Dónde Caen Las Voces

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Summary

Ethan siempre pensó que su vida era normal… hasta que la realidad comenzó a fallar. El tiempo se detiene. Las voces aparecen sin explicación. Y los recuerdos que invaden su mente… no le pertenecen. Pronto descubre una verdad imposible: su mundo no es real. Su mente creó todo mientras su cuerpo yace en coma entre la vida y la muerte. Pero ese no es el verdadero problema. Algo logró entrar. Seres que no deberían existir. Dioses que observan desde el vacío. Y un poder dentro de Ethan que rompe todas las reglas. En el mundo real, conoce a los portadores, humanos elegidos por antiguos amuletos capaces de controlar fuerzas inimaginables. Pero Ethan no es uno de ellos. Él es algo más. Mientras enemigos aparecen, secretos del futuro salen a la luz y una presencia conocida como Vaeltharion comienza a moverse, Ethan tendrá que descubrir quién es realmente… antes de que su propia existencia destruya todo. Porque hay algo peor que el fin del mundo: Que el responsable seas tú.

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capitulo 1— “Un recuerdo que no existe“

La alarma sonó.

Ethan abrió un ojo lentamente.

—Cinco minutos más… —murmuró.

La alarma volvió a sonar.

—Ok… ya voy…

Extendió la mano sin mirar y golpeó la mesa buscando el celular.

Pero en lugar del teléfono… tocó el piso.

Ethan abrió los ojos.

—¿Qué…?

Estaba de pie.

No en su cama.

—…ok eso es raro.

Miró alrededor.

Estaba en su cuarto.

Todo parecía normal.

Su escritorio.

Su mochila.

Sus pósters en la pared.

Pero algo se sentía… extraño.

Como si todo estuviera ligeramente fuera de lugar.

Como si alguien hubiera movido su vida… apenas unos centímetros.

Ethan se rascó la cabeza.

—Creo que dormí muy raro…

Entonces escuchó una voz.

—Todavía no.

Ethan giró rápidamente.

—¿Quién dijo eso?

Silencio.

Nadie.

El cuarto estaba completamente vacío.

—Genial… ya estoy escuchando voces.

Pero algo no le gustó.

No fue solo la voz…

Fue la forma en que sonó.

Como si no viniera de afuera…

Sino de adentro.

Se quedó quieto unos segundos.

Esperando.

Nada.

—Sí… definitivamente necesito dormir más.

Se puso el uniforme y salió de su casa.

El aire de la mañana estaba frío.

La calle estaba llena de gente y coches.

Todo era normal.

Demasiado normal.

Ethan caminaba, pero sentía algo raro.

Como si su mente estuviera intentando recordar algo… y no pudiera.

Como tener una palabra en la punta de la lengua… pero imposible de decir.

Caminó unos pasos más.

Y de repente…

el mundo se quedó en silencio.

Los coches se detuvieron.

Las personas dejaron de moverse.

El viento desapareció.

Todo estaba congelado.

Ethan se detuvo lentamente.

—…ok.

—Esto definitivamente no es normal.

Miró a su alrededor.

Una mujer estaba a medio paso.

Un perro en el aire.

Un coche detenido a centímetros de otro.

Todo inmóvil.

Como una fotografía.

Una hoja cayó de un árbol.

Pero en lugar de caer… quedó flotando en el aire.

Ethan la observó.

—No puede ser…

Extendió la mano.

La tocó.

La hoja atravesó su mano como si no existiera.

—¿¡QUÉ!?

Retrocedió de golpe.

El corazón le latía fuerte.

—No… no… no…

El sonido volvió de golpe.

Los coches avanzaron.

La gente siguió caminando.

El perro cayó al suelo.

Todo volvió a la normalidad.

La hoja cayó.

Ethan se quedó quieto en medio de la calle.

Nadie lo notó.

Nadie vio nada.

