CapΓtulo 1
Itadori: Veamos.... Veamos... Oye Kugisaki que quieres para comer.
PreguntΓ³ el peli rosa viendo el ramen y luego la carne con el arroz sin saber que elegir.
Nobara: Idiota hoy toca comer saludable recuerdalo.
Itadori: Si si.
Dijo desanimado. AgarrΓ³ una bandeja con verduras y pollo a regaΓ±adientes, mientras Nobara ya llevaba una ensalada y una sopa clara. Caminaron hacia las cajas registradoras, y Itadori colocΓ³ todo en el Γ‘rea de empaque mientras la cajera, una seΓ±ora mayor de unos sesenta y tantos, escaneaba los productos. La cajera mirΓ³ a Itadori, luego a Nobara, y sonriΓ³ con ternura.
Cajera: Ay, seΓ±ora, quΓ© nieto tan espectacular tiene. Tan guapo y bien portado. Se nota que usted lo ha criado con mucho amor.
Nobara abriΓ³ los ojos como platos. Su orgullo, intacto desde los diecisΓ©is aΓ±os, crujiΓ³ por dentro como un vidrio al que le cayΓ³ una piedra.
Nobara: ΒΏNieto...?
Dio media vuelta sin siquiera recoger el vuelto.
Nobara: No es mi nieto.
SaliΓ³ del centro comercial con paso firme, aunque un poco mΓ‘s rΓ‘pido de lo normal. Itadori agarrΓ³ las bolsas, le sonriΓ³ a la cajera y asintiΓ³ con la cabeza.
Itadori: Gracias por el cumplido, seΓ±orita. Que tenga buen dΓa.
Y saliΓ³ detrΓ‘s de Kugisaki, que ya estaba llegando al auto.
Itadori: Kugisaki esperaaaaaaa.
Γl la tomΓ³ de la muΓ±eca. Ella lo mirΓ³ de reojo un momento con una expresiΓ³n muy seria que lo hizo casi cagarse del miedo.
Itadori: Jejeje no... No estΓ‘s molesta verdad?
Nobara no respondiΓ³. Solo se zafΓ³ del agarre de un tirΓ³n, abriΓ³ la puerta del acompaΓ±ante y se metiΓ³ al auto sin mirarlo. Itadori suspirΓ³, fue hasta la parte trasera, abriΓ³ el baΓΊl y acomodΓ³ las bolsas de las compras. Luego se subiΓ³ al asiento del conductor, ajustΓ³ el espejo y arrancΓ³.
Manejo en silencio por unas calles hasta que llegaron a la autopista. Pero ahΓ el trΓ‘fico estaba completamente detenido. Se oΓan sirenas a lo lejos y algunos coches intentando dar la vuelta. Itadori se asomΓ³ por la ventanilla y entre los edificios alcanzΓ³ a ver una masa deforme retorciΓ©ndose en el aire.
Itadori: Es una maldiciΓ³n. CategorΓa dos, dirΓa yo.
Nobara, todavΓa con el ceΓ±o ligeramente fruncido, cruzΓ³ los brazos.
Nobara: Bueno, hazte cargo de una vez. AsΓ llegamos rΓ‘pido a casa.
Itadori asintiΓ³ rΓ‘pido con la cabeza, abriΓ³ la puerta y en un instante ya estaba fuera. Dio un fuerte salto hacia arriba, elevΓ‘ndose por encima de los autos y la multitud que miraba asustada desde lejos.
Itadori: Β‘Sangre penetrante!
DisparΓ³ un rayo lΓ‘ser de sangre directo hacia la maldiciΓ³n. El haz atravesΓ³ el cuerpo de la criatura de lado a lado, perforΓ‘ndola por completo. La maldiciΓ³n se convulsionΓ³ un segundo y luego explotΓ³ en una enorme nube de energΓa negra que se disipΓ³ en el cielo sin daΓ±ar a nadie ni un solo auto.
Itadori cayΓ³ de vuelta al suelo con un movimiento Γ‘gil, se sacudiΓ³ las manos y volviΓ³ caminando al auto mientras algunos conductores aplaudΓan sin entender bien quΓ© habΓa pasado. Se subiΓ³, ajustΓ³ el cinturΓ³n y mirΓ³ a Nobara.
Itadori: Listo. Ya podemos seguir.
Nobara no dijo nada, pero el trΓ‘fico empezΓ³ a moverse de nuevo.
.................
Al llegar al hogar de Kugisaki, una gran mansiΓ³n gracias a sus contactos y todo lo que ha hecho en hechicerΓa en todo este tiempo, ambos bajaron del auto. Ella caminΓ³ con pasos elegantes y furiosos por las escaleras hacia la entrada mientras que Γ©l estaba detrΓ‘s de ella cargando las compras. Itadori, sin querer, notΓ³ su gran trasero y rΓ‘pidamente desviΓ³ la mirada hacia el otro lado debido a que ella lo mirΓ³ de reojo.
Kugisaki: (.... Me vio el culo?... No.. no lo creo...)
Entraron a la mansiΓ³n. El recibidor era amplio, con pisos de madera brillante y un par de cuadros antiguos en las paredes. Apenas cruzaron la puerta, una chica de unos diecisΓ©is aΓ±os bajΓ³ corriendo las escaleras y se lanzΓ³ a abrazar a Nobara.
Noriko: Β‘Abuela! Ya llegaste.
Nobara relajΓ³ un poco la expresiΓ³n y le pasΓ³ la mano por el cabello. La chica soltΓ³ a su abuela y luego vio a Itadori parado ahΓ con las bolsas del supermercado. Inmediatamente hizo una pequeΓ±a reverencia, con mucho respeto.
Noriko: SeΓ±or Itadori, gracias por acompaΓ±ar a mi abuela.
Itadori soltΓ³ una risa baja y negΓ³ con la cabeza mientras dejaba las bolsas en una mesita cercana.
Itadori: Eh, tranquila. Ya sabes que no me gustan los honorΓficos. LlΓ‘mame Itadori, como siempre.
La chica sonriΓ³ y asintiΓ³, mientras Nobara ya caminaba hacia la cocina sin mirar atrΓ‘s. Ya en la cocina, Nobara se sentΓ³ en una de las sillas cerca de la isla central y cruzΓ³ las piernas. Itadori comenzΓ³ a sacar las bolsas y a colocar las verduras y el pollo en la encimera.
Nobara: Cocina.
