Prologo
“Deseos que Acechan: Un juego de obsesión y poder”
—“Gracias y adiós”—firmó los papeles del divorcio, sin molestarse en esperar que él hiciera lo mismo. Con una sonrisa triunfante, agarró su equipaje y salió de la casa, saboreando por fin la libertad largamente esperada.
Un año después.
—“Escuché que nuestra empresa tiene un nuevo dueño. El nuevo director empieza hoy, y he oído que es impresionante”—comentó con entusiasmo una voz entre la multitud reunida en anticipación.
—“¡Ahí está! Dios mío… ¿es un dios griego o qué?”—exclamó la misma mujer, llamando la atención mientras alzaba la mirada para verlo de reojo.
Sus ojos se encontraron: uno ardía con intensidad, mientras el otro se paralizaba de miedo.
—“Disculpen, vuelvo en un momento”—murmuró, corriendo hacia el baño, sintiendo el peso de su mirada siguiéndola en cada paso.
—“Maldita sea, está aquí. Ha venido a perseguirme; debo salir”—pensó, con las manos temblorosas mientras apresuradamente empacaba sus maletas en casa.
Cuando finalmente salió con su equipaje, la realidad se desmoronó en un caos: media docena de coches de policía la esperaba, sus oficiales con las armas desenfundadas.
Su corazón se hizo añicos en mil pedazos cuando las autoridades anunciaron:
—“¡Está arrestada por -----!”
El momento en que giró para ver quién había orquestado esta pesadilla, el mundo a su alrededor se derrumbó.
Prepárate para sumergirte en este retorcido viaje de deseos que acechan.