lugar.

Kael la reconoció de inmediato.

La Santa de la Secta Flores de Nieve.

Y su prometida.

Ella no habló.

Solo lo miró.

Como si estuviera confirmando algo.

Como si temiera… ilusionarse.

—…despertaste —dijo finalmente, en voz baja.

No había dramatismo.

Pero sí… sinceridad.

Kael sintió algo extraño.

El “otro Kael”…

La habría ignorado.

Habría desviado la mirada.

Habría respondido con frialdad.

Pero él no era ese Kael.

—Lo siento.

La palabra salió sin esfuerzo.

La joven se quedó inmóvil.

Sus ojos se abrieron apenas.

—…¿qué?

Kael sostuvo su mirada.

—Por preocuparte.

Silencio.

Uno largo.

Pesado.

Pero no incómodo.

Algo en la expresión de ella cambió.

Muy poco.

Pero suficiente.

—No tienes que disculparte —respondió, recuperando su compostura—. Es… mi deber.

Deber.

Esa palabra…

Dolía más de lo que debería.

Kael negó suavemente.

—No solo eso.

Ella no respondió.

Pero tampoco apartó la mirada.

—Gracias por venir —añadió él.

Otra pausa.

Y esta vez…

Un pequeño cambio en el ambiente.

Casi imperceptible.

Pero real.

---

[Emoción detectada]

[Sincronización aumentada]

Kael frunció ligeramente el ceño.

Ahí estaba otra vez.

Esa voz.

Ese sistema.

Pero decidió ignorarlo por ahora.

Había algo más importante.

—¿Sigues en la Secta Flores de Nieve? —preguntó.

Ella asintió.

—Soy la Santa… no puedo ausentarme mucho tiempo.

Claro.

En la novela, ella siempre estaba ocupada.

Siempre distante.

Pero no por elección.

—Entiendo —respondió Kael.

Y lo decía en serio.

Eso… era nuevo.

Ella lo notó.

—Kael…

Él levantó la mirada.

—Sí.

Ella dudó.

Por primera vez… parecía insegura.

—Cuando… te recuperes completamente… ¿seguirás rechazando este compromiso?

Directo.

Sin rodeos.

Pero sin dureza.

Solo… honestidad.

Kael sintió el peso de esa pregunta.

El “otro Kael” ya tenía la respuesta.

Un rechazo frío.

Sin dudar.

Pero él…

Sonrió apenas.

No arrogante.

No confiado.

Solo… tranquilo.

—No.

La respuesta fue simple.

Pero firme.

Los ojos de ella temblaron ligeramente.

—No lo rechazaré.

Silencio.

Pero esta vez…

Diferente.

Más ligero.

Más… cálido.

---

Desde la puerta, el sirviente observaba en shock.

El joven maestro…

No solo no la ignoró.

Sino que…

Estaba hablando con ella como si realmente le importara.

Algo…

Había cambiado.

Y mucho.

---

[Sistema activo]

[Primera conexión emocional establecida]

[Recompensa pendiente…]

Kael cerró los ojos un segundo.

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Parece que esto… apenas comienza.

Y esta vez…

No iba a dejar escapar nada.

La atmósfera en la habitación había cambiado.

Era sutil… pero innegable.

La distancia que alguna vez existió entre ellos… ya no era la misma.

Pero antes de que alguien pudiera decir algo más—

La puerta se abrió de golpe.

—¡Hermanooo!

Una pequeña figura entró corriendo sin ningún tipo de formalidad.

Cabello oscuro recogido en dos suaves coletas, ojos brillantes llenos de vida y una sonrisa que iluminaba toda la habitación.

—¡Por fin despertaste! ¡Me tenías muy preocupada!

Sin dudarlo, se lanzó hacia la cama y abrazó a Kael con cuidado, como si temiera lastimarlo.

Kael se quedó inmóvil un instante.

Y luego…

Su expresión se suavizó.

—…Lira.

El nombre salió naturalmente.

Su hermana menor.

La única persona… a la que el “otro Kael” nunca trató con frialdad.

Lira levantó el rostro, inflando ligeramente las mejillas.