Itadori la mirΓ³, luego asintiΓ³ sin rechistar. AgarrΓ³ una tabla de cortar y empezΓ³ a lavar los vegetales. El sonido del agua y el cuchillo contra la tabla fue lo ΓΊnico que se escuchΓ³ por un rato.
Itadori picaba el pollo en tiras cuando, sin dejar de mirar lo que hacΓa, hablΓ³.
Itadori: Oye... ΒΏSigues molesta por lo de la cajera?
Nobara resoplΓ³ desde su asiento.
Nobara: Obvio que sΓ.
Itadori: Pero si fue solo un error, ella no sabΓa.
Nobara: No importa cuΓ‘ntas veces pase, Itadori. Siempre pasa. Sesenta aΓ±os y la gente sigue confundiΓ©ndome con tu abuela. Tenemos la misma edad, ΒΏrecuerdas? Casi ochenta aΓ±os los dos, pero tΓΊ ahΓ parado con esa cara de niΓ±o y yo con estas malditas arrugas.
Itadori bajΓ³ la mirada y dejΓ³ el cuchillo a un lado. Se sintiΓ³ culpable, aunque sabΓa que no era su culpa.
Itadori: Lo siento, Kugisaki. Yo no...
No terminΓ³ la frase. Nobara se levantΓ³ de su asiento, caminΓ³ hacia Γ©l y le dio un pequeΓ±o golpecito en la frente con los nudillos. No fuerte, solo lo justo para llamar su atenciΓ³n.
Nobara: Oye, no te pongas culpable por no envejecer. No es tu culpa ser un caso raro.
Itadori la mirΓ³, frotΓ‘ndose la frente donde ella le habΓa golpeado.
Itadori: ΒΏEntonces ya no estΓ‘s molesta?
Nobara volviΓ³ a su silla y se sentΓ³ de nuevo.
Nobara: No dije eso. Cocina.
Itadori soltΓ³ una risa baja, negΓ³ con la cabeza y retomΓ³ el cuchillo. Nobara apoyΓ³ la cabeza en una mano y mirΓ³ por la ventana. La luz de la tarde entraba suave, iluminando su perfil. Se quedΓ³ en silencio unos segundos, suspirΓ³ y hablΓ³ sin dejar de ver el jardΓn.
Nobara: Es que antes no era asΓ, ΒΏsabes? Hubo un tiempo en que los hombres hacΓan fila para saludarme. Solo para saludarme. Y ahora mira, casi nada.
Itadori siguiΓ³ picando las verduras, pero sin levantar la vista respondiΓ³ calmado.
Itadori: Pues a mΓ aΓΊn me parece una belleza.
Nobara girΓ³ lentamente la cabeza hacia Γ©l. Una sonrisa juguetona se dibujΓ³ en sus labios, esa misma sonrisa que usaba cuando iba a molestarlo o a sacarle algo.
Nobara: ΒΏAh, sΓ? ΒΏY quΓ© tan bella soy, Itadori?
Itadori dejΓ³ el cuchillo por un momento, se quitΓ³ un poco la capucha hacia atrΓ‘s y la mirΓ³ directamente. Sin titubear, soltΓ³ la frase.
Itadori: Eres igual de bella que Jennifer Lawrence.
Nobara abriΓ³ los ojos de par en par. Por un momento no reaccionΓ³. Luego, un sonrojo intenso le subiΓ³ por las mejillas hasta las orejas. No dijo nada. Solo girΓ³ la cara hacia la ventana de nuevo, pero no pudo ocultar la pequeΓ±a sonrisa boba que se le escapΓ³. Se mordiΓ³ el labio inferior para disimular, pero fue inΓΊtil.
Itadori la vio de reojo por un instante, sonriΓ³ para sΓ mismo y retomΓ³ la cuchilla. SiguiΓ³ picando en silencio mientras ella, sin mirarlo, seguΓa sonrojada y con esa sonrisa tonta pegada en la cara viendo hacia el jardΓn.
Nobara se girΓ³ de nuevo hacia la mesa cuando Itadori sirviΓ³ la comida. Verduras salteadas con pollo, arroz blanco y una sopa ligera. Comenzaron a comer en silencio por un rato, solo se escuchaba el tintineo de los palillos contra los platos.
Itadori masticaba despacio, mirando la pared frente a Γ©l. De repente soltΓ³ una risa baja.
Itadori: ΒΏTe acuerdas cuando Gojo-sensei nos llevΓ³ a comer a todos despuΓ©s de nuestra primera misiΓ³n juntos? Te emborrachaste con ese cΓ³ctel de frutas porque pensaste que no tenΓa alcohol.
Nobara resoplΓ³, pero una sonrisa se le escapΓ³ mientras llevaba el arroz a la boca.
Nobara: CΓ‘llate. Yo no me emborrachΓ©, solo estaba un poco alegre. AdemΓ‘s, el muy idiota se riΓ³ de mΓ toda la noche.
Itadori riΓ³ mΓ‘s fuerte y negΓ³ con la cabeza.
Itadori: SΓ jajajaja. ExtraΓ±o esos dΓas.
Nobara asintiΓ³ despacio, con la mirada perdida en la ventana por un momento.
Nobara: Γl siempre decΓa que serΓamos los mΓ‘s fuertes. Y mira, aquΓ estamos. Bueno, tΓΊ sΓ eres el mΓ‘s fuerte. Yo ya estoy para puro retiro.
Itadori dejΓ³ los palillos y la mirΓ³ serio.
Itadori: No digas eso. Sin ti no habrΓa llegado hasta aquΓ. Lo sabes.
Nobara lo mirΓ³, luego desviΓ³ la mirada y siguiΓ³ comiendo sin responder, aunque sus mejillas se tiΓ±eron ligeramente de rosa. Pasaron unos minutos. Itadori tomΓ³ un poco de sopa y luego preguntΓ³ sin mucho Γ©nfasis.
Itadori: Oye, ΒΏy cΓ³mo le estΓ‘ yendo a Fushiguro? Hace tiempo que no sΓ© nada de Γ©l directamente.
Nobara masticΓ³ despacio, tragΓ³ y luego respondiΓ³.
Nobara: Bien, dentro de lo que cabe. Es el lΓder del clan Zenin, aunque todavΓa le cuesta cargar con todo ese peso. Pero lo estΓ‘ logrando. Ha preguntado mucho por ti, por cierto. Cada vez que hablamos, suelta tu nombre en algΓΊn momento.
Itadori sonriΓ³ con sinceridad y bajΓ³ la mirada hacia su plato.
Itadori: QuΓ© bueno. Me alegra que estΓ© bien. AlgΓΊn dΓa tendrΓ© que ir a visitarlo.
