YO SOY...
¡¡Yo soy Spider-man!!
Tú quién eres??
Fue la pregunta que le hice a mí sobrino de apenas 6 años y su respuesta fue magistral: ¡¡Yo soy Spider-man!!
Repuesta divertida, curiosa, pero no errónea.
Según las investigaciones del Dr. Paul Harry, Psicólogo del desarrollo de la Universidad de Harvard y autor del influyente libro 'The Work Of The Imagination', Harry ha dedicado su carrera a demostrar que la imaginación creativa no es solo un juego de niños, si no más bien, es su manera de adaptarse a un mundo desconocido para ellos y de crear personalidad, desarrollar valores y aprender métodos de supervivencia para la vida.
Es decir, es su forma de adaptarse y aprender del entorno que le rodea.
Hoy en día mi sobrino tal vez no tenga una idea muy clara de como responder esa pregunta.
Tal vez no ha madurado lo suficiente para entender que Spider-man es solo ficción, que algún día tendrá que decidir sobre una profesión real, que tendrá un trabajo agotador que lo obligará a levantarse temprano para poder sobrevivir, o simplemente que un día le tocará marcharse de la casa de mi hermana para crear su propia familia.
Pero mientras todo eso pasa, él le tiene una respuesta a esa pregunta, él sabe cómo se ve así mismo gracias a quién él ve como ejemplo a seguir.
En conclusión:
Jesús (mi sobrino), obviamente no es Spider-man, pero este, es su ejemplo a seguir, su manual y modelo, para desarrollar su personalidad y valores futuros.
Tal vez ni hoy ni mañana mi sobrino podrá ponerse el traje del justiciero arácnido, pero de éste aprenderá a ser empático, bondadoso, carismático y tal vez un poco divertido.
Aprenderá a verle el lado positivo a las cosas, aprenderá, siempre que se presente algún problema, a levantarse, por qué el creerá en sí mismo, se creerá tan fuerte como para detener un tren o tan hábil como para balancearse a través de los rascacielos de New york.
Pero sobre todo, desarrollará un sentido de empatía, tanto así como para ayudar al necesitado he intentar levantar al caído.
Tal vez él no tenga unas mayas azules y rojas, y mucho menos pueda lanzar telas de araña.
Tal vez él no pueda levantar 30 toneladas.
No pueda moverse a 400km/h.
Y mucho menos algún día logre vencer a Thanos junto a los vengadores.
Pero dentro de su imaginación.
Dentro de su corazón.
Para su madre.
Para su abuela (mi madre).
Y quizás, sus futuros hijos.
Incluso para mí.
Él sí es el Hombre Araña...