N°8

Summary

Solo es Comedia.

Status
Ongoing
Chapters
4
Rating
n/a
Age Rating
18+

|Prólogo|

—¡Hyuka cuéntanos una historia!

El chillido de la pequeña Bahiyyih resonó por toda la casa de los Huening, la pequeña había invitado algunas amigas a una pijamada, pero ninguna quería irse a dormir sin antes disfrutar de las particulares historias del hermano mayor de esta, Kai.

Todas, incluida la hermana mayor de la familia, Huening Lea, se acomodaron en la espaciosa sala del lugar, con Kai al frente de ellas completamente rodeado por sus peluches.

—Bien, ¿qué historia quieren que cuente hoy?—Preguntó.

—¡Terror!—Dijeron algunas, incluso Lea.

—¡No, terror no!—Chillaron las más pequeñas.

—¿Que sugieren entonces?—Preguntó Kai.

—¡Romance!—Algunas hicieron un pequeño puchero, no les agradaba mucho la idea.

—¡No, misterio!—Insistió otra.

—¿Qué tal si mejor fusionamos todas las ideas? Así cada una de ustedes podrá tener lo que pide.

—¿Eso es posible? —preguntó la joven china, con los ojos muy abiertos. Kai asintió, su sonrisa volviéndose un poco más enigmática bajo la luz de las lámparas.

—En la Academia Kamome, todo es posible —comenzó Kai, bajando el tono de voz—. Es un lugar donde los rumores no son solo palabras; son el alimento de los seres del más allá. Si un rumor es aterrador, el ente se vuelve una pesadilla sedienta de sangre. Si el rumor habla de fortuna, el espíritu será un guía benevolente. Allí, la realidad se dobla según lo que los estudiantes susurran en los pasillos.

Kai hizo una pausa, acomodando a uno de sus peluches como si fuera un espectador más.

—Todos conocen las Siete Maravillas que mantienen el equilibrio, lideradas por la Séptima. Se dice que el siete es el número de la suerte, pero toda luz proyecta una sombra. La balanza se divide entre la Vida y la Muerte. Los vivos le rezan a la Balanza de la Vida buscando guía, aceptando sus castigos con tal de ser protegidos por su mente retorcida. Los muertos, en cambio, le suplican a la Balanza Oscura, el lado violento que concede los deseos finales que quedaron truncos en la tierra. Durante dos siglos, la Séptima Maravilla ha mantenido el orden... o eso dicen los rumores.

Las niñas se acercaron más, atrapadas por el relato.

—Entonces aparece Choi Soobin —continuó Kai—. Un ángel de espíritu romántico enviado para exorcizar las sombras de Kamome. Él esperaba encontrar monstruos feos y grandes, pero en su lugar, se topó con la parte “buena” de la balanza. En los baños de la academia, encontró a un fantasma que no parecía un fantasma; un ser de ojos brillantes que cautivó su corazón de ángel. Pero la paz en Kamome es una ilusión.

Kai ensombreció su expresión, gesticulando con las manos.

—Un día, Soobin fue atacado por una entidad desconocida, un ser cuya presencia helaba la sangre. Pero la verdadera sorpresa no fue el ataque, sino los ojos del agresor: eran del mismo amarillo intenso que los del chico que lo protegía. El mundo de Soobin se hizo añicos cuando, frente a él, se manifestaron dos versiones de la misma alma.

—“¡¿Quién de los dos es mi hyung?!” —dramatizó la pregunta del ángel que tembló de confusión—“Yo” —respondieron ambos al unísono, sus orbes amarillos fijos en él como depredadores y salvadores a la vez.

Kai miró a su hermana Lea y a las pequeñas, dejando que el silencio creciera en la sala.

—Siempre se habla del Misterio Número Siete y de su balanza dual. Pero en los rincones donde nadie se atreve a mirar, en los pasillos que no figuran en el mapa... Se susurra sobre el Número Ocho. Una cifra que representa el infinito, o quizás, un ciclo que nunca debió repetirse.