Nobara asintiΓ³ y tomΓ³ un poco mΓ‘s de verduras con los palillos.
Nobara: DeberΓas. No estΓ‘ tan lejos.
Itadori asintiΓ³ y agarrΓ³ su taza de tΓ© verde. Dio un sorbo lento, la dejΓ³ sobre la mesa y mirΓ³ a Nobara con una sonrisa pΓcara.
Itadori: Oye, ΒΏte acuerdas cuando sin querer manchaste la camisa favorita de Gojo-sensei con cafΓ© en la cafeterΓa?
Nobara estaba llevΓ‘ndose la taza de tΓ© a los labios, pero apenas escuchΓ³ la pregunta, soltΓ³ una risa que le hizo casi escupir todo. DejΓ³ la taza rΓ‘pido y se limpiΓ³ la boca con el dorso de la mano, todavΓa riendo.
Nobara: Β‘SΓ! Jajajaja. Me acuerdo. Fue un desastre. Jajaja era una camisa de ediciΓ³n limitada muy costosa. Y nosotros tratando de secarla con servilletas como locos.
Itadori ya estaba riendo tambiΓ©n, moviendo la cabeza.
Itadori: Y luego tratamos de esconderla metiΓ©ndola en la camisa de Fushiguro jajajajaja.
Nobara: SΓ parecΓa como si tuviera busto jajajaja.
Ambos estuvieron riendo por un buen rato recordando los viejos tiempos.
Unas horas despuΓ©s, Itadori estaba en la cocina lavando los platos. El agua corrΓa mientras restregaba los ΓΊltimos trastes y los colocaba en el escurridor. SecΓ³ sus manos con un trapo, lo colgΓ³ en su lugar y saliΓ³ de la cocina.
CaminΓ³ hacia la sala. Nobara estaba acostada en el sofΓ‘ viendo televisiΓ³n, con una manta ligera cubriΓ©ndole las piernas. Itadori se acercΓ³ y se sentΓ³ a su lado en el sofΓ‘, dejando un espacio entre ellos.
Itadori: ΒΏY Noriko? Ya no la veo.
Nobara: Acaba de irse a casa de sus padres. Se fue hace un rato.
Itadori asintiΓ³. Se quedaron en silencio por un momento, solo se escuchaba el ruido de fondo de la televisiΓ³n. Nobara jugaba con el borde de la manta sin mirarlo, hasta que hablΓ³ en voz baja.
Nobara: Oye... ΒΏEs cierto que ya no quieres ir a mΓ‘s funerales?
Itadori bajΓ³ la mirada. La sonrisa que habΓa tenido horas antes desapareciΓ³ por completo. Se quedΓ³ viendo sus manos apoyadas en sus rodillas y asintiΓ³ despacio.
Itadori: SΓ.
Nobara se inclinΓ³ hacia un lado y apoyΓ³ su hombro en el pecho de Γ©l. LevantΓ³ la vista para mirarlo desde abajo, con una expresiΓ³n triste que rara vez mostraba.
Nobara: ΒΏAcaso no irΓ‘s al mΓo?
Itadori abriΓ³ la boca para responder, pero no saliΓ³ nada. Solo la mirΓ³ a los ojos, sintiendo el peso de la pregunta, y no supo quΓ© decir.
Itadori: No sΓ©.
Quiso echar el cuerpo hacia un lado para evadir la conversaciΓ³n, pero al moverse, su mano derecha cayΓ³ sobre algo blando y grande. Algo que hizo que sus dedos se hundieran ligeramente. TambiΓ©n sintiΓ³ algo durito en el centro. BajΓ³ la vista y vio su mano completamente apoyada en uno de los pechos de Nobara.
Ambos abrieron los ojos como platos. Itadori levantΓ³ las manos al instante, como si estuviera haciendo algo malo.
Itadori: Β‘Lo siento! Β‘Lo siento! Fue sin querer, de verdad, no fue mi intenciΓ³n, yo solo...
Nobara lo mirΓ³ fijamente por un segundo. Luego, una sonrisa juguetona se dibujΓ³ en sus labios. En lugar de apartarse, se acercΓ³ mΓ‘s a Γ©l y presionΓ³ sus pechos, sus enormes pechos, contra el pecho de Itadori. Γl se quedΓ³ tieso, sin saber quΓ© hacer. Nobara sintiΓ³ los mΓΊsculos firmes de Γ©l a travΓ©s de la ropa y una chispa recorriΓ³ su cuerpo.
Sin dejar de mirarlo a los ojos, llevΓ³ sus manos al abdomen de Itadori y deslizΓ³ las palmas lentamente sobre los duros mΓΊsculos. Itadori tragΓ³ saliva, sin atreverse a moverse.
Itadori: K-Kugisaki... ΒΏQuΓ© haces?
Kugisaki: ΒΏEn serio soy tan anciana que ni puedes verme?
PreguntΓ³ con un tono serio mirando hacia arriba. Itadori realmente no sabΓa quΓ© responder, jamΓ‘s habΓa visto a Kugisaki de esta forma tan... Atrevida.
Itadori: ΒΏAcaso la edad ya te estΓ‘ afectando o quΓ©?
Nobara apretΓ³ los dientes con ira. RΓ‘pidamente bajΓ³ una de sus manos y la llevΓ³ directamente hacia el miembro de Itadori, pellizcΓ‘ndolo con fuerza. No era una caricia, era un pellizco de advertencia.
Itadori: Β‘Aaaghh! Β‘Duele! Β‘PerdΓ³n, perdΓ³n, perdΓ³n!
Se encogiΓ³ ligeramente por el dolor, pero no se atreviΓ³ a apartarla del todo. Nobara mantuvo el pellizco un par de segundos mΓ‘s y luego soltΓ³. SeparΓ³ su mano de Γ©l y lo mirΓ³ fijamente.
Nobara: No es eso, idiota.
Itadori se frotΓ³ la zona adolorida con cuidado, aΓΊn sin entender bien quΓ© estaba pasando.
Itadori: ΒΏEntonces quΓ©? No entiendo.
Nobara suspirΓ³ hondo, negΓ³ con la cabeza y se recostΓ³ de nuevo en el sofΓ‘, alejΓ‘ndose un poco de Γ©l.
Nobara: Eres tan tonto que no te das cuenta.
Itadori la mirΓ³ confundido, frotΓ‘ndose todavΓa donde ella le habΓa pellizcado.
Itadori: ΒΏDarme cuenta de quΓ©?