—¡Claro que soy yo! ¿Quién más vendría a verte así de feliz, eh?

Pero entonces, notó a la joven a un lado de la cama.

Sus ojos se iluminaron aún más.

—¡Aeris!

Sin perder tiempo, se giró y la abrazó también.

—¡Viniste! Sabía que no lo dejarías solo.

La joven de cabello blanco—Aeris—mostró una leve sonrisa.

Pequeña.

Pero real.

—Lira… —respondió con suavidad—. No podía no venir.

Kael observó la escena en silencio.

Las piezas encajaban.

Lira… su hermana.

Aeris… su prometida.

Y ambas…

Cercanas.

Eso no lo recordaba con claridad.

Pero ahora…

Lo veía.

Y lo entendía.

---

—Hermano —dijo Lira de pronto, volviendo a mirarlo—. Todos estaban muy asustados… incluso padre fingía estar tranquilo, pero no dejaba de preguntar por ti.

Kael bajó ligeramente la mirada.

Padre.

El líder del Clan de la Espada Inmortal.

Una figura imponente.

Exigente.

—Ya estoy bien —respondió.

Lira sonrió ampliamente.

—¡Claro que sí! Eres mi hermano, no puedes caer tan fácil.

Pero entonces, inclinó la cabeza, curiosa.

—Aunque… algo se siente diferente…

Kael la miró.

—¿Diferente?

Ella asintió.

—Sí… —entrecerró los ojos ligeramente—. No sé cómo explicarlo… pero es como si…

Se acercó un poco más.

—…fueras más cálido.

Silencio.

Aeris también lo notó.

Pero no dijo nada.

Kael simplemente… no lo negó.

---

[Vínculo emocional detectado: Hermana menor]

[Sincronización alta]

[Recompensa obtenida]

Una sensación recorrió el cuerpo de Kael.

No era dolor.

Era… claridad.

Como si algo dentro de él se organizara mejor.

[Técnica adquirida: Respiración del Vacío Nivel 1]

[Comprensión de energía espiritual aumentada]

Kael cerró los ojos por un segundo.

Pudo sentirlo.

El flujo.

La energía en el aire.

El ritmo de su propio cuerpo.

Más definido.

Más controlado.

—…interesante.

—¿Hm? —Lira lo miró—. ¿Dijiste algo?

Kael negó suavemente.

—Nada importante.

Pero no era cierto.

Esto…

Era muy importante.

---

Aeris dio un paso al frente.

Sus ojos, serenos como siempre… ahora mostraban un leve interés.

—Tu energía… —murmuró—. Ha cambiado.

Kael la miró.

—¿Puedes notarlo?

Ella asintió.

—Soy sensible a la energía espiritual… pero lo tuyo…

Hizo una breve pausa.

—Es diferente.

Claro que lo era.

No era cultivo normal.

Era algo más profundo.

Algo que ni siquiera este mundo entendía.

---

Lira sonrió, mirando a ambos.

—¿Ven? ¡Dije que algo había cambiado!

Luego cruzó los brazos, orgullosa.

—Seguro es porque despertaste tu poder, hermano.

Kael no respondió de inmediato.

Pero en su interior…

Sabía que era más que eso.

---

[Condición cumplida]

[Progreso de cultivo aumentado]

[Etapa alcanzada: Inicio del Reino de Recolección de Qi]

Una presión ligera se liberó dentro de su cuerpo.

Su respiración se estabilizó.

Su mente…

Se volvió aún más clara.

Aeris abrió ligeramente los ojos.

—…avanzaste.

No era una pregunta.

Era una certeza.

Lira parpadeó sorprendida.

—¿Eh? ¿¡Tan rápido!?

Kael exhaló lentamente.

—Parece que sí.

Pero en su interior…

Lo entendía.

No era talento.

No era suerte.

Era el sistema.

Y las conexiones.

---

Miró a ambas.

Aeris.

Lira.

Y por primera vez…

Sintió algo diferente.

No era solo responsabilidad.

No era solo el papel que debía cumplir.

Era…

Elección.

---

Una leve sonrisa apareció en su rostro.

—Esto apenas comienza.

Y esta vez…

No estaba solo.