—Creo que estoy perdiendo la cabeza…

Pero en el fondo…

sabía que no era eso.

Algo había pasado.

Y no era la primera vez.

En la escuela…

Efraín estaba dormido sobre su escritorio.

Ethan llegó y lo empujó.

—Levántate.

Efraín abrió un ojo.

—No quiero existir hoy.

—Muy tarde.

—Cinco minutos más.

—Llevas treinta.

Efraín se sentó lentamente.

—Tuve un sueño raro.

Ethan levantó una ceja.

—¿Otra vez soñando que repruebas matemáticas?

—No.

—Peor.

—Soñé contigo.

Ethan se sentó.

—Eso suena perturbador.

—Estabas peleando.

—¿Con quién?

Efraín frunció el ceño.

—No sé… pero era algo grande.

—¿Grande cómo?

—No humano.

Silencio.

—Tenía alas.

Ethan se quedó quieto.

—…alas.

—Sí.

—Como un ángel.

Ethan rió nerviosamente.

—Claro.

—Totalmente normal.

Efraín lo miró.

—Pero lo raro es que tú también tenías algo.

—¿Qué cosa?

—Un brillo… no sé… como energía.

—¿De qué color?

Efraín dudó.

—Azul… pero cambiaba.

Ethan dejó de sonreír.

—…qué raro.

En ese momento Ethan miró hacia la ventana.

Y lo vio.

En el cielo.

Una silueta.

Gigante.

Con alas extendidas.

Inmóvil.

Observando.

Parpadeó.

Desapareció.

—…ok.

—Eso definitivamente fue raro.

—¿Qué viste? —preguntó Efraín.

Ethan dudó.

—Nada.

Pero sí había visto algo.

Y lo sabía.

Después de clases, Ethan caminaba a casa.

El cielo comenzaba a oscurecerse.

Pero algo seguía molestándolo.

Ese sentimiento de haber vivido algo antes.

De conocer cosas que no debería conocer.

Se detuvo en medio de la calle.

Y entonces…

un recuerdo apareció en su mente.

Luces blancas.

Un monitor.

Una máquina haciendo bip… bip… bip…

Y una voz.

Una voz quebrada.

—Por favor despierta…

Ethan abrió los ojos de golpe.

Respiraba rápido.

—¿Por qué recuerdo esto…?

Se llevó la mano a la cabeza.

—Yo nunca he estado en un hospital…

¿Verdad?

El viento dejó de soplar.

El aire se volvió frío.

El cielo se oscureció más de lo normal.

Y por un segundo…

Ethan vio algo enorme detrás de las nubes.

No una figura clara.

Solo una presencia.

Algo que no debería existir.

Algo que lo estaba observando.

Entonces…

una voz resonó en su cabeza.

Profunda.

Antigua.

—Interesante…

Ethan cayó de rodillas.

—¿Quién… dijo eso?

Intentó levantarse, pero su cuerpo no respondía bien.

Su corazón latía con fuerza.

Como si algo dentro de él…

estuviera despertando.

Pero la voz ya había desaparecido.

El cielo volvió a la normalidad.

El viento regresó.

Todo… como si nada hubiera pasado.

Pero Ethan ya no era el mismo.

Porque ahora sabía una cosa:

No estaba imaginando cosas.

Y muy lejos…

en un lugar que no pertenecía al mundo humano…

algo había despertado.

Vaeltharion.

El vacío tembló.

Una presencia antigua abrió los ojos.

—El chico comenzó a recordar…

Sombras se movieron a su alrededor.

—Eso no debería ser posible…

Silencio.

Luego… una leve risa.

—Esto será… interesante.

Pero no era lo único.

En otro lugar…

más allá del tiempo…

una figura observaba.

De pie sobre una estructura desconocida.

Sosteniendo algo en su mano.

Siete luces débiles… brillando.

—Aún no…

—Todavía no es momento…

La figura cerró la mano.

Y desapareció.

Continuará…