Nobara no respondiΓ³. Solo girΓ³ la cara hacia la televisiΓ³n y se quedΓ³ en silencio, con una expresiΓ³n entre molesta y decepcionada. Itadori parpadeΓ³ un par de veces, todavΓa sin tener idea de a quΓ© se referΓa.
Hasta que de repente recordΓ³ un vago recuerdo de hace tiempo, una explicaciΓ³n de Mei Mei.
Flashback
En el aula de clases solamente se encontraban la seΓ±orita Mei Mei e Itadori.
Itadori estaba sentado en una de las sillas, con la mano levantada como en la escuela.
Itadori: Profesora, ΒΏpor quΓ© tienes que explicarme estas clases a mΓ?
Mei Mei, apoyada contra el escritorio con los brazos cruzados, lo mirΓ³ con esa sonrisa tranquila que siempre tenΓa.

AUTOR: MI VIEJAAAAAAA
Mei Mei: Porque yo se lo expliquΓ© a Fushiguro y a algunos hombres hechiceros. Es parte de su formaciΓ³n, aunque no lo crean.
Itadori inclinΓ³ la cabeza sin entender, pero asintiΓ³. Mei Mei se girΓ³ hacia un pizarrΓ³n pequeΓ±o que habΓa detrΓ‘s de ella y comenzΓ³ a dibujar unos esquemas simples con un marcador.
Mei Mei: VerΓ‘s, Itadori. La biologΓa de las hechiceras es un poco distinta a la de las mujeres comunes. No solo por la energΓa maldita, sino por cΓ³mo el cuerpo reacciona a ella con el paso de los aΓ±os.
Itadori la escuchaba atento, aunque sin soltar del todo su expresiΓ³n de confusiΓ³n.
Mei Mei: Cuando una hechicera envejece, su energΓa maldita sigue acumulΓ‘ndose en su interior. Y esa energΓa, al no tener un desfogue constante como en la juventud, comienza a afectar otras partes de su cuerpo y mente.
DibujΓ³ unas flechas en el pizarrΓ³n que conectaban el cerebro con otras partes del cuerpo.
Mei Mei: Mientras mΓ‘s envejecen, su libido crece mΓ‘s y mΓ‘s. Es una reacciΓ³n natural del cuerpo al tener tanta energΓa acumulada durante dΓ©cadas. Por eso muchas hechiceras mayores suelen buscar pareja o tener encuentros esporΓ‘dicos. No es solo deseo, es una necesidad fisiolΓ³gica para liberar el exceso de energΓa.
Itadori abriΓ³ los ojos un poco, procesando la informaciΓ³n.
Itadori: ΒΏEn serio? ΒΏO sea que mientras mΓ‘s viejas, mΓ‘s...?
Mei Mei asintiΓ³ sin inmutarse.
Mei Mei: Exacto. MΓ‘s calientes, por decirlo de manera vulgar. AsΓ que si alguna vez una hechicera mayor se te insinΓΊa, no es que haya perdido la cabeza. Es su cuerpo pidiendo equilibrio.
Mientras hablaba, Mei Mei se separΓ³ lentamente del escritorio y comenzΓ³ a caminar hacia Γ©l. Sus pechos se balanceaban suavemente con cada paso, al igual que sus caderas con un movimiento lento y calculado. Itadori se quedΓ³ quieto en la silla, sin saber bien quΓ© hacer.
Mei Mei se detuvo frente a Γ©l y apoyΓ³ ambas manos en sus piernas, justo encima de las rodillas. Itadori tragΓ³ saliva sin querer. Desde ese Γ‘ngulo podΓa ver cΓ³mo, debajo de la tela de su blusa, los pezones de ella ya estaban erectos, marcando claramente la tela.
Mei Mei se inclinΓ³ un poco mΓ‘s, acercando su rostro al de Γ©l. RozΓ³ casi sus labios con los de ella mientras sus pechos presionaban suavemente contra el pecho de Itadori. Con una voz baja y aterciopelada, susurrΓ³:
Mei Mei: ΒΏQuieres ayudarme a equilibrarme, Itadori?
Fin del flashback
Itadori volviΓ³ al presente de golpe. ParpadeΓ³ varias veces mirando a Nobara, que seguΓa viendo la televisiΓ³n con el rostro ladeado, evitando mirarlo. De repente, todo hizo clic en su cabeza. Las miradas de ella ΓΊltimamente, los acercamientos, lo del sofΓ‘... y ahora esto. Itadori tragΓ³ saliva y hablΓ³ con voz un poco temblorosa.
Itadori: Ku... Kugisaki... ΒΏEstΓ‘s en esa etapa?
Nobara no respondiΓ³ de inmediato. Solo apretΓ³ los labios y siguiΓ³ viendo la televisiΓ³n, pero sus mejillas estaban visiblemente sonrojadas. DespuΓ©s de un largo silencio, hablΓ³ sin mirarlo.
Nobara: Y aunque asΓ sea, ΒΏquΓ©?
Itadori se quedΓ³ callado. No sabΓa quΓ© decir. Nobara girΓ³ lentamente la cabeza hacia Γ©l, con una mezcla de vergΓΌenza y desafΓo en los ojos.
Nobara: ΒΏQuΓ© vas a hacer, Itadori? ΒΏTe vas a escapar como siempre? ΒΏO vas a ayudarme?
Itadori la mirΓ³ fijamente. El peso de la pregunta quedΓ³ flotando en el aire de la sala, solo acompaΓ±ado por el ruido lejano de la televisiΓ³n.
Itadori: Bueno...
Nobara abriΓ³ los ojos con sorpresa y lo mirΓ³ fijamente, como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar. Itadori levantΓ³ las manos un poco, intentando ir despacio, con calma.
Itadori: Oye, vamos con calma, solo digo que...
Pero no pudo terminar la frase. Nobara se lanzΓ³ encima de Γ©l como un animal, su cuerpo ardiente y caliente presionΓ‘ndose contra el suyo. Terminaron los dos en el sofΓ‘, ella encima de Γ©l con sus piernas enredadas alrededor de la cintura de Itadori. Antes de que Γ©l pudiera reaccionar, Nobara lo besΓ³ con una pasiΓ³n y un fervor que lo dejaron paralizado.
Itadori abriΓ³ los ojos de par en par, sorprendido por lo salvaje que estaba siendo ella. Sus manos quedaron suspendidas en el aire sin saber dΓ³nde ponerlas. Nobara separΓ³ los labios lentamente, un hilo de saliva quedΓ³ uniendo sus bocas por un instante antes de romperse. Ella lo mirΓ³ con una sonrisa pΓcara y provocadora.
