Bokura no Kodawari

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Summary

Dos estudiantes, un mismo salón, un año sin cruzar ni una palabra. Ren vive solo, su rutina es lo único que lo mantiene en pie y su mente a veces va a lugares oscuros de los que prefiere no hablar. Hana sonríe todos los días como si el mundo le perteneciera, pero hay algo en esa sonrisa que no cuadra. Un favor del profesor Tanaka los juntó sin que ninguno lo buscara. Solo tutorías de matemáticas, nada más. O eso creían. Bokura no Kodawari es una historia sobre el dolor que se hereda y la soledad que se aprende.

Genre
Drama
Author
Yami001
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

En el departamento de Ren Kagawa solo se escuchaba una débil respiración. Era la suya. Una tenue luz entraba por la ventana mientras que él se levantó y se quedó mirando el techo sin pensar en nada particular, se quedo un par de minutos así, quieto. Recorrió su casa un lugar de soledad lleno de fotos de paisajes, libros a montones y consolas y videojuegos. El lugar parecía dividido en zonas- el arcade, la biblioteca y el museo, así es como él las llama. Su distracción… la única distracción.

Son las seis de la mañana y suena el despertador, como siempre lo apaga, ya es algo instintivo en él; y como su rutina lo indica, se quedó mirando el techo por unos minutos, lo hacía todos los días desde que se mudó solo, hace dos años. Él, ahora con 17 años, en su último año escolar, se prepara para ir un día más a una de las preparatorias más prestigiosas. Su abuela se encargaba de todos los gastos, aunque ella no estaba tan presente por la empresa, siempre lo llamaba:

— Ren, ¿te has alimentado bien esta semana?

— Sí, abuela, me he alimentado bien...

— Si tienes hambre puedo enviarte comida, Ren.

Su abuela, su único familiar en la actualidad, se encargaba de darle cariño a su nieto mientras dirigía una empresa millonaria. Por un desgarrador accidente de avión, los padres de Ren fallecieron en medio de un viaje de negocios; desde ese día, la abuela lleva la administración de la empresa y el cuidado de Ren.

Ren se alistó para llegar a la preparatoria, él siempre llegaba temprano, era el primero en estar ahí. Llegaba y se sentaba en la última silla junto a la ventana, un lugar desde donde no socializaba, y no por temas de ansiedad social, sino porque no comprendía a sus compañeros y sus deseos efímeros. Él simplemente no los comprendía.

Medio año escolar había pasado siguiendo la misma rutina: levantarse, ir a la preparatoria, estudiar y volver a jugar, leer y tomar fotos. Día tras día hacía lo mismo, una rutina muy simple pero que era lo que mantenía la mente de Ren libre de pensamientos de autoeliminación. En ese tiempo él cambió un poco; su cara parecía más la de un universitario, su pelo estaba más largo y despeinado, además tenía ojeras y cuatro piercings, dos en cada oreja. Pero en ese día ocurriría algo que él no se esperaba, algo que iba a interrumpir su rutina diaria; un simple favor cambiara todo.

Kagawa Ren había llegado como siempre a la preparatoria, primero que todos. Tenía un aura que hacía que nadie quisiera acercarse a él, ni siquiera las personas más sociales como Mizushima Hana, la estudiante con beca deportiva de la preparatoria. Y hablando de ella, acababa de entrar al salón con una energía desbordante, saludando a todo el mundo como si fuera la imagen misma de la felicidad. Lucía su pelo largo color castaño, era muy delgada, y a simple vista no pensarías que practica un deporte. Ese día llevaba un pasador en el pelo. Había algo en ella que Kagawa no podía dejar de mirar; tal vez era porque desbordaba una felicidad absurda, quizás la envidiaba, o tal vez porque desde el primer día había presentido que esa actitud era falsa. Todo en ella le había robado la mirada desde el principio.

Otro día más había pasado sin ningún inconveniente, o eso era lo que pensaba él. Al momento de salir, su profesor de matemáticas lo estaba esperando.

— Kagawa, ¿podrías venir un momento?

— Sí, profesor Tanaka, dígame, ¿para qué me necesita?

— Verás, necesito que me hagas un favor.

Era ese favor el que lo cambiaría todo. El profesor Tanaka quería que Ren fuera tutor de Mizushima en matemáticas. Le explicó que no podía expulsar a un prodigio del béisbol, pero tampoco podía regalarle las notas, así que necesitaba que Ren le enseñara para que ella no reprobara. Él no quería, no quería relacionarse con alguien así, pero se lo estaba pidiendo el profesor que lo había salvado de ser expulsado un año atrás. Así que aceptó ser el tutor de Mizushima.

El profesor Tanaka había llamado a Mizushima para explicarle todo, pero su cara lo decía todo: ella no quería ningún tutor y menos que Ren fuera el elegido. Pero lo sabía, si quería llegar lejos en el béisbol no podía perder la beca deportiva que había ganado en la preparatoria Asakura. No podía decepcionar a su padre ni a su familia después de todo lo que había trabajado hasta ese momento. Decidida a aprobar la materia, aceptó las tutorías.

Son las seis de la mañana y suena la alarma en la habitación de Hana. Se ve una cara adormilada que cambia a una sonrisa rápidamente; se peina y se cambia como siempre. Al igual que Ren, tiene una rutina que sigue sin falta, aunque algo se sentía raro, no se veía a la chica alegre de siempre, se veía a una chica sin energía. Pero al bajar y ver la comida preparada por sus hermanas su energía volvió, su sonrisa apareció y comenzó a comer como si no hubiera un mañana. Al acabar se despidió de su madre y sus hermanas, fue directo a hacer una reverencia ante la foto de su padre y salió corriendo por la puerta del restaurante familiar con su bate de béisbol y su gorra. Con solo cruzar la puerta se topó con su amiga Watanabe Aoi, su mejor amiga, y fueron juntas directo a la preparatoria. Tuvo su rutina habitual hasta que el profesor Tanaka la llamó para informarle sobre su nuevo tutor de matemáticas.

Y llegamos a la primera tutoría. A Ren no se le notaba nada nervioso, ya había dado tutorías de diferentes materias a otros compañeros, así que esto era normal para él. Hana en cambio estaba nerviosa y ansiosa, no sabía cómo relacionarse con él. Nunca antes había interactuado con Ren en clases, siempre prefirió alejarse porque emitía un aura que intimidaba, y por eso no sabía cómo comunicarse con él. Con una simple mirada entre ambos algo se entendió. Ella dejó de sonreír forzadamente y le preguntó si podían comenzar la tutoría. Ren asintió con la cabeza, pero su mente estaba en otro lugar; había visto por primera vez una expresión real en el rostro de Hana.