Mundos Diferentes, Destinos Conectados

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Summary

"Invocados desde un mundo sumido en la anarquía, donde el choque de la magia y los poderes devora a los débiles, un grupo de 'Héroes' aterriza en una nueva realidad. Pero no vienen como una unidad: han sido reclamados por bandos opuestos para librar una guerra que no les pertenece. Condenados a enfrentarse entre ellos por lealtades impuestas y ambiciones rotas, estos guerreros deberán decidir su destino antes de que el reloj cósmico se detenga. Porque en las sombras, algo más antiguo que las estrellas ha despertado: aquellos creadores han regresado para reclamar lo que les pertenece, y no podrán ser detenidos sin la fuerza suficiente. ¿Lucharán entre sí hasta la extinción final, o serán capaces de unir sus frágiles existencias fracturadas para sobrevivir a aquello que solo quiere recuperar su creación? En un universo a punto de ser reclamado, cualquier decisión tendrá un peso devastador."

Genre
Fantasy
Author
zota33
Status
Ongoing
Chapters
6
Rating
n/a
Age Rating
18+

El Inicio

La confusión llegó acompañada de náuseas y un ardor en todo el cuerpo, y todo desapareció después de ver lo que tenía enfrente.

Sabía que existían otros mundos, pero no pensé que acabaría en uno de ellos.

De repente, un torrente de voces llegó a sus oídos. Las voces masculinas y femeninas se superponían unas a otras, pero todas agradecían a su dios, Seraphal.

— ¡Nuestro dios Seraphal ha respondido a nuestras plegarias!

— ¡Bendito sea nuestro salvador!

— ¡Al fin podremos acabar con esos miserables y estúpidos humanos!

Los vítores sacudían la enorme habitación, y entre ellos se podían escuchar llantos de alegría al ver al joven en medio del salón.

De un momento a otro, toda la habitación quedó en completo silencio. Bastó solo un ademán para que todos guardaran silencio.

Un hombre de piel azulada, como si sufriera de cianosis, con un cuerno saliendo de su frente, parecido al de un rinoceronte y de color rojo habló casi gritando:

— ¡Bienvenido a nuestro reino, Huitzillan! Mi nombre es Rideváz y soy el rey de este maravilloso reino.

Pensé que se presentaría como el Rey Demonio, pero no fue así. Y al ver a los presentes con pieles de diferentes colores, me doy una idea de a dónde va esto.

— Lo más probable es que tengas una gran confusión por todo esto, pero iré directo al punto: te hemos traído aquí para recibir ayuda con tu sabiduría y poder.

— Disculpe mis burdos modales, ya que no estoy familiarizado con la realeza y podría sonar ofensivo.

— No te preocupes, joven.

El rey hizo un par de gestos con sus manos y la mayoría de las personas salió de la habitación, dejando solamente a cuatro soldados, dos a cada lado del rey.

— Muy bien, puedes hablar como más te sientas cómodo. Responderé las preguntas que tengas.

— Se lo agradezco, Rey Ridevaz. Y mi primera pregunta es: ¿no es usted el Rey Demonio?

— ¡Oh! Es curioso que preguntes eso, pero ese título solo lo usan los humanos. Un título mejor sería “Rey de los demonios”.

— Ya veo.

— Antes de seguir con otras preguntas, me gustaría saber tu nombre.

Al escuchar esas palabras, el joven se quedó pensando un momento y solo soltó un suspiro antes de responder:

— Debido a varias circunstancias, no cuento con un nombre en este momento.

— No preguntaré sobre esas “circunstancias”, pero será malo e inconveniente no saber cómo referirme a ti.

— Veamos… creo que Tecuani estaría bien. Así me llamaban algunos amigos hace unos años.

— Me parece perfecto. Una vez más, bienvenido a nuestro reino, y espero poder obtener tu ayuda, Tecuani.

El rey se levantó de su trono y caminó de manera seguida hacia el joven llamado Tecuani, y ambos se dieron la mano “cerrando” el trato.

— Muy bien, puedes seguir haciendo preguntas, y obviamente puedes sentarte en esta silla frente a mi trono.

— Se lo agradezco, gran rey.

— Y por supuesto, puedes ser informal todo lo que quieras, ya que mis guardias guardarán silencio o serán despedidos.

Los guardias se miraron entre sí y siguieron inmóviles y de pie mientras empuñaban sus armas.

Tecuani bombardeó a Ridevaz con preguntas centradas en la política de Huitzillan, el ejército, la economía… y después de tener aclarado lo más básico, pasó a preguntar sobre la guerra. Ridevaz cambió su tono y comenzó a explicar por qué necesitan ayuda.

La explicación se cortó repentinamente con estruendos que se escuchaban afuera del castillo. Los guardias se prepararon mientras el sonido de pasos mezclados con gritos y tintineos metálicos llegaba al salón del trono.

Las enormes puertas se abrieron de manera violenta y un hombre de piel rojiza y cuernos entró al salón, seguido de treinta caballeros apuntando sus armas al rey, sus guardias y Tecuani.