Nobara: Deja de ser tan tΓmido y tonto.
TomΓ³ las manos de Γ©l y las llevΓ³ directamente a sus caderas, presionando sus palmas contra la curva de su cuerpo. Itadori sintiΓ³ el calor de su piel a travΓ©s de la ropa y tragΓ³ saliva, sin apartar la mirada de esos ojos que brillaban con deseo.
Nobara volviΓ³ a besarlo, pero esta vez con mΓ‘s desespero. Sus labios se movΓan contra los de Γ©l con una urgencia que no habΓa mostrado en aΓ±os. Mientras lo besaba, sus manos comenzaron a bajar lentamente por el pecho de Itadori, recorriendo cada mΓΊsculo, hasta llegar a su abdomen. Los dedos de ella presionaron ligeramente contra esa pared dura de mΓΊsculo, sintiendo cada fibra tensa debajo de la tela.
En medio del beso, Itadori recordΓ³ algo de repente. Un dato que Mei Mei tambiΓ©n habΓa mencionado en aquella clase, pero que en su momento no le habΓa dado importancia.
Flashback
Mei Mei seguΓa frente a Γ©l, con esa sonrisa tranquila, cuando de repente agregΓ³ algo mΓ‘s mientras se apartaba ligeramente.
Mei Mei: Ah, y otra cosa. El cuerpo de una hechicera tarda mucho en envejecer. Mientras mΓ‘s experimentada y fuerte sea la hechicera, mΓ‘s tarde su cuerpo muestra los signos de la edad. Es como si la energΓa maldita actuara como un conservador natural.
Itadori habΓa asentido sin darle mucha importancia en ese momento, solo querΓa que la clase terminara pronto.
Fin del flashback
Itadori abriΓ³ los ojos mientras Nobara seguΓa besΓ‘ndolo. De repente entendiΓ³ todo. La razΓ³n por la que el rostro de Nobara no estaba tan arrugado como deberΓa para alguien de casi ochenta aΓ±os. La razΓ³n por la que su cuerpo aΓΊn se veΓa tan firme.
BajΓ³ la mirada lo mΓ‘s que pudo mientras ella seguΓa encima. Sus pechos, apretados contra Γ©l, se sentΓan turgentes y llenos, nada que ver con lo que uno esperarΓa de una mujer de su edad. Sus caderas, su cintura, incluso ese culo que habΓa notado antes sin querer... Todo se mantenΓa joven, firme, intacto.
Nobara sintiΓ³ que Γ©l se distraΓa y separΓ³ los labios del beso. Lo mirΓ³ desde arriba con una ceja levantada.
Nobara: ΒΏEn quΓ© piensas?
Itadori tragΓ³ saliva y negΓ³ rΓ‘pidamente.
Itadori: Nada, nada.
Nobara sonriΓ³ con picardΓa, apoyΓ³ sus manos en el abdomen de Γ©l y comenzΓ³ a mover sus caderas lentamente contra las de Γ©l, presionΓ‘ndose con suavidad pero con intenciΓ³n clara.
Nobara: ΒΏQuieres ir a la cama?
Itadori asintiΓ³ con la cabeza sin dudar. Nobara soltΓ³ una risa baja y se incorporΓ³ un poco sobre Γ©l.
Nobara: Bueno, como eres un caballero, tendrΓas que llevarme.
Itadori la tomΓ³ con cuidado, la cargΓ³ al estilo princesa y caminΓ³ hacia la habitaciΓ³n. Ella enredΓ³ sus brazos alrededor de su cuello y apoyΓ³ la cabeza en su pecho, sintiendo los latidos fuertes y rΓ‘pidos de Γ©l. Itadori empujΓ³ la puerta con el hombro y entrΓ³ al cuarto.
La habitaciΓ³n era amplia, con una cama grande y esponjosa en el centro, sΓ‘banas claras y luz tenue de una lΓ‘mpara en la mesita de noche. Itadori se acercΓ³ con cuidado y la puso suavemente sobre la cama, como si fuera algo frΓ‘gil.
Nobara se sentΓ³ en el borde de la cama y lo mirΓ³ fijamente. LlevΓ³ sus manos a la bata que llevaba puesta y lentamente comenzΓ³ a desatarla. La tela resbalΓ³ por sus hombros y cayΓ³ sobre la cama, dejando ver su cuerpo desnudo.
Itadori se quedΓ³ sin aire. Sus pechos eran grandes, firmes, con pezones erguidos que pedΓan ser tocados. Su cintura marcada, sus caderas anchas, su piel suave y sin una sola arruga visible. Era un cuerpo que no habΓa envejecido en absoluto, como si el tiempo se hubiera olvidado de ella.
Nobara lo vio paralizado y sonriΓ³ con satisfacciΓ³n. Luego seΓ±alΓ³ la sudadera de Γ©l con un movimiento de cabeza.
Nobara: QuΓtatela.
Itadori obedeciΓ³ sin pensarlo. AgarrΓ³ el borde de la sudadera y se la quitΓ³ por la cabeza en un solo movimiento. La tirΓ³ a un lado sin importarle dΓ³nde caΓa.
Nobara abriΓ³ los ojos de par en par. El torso de Itadori era una obra de arte. MΓΊsculos perfectamente definidos, abdominales marcados, pectorales firmes, brazos venudos y fuertes. Casi ochenta aΓ±os y su cuerpo seguΓa siendo el de un veinteaΓ±ero en su mejor momento.
Sin darse cuenta, Nobara sintiΓ³ que algo le resbalaba por la comisura de los labios. LlevΓ³ la mano y se tocΓ³. Baba. Literalmente estaba babeando como una adolescente viendo a su Γdolo.
Itadori notΓ³ eso y soltΓ³ una risa baja, tΓmida, pasΓ‘ndose una mano por la nuca.
Itadori: ΒΏQuΓ©? ΒΏTe gusta lo que ves?
Nobara se limpiΓ³ rΓ‘pido con el dorso de la mano y lo mirΓ³ con fingida indignaciΓ³n, aunque sus mejillas rojas la delataban por completo.
Nobara: CΓ‘llate y ven aquΓ.
ExtendiΓ³ una mano hacia Γ©l, con los ojos brillando de deseo. Itadori tomΓ³ su mano y ella lo jalΓ³ hacia atrΓ‘s, cayendo Γ©l encima de ella, directamente sobre esos enormes pechos. La piel suave y caliente de ella contra la de Γ©l. Nobara lo mirΓ³ desde abajo con una sonrisa provocadora.
