𝐕𝐄𝐍 𝐀 𝐌𝐈 π€ππ”π„π‹πˆπ“π€

Summary

los eventos ocurren en jujutsu kaisen modulo una historia Kugisaku x Itadori

Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

CapΓ­tulo 1

Itadori: Veamos.... Veamos... Oye Kugisaki que quieres para comer.


PreguntΓ³ el peli rosa viendo el ramen y luego la carne con el arroz sin saber que elegir.

Nobara: Idiota hoy toca comer saludable recuerdalo.

Itadori: Si si.

Dijo desanimado. AgarrΓ³ una bandeja con verduras y pollo a regaΓ±adientes, mientras Nobara ya llevaba una ensalada y una sopa clara. Caminaron hacia las cajas registradoras, y Itadori colocΓ³ todo en el Γ‘rea de empaque mientras la cajera, una seΓ±ora mayor de unos sesenta y tantos, escaneaba los productos. La cajera mirΓ³ a Itadori, luego a Nobara, y sonriΓ³ con ternura.

Cajera: Ay, seΓ±ora, quΓ© nieto tan espectacular tiene. Tan guapo y bien portado. Se nota que usted lo ha criado con mucho amor.

Nobara abriΓ³ los ojos como platos. Su orgullo, intacto desde los diecisΓ©is aΓ±os, crujiΓ³ por dentro como un vidrio al que le cayΓ³ una piedra.

Nobara: ΒΏNieto...?

Dio media vuelta sin siquiera recoger el vuelto.

Nobara: No es mi nieto.

SaliΓ³ del centro comercial con paso firme, aunque un poco mΓ‘s rΓ‘pido de lo normal. Itadori agarrΓ³ las bolsas, le sonriΓ³ a la cajera y asintiΓ³ con la cabeza.

Itadori: Gracias por el cumplido, seΓ±orita. Que tenga buen dΓ­a.

Y saliΓ³ detrΓ‘s de Kugisaki, que ya estaba llegando al auto.

Itadori: Kugisaki esperaaaaaaa.

Γ‰l la tomΓ³ de la muΓ±eca. Ella lo mirΓ³ de reojo un momento con una expresiΓ³n muy seria que lo hizo casi cagarse del miedo.

Itadori: Jejeje no... No estΓ‘s molesta verdad?

Nobara no respondiΓ³. Solo se zafΓ³ del agarre de un tirΓ³n, abriΓ³ la puerta del acompaΓ±ante y se metiΓ³ al auto sin mirarlo. Itadori suspirΓ³, fue hasta la parte trasera, abriΓ³ el baΓΊl y acomodΓ³ las bolsas de las compras. Luego se subiΓ³ al asiento del conductor, ajustΓ³ el espejo y arrancΓ³.

Manejo en silencio por unas calles hasta que llegaron a la autopista. Pero ahΓ­ el trΓ‘fico estaba completamente detenido. Se oΓ­an sirenas a lo lejos y algunos coches intentando dar la vuelta. Itadori se asomΓ³ por la ventanilla y entre los edificios alcanzΓ³ a ver una masa deforme retorciΓ©ndose en el aire.

Itadori: Es una maldiciΓ³n. CategorΓ­a dos, dirΓ­a yo.

Nobara, todavΓ­a con el ceΓ±o ligeramente fruncido, cruzΓ³ los brazos.

Nobara: Bueno, hazte cargo de una vez. AsΓ­ llegamos rΓ‘pido a casa.

Itadori asintiΓ³ rΓ‘pido con la cabeza, abriΓ³ la puerta y en un instante ya estaba fuera. Dio un fuerte salto hacia arriba, elevΓ‘ndose por encima de los autos y la multitud que miraba asustada desde lejos.

Itadori: Β‘Sangre penetrante!

DisparΓ³ un rayo lΓ‘ser de sangre directo hacia la maldiciΓ³n. El haz atravesΓ³ el cuerpo de la criatura de lado a lado, perforΓ‘ndola por completo. La maldiciΓ³n se convulsionΓ³ un segundo y luego explotΓ³ en una enorme nube de energΓ­a negra que se disipΓ³ en el cielo sin daΓ±ar a nadie ni un solo auto.

Itadori cayΓ³ de vuelta al suelo con un movimiento Γ‘gil, se sacudiΓ³ las manos y volviΓ³ caminando al auto mientras algunos conductores aplaudΓ­an sin entender bien quΓ© habΓ­a pasado. Se subiΓ³, ajustΓ³ el cinturΓ³n y mirΓ³ a Nobara.

Itadori: Listo. Ya podemos seguir.

Nobara no dijo nada, pero el trΓ‘fico empezΓ³ a moverse de nuevo.

.................

Al llegar al hogar de Kugisaki, una gran mansiΓ³n gracias a sus contactos y todo lo que ha hecho en hechicerΓ­a en todo este tiempo, ambos bajaron del auto. Ella caminΓ³ con pasos elegantes y furiosos por las escaleras hacia la entrada mientras que Γ©l estaba detrΓ‘s de ella cargando las compras. Itadori, sin querer, notΓ³ su gran trasero y rΓ‘pidamente desviΓ³ la mirada hacia el otro lado debido a que ella lo mirΓ³ de reojo.

Kugisaki: (.... Me vio el culo?... No.. no lo creo...)

Entraron a la mansiΓ³n. El recibidor era amplio, con pisos de madera brillante y un par de cuadros antiguos en las paredes. Apenas cruzaron la puerta, una chica de unos diecisΓ©is aΓ±os bajΓ³ corriendo las escaleras y se lanzΓ³ a abrazar a Nobara.

Noriko: Β‘Abuela! Ya llegaste.

Nobara relajΓ³ un poco la expresiΓ³n y le pasΓ³ la mano por el cabello. La chica soltΓ³ a su abuela y luego vio a Itadori parado ahΓ­ con las bolsas del supermercado. Inmediatamente hizo una pequeΓ±a reverencia, con mucho respeto.

Noriko: SeΓ±or Itadori, gracias por acompaΓ±ar a mi abuela.

Itadori soltΓ³ una risa baja y negΓ³ con la cabeza mientras dejaba las bolsas en una mesita cercana.

Itadori: Eh, tranquila. Ya sabes que no me gustan los honorΓ­ficos. LlΓ‘mame Itadori, como siempre.

La chica sonriΓ³ y asintiΓ³, mientras Nobara ya caminaba hacia la cocina sin mirar atrΓ‘s. Ya en la cocina, Nobara se sentΓ³ en una de las sillas cerca de la isla central y cruzΓ³ las piernas. Itadori comenzΓ³ a sacar las bolsas y a colocar las verduras y el pollo en la encimera.

