Capítulo 1
Mi pasión es la escritura, jamás había pensado que escribir liberara mi alma de un secreto que llevo oculto durante mucho tiempo, pero jamás quise revelar por miedo al qué dirán, aún ahora tengo miedo, y por ello me cuesta expresarme de otra manera que no sea escribiendo. Cuando mis padres se enteraron me echaron de casa, no tenía donde ir, pero la amabilidad y generosidad pueden aparecer de donde menos lo esperas, y a la vez jamás creí vivir un amor que llenara mi corazón como él lo hizo.
Cho Kyu-Hyun
[El invierno pasado]
—¡Esto no es posible!
—Por favor, no te enojes con él, no tiene la culpa, seguro lo forzaron a hacer algo que él no quería.
—Basta mamá, nadie me obligó a nada, lo hice porque quise, yo….
—¡Basta, ya fue suficiente!, quiero que te largues de mi casa ahora mismo.
—No puedes echarlo, ¿dónde vivirá, que hará sin nosotros?
—Mira, tenemos obligación de pagarte los estudios, llama a tu madre si algo se ofrece en la escuela, pero nada más, a partir de ahora dejas de ser mi hijo.
En vísperas de Navidad, los padres de Kyu-Hyun al encontrarlo en su habitación besando a otro chico, fueron demasiado severos con él; al ser personas muy conservadoras, el ver a su hijo con un chico, hizo que su padre lo echara de la casa sin miramientos, estaba decepcionado con su hijo. Esa noche le pidió que se fuera, y Kyu-Hyun al saber que su padre no cambiaría de parecer, tomo lo que pudo y se fue sin decir nada. Sin embargo, su madre, sin cruzar palabra puso algo de dinero para que pudiera apañárselas por un tiempo. En el celular buscó algunos lugares que estuvieran abiertos las 24 horas, al menos no debía preocuparse por la escuela un tiempo, encontró un café donde podría al menos resguardarse en lo que pensaba que hacer. Vaya forma de pasar las fiestas, sin hogar.
Kyu-Hyun llevaba ya un rato sentado en la barra que daba a la calle, analizando sus opciones con una taza de chocolate caliente. Tenía que ver cómo hacer para no morir en los próximos días, el dinero que le dio su madre no alcanzaría para mucho, y el frío era insoportable. Estaba tan absorto en sus lamentaciones que no notó la entrada de un joven bien arreglado que se dirigió a la barra con paso firme y decidido, pero que no pudo evitar mirar al chico solitario, desde mucho antes de entrar, su rostro era un libro abierto para quien lo viera, notó fácilmente que estaba en apuros.
—Hola chicos ¿cómo va todo en esta época? —preguntó mirando a su alrededor.
—Todo bien, ha estado atareado, pero nos hemos arreglado bastante bien, pero estaría genial que tuviéramos más personal, además tenemos asuntos de los cuales encargarnos aparte del café.
—Yo lo sé y no se me ha olvidado, pero antes de hablar de eso… ¿qué le pasa a ese chico de ahí? — señaló con un movimiento de cabeza al chico cabizbajo de la barra.
— Ah ese chico llegó hace un par de horas, con esas maletas — dijo haciendo un gesto con la cabeza — nos dio pena así es que lo dejamos estar ahí sin molestarlo.
—Vaya, se ve demasiado joven para andar aquí tan tarde y más en estas fechas, —y ya que eran fechas decembrinas se sentía muy generoso y empático por lo que no tardó en acercarse y averiguar que podía hacer por él.
—Oye chico, si sigues así vas a espantar a mis clientes.
—¿Ah? Lo siento, en seguida me iré — Kyu-Hyun no pudo evitar sobresaltarse ante la llegada de aquel extraño.
—Espera, espera nadie te está corriendo.
— Lo siento, yo…—habían pasado tantas cosas que su voz empezaba a quebrarse.
— Oh vamos, tranquilo, nadie te hará nada, —el extraño sujeto, trato de calmarlo, temía haber empeorado la situación—. Dime ¿qué haces aquí tan tarde y con esas maletas?
— Bueno…la verdad es que me echaron de casa y estoy viendo mis opciones — soltó sin pensar, total qué tenia de malo desahogarse con un desconocido, ¿qué podría ser peor?
— Vaya suerte la tuya, pero creo que no todo es malo, y creo que puedo ayudarte —dijo con suficiencia, como si fuera un hada madrina…una muy elegante y masculina.
—¿Lo dices en serio? —Kyu no podía creer lo que escuchaba, sin duda no esperaba tanta generosidad en sus circunstancias, pero una parte de él decía que esto tenía que ser demasiado bueno para ser verdad.
—Ah no creas que te haré algo, mira esta es mi tarjeta —la cara del joven era demasiado transparente, lo cual le agradaba, así que saco una de sus tarjetas y se la extendió.
— Sr. Choi Siwon…— leyó incrédulo.
—¡Ay no! No me digas Señor, ese es mi padre, tú puedes llamarme Siwon, un gusto conocerte, a decir verdad, está es mi cafetería y si no me crees, puedes preguntarles a esos dos de allá —dijo apuntando a los chicos que estaban pendientes de su jefe, así que al ser descubiertos saludaron tímidamente.