Nobara: ΒΏVas a quedarte mirando o vas a hacer algo al respecto?
Itadori sonriΓ³, una sonrisa suave pero decidida. BajΓ³ la cabeza y comenzΓ³ a besar su abdomen lentamente, sintiendo cΓ³mo la piel de ella se erizaba bajo sus labios. SubiΓ³ despacio, marcando el camino con besos suaves, recorriendo cada curva hasta llegar a sus pechos.
Nobara contuvo el aliento cuando sintiΓ³ sus labios sobre la piel sensible. Itadori besΓ³ sus pechos con cuidado al principio, luego con mΓ‘s intensidad, subiendo lentamente hacia la clavΓcula de ella. Nobara soltΓ³ un gemido bajo, apenas un suspiro, mientras sus manos se enredaban en el cabello rosado de Γ©l, acariciando y tirando suavemente.
Itadori siguiΓ³ subiendo, besando su cuello, su mandΓbula, hasta llegar por fin a sus labios. La besΓ³ con suavidad al principio, luego con mΓ‘s profundidad. Nobara respondiΓ³ al beso mientras sus dedos se hundΓan en su cabello, acariciando su nuca, sintiendo la textura de su pelo entre sus manos.
Unos minutos despuΓ©s, Nobara estaba encima de Γ©l, jadeando ligeramente. Ambos estaban completamente desnudos, la piel de ella brillaba con un ligero sudor y su cuerpo se movΓa con pequeΓ±as oscilaciones mientras su pene rozaba una y otra vez la entrada de su vagina. Era un roce suave, tentador, que la hacΓa morderse el labio cada vez que la punta pasaba cerca de donde mΓ‘s lo necesitaba.
El juego previo habΓa sido corto pero intenso. Itadori la habΓa tocado por todas partes, besado cada rincΓ³n de su cuerpo, hasta que ella ya no pudo mΓ‘s y lo montΓ³ con desesperaciΓ³n. Pero ahora estaba ahΓ, detenida en el momento justo antes de la penetraciΓ³n, saboreando la anticipaciΓ³n.
Nobara bajΓ³ una mano y alineΓ³ el pene de Γ©l contra su entrada. Era grande, muy grande, y ella tragΓ³ saliva al sentir el grosor contra sus dedos. Lentamente, comenzΓ³ a bajar.
La cabeza entrΓ³ primero y Nobara soltΓ³ un suspiro tembloroso. SiguiΓ³ bajando despacio, centΓmetro a centΓmetro, sintiendo cΓ³mo cada parte de Γ©l la iba llenando por completo. Itadori apretΓ³ las sΓ‘banas con las manos, sin atreverse a moverlas, dejando que ella llevara el ritmo.
Nobara siguiΓ³ bajando, el pene deslizΓ‘ndose dentro de ella con una lentitud casi cruel. Cuando por fin lo tuvo todo dentro, hasta el fondo, soltΓ³ un gemido fuerte, ronco, que resonΓ³ en la habitaciΓ³n. Itadori gruΓ±Γ³ bajo, apretando las caderas de ella con fuerza mientras sentΓa lo apretada que estaba, lo caliente, lo hΓΊmeda. Era un calor que envolvΓa cada centΓmetro de Γ©l, una presiΓ³n perfecta que lo hacΓa querer moverse ya.
Nobara se inclinΓ³ hacia adelante, buscando sus labios, y lo besΓ³ con desesperaciΓ³n entre gemidos ahogados. Las lenguas se encontraron mientras ella se movΓa ligeramente sobre Γ©l, apenas unos roces. Luego se separΓ³ y volviΓ³ a erguirse, poniΓ©ndose derecha sobre Γ©l.
Itadori levantΓ³ las manos y agarrΓ³ sus pechos, comenzando a masajearlos con sus dedos, jugando con los pezones, apretando la carne suave y firme. Nobara cerrΓ³ los ojos un momento, disfrutando la sensaciΓ³n.
Nobara: ΒΏAcaso tienes un fetiche con los pechos?
PreguntΓ³ entre jadeos, con una sonrisa burlona en los labios. Itadori siguiΓ³ masajeando, apretando un poco mΓ‘s.
Itadori: Me gustan las mujeres altas con un trasero grande. Pero los pechos no estΓ‘n nada mal.
Dicho eso, pellizcΓ³ ambos pezones con fuerza al mismo tiempo. Nobara soltΓ³ un pequeΓ±o grito y luego riΓ³ entre gemidos.
Nobara: Β‘Idiota! Pellizcas muy fuerte. No va a salir leche de ahΓ, ΒΏeh?
Itadori riΓ³ tambiΓ©n y siguiΓ³ jugando con sus pechos mientras ella comenzaba a moverse lentamente arriba y abajo, iniciando por fin el ritmo que ambos necesitaban.
Nobara empezΓ³ a cabalgar sobre Γ©l con mΓ‘s fuerza, subiendo y bajando mientras sus pechos se balanceaban al ritmo de sus movimientos. Itadori no podΓa dejar de mirarlos, esos dos enormes pechos que subΓan y bajaban con cada embestida de ella, rebotando suavemente, tentadores. Estaba tan apretada, tan caliente, que Itadori sintiΓ³ que no iba a durar mucho.
AgarrΓ³ sus caderas con fuerza y comenzΓ³ a empujar hacia arriba al mismo tiempo que ella bajaba, aumentando la intensidad. Nobara gemΓa sin parar, con la cabeza hacia atrΓ‘s, el cabello sudado pegado a la frente. Los pechos seguΓan rebotando, marcando el ritmo.
Itadori sintiΓ³ que llegaba. ApretΓ³ los dientes, dio un ΓΊltimo empujΓ³n profundo y se quedΓ³ ahΓ, incrustado hasta el fondo, mientras su semen comenzaba a salir a borbotones, inundando el ΓΊtero de ella.
Nobara abriΓ³ los ojos y se mordiΓ³ el labio inferior con fuerza, sintiendo cada chorro caliente dentro de ella. AguantΓ³ la respiraciΓ³n un momento, hasta que su propio cuerpo no pudo mΓ‘s y explotΓ³ tambiΓ©n.
Un chorro caliente saliΓ³ de ella, empapando el abdomen de Itadori y su propio pene, mezclΓ‘ndose con el sudor. Nobara jadeΓ³ fuerte, temblando sobre Γ©l.