Nobara: Cocina.

Itadori la mirΓ³, luego asintiΓ³ sin rechistar. AgarrΓ³ una tabla de cortar y empezΓ³ a lavar los vegetales. El sonido del agua y el cuchillo contra la tabla fue lo ΓΊnico que se escuchΓ³ por un rato.

Itadori picaba el pollo en tiras cuando, sin dejar de mirar lo que hacΓ­a, hablΓ³.

Itadori: Oye... ΒΏSigues molesta por lo de la cajera?

Nobara resoplΓ³ desde su asiento.

Nobara: Obvio que sΓ­.

Itadori: Pero si fue solo un error, ella no sabΓ­a.

Nobara: No importa cuΓ‘ntas veces pase, Itadori. Siempre pasa. Sesenta aΓ±os y la gente sigue confundiΓ©ndome con tu abuela. Tenemos la misma edad, ΒΏrecuerdas? Casi ochenta aΓ±os los dos, pero tΓΊ ahΓ­ parado con esa cara de niΓ±o y yo con estas malditas arrugas.

Itadori bajΓ³ la mirada y dejΓ³ el cuchillo a un lado. Se sintiΓ³ culpable, aunque sabΓ­a que no era su culpa.

Itadori: Lo siento, Kugisaki. Yo no...

No terminΓ³ la frase. Nobara se levantΓ³ de su asiento, caminΓ³ hacia Γ©l y le dio un pequeΓ±o golpecito en la frente con los nudillos. No fuerte, solo lo justo para llamar su atenciΓ³n.

Nobara: Oye, no te pongas culpable por no envejecer. No es tu culpa ser un caso raro.

Itadori la mirΓ³, frotΓ‘ndose la frente donde ella le habΓ­a golpeado.

Itadori: ΒΏEntonces ya no estΓ‘s molesta?

Nobara volviΓ³ a su silla y se sentΓ³ de nuevo.

Nobara: No dije eso. Cocina.

Itadori soltΓ³ una risa baja, negΓ³ con la cabeza y retomΓ³ el cuchillo. Nobara apoyΓ³ la cabeza en una mano y mirΓ³ por la ventana. La luz de la tarde entraba suave, iluminando su perfil. Se quedΓ³ en silencio unos segundos, suspirΓ³ y hablΓ³ sin dejar de ver el jardΓ­n.

Nobara: Es que antes no era asΓ­, ΒΏsabes? Hubo un tiempo en que los hombres hacΓ­an fila para saludarme. Solo para saludarme. Y ahora mira, casi nada.

Itadori siguiΓ³ picando las verduras, pero sin levantar la vista respondiΓ³ calmado.

Itadori: Pues a mΓ­ aΓΊn me parece una belleza.

Nobara girΓ³ lentamente la cabeza hacia Γ©l. Una sonrisa juguetona se dibujΓ³ en sus labios, esa misma sonrisa que usaba cuando iba a molestarlo o a sacarle algo.

Nobara: ΒΏAh, sΓ­? ΒΏY quΓ© tan bella soy, Itadori?

Itadori dejΓ³ el cuchillo por un momento, se quitΓ³ un poco la capucha hacia atrΓ‘s y la mirΓ³ directamente. Sin titubear, soltΓ³ la frase.

Itadori: Eres igual de bella que Jennifer Lawrence.

Nobara abriΓ³ los ojos de par en par. Por un momento no reaccionΓ³. Luego, un sonrojo intenso le subiΓ³ por las mejillas hasta las orejas. No dijo nada. Solo girΓ³ la cara hacia la ventana de nuevo, pero no pudo ocultar la pequeΓ±a sonrisa boba que se le escapΓ³. Se mordiΓ³ el labio inferior para disimular, pero fue inΓΊtil.

Itadori la vio de reojo por un instante, sonriΓ³ para sΓ­ mismo y retomΓ³ la cuchilla. SiguiΓ³ picando en silencio mientras ella, sin mirarlo, seguΓ­a sonrojada y con esa sonrisa tonta pegada en la cara viendo hacia el jardΓ­n.



Nobara se girΓ³ de nuevo hacia la mesa cuando Itadori sirviΓ³ la comida. Verduras salteadas con pollo, arroz blanco y una sopa ligera. Comenzaron a comer en silencio por un rato, solo se escuchaba el tintineo de los palillos contra los platos.

Itadori masticaba despacio, mirando la pared frente a Γ©l. De repente soltΓ³ una risa baja.

Itadori: ΒΏTe acuerdas cuando Gojo-sensei nos llevΓ³ a comer a todos despuΓ©s de nuestra primera misiΓ³n juntos? Te emborrachaste con ese cΓ³ctel de frutas porque pensaste que no tenΓ­a alcohol.

Nobara resoplΓ³, pero una sonrisa se le escapΓ³ mientras llevaba el arroz a la boca.

Nobara: CΓ‘llate. Yo no me emborrachΓ©, solo estaba un poco alegre. AdemΓ‘s, el muy idiota se riΓ³ de mΓ­ toda la noche.

Itadori riΓ³ mΓ‘s fuerte y negΓ³ con la cabeza.

Itadori: SΓ­ jajajaja. ExtraΓ±o esos dΓ­as.

Nobara asintiΓ³ despacio, con la mirada perdida en la ventana por un momento.

Nobara: Γ‰l siempre decΓ­a que serΓ­amos los mΓ‘s fuertes. Y mira, aquΓ­ estamos. Bueno, tΓΊ sΓ­ eres el mΓ‘s fuerte. Yo ya estoy para puro retiro.

Itadori dejΓ³ los palillos y la mirΓ³ serio.

Itadori: No digas eso. Sin ti no habrΓ­a llegado hasta aquΓ­. Lo sabes.

Nobara lo mirΓ³, luego desviΓ³ la mirada y siguiΓ³ comiendo sin responder, aunque sus mejillas se tiΓ±eron ligeramente de rosa. Pasaron unos minutos. Itadori tomΓ³ un poco de sopa y luego preguntΓ³ sin mucho Γ©nfasis.

Itadori: Oye, ΒΏy cΓ³mo le estΓ‘ yendo a Fushiguro? Hace tiempo que no sΓ© nada de Γ©l directamente.

Nobara masticΓ³ despacio, tragΓ³ y luego respondiΓ³.

Nobara: Bien, dentro de lo que cabe. Es el lΓ­der del clan Zenin, aunque todavΓ­a le cuesta cargar con todo ese peso. Pero lo estΓ‘ logrando. Ha preguntado mucho por ti, por cierto. Cada vez que hablamos, suelta tu nombre en algΓΊn momento.