—Ah…ok, entiendo… —Kyu no lograba salir de su asombro.
—Y ya que ando de buenas te ayudaré a conseguir un lugar donde quedarte.
—¡¿Lo dices en serio?!
—Así es, y si quieres puedes trabajar aquí, no sé lo que es estar en tu situación, pero eres muy joven para andar así, así es que te daré una pequeña mano para que puedas levantarte. ¿Verdad que soy una gran persona?
—¡Oh vaya! No sé cómo agradecértelo, en verdad me has salvado la vida, me gustaría trabajar por favor —la determinación de Kyu era genuina, no permitiría que esto lo afectará y jamás creyó correr con tanta suerte en su vida, estaba agradecido y si podía demostrar que podía salir de pie de toda esta situación ante sus padres se daría por bien servido.
—Vamos te presento a los chicos —Siwon lo tomó del brazo y lo arrastró hasta el mostrador para presentarlo.
—Bueno chicos, ya que veo que apenas logran arreglárselas, les he conseguido un nuevo compañero.
—Ah…mucho gusto en conocerlos me llamo Cho Kyu-Hyun, será un honor trabajar con ustedes, espero no ser una carga para ustedes y agradeceré su ayuda siempre.
—¡Hola! Un gusto conocerte me llamo Kim Ryeo-Wook y ese de ahí — dijo mirando a un chico que estaba recargado y cruzado de brazos con cara de pocos amigos —es Kim Kang-Hoon, pero todos le decimos Yesung.
—Es un placer —atinó a decir el joven, al cruzar la mirada con el chico serio, parecía ser una persona de pocas palabras y tal vez lo mejor sería mantenerse al margen de él, ya tenía bastantes problemas.
—Bueno chicos, a partir de mañana empieza a trabajar con ustedes, por favor explíquenle bien que tiene que hacer, vamos Kyu-Hyun, te mostraré donde puedes quedarte a partir de ahora —volvió a tomarlo por el brazo y fueron por sus maletas para dirigirse a un pequeño complejo de departamentos no muy lejos de ahí.
—Aquí es donde te quedarás, son unos departamentos muy sencillos, 2 habitaciones, 1 baño, cocina y sala, no es gran cosa, pero creo que aquí podrás empezar, y te haré un descuento, y puedes rentar la otra habitación y parte de eso puedes quedártelo para pagar los servicios del lugar ¿qué dices?
—Oh muchas gracias, no sé qué decir, no es necesario que sea tan amable conmigo.
—Por favor, no me hables de usted, trátame como un amigo ¿está bien? Además, cargarle la mano a un menor de edad sería demasiado, lo que tienes que hacer es concentrarte en tus estudios. Ya te dije que no es mucho, pero te servirá para ponerte de pie, eso si no hay muebles ni nada, eso te tocará, por eso te daré un trato especial.
La verdad es que todo esto fue una gran bendición para Kyu, estaba agradecido, pero a la vez decidido a no darse por vencido. A la mañana siguiente se dirigió al café y los chicos lo recibieron alegremente, bueno más uno que otro, pero no se dejaría intimidar y haría lo que fuera necesario para demostrar que podía salir adelante. El trabajo fue duro, pero poco a poco se fue acoplando a las tareas que le dejaban los chicos, y a su vez ellos estaban asombrados de su determinación. Un par de semanas después, durante su hora de trabajo Kyu estaba haciendo cuentas y viendo que necesitaba para el departamento, afortunadamente, en el trabajo les brindaban comidas como empleado y Siwon, le había dado un par de meses para empezar a pagar la renta, con lo que ganaba en el café y el dinero que le mandaba su hermana podía comprar comida y al menos una cama donde dormir. Pero necesitaba más ingresos para poder subsistir…
—Oye, Siwon nos comentó que a donde te mudaste no tiene mueble alguno.
—¿Qué? —Kyu-Hyun se sobresaltó al escuchar la voz que lo sacó de sus pensamientos—, ah… así es, apenas estoy juntando para comprarme una cama y tengo que ver que más necesito.
—Si gustas yo te puedo ayudar —Yesung tomó asiento a su lado, mientras tomaba un sorbo de su café—. Conozco un lugar donde venden muebles de segunda mano y en buen estado y a precios accesibles, muchas veces la gente los regala.
—¡Eso suena genial! —Los ojos de Kyu-Hyun se abrieron de par en par, y Yesung tuvo que contenerse para no mostrar una sonrisa.
—Si quieres podemos ir mañana, habrá cierre por unas remodelaciones que deben hacerse, además conozco a alguien que me puede prestar un camión para llevar las cosas a tu departamento.
Kyu-Hyun creía que ese chico era muy serio y distante, y se llevó una sorpresa al ver que a veces las apariencias engañan, le agradó saber que podía contar con él, aunque no sabía que tanto podía acercarse, aún parecía tener una barrera a su alrededor.
Así fue como le ayudó a conseguir algunos muebles y ya que al parecer eran amigos de Yesung, le dieron plazos para que fuera pagando, fue un día atareado, pero al menos el lugar ya parecía habitable