Pero Itadori no se detuvo. RΓ‘pidamente la volteΓ³, poniΓ©ndola boca abajo sobre la cama. El trasero de ella quedΓ³ levantado, sus pechos enormes aplastados contra las sΓ‘banas. Itadori se colocΓ³ detrΓ‘s y sin perder tiempo la penetrΓ³ de nuevo con fuerza, directo, profundo. Nobara soltΓ³ un grito ahogado contra la almohada.
Nobara: Β‘No pares! Β‘Sigue, sigue!
Itadori la penetraba con fuerza, una y otra vez. Con un brazo lo rodeΓ³ alrededor del cuello de ella, apretando suavemente pero con firmeza, atrayΓ©ndola hacia atrΓ‘s. Nobara apretΓ³ los dientes, sintiendo la presiΓ³n en su cuello, y levantΓ³ un poco la cara de la cama.
Con la mano libre, Itadori alcanzΓ³ uno de sus pechos. Lo agarrΓ³ y lo llevΓ³ hacia arriba, estirΓ‘ndolo gracias a la gran elasticidad que tenΓa. LlevΓ³ su boca al pezΓ³n y comenzΓ³ a chupar con fuerza, mordisqueando, succionando mientras seguΓa empujando dentro de ella.

Nobara gemΓa sin control, sintiendo cΓ³mo el orgasmo se acercaba de nuevo, lento pero seguro. Itadori tambiΓ©n lo sentΓa, esa presiΓ³n acumulΓ‘ndose en la base.
Ambos llegaron al mismo tiempo. Itadori se enterrΓ³ profundo y soltΓ³ todo dentro de ella otra vez, mientras Nobara apretaba las sΓ‘banas con los dedos y gemΓa largo, temblando bajo Γ©l. Se quedaron asΓ un momento, respirando agitados, antes de que Itadori soltara su cuello y su pecho y cayera a un lado de ella en la cama.
Pasaron las horas. El sol ya se habΓa ocultado y la luna brillaba afuera cuando ambos seguΓan en ello. HabΓan pasado de la cama al baΓ±o, donde Itadori la habΓa empujado contra la pared de azulejos mientras el agua caliente caΓa sobre ellos.
DespuΓ©s fueron a la cocina, Nobara apoyada contra la encimera mientras Γ©l la penetraba por detrΓ‘s, agarrando sus caderas con fuerza. En el pasillo, en las escaleras, en cualquier rincΓ³n de la casa, no dejaron un solo lugar sin marcar.
En algΓΊn momento, ya entrada la noche, escucharon la puerta principal abrirse y voces conocidas.
Yamato: ΒΏMamΓ‘? Ya llegamos.
Era Yamato, el hijo de Nobara, un hombre de unos cuarenta aΓ±os, junto a Noriko que acababa de llegar tambiΓ©n. Caminaron hacia la sala, donde se escuchaban ruidos extraΓ±os.
Cuando entraron, la escena era clara. Nobara estaba en el sofΓ‘, boca arriba, con las dos piernas de ella alzadas y apoyadas sobre los hombros de Itadori, que la penetraba con fuerza y sin pausa. Los cuerpos sudados, los gemidos de ella, el sonido de los cuerpos chocando. Yamato abriΓ³ los ojos como platos y reaccionΓ³ al instante.

Yamato: Β‘Noriko no mires!
TapΓ³ los ojos de su hija con una mano mientras ella intentaba ver quΓ© pasaba.
Yamato: Β‘PerdΓ³n por interrumpir!
SaliΓ³ corriendo llevΓ‘ndose a Noriko de la mano, casi arrastrΓ‘ndola. La puerta se cerrΓ³ de golpe. Nobara, lejos de detenerse, echΓ³ la cabeza hacia atrΓ‘s y gimiΓ³ con mΓ‘s fuerza todavΓa, apretando las piernas alrededor de Itadori mientras Γ©l seguΓa empujando sin parar, indiferente a la interrupciΓ³n.
Itadori: ΒΏOΓste algo?
PreguntΓ³ mirando a los alrededores y luego mirΓ³ a Nobara la cual estaba con una expresiΓ³n perdida completamente perdida la lengua afuera su ojo casi en blanco.
Itadori se encogiΓ³ de hombros y siguiΓ³. La abrazΓ³ con mΓ‘s fuerza, hundiΓ©ndose profundo, la punta de su pene casi yendo mΓ‘s allΓ‘ de la entrada de su ΓΊtero. Nobara arqueΓ³ la espalda de golpe y pegΓ³ un fuerte gemido con su nombre.
Nobara: Β‘ITADORIIIIIIIIIIIIIII!~
Se quedΓ³ temblando mientras Γ©l la llenaba otra vez con fuerza, sintiendo cΓ³mo el calor se extendΓa dentro de ella. Nobara cayΓ³ en el sofΓ‘ con las piernas abiertas, completamente rendida. De su vagina saliΓ³ un chorro espeso de semen junto con sus fluidos, escurriendo lentamente sobre la tela del sofΓ‘.

Itadori se incorporΓ³ un poco, todavΓa con el pene erecto, y se secΓ³ el sudor de la frente con el dorso de la mano. MirΓ³ el desastre que habΓan hecho y luego a Nobara, que respiraba agitada con los ojos cerrados.
Itadori: Bueno es hora del 15 round.
Nobara abriΓ³ los ojos lentamente y lo mirΓ³ con una sonrisa un tanto boba en el rostro. ExtendiΓ³ los brazos hacia Γ©l, como pidiendo que volviera a su lado, y hablΓ³ con voz entrecortada pero firme.
Nobara: Si quieres ir hasta mΓ‘s de 100 rounds, hazlo. Yo empecΓ© esto y lo voy a terminar todo. Aunque en el proceso salga embarazada.
Itadori sonriΓ³ y se lanzΓ³ de nuevo sobre ella. Pasaron los dΓas. Diez dΓas completos encerrados en esa mansiΓ³n, sin salir, sin atender llamadas, sin importar nada mΓ‘s que el uno para el otro. La cama, el sofΓ‘, el piso, la cocina, las escaleras, la ducha, cada rincΓ³n fue testigo de su frenesΓ. Nobara perdiΓ³ la cuenta de las veces, pero Itadori sΓ llevaba registro. MΓ‘s de 200 rounds en total.