Itadori sonriΓ³ con sinceridad y bajΓ³ la mirada hacia su plato.

Itadori: QuΓ© bueno. Me alegra que estΓ© bien. AlgΓΊn dΓ­a tendrΓ© que ir a visitarlo.

Nobara asintiΓ³ y tomΓ³ un poco mΓ‘s de verduras con los palillos.

Nobara: DeberΓ­as. No estΓ‘ tan lejos.

Itadori asintiΓ³ y agarrΓ³ su taza de tΓ© verde. Dio un sorbo lento, la dejΓ³ sobre la mesa y mirΓ³ a Nobara con una sonrisa pΓ­cara.

Itadori: Oye, ΒΏte acuerdas cuando sin querer manchaste la camisa favorita de Gojo-sensei con cafΓ© en la cafeterΓ­a?

Nobara estaba llevΓ‘ndose la taza de tΓ© a los labios, pero apenas escuchΓ³ la pregunta, soltΓ³ una risa que le hizo casi escupir todo. DejΓ³ la taza rΓ‘pido y se limpiΓ³ la boca con el dorso de la mano, todavΓ­a riendo.

Nobara: Β‘SΓ­! Jajajaja. Me acuerdo. Fue un desastre. Jajaja era una camisa de ediciΓ³n limitada muy costosa. Y nosotros tratando de secarla con servilletas como locos.

Itadori ya estaba riendo tambiΓ©n, moviendo la cabeza.

Itadori: Y luego tratamos de esconderla metiΓ©ndola en la camisa de Fushiguro jajajajaja.

Nobara: SΓ­ parecΓ­a como si tuviera busto jajajaja.

Ambos estuvieron riendo por un buen rato recordando los viejos tiempos.

Unas horas despuΓ©s, Itadori estaba en la cocina lavando los platos. El agua corrΓ­a mientras restregaba los ΓΊltimos trastes y los colocaba en el escurridor. SecΓ³ sus manos con un trapo, lo colgΓ³ en su lugar y saliΓ³ de la cocina.

CaminΓ³ hacia la sala. Nobara estaba acostada en el sofΓ‘ viendo televisiΓ³n, con una manta ligera cubriΓ©ndole las piernas. Itadori se acercΓ³ y se sentΓ³ a su lado en el sofΓ‘, dejando un espacio entre ellos.

Itadori: ΒΏY Noriko? Ya no la veo.

Nobara: Acaba de irse a casa de sus padres. Se fue hace un rato.

Itadori asintiΓ³. Se quedaron en silencio por un momento, solo se escuchaba el ruido de fondo de la televisiΓ³n. Nobara jugaba con el borde de la manta sin mirarlo, hasta que hablΓ³ en voz baja.

Nobara: Oye... ΒΏEs cierto que ya no quieres ir a mΓ‘s funerales?

Itadori bajΓ³ la mirada. La sonrisa que habΓ­a tenido horas antes desapareciΓ³ por completo. Se quedΓ³ viendo sus manos apoyadas en sus rodillas y asintiΓ³ despacio.

Itadori: SΓ­.

Nobara se inclinΓ³ hacia un lado y apoyΓ³ su hombro en el pecho de Γ©l. LevantΓ³ la vista para mirarlo desde abajo, con una expresiΓ³n triste que rara vez mostraba.

Nobara: ΒΏAcaso no irΓ‘s al mΓ­o?

Itadori abriΓ³ la boca para responder, pero no saliΓ³ nada. Solo la mirΓ³ a los ojos, sintiendo el peso de la pregunta, y no supo quΓ© decir.

Itadori: No sΓ©.

Quiso echar el cuerpo hacia un lado para evadir la conversaciΓ³n, pero al moverse, su mano derecha cayΓ³ sobre algo blando y grande. Algo que hizo que sus dedos se hundieran ligeramente. TambiΓ©n sintiΓ³ algo durito en el centro. BajΓ³ la vista y vio su mano completamente apoyada en uno de los pechos de Nobara.

Ambos abrieron los ojos como platos. Itadori levantΓ³ las manos al instante, como si estuviera haciendo algo malo.

Itadori: Β‘Lo siento! Β‘Lo siento! Fue sin querer, de verdad, no fue mi intenciΓ³n, yo solo...

Nobara lo mirΓ³ fijamente por un segundo. Luego, una sonrisa juguetona se dibujΓ³ en sus labios. En lugar de apartarse, se acercΓ³ mΓ‘s a Γ©l y presionΓ³ sus pechos, sus enormes pechos, contra el pecho de Itadori. Γ‰l se quedΓ³ tieso, sin saber quΓ© hacer. Nobara sintiΓ³ los mΓΊsculos firmes de Γ©l a travΓ©s de la ropa y una chispa recorriΓ³ su cuerpo.

Sin dejar de mirarlo a los ojos, llevΓ³ sus manos al abdomen de Itadori y deslizΓ³ las palmas lentamente sobre los duros mΓΊsculos. Itadori tragΓ³ saliva, sin atreverse a moverse.

Itadori: K-Kugisaki... ΒΏQuΓ© haces?



Kugisaki: ΒΏEn serio soy tan anciana que ni puedes verme?

PreguntΓ³ con un tono serio mirando hacia arriba. Itadori realmente no sabΓ­a quΓ© responder, jamΓ‘s habΓ­a visto a Kugisaki de esta forma tan... Atrevida.

Itadori: ΒΏAcaso la edad ya te estΓ‘ afectando o quΓ©?

Nobara apretΓ³ los dientes con ira. RΓ‘pidamente bajΓ³ una de sus manos y la llevΓ³ directamente hacia el miembro de Itadori, pellizcΓ‘ndolo con fuerza. No era una caricia, era un pellizco de advertencia.

Itadori: Β‘Aaaghh! Β‘Duele! Β‘PerdΓ³n, perdΓ³n, perdΓ³n!

Se encogiΓ³ ligeramente por el dolor, pero no se atreviΓ³ a apartarla del todo. Nobara mantuvo el pellizco un par de segundos mΓ‘s y luego soltΓ³. SeparΓ³ su mano de Γ©l y lo mirΓ³ fijamente.

Nobara: No es eso, idiota.

Itadori se frotΓ³ la zona adolorida con cuidado, aΓΊn sin entender bien quΓ© estaba pasando.

Itadori: ΒΏEntonces quΓ©? No entiendo.

Nobara suspirΓ³ hondo, negΓ³ con la cabeza y se recostΓ³ de nuevo en el sofΓ‘, alejΓ‘ndose un poco de Γ©l.

Nobara: Eres tan tonto que no te das cuenta.

