Sandman
¿Alguna vez has sentido como si algo interrumpiera ese deseo de dormir en las noches?
No se explicarme realmente cómo debería, pero a lo que me refiero, es a que, en ocasiones, siento como si algo se llevara mi sueño, o las ganas de dormir. Incluso ha sucedido cuando ya he estado dormitando y casi llego a quedar dormido, y de repente, esa sensación, donde una cosa o presencia jala de adentro de mi todo el sueño que había logrado acumular y desaparece. Y así durante horas permanezco despierto hasta que poco a poco ese deseo de dormir comienza de nuevo, pero ya demasiado tarde como para poder tener descanso.Sé que se escucha muy trivial, pero últimamente he sentido la situación diferente, aparte de que son más constantes y seguidas las noches que me pasa, creo que he logrado reconocer o detectar algo que no es parte de mi persona, ni de algo que se acerque a lo que yo conozca en este mundo.Creería que me estoy volviendo loco, de hecho, lo creí al principio, pero ahora, después de escuchar tantas experiencias ajenas a la mía, me doy cuenta de que existe algo más, y no sé cómo comunicarlo. Porque a pesar de que lo siento muy real, aun no existe en este mundo, tan solo está en el preámbulo del sueño.Una entidad tan grande que envuelve todo en ese pequeño lapso de tiempo en el que nosotros, yo y las personas del grupo de insomnio en el que estoy, tenemos esos momentos en los que algo nos roba el ansiado y necesario botín del sueño, de dormir.Cuando me di cuenta de que no era mi imaginación ni algo creado por mi subconsciente, también entendí que esta situación estaba muy lejos de las manos humanas, lejos de la pequeña capacidad de comprensión que tenemos los seres humanos, y de siquiera pensar que podamos hacer algo. Eso me llena de un terror inconmensurable y ominoso que cada día nubla mis sentidos y avanza en mi interior como una oscuridad en incesante crecimiento.Se que algo está emergiendo de algún lugar lejano e inexistente en esta nuestra realidad, no sé en verdad como comunicarlo, tan solo sucederá y todo terminará en todos los sentidos de nuestra pequeña existencia.Han pasado ya 6 meses con esta sensación, y falta poco para que lo que detiene a esta gran cosa, lo que evita que llegue hasta donde estamos nosotros sea vencido y traspase a nuestro mundo. Para que deje ese vasto territorio inimaginable que se encuentra detrás de los sueños, detrás de la parte inconsciente o subconsciente, detrás de la parte en la que nos perdemos de la vida diurna y de la realidad para poder resetear nuestra consciencia y dejarla descansada.Se imaginan que pasará cuando nadie pueda llegar hasta ese mundo onírico, cuando nadie pueda vaciar y descansar su consciencia, y esta enorme entidad se apodere de toda esa energía en forma de pensamiento, consciencia, e irrealidad. Mi cuerpo se llena de aprensión y un frío vacío con tan solo pensar que algo tan enorme e intangible exista, algo tan basto que roba todo lo que nos da tranquilidad. Esa parte que nos mantiene cuerdos dentro de nuestro mundo.Falta tan poco, lo sé, me atrevo a definírlo como si fuera rompiendo muros, paredes que lo contienen en un el lugar alejado tras los sueños, tras la inconsciencia que brinda el dormir, pero ha traspasado grandes muros de inmensidades enormes y cada vez se encuentra más cerca.Algo que surgió sin límites en esa otra vastedad de un universo que ni siquiera es paralelo al nuestro, no es creado por cada posible resultado de una acción, es una conciencia que no está sujeta a las leyes de la mecánica cuántica, una realidad totalmente única, diferente. Que no debe de ser libre en la nuestra, pues absorberá, se llevará cada parte real del mundo, cada parte de cordura y consciencia, todo eso que nos permite comprender que estamos sintiendo vivir en lo que llamamos realidad.No sé si logren entenderme, pero lo que he entrevisto dentro de los pequeños lapsos que he dormitado dentro de aquel otro lugar, la inmensidad de algo tan vasto como la presencia de aquel ente cubre cada parte de una manera que se pierde toda perspectiva de mi mente, de mi consciencia, de lo que soy en mi propia realidad, es algo imposible, que no debe existir aquí, no debe llegar a nosotros, a nuestra pequeña e incompleta consciencia con la que vemos la pequeña parte de nuestra cosmovisión.Lo que siento, si es que puede ser expresado y comparado, es aún más grande que sentirse como un grano de arena en un desierto de dunas de un planeta hecho de arena, en un universo de arena. Algo que, sin temor a equivocarme, cubrirá cada parte de nuestro universo comprensible, algo tan palpable en ese momento onírico, que no tengo dudas del final.Y lo peor de todo, es que llega más allá de lo que definimos como vida y muerte, pues tengo la certeza de que ni morir en mi realidad servirá para escapar de esa enormidad, de ese ser que se lleva los sueños y trae pesadillas, que se alimenta de esa especie de energía onírica que devora partículas a su paso, partículas que aún no se han descubierto.En la desesperación de tener algo que brinde esperanza, hemos investigado para tratar de despejar las dudas que nos desbordan, ¿cuánto tiempo nos queda?, y para saber si lo que sentimos todos en el grupo, no es tan solo una especie de sugestión colectiva, a pesar de que hemos despejado esa duda tantas veces.Nuestra investigación encontró en el folclore de tribus antiguas, la existencia de un ser, a quien trataron de describir de varias formas y entidades, pero todas compartiendo la característica de que solo se encontraba en el lado de los sueños. Y de entre todos los nombres, nos intrigó el que llamaron hombre de arena, porque en las sensaciones que quedan después de aquellos lapsos de consciencia onírica, al abrir los ojos se siente como si tuvieran arena, granos de arena deslizándose que desgarra entre el parpado y la córnea.Y en la historia que pasaron de boca en boca era un ser que echaba arena en los ojos de las personas, mientras se disponía a comerlos mientras dormían.Fue la interpretación de las personas de aquella época que sintieron y trataron de definir esa ominosa inmensidad que absorberá todo con su llegada…Y que siento, será realidad.