Para el dΓ©cimo dΓa, Nobara yacΓa en el suelo de la habitaciΓ³n principal. Su cuerpo estaba completamente tirado boca arriba, temblando con convulsiones incontrolables. Destellos negros de energΓa maldita salΓan de su piel, residuos de la acumulaciΓ³n de poder liberado durante tantos dΓas. Su sonrisa era boba, la lengua colgando ligeramente hacia un lado, su ojo vidrioso mirando al techo sin ver nada.
Todo su cuerpo estaba cubierto de semen seco y fresco, mezclado con sudor, formando capas sobre su piel. Sus pechos aplastados contra el piso, sus piernas abiertas sin fuerza, su vagina todavΓa goteando lentamente el exceso.
Itadori estaba sentado en el borde de la cama, completamente desnudo tambiΓ©n, con una sonrisa en el rostro. Se estirΓ³ hacia atrΓ‘s, bostezando un poco, y luego la mirΓ³ con expresiΓ³n tranquila y agradecida.
Itadori: Caray, tenΓa mucho estrΓ©s acumulado. Gracias, Kugisaki.
Dijo con una sonrisa grande e inocente, como si hubiera terminado una sesiΓ³n de entrenamiento ligera. Nobara, desde el suelo, no pudo responder. Solo siguiΓ³ temblando, con destellos negros saltando de su cuerpo de vez en cuando, completamente perdida en el Γ©xtasis acumulado de mΓ‘s de 200 rondas.
2 meses despuΓ©s
Yamato: ‘¿QUEEEEEE?!
Kugisaki le dio un zape a su hijo en la cabeza haciendo que este se sentara en el sofΓ‘ llevΓ‘ndose las manos a la cabeza la cual le dolΓa como un infierno.
Kugisaki: Que estoy embarazada no es para quΓ© exageres hijo...
Yamato se masajeaba la cabeza aΓΊn adolorido, pero su expresiΓ³n de incredulidad no desaparecΓa. ParpadeΓ³ varias veces, abriΓ³ la boca, la cerrΓ³, y volviΓ³ a abrirla sin que salieran palabras por unos segundos.
Yamato: ΒΏCΓ³mo que embarazada? MamΓ‘, tienes casi ochenta aΓ±os. Eso no es... o sea, no puede ser... ΒΏEstΓ‘s segura? ΒΏFuiste al mΓ©dico? ΒΏQuΓ© dijo el mΓ©dico? ΒΏCΓ³mo pasΓ³? Bueno, eso ΓΊltimo no quiero saberlo, pero ΒΏcΓ³mo?

Nobara no respondiΓ³ ninguna de sus preguntas. Solo se llevΓ³ una mano a la mejilla, sonriΓ³ ligeramente y desviΓ³ la mirada hacia un lado, con un leve sonrojo en las mejillas.
Yamato la mirΓ³ fijamente, esperando una respuesta que nunca llegΓ³. Solo veΓa a su madre, la mujer fuerte y ruda que siempre habΓa sido, sonrojada como una adolescente.
Yamato: MamΓ‘... ΒΏMe estΓ‘s escuchando? Β‘MamΓ‘!
Nobara siguiΓ³ en silencio, con esa sonrisa boba y la mirada perdida, acariciΓ‘ndose suavemente la mejilla.
Itadori: Ah hola Yamato cuΓ‘nto tiempo.
Apenas escuchΓ³ esa voz, Yamato sintiΓ³ un escalofrΓo recorrerle toda la espalda. Una presiΓ³n densa, pesada, comenzΓ³ a envolver el ambiente. Era energΓa maldita, pero no cualquier energΓa. Era una cantidad abrumadora, asfixiante, que llenaba cada rincΓ³n de la sala como si el aire se hubiera vuelto sΓ³lido.
Yamato se quedΓ³ paralizado. TragΓ³ saliva con dificultad y, muy lentamente, comenzΓ³ a girar el cuello hacia atrΓ‘s. El movimiento era pausado, casi mecΓ‘nico, como si temiera lo que iba a encontrar. Sus ojos se abrieron de par en par cuando finalmente vio la figura detrΓ‘s de Γ©l.
Itadori estaba ahΓ, de pie en la entrada de la sala, con una mano levantada y una sonrisa amistosa en el rostro. Su expresiΓ³n era cΓ‘lida, inofensiva, la misma de siempre. Pero a su alrededor, la energΓa maldita emanaba en ondas visibles, distorsionando ligeramente el aire como si el calor extremo ondulara el espacio. Era imposible no sentirla, no percibir ese poder inmenso que lo envolvΓa todo.
Yamato no podΓa moverse. Su cuerpo le pedΓa salir corriendo, pero sus piernas no respondΓan. Solo atinΓ³ a abrir la boca y soltar un susurro tembloroso.
Yamato: Ita... Itadori-san...
Itadori bajΓ³ la mano y dio un paso adelante, todavΓa con esa sonrisa amable.
Itadori: ΒΏQuΓ© pasa? ΒΏTe sientes bien? Te ves pΓ‘lido.
Yamato negΓ³ lentamente con la cabeza, sin apartar la vista de Γ©l, sudando frΓo mientras la energΓa maldita del hechicero mΓ‘s fuerte de la historia lo envolvΓa por completo sin que Itadori siquiera lo intentara.
Itadori: Wow ΒΏAsΓ de grande fue su reacciΓ³n cuando se lo dijiste?
Yamato: Espera... Tu lo sabΓas.
Su miedo inicial se fue al escuchar que Γ©l sabΓa sobre el embarazo de su madre.
Itadori: Jejejeje pues claro yo soy el padre jejejejeje.
Yamato abriΓ³ la boca, pero no saliΓ³ nada. Su rostro perdiΓ³ todo el color. Se quedΓ³ completamente pΓ‘lido, petrificado, con los ojos fijos en Itadori sin pestaΓ±ear. ParecΓa una estatua de sal.
Itadori pasΓ³ a su lado caminando tranquilo, como si nada, y al llegar donde estaba Nobara le dio un beso en la mejilla. Ella ya tenΓa en las manos algunas cosas que le habΓa pedido, pequeΓ±as bolsas con compras. Itadori las tomΓ³ y las dejΓ³ en una mesita cercana.
Luego volviΓ³ a donde estaba Yamato, que seguΓa inmΓ³vil, y pasΓ³ una mano frente a su cara, moviΓ©ndola de un lado a otro. Yamato ni siquiera parpadeΓ³. Itadori soltΓ³ una risa baja y se girΓ³ hacia Nobara.
Itadori: Creo que lo rompimos.
Nobara se riΓ³ tambiΓ©n, tapΓ‘ndose un poco la boca con la mano, mientras miraba a su hijo completamente ido.
Fin