Itadori la mirΓ³ confundido, frotΓ‘ndose todavΓ­a donde ella le habΓ­a pellizcado.

Itadori: ΒΏDarme cuenta de quΓ©?

Nobara no respondiΓ³. Solo girΓ³ la cara hacia la televisiΓ³n y se quedΓ³ en silencio, con una expresiΓ³n entre molesta y decepcionada. Itadori parpadeΓ³ un par de veces, todavΓ­a sin tener idea de a quΓ© se referΓ­a.

Hasta que de repente recordΓ³ un vago recuerdo de hace tiempo, una explicaciΓ³n de Mei Mei.

Flashback

En el aula de clases solamente se encontraban la seΓ±orita Mei Mei e Itadori.

Itadori estaba sentado en una de las sillas, con la mano levantada como en la escuela.

Itadori: Profesora, ΒΏpor quΓ© tienes que explicarme estas clases a mΓ­?

Mei Mei, apoyada contra el escritorio con los brazos cruzados, lo mirΓ³ con esa sonrisa tranquila que siempre tenΓ­a.

AUTOR: MI VIEJAAAAAAA

Mei Mei: Porque yo se lo expliquΓ© a Fushiguro y a algunos hombres hechiceros. Es parte de su formaciΓ³n, aunque no lo crean.

Itadori inclinΓ³ la cabeza sin entender, pero asintiΓ³. Mei Mei se girΓ³ hacia un pizarrΓ³n pequeΓ±o que habΓ­a detrΓ‘s de ella y comenzΓ³ a dibujar unos esquemas simples con un marcador.

Mei Mei: VerΓ‘s, Itadori. La biologΓ­a de las hechiceras es un poco distinta a la de las mujeres comunes. No solo por la energΓ­a maldita, sino por cΓ³mo el cuerpo reacciona a ella con el paso de los aΓ±os.

Itadori la escuchaba atento, aunque sin soltar del todo su expresiΓ³n de confusiΓ³n.

Mei Mei: Cuando una hechicera envejece, su energΓ­a maldita sigue acumulΓ‘ndose en su interior. Y esa energΓ­a, al no tener un desfogue constante como en la juventud, comienza a afectar otras partes de su cuerpo y mente.

DibujΓ³ unas flechas en el pizarrΓ³n que conectaban el cerebro con otras partes del cuerpo.

Mei Mei: Mientras mΓ‘s envejecen, su libido crece mΓ‘s y mΓ‘s. Es una reacciΓ³n natural del cuerpo al tener tanta energΓ­a acumulada durante dΓ©cadas. Por eso muchas hechiceras mayores suelen buscar pareja o tener encuentros esporΓ‘dicos. No es solo deseo, es una necesidad fisiolΓ³gica para liberar el exceso de energΓ­a.

Itadori abriΓ³ los ojos un poco, procesando la informaciΓ³n.

Itadori: ΒΏEn serio? ΒΏO sea que mientras mΓ‘s viejas, mΓ‘s...?

Mei Mei asintiΓ³ sin inmutarse.

Mei Mei: Exacto. MΓ‘s calientes, por decirlo de manera vulgar. AsΓ­ que si alguna vez una hechicera mayor se te insinΓΊa, no es que haya perdido la cabeza. Es su cuerpo pidiendo equilibrio.

Mientras hablaba, Mei Mei se separΓ³ lentamente del escritorio y comenzΓ³ a caminar hacia Γ©l. Sus pechos se balanceaban suavemente con cada paso, al igual que sus caderas con un movimiento lento y calculado. Itadori se quedΓ³ quieto en la silla, sin saber bien quΓ© hacer.

Mei Mei se detuvo frente a Γ©l y apoyΓ³ ambas manos en sus piernas, justo encima de las rodillas. Itadori tragΓ³ saliva sin querer. Desde ese Γ‘ngulo podΓ­a ver cΓ³mo, debajo de la tela de su blusa, los pezones de ella ya estaban erectos, marcando claramente la tela.

Mei Mei se inclinΓ³ un poco mΓ‘s, acercando su rostro al de Γ©l. RozΓ³ casi sus labios con los de ella mientras sus pechos presionaban suavemente contra el pecho de Itadori. Con una voz baja y aterciopelada, susurrΓ³:

Mei Mei: ΒΏQuieres ayudarme a equilibrarme, Itadori?

Fin del flashback

Itadori volviΓ³ al presente de golpe. ParpadeΓ³ varias veces mirando a Nobara, que seguΓ­a viendo la televisiΓ³n con el rostro ladeado, evitando mirarlo. De repente, todo hizo clic en su cabeza. Las miradas de ella ΓΊltimamente, los acercamientos, lo del sofΓ‘... y ahora esto. Itadori tragΓ³ saliva y hablΓ³ con voz un poco temblorosa.

Itadori: Ku... Kugisaki... ΒΏEstΓ‘s en esa etapa?

Nobara no respondiΓ³ de inmediato. Solo apretΓ³ los labios y siguiΓ³ viendo la televisiΓ³n, pero sus mejillas estaban visiblemente sonrojadas. DespuΓ©s de un largo silencio, hablΓ³ sin mirarlo.

Nobara: Y aunque asΓ­ sea, ΒΏquΓ©?

Itadori se quedΓ³ callado. No sabΓ­a quΓ© decir. Nobara girΓ³ lentamente la cabeza hacia Γ©l, con una mezcla de vergΓΌenza y desafΓ­o en los ojos.

Nobara: ΒΏQuΓ© vas a hacer, Itadori? ΒΏTe vas a escapar como siempre? ΒΏO vas a ayudarme?

Itadori la mirΓ³ fijamente. El peso de la pregunta quedΓ³ flotando en el aire de la sala, solo acompaΓ±ado por el ruido lejano de la televisiΓ³n.

Itadori: Bueno...

Nobara abriΓ³ los ojos con sorpresa y lo mirΓ³ fijamente, como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar. Itadori levantΓ³ las manos un poco, intentando ir despacio, con calma.

Itadori: Oye, vamos con calma, solo digo que...

Pero no pudo terminar la frase. Nobara se lanzΓ³ encima de Γ©l como un animal, su cuerpo ardiente y caliente presionΓ‘ndose contra el suyo. Terminaron los dos en el sofΓ‘, ella encima de Γ©l con sus piernas enredadas alrededor de la cintura de Itadori. Antes de que Γ©l pudiera reaccionar, Nobara lo besΓ³ con una pasiΓ³n y un fervor que lo dejaron paralizado.

Itadori abriΓ³ los ojos de par en par, sorprendido por lo salvaje que estaba siendo ella. Sus manos quedaron suspendidas en el aire sin saber dΓ³nde ponerlas. Nobara separΓ³ los labios lentamente, un hilo de saliva quedΓ³ uniendo sus bocas por un instante antes de romperse. Ella lo mirΓ³ con una sonrisa pΓ­cara y provocadora.

Nobara: Deja de ser tan tΓ­mido y tonto.

TomΓ³ las manos de Γ©l y las llevΓ³ directamente a sus caderas, presionando sus palmas contra la curva de su cuerpo. Itadori sintiΓ³ el calor de su piel a travΓ©s de la ropa y tragΓ³ saliva, sin apartar la mirada de esos ojos que brillaban con deseo.

Nobara volviΓ³ a besarlo, pero esta vez con mΓ‘s desespero. Sus labios se movΓ­an contra los de Γ©l con una urgencia que no habΓ­a mostrado en aΓ±os. Mientras lo besaba, sus manos comenzaron a bajar lentamente por el pecho de Itadori, recorriendo cada mΓΊsculo, hasta llegar a su abdomen. Los dedos de ella presionaron ligeramente contra esa pared dura de mΓΊsculo, sintiendo cada fibra tensa debajo de la tela.

En medio del beso, Itadori recordΓ³ algo de repente. Un dato que Mei Mei tambiΓ©n habΓ­a mencionado en aquella clase, pero que en su momento no le habΓ­a dado importancia.

Flashback

Mei Mei seguΓ­a frente a Γ©l, con esa sonrisa tranquila, cuando de repente agregΓ³ algo mΓ‘s mientras se apartaba ligeramente.

Mei Mei: Ah, y otra cosa. El cuerpo de una hechicera tarda mucho en envejecer. Mientras mΓ‘s experimentada y fuerte sea la hechicera, mΓ‘s tarde su cuerpo muestra los signos de la edad. Es como si la energΓ­a maldita actuara como un conservador natural.

Itadori habΓ­a asentido sin darle mucha importancia en ese momento, solo querΓ­a que la clase terminara pronto.

Fin del flashback

Itadori abriΓ³ los ojos mientras Nobara seguΓ­a besΓ‘ndolo. De repente entendiΓ³ todo. La razΓ³n por la que el rostro de Nobara no estaba tan arrugado como deberΓ­a para alguien de casi ochenta aΓ±os. La razΓ³n por la que su cuerpo aΓΊn se veΓ­a tan firme.

BajΓ³ la mirada lo mΓ‘s que pudo mientras ella seguΓ­a encima. Sus pechos, apretados contra Γ©l, se sentΓ­an turgentes y llenos, nada que ver con lo que uno esperarΓ­a de una mujer de su edad. Sus caderas, su cintura, incluso ese culo que habΓ­a notado antes sin querer... Todo se mantenΓ­a joven, firme, intacto.

Nobara sintiΓ³ que Γ©l se distraΓ­a y separΓ³ los labios del beso. Lo mirΓ³ desde arriba con una ceja levantada.

Nobara: ΒΏEn quΓ© piensas?

Itadori tragΓ³ saliva y negΓ³ rΓ‘pidamente.

Itadori: Nada, nada.

Nobara sonriΓ³ con picardΓ­a, apoyΓ³ sus manos en el abdomen de Γ©l y comenzΓ³ a mover sus caderas lentamente contra las de Γ©l, presionΓ‘ndose con suavidad pero con intenciΓ³n clara.

Nobara: ΒΏQuieres ir a la cama?

Itadori asintiΓ³ con la cabeza sin dudar. Nobara soltΓ³ una risa baja y se incorporΓ³ un poco sobre Γ©l.

Nobara: Bueno, como eres un caballero, tendrΓ­as que llevarme.

Itadori la tomΓ³ con cuidado, la cargΓ³ al estilo princesa y caminΓ³ hacia la habitaciΓ³n. Ella enredΓ³ sus brazos alrededor de su cuello y apoyΓ³ la cabeza en su pecho, sintiendo los latidos fuertes y rΓ‘pidos de Γ©l. Itadori empujΓ³ la puerta con el hombro y entrΓ³ al cuarto.

La habitaciΓ³n era amplia, con una cama grande y esponjosa en el centro, sΓ‘banas claras y luz tenue de una lΓ‘mpara en la mesita de noche. Itadori se acercΓ³ con cuidado y la puso suavemente sobre la cama, como si fuera algo frΓ‘gil.

Nobara se sentΓ³ en el borde de la cama y lo mirΓ³ fijamente. LlevΓ³ sus manos a la bata que llevaba puesta y lentamente comenzΓ³ a desatarla. La tela resbalΓ³ por sus hombros y cayΓ³ sobre la cama, dejando ver su cuerpo desnudo.

Itadori se quedΓ³ sin aire. Sus pechos eran grandes, firmes, con pezones erguidos que pedΓ­an ser tocados. Su cintura marcada, sus caderas anchas, su piel suave y sin una sola arruga visible. Era un cuerpo que no habΓ­a envejecido en absoluto, como si el tiempo se hubiera olvidado de ella.

Nobara lo vio paralizado y sonriΓ³ con satisfacciΓ³n. Luego seΓ±alΓ³ la sudadera de Γ©l con un movimiento de cabeza.

Nobara: QuΓ­tatela.

Itadori obedeciΓ³ sin pensarlo. AgarrΓ³ el borde de la sudadera y se la quitΓ³ por la cabeza en un solo movimiento. La tirΓ³ a un lado sin importarle dΓ³nde caΓ­a.

Nobara abriΓ³ los ojos de par en par. El torso de Itadori era una obra de arte. MΓΊsculos perfectamente definidos, abdominales marcados, pectorales firmes, brazos venudos y fuertes. Casi ochenta aΓ±os y su cuerpo seguΓ­a siendo el de un veinteaΓ±ero en su mejor momento.

Sin darse cuenta, Nobara sintiΓ³ que algo le resbalaba por la comisura de los labios. LlevΓ³ la mano y se tocΓ³. Baba. Literalmente estaba babeando como una adolescente viendo a su Γ­dolo.

Itadori notΓ³ eso y soltΓ³ una risa baja, tΓ­mida, pasΓ‘ndose una mano por la nuca.

Itadori: ΒΏQuΓ©? ΒΏTe gusta lo que ves?

Nobara se limpiΓ³ rΓ‘pido con el dorso de la mano y lo mirΓ³ con fingida indignaciΓ³n, aunque sus mejillas rojas la delataban por completo.

Nobara: CΓ‘llate y ven aquΓ­.

ExtendiΓ³ una mano hacia Γ©l, con los ojos brillando de deseo. Itadori tomΓ³ su mano y ella lo jalΓ³ hacia atrΓ‘s, cayendo Γ©l encima de ella, directamente sobre esos enormes pechos. La piel suave y caliente de ella contra la de Γ©l. Nobara lo mirΓ³ desde abajo con una sonrisa provocadora.

Nobara: ΒΏVas a quedarte mirando o vas a hacer algo al respecto?

Itadori sonriΓ³, una sonrisa suave pero decidida. BajΓ³ la cabeza y comenzΓ³ a besar su abdomen lentamente, sintiendo cΓ³mo la piel de ella se erizaba bajo sus labios. SubiΓ³ despacio, marcando el camino con besos suaves, recorriendo cada curva hasta llegar a sus pechos.

Nobara contuvo el aliento cuando sintiΓ³ sus labios sobre la piel sensible. Itadori besΓ³ sus pechos con cuidado al principio, luego con mΓ‘s intensidad, subiendo lentamente hacia la clavΓ­cula de ella. Nobara soltΓ³ un gemido bajo, apenas un suspiro, mientras sus manos se enredaban en el cabello rosado de Γ©l, acariciando y tirando suavemente.

Itadori siguiΓ³ subiendo, besando su cuello, su mandΓ­bula, hasta llegar por fin a sus labios. La besΓ³ con suavidad al principio, luego con mΓ‘s profundidad. Nobara respondiΓ³ al beso mientras sus dedos se hundΓ­an en su cabello, acariciando su nuca, sintiendo la textura de su pelo entre sus manos.



Unos minutos despuΓ©s, Nobara estaba encima de Γ©l, jadeando ligeramente. Ambos estaban completamente desnudos, la piel de ella brillaba con un ligero sudor y su cuerpo se movΓ­a con pequeΓ±as oscilaciones mientras su pene rozaba una y otra vez la entrada de su vagina. Era un roce suave, tentador, que la hacΓ­a morderse el labio cada vez que la punta pasaba cerca de donde mΓ‘s lo necesitaba.

El juego previo habΓ­a sido corto pero intenso. Itadori la habΓ­a tocado por todas partes, besado cada rincΓ³n de su cuerpo, hasta que ella ya no pudo mΓ‘s y lo montΓ³ con desesperaciΓ³n. Pero ahora estaba ahΓ­, detenida en el momento justo antes de la penetraciΓ³n, saboreando la anticipaciΓ³n.

Nobara bajΓ³ una mano y alineΓ³ el pene de Γ©l contra su entrada. Era grande, muy grande, y ella tragΓ³ saliva al sentir el grosor contra sus dedos. Lentamente, comenzΓ³ a bajar.

La cabeza entrΓ³ primero y Nobara soltΓ³ un suspiro tembloroso. SiguiΓ³ bajando despacio, centΓ­metro a centΓ­metro, sintiendo cΓ³mo cada parte de Γ©l la iba llenando por completo. Itadori apretΓ³ las sΓ‘banas con las manos, sin atreverse a moverlas, dejando que ella llevara el ritmo.

Nobara siguiΓ³ bajando, el pene deslizΓ‘ndose dentro de ella con una lentitud casi cruel. Cuando por fin lo tuvo todo dentro, hasta el fondo, soltΓ³ un gemido fuerte, ronco, que resonΓ³ en la habitaciΓ³n. Itadori gruΓ±Γ³ bajo, apretando las caderas de ella con fuerza mientras sentΓ­a lo apretada que estaba, lo caliente, lo hΓΊmeda. Era un calor que envolvΓ­a cada centΓ­metro de Γ©l, una presiΓ³n perfecta que lo hacΓ­a querer moverse ya.

Nobara se inclinΓ³ hacia adelante, buscando sus labios, y lo besΓ³ con desesperaciΓ³n entre gemidos ahogados. Las lenguas se encontraron mientras ella se movΓ­a ligeramente sobre Γ©l, apenas unos roces. Luego se separΓ³ y volviΓ³ a erguirse, poniΓ©ndose derecha sobre Γ©l.

Itadori levantΓ³ las manos y agarrΓ³ sus pechos, comenzando a masajearlos con sus dedos, jugando con los pezones, apretando la carne suave y firme. Nobara cerrΓ³ los ojos un momento, disfrutando la sensaciΓ³n.

Nobara: ΒΏAcaso tienes un fetiche con los pechos?

PreguntΓ³ entre jadeos, con una sonrisa burlona en los labios. Itadori siguiΓ³ masajeando, apretando un poco mΓ‘s.

Itadori: Me gustan las mujeres altas con un trasero grande. Pero los pechos no estΓ‘n nada mal.

Dicho eso, pellizcΓ³ ambos pezones con fuerza al mismo tiempo. Nobara soltΓ³ un pequeΓ±o grito y luego riΓ³ entre gemidos.

Nobara: Β‘Idiota! Pellizcas muy fuerte. No va a salir leche de ahΓ­, ΒΏeh?

Itadori riΓ³ tambiΓ©n y siguiΓ³ jugando con sus pechos mientras ella comenzaba a moverse lentamente arriba y abajo, iniciando por fin el ritmo que ambos necesitaban.

Nobara empezΓ³ a cabalgar sobre Γ©l con mΓ‘s fuerza, subiendo y bajando mientras sus pechos se balanceaban al ritmo de sus movimientos. Itadori no podΓ­a dejar de mirarlos, esos dos enormes pechos que subΓ­an y bajaban con cada embestida de ella, rebotando suavemente, tentadores. Estaba tan apretada, tan caliente, que Itadori sintiΓ³ que no iba a durar mucho.

AgarrΓ³ sus caderas con fuerza y comenzΓ³ a empujar hacia arriba al mismo tiempo que ella bajaba, aumentando la intensidad. Nobara gemΓ­a sin parar, con la cabeza hacia atrΓ‘s, el cabello sudado pegado a la frente. Los pechos seguΓ­an rebotando, marcando el ritmo.

Itadori sintiΓ³ que llegaba. ApretΓ³ los dientes, dio un ΓΊltimo empujΓ³n profundo y se quedΓ³ ahΓ­, incrustado hasta el fondo, mientras su semen comenzaba a salir a borbotones, inundando el ΓΊtero de ella.

Nobara abriΓ³ los ojos y se mordiΓ³ el labio inferior con fuerza, sintiendo cada chorro caliente dentro de ella. AguantΓ³ la respiraciΓ³n un momento, hasta que su propio cuerpo no pudo mΓ‘s y explotΓ³ tambiΓ©n.

Un chorro caliente saliΓ³ de ella, empapando el abdomen de Itadori y su propio pene, mezclΓ‘ndose con el sudor. Nobara jadeΓ³ fuerte, temblando sobre Γ©l.

Pero Itadori no se detuvo. RΓ‘pidamente la volteΓ³, poniΓ©ndola boca abajo sobre la cama. El trasero de ella quedΓ³ levantado, sus pechos enormes aplastados contra las sΓ‘banas. Itadori se colocΓ³ detrΓ‘s y sin perder tiempo la penetrΓ³ de nuevo con fuerza, directo, profundo. Nobara soltΓ³ un grito ahogado contra la almohada.

Nobara: Β‘No pares! Β‘Sigue, sigue!

Itadori la penetraba con fuerza, una y otra vez. Con un brazo lo rodeΓ³ alrededor del cuello de ella, apretando suavemente pero con firmeza, atrayΓ©ndola hacia atrΓ‘s. Nobara apretΓ³ los dientes, sintiendo la presiΓ³n en su cuello, y levantΓ³ un poco la cara de la cama.

Con la mano libre, Itadori alcanzΓ³ uno de sus pechos. Lo agarrΓ³ y lo llevΓ³ hacia arriba, estirΓ‘ndolo gracias a la gran elasticidad que tenΓ­a. LlevΓ³ su boca al pezΓ³n y comenzΓ³ a chupar con fuerza, mordisqueando, succionando mientras seguΓ­a empujando dentro de ella.

Nobara gemΓ­a sin control, sintiendo cΓ³mo el orgasmo se acercaba de nuevo, lento pero seguro. Itadori tambiΓ©n lo sentΓ­a, esa presiΓ³n acumulΓ‘ndose en la base.

Ambos llegaron al mismo tiempo. Itadori se enterrΓ³ profundo y soltΓ³ todo dentro de ella otra vez, mientras Nobara apretaba las sΓ‘banas con los dedos y gemΓ­a largo, temblando bajo Γ©l. Se quedaron asΓ­ un momento, respirando agitados, antes de que Itadori soltara su cuello y su pecho y cayera a un lado de ella en la cama.

Pasaron las horas. El sol ya se habΓ­a ocultado y la luna brillaba afuera cuando ambos seguΓ­an en ello. HabΓ­an pasado de la cama al baΓ±o, donde Itadori la habΓ­a empujado contra la pared de azulejos mientras el agua caliente caΓ­a sobre ellos.

DespuΓ©s fueron a la cocina, Nobara apoyada contra la encimera mientras Γ©l la penetraba por detrΓ‘s, agarrando sus caderas con fuerza. En el pasillo, en las escaleras, en cualquier rincΓ³n de la casa, no dejaron un solo lugar sin marcar.

En algΓΊn momento, ya entrada la noche, escucharon la puerta principal abrirse y voces conocidas.

Yamato: ΒΏMamΓ‘? Ya llegamos.

Era Yamato, el hijo de Nobara, un hombre de unos cuarenta aΓ±os, junto a Noriko que acababa de llegar tambiΓ©n. Caminaron hacia la sala, donde se escuchaban ruidos extraΓ±os.

Cuando entraron, la escena era clara. Nobara estaba en el sofΓ‘, boca arriba, con las dos piernas de ella alzadas y apoyadas sobre los hombros de Itadori, que la penetraba con fuerza y sin pausa. Los cuerpos sudados, los gemidos de ella, el sonido de los cuerpos chocando. Yamato abriΓ³ los ojos como platos y reaccionΓ³ al instante.

Yamato: Β‘Noriko no mires!

TapΓ³ los ojos de su hija con una mano mientras ella intentaba ver quΓ© pasaba.

Yamato: Β‘PerdΓ³n por interrumpir!

SaliΓ³ corriendo llevΓ‘ndose a Noriko de la mano, casi arrastrΓ‘ndola. La puerta se cerrΓ³ de golpe. Nobara, lejos de detenerse, echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s y gimiΓ³ con mΓ‘s fuerza todavΓ­a, apretando las piernas alrededor de Itadori mientras Γ©l seguΓ­a empujando sin parar, indiferente a la interrupciΓ³n.

Itadori: ΒΏOΓ­ste algo?

PreguntΓ³ mirando a los alrededores y luego mirΓ³ a Nobara la cual estaba con una expresiΓ³n perdida completamente perdida la lengua afuera su ojo casi en blanco.

Itadori se encogiΓ³ de hombros y siguiΓ³. La abrazΓ³ con mΓ‘s fuerza, hundiΓ©ndose profundo, la punta de su pene casi yendo mΓ‘s allΓ‘ de la entrada de su ΓΊtero. Nobara arqueΓ³ la espalda de golpe y pegΓ³ un fuerte gemido con su nombre.

Nobara: Β‘ITADORIIIIIIIIIIIIIII!~

Se quedΓ³ temblando mientras Γ©l la llenaba otra vez con fuerza, sintiendo cΓ³mo el calor se extendΓ­a dentro de ella. Nobara cayΓ³ en el sofΓ‘ con las piernas abiertas, completamente rendida. De su vagina saliΓ³ un chorro espeso de semen junto con sus fluidos, escurriendo lentamente sobre la tela del sofΓ‘.

Itadori se incorporΓ³ un poco, todavΓ­a con el pene erecto, y se secΓ³ el sudor de la frente con el dorso de la mano. MirΓ³ el desastre que habΓ­an hecho y luego a Nobara, que respiraba agitada con los ojos cerrados.

Itadori: Bueno es hora del 15 round.

Nobara abriΓ³ los ojos lentamente y lo mirΓ³ con una sonrisa un tanto boba en el rostro. ExtendiΓ³ los brazos hacia Γ©l, como pidiendo que volviera a su lado, y hablΓ³ con voz entrecortada pero firme.

Nobara: Si quieres ir hasta mΓ‘s de 100 rounds, hazlo. Yo empecΓ© esto y lo voy a terminar todo. Aunque en el proceso salga embarazada.

Itadori sonriΓ³ y se lanzΓ³ de nuevo sobre ella. Pasaron los dΓ­as. Diez dΓ­as completos encerrados en esa mansiΓ³n, sin salir, sin atender llamadas, sin importar nada mΓ‘s que el uno para el otro. La cama, el sofΓ‘, el piso, la cocina, las escaleras, la ducha, cada rincΓ³n fue testigo de su frenesΓ­. Nobara perdiΓ³ la cuenta de las veces, pero Itadori sΓ­ llevaba registro. MΓ‘s de 200 rounds en total.

Para el dΓ©cimo dΓ­a, Nobara yacΓ­a en el suelo de la habitaciΓ³n principal. Su cuerpo estaba completamente tirado boca arriba, temblando con convulsiones incontrolables. Destellos negros de energΓ­a maldita salΓ­an de su piel, residuos de la acumulaciΓ³n de poder liberado durante tantos dΓ­as. Su sonrisa era boba, la lengua colgando ligeramente hacia un lado, su ojo vidrioso mirando al techo sin ver nada.

Todo su cuerpo estaba cubierto de semen seco y fresco, mezclado con sudor, formando capas sobre su piel. Sus pechos aplastados contra el piso, sus piernas abiertas sin fuerza, su vagina todavΓ­a goteando lentamente el exceso.

Itadori estaba sentado en el borde de la cama, completamente desnudo tambiΓ©n, con una sonrisa en el rostro. Se estirΓ³ hacia atrΓ‘s, bostezando un poco, y luego la mirΓ³ con expresiΓ³n tranquila y agradecida.

Itadori: Caray, tenΓ­a mucho estrΓ©s acumulado. Gracias, Kugisaki.

Dijo con una sonrisa grande e inocente, como si hubiera terminado una sesiΓ³n de entrenamiento ligera. Nobara, desde el suelo, no pudo responder. Solo siguiΓ³ temblando, con destellos negros saltando de su cuerpo de vez en cuando, completamente perdida en el Γ©xtasis acumulado de mΓ‘s de 200 rondas.



2 meses despuΓ©s

Yamato: ‘¿QUEEEEEE?!

Kugisaki le dio un zape a su hijo en la cabeza haciendo que este se sentara en el sofΓ‘ llevΓ‘ndose las manos a la cabeza la cual le dolΓ­a como un infierno.

Kugisaki: Que estoy embarazada no es para quΓ© exageres hijo...

Yamato se masajeaba la cabeza aΓΊn adolorido, pero su expresiΓ³n de incredulidad no desaparecΓ­a. ParpadeΓ³ varias veces, abriΓ³ la boca, la cerrΓ³, y volviΓ³ a abrirla sin que salieran palabras por unos segundos.

Yamato: ΒΏCΓ³mo que embarazada? MamΓ‘, tienes casi ochenta aΓ±os. Eso no es... o sea, no puede ser... ΒΏEstΓ‘s segura? ΒΏFuiste al mΓ©dico? ΒΏQuΓ© dijo el mΓ©dico? ΒΏCΓ³mo pasΓ³? Bueno, eso ΓΊltimo no quiero saberlo, pero ΒΏcΓ³mo?

Nobara no respondiΓ³ ninguna de sus preguntas. Solo se llevΓ³ una mano a la mejilla, sonriΓ³ ligeramente y desviΓ³ la mirada hacia un lado, con un leve sonrojo en las mejillas.

Yamato la mirΓ³ fijamente, esperando una respuesta que nunca llegΓ³. Solo veΓ­a a su madre, la mujer fuerte y ruda que siempre habΓ­a sido, sonrojada como una adolescente.

Yamato: MamΓ‘... ΒΏMe estΓ‘s escuchando? Β‘MamΓ‘!

Nobara siguiΓ³ en silencio, con esa sonrisa boba y la mirada perdida, acariciΓ‘ndose suavemente la mejilla.

Itadori: Ah hola Yamato cuΓ‘nto tiempo.

Apenas escuchΓ³ esa voz, Yamato sintiΓ³ un escalofrΓ­o recorrerle toda la espalda. Una presiΓ³n densa, pesada, comenzΓ³ a envolver el ambiente. Era energΓ­a maldita, pero no cualquier energΓ­a. Era una cantidad abrumadora, asfixiante, que llenaba cada rincΓ³n de la sala como si el aire se hubiera vuelto sΓ³lido.

Yamato se quedΓ³ paralizado. TragΓ³ saliva con dificultad y, muy lentamente, comenzΓ³ a girar el cuello hacia atrΓ‘s. El movimiento era pausado, casi mecΓ‘nico, como si temiera lo que iba a encontrar. Sus ojos se abrieron de par en par cuando finalmente vio la figura detrΓ‘s de Γ©l.

Itadori estaba ahΓ­, de pie en la entrada de la sala, con una mano levantada y una sonrisa amistosa en el rostro. Su expresiΓ³n era cΓ‘lida, inofensiva, la misma de siempre. Pero a su alrededor, la energΓ­a maldita emanaba en ondas visibles, distorsionando ligeramente el aire como si el calor extremo ondulara el espacio. Era imposible no sentirla, no percibir ese poder inmenso que lo envolvΓ­a todo.

Yamato no podΓ­a moverse. Su cuerpo le pedΓ­a salir corriendo, pero sus piernas no respondΓ­an. Solo atinΓ³ a abrir la boca y soltar un susurro tembloroso.

Yamato: Ita... Itadori-san...

Itadori bajΓ³ la mano y dio un paso adelante, todavΓ­a con esa sonrisa amable.

Itadori: ΒΏQuΓ© pasa? ΒΏTe sientes bien? Te ves pΓ‘lido.

Yamato negΓ³ lentamente con la cabeza, sin apartar la vista de Γ©l, sudando frΓ­o mientras la energΓ­a maldita del hechicero mΓ‘s fuerte de la historia lo envolvΓ­a por completo sin que Itadori siquiera lo intentara.

Itadori: Wow ΒΏAsΓ­ de grande fue su reacciΓ³n cuando se lo dijiste?

Yamato: Espera... Tu lo sabΓ­as.

Su miedo inicial se fue al escuchar que Γ©l sabΓ­a sobre el embarazo de su madre.

Itadori: Jejejeje pues claro yo soy el padre jejejejeje.

Yamato abriΓ³ la boca, pero no saliΓ³ nada. Su rostro perdiΓ³ todo el color. Se quedΓ³ completamente pΓ‘lido, petrificado, con los ojos fijos en Itadori sin pestaΓ±ear. ParecΓ­a una estatua de sal.

Itadori pasΓ³ a su lado caminando tranquilo, como si nada, y al llegar donde estaba Nobara le dio un beso en la mejilla. Ella ya tenΓ­a en las manos algunas cosas que le habΓ­a pedido, pequeΓ±as bolsas con compras. Itadori las tomΓ³ y las dejΓ³ en una mesita cercana.

Luego volviΓ³ a donde estaba Yamato, que seguΓ­a inmΓ³vil, y pasΓ³ una mano frente a su cara, moviΓ©ndola de un lado a otro. Yamato ni siquiera parpadeΓ³. Itadori soltΓ³ una risa baja y se girΓ³ hacia Nobara.

Itadori: Creo que lo rompimos.

Nobara se riΓ³ tambiΓ©n, tapΓ‘ndose un poco la boca con la mano, mientras miraba a su hijo completamente ido.

Fin