SOLO

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Summary

En esta historia, Galiel Enoc nos sumerge en un escenario donde el silencio impuesto por el toque de queda no solo encierra a un pueblo, sino también sus secretos más inquietantes.

Genre
Horror
Author
Galiel
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Capítulo 1

SOLO

Dada la tensa situación política, se había decretado toque de queda de 48 horas de duración en la mayoría de las poblaciones del país. El alcalde de San Cayetano se había pronunciado ya por medio de la emisora local: “Solo la policía, el personal sanitario y el señor cura párroco están autorizados para transitar, eso sí, debidamente identificados por las calles del pueblo.”

El joven clérigo había optado por no hacer uso del privilegio amablemente concedido por la primera autoridad de la pintoresca población, prefirió esperar dentro de la casa cural a que se cumpliera el tiempo del toque decretado por el gobierno, aprovechando para hacer oración, meditación y contemplación en torno a algunos versículos de las sagradas escrituras.

Poco antes del ocaso el joven párroco se sobresaltó con el sonido de un angustioso llamado que algún vecino hacía tocando la aldaba de antigua puerta. Al abrir se encontró con el rostro angustiado de una mujer.

— Buenas tardes reverendo, una persona agoniza en el puente sobre el río. Le imploro que vaya a darle la absolución plenaria. —Manifestó ella con voz suplicante.

— ¡Por supuesto! Guíeme usted hasta donde se encuentra. —Respondió sin dudar.

La mujer se adelantó a paso apresurado por el camino más corto hacia las afueras del pueblo mientras el sacerdote le seguía de cerca al tiempo de rogar a Dios por encontrar con vida a quien allí yacía.

Justo cuando la tarde empezaba a hacerse un poco más oscura, ella y él llegaron hasta el puente sobre el río.

— Ahí está reverendo, es ella. —Señaló la mujer con su dedo índice a unos tres metros del cuerpo tendido.

El clérigo se acercó y percatándose de que aún estaba con vida pronunció la fórmula de la absolución plenaria de todos los pecados. Una vez que terminó, la persona allí tendida dejó de respirar. Pensando que pudiera tratarse de alguno de sus parroquianos, le tomó por la barbilla y le giró suavemente la cabeza.

— Pero… Esta mujer es exactamente igual a usted. —Dijo horrorizado.

Al mirar su entorno, la mujer que le guio hasta el puente había desaparecido.

Galiel Enoc