Chapter 1- EL DESPERTAR DE LOS 2 DIOSES
El silencio en la Academia Silverbridge no era un silencio pacífico; era pesado, cargado del olor a desinfectante barato y cera para pisos. Zeek, con los ojos rojos y el cabello revuelto, se enderezó con un quejido. El frío de los azulejos del baño le había calado hasta los huesos. 😴
— ¿Qué demonios...? —susurró, su voz rebotando en las paredes vacías—. ¿Por qué sigo en la escuela? Todo está... completamente a oscuras. 🌑
Se puso de pie tambaleándose. Miró su reloj: las 8:30 PM. Se había quedado frito después de pasar toda la noche anterior batallando con ecuaciones de cálculo. Lo peor no era el cansancio, sino saber que nadie, ni un solo compañero, se había molestado en despertarlo. Para el resto de la clase, Zeek era solo un mueble más, un "sin poder" que no valía el esfuerzo.
Salió al pasillo, caminando a tientas. Las sombras de los casilleros parecían garras alargadas.
— Genial, Zeek. Solo a ti te encierran en el instituto por dormirte en el trono —se recriminó a sí mismo, palpando sus bolsillos—. Necesito luz. Las llaves de salida deben estar en el salón de conserjería o en el laboratorio de química. 🧪
Al llegar al laboratorio, el olor era distinto. En una de las mesas, alguien había dejado olvidado un contenedor de gasolina de alto octanaje, usado para los experimentos de combustión de los "Poderistas" de fuego. Al lado, como un milagro, brillaba un encendedor metálico.
— ¡Bingo! Al menos no moriré chocando contra las paredes —dijo Zeek con una pequeña sonrisa. 🕯️
Accionó el encendedor. Una pequeña llama naranja bailó ante sus ojos, iluminando su rostro cansado. Pero la suerte no estaba de su lado. Sus zapatos gastados pisaron un charco de agua jabonosa que el conserje no había secado bien. 💧
— ¡Ah! —el grito de Zeek fue cortado en seco cuando sus pies volaron por los aires.
El encendedor salió disparado de su mano. El bote de gasolina, mal cerrado, volcó sobre el suelo justo antes de que el chico cayera de espaldas. El mundo pareció moverse en cámara lenta: la gasolina bañó sus piernas, el encendedor golpeó el suelo, y una chispa rebelde encontró el combustible. 💥
¡BOOM!
Una muralla de fuego rugió al instante, atrapando la pierna de Zeek bajo un estante de metal que se desplomó con el estruendo. El calor era sofocante, el aire se volvió ceniza.
— ¡No, no, no! ¡Ayuda! —gritó Zeek, forcejeando para liberar su pie mientras las llamas se enroscaban en su cuerpo como serpientes hambrientas—. ¡Voy a morir aquí! ¡Voy a ser un maldito filete! 😫🔥
El fuego alcanzó su pecho. Vio cómo su camisa se desintegraba, volviéndose partículas negras. Cerró los ojos esperando el dolor insoportable de la piel quemándose... pero el dolor nunca llegó.
En su lugar, sintió un hormigueo eléctrico. El fuego no lo estaba consumiendo; lo estaba abrazando. Zeek abrió los ojos y vio algo imposible: las llamas eran de un azul intenso en el centro y se fundían con sus poros.
— ¿Por qué... por qué no duele? —jadeó.
Con pánico, estiró el brazo y alcanzó un galón de agua destilada de una repisa cercana. Se lo volcó encima con desesperación. PSSSSSS. El vapor lo nubló todo, pero cuando el humo se disipó, su piel estaba intacta. El fuego seguía bailando sobre sus hombros, alimentándose de su propia energía, desafiando a la física. 💧🔥
Zeek miró sus manos. No era un simple Poderista. No era un Híbrido común. En lo más profundo de su ADN, algo antiguo y aterrador se había despertado. El Híbrido Supremo había nacido, y el mundo de los héroes no estaba listo para él.
— Esto... no puede ser normal —murmuró Zeek, mientras una pequeña chispa eléctrica saltaba entre sus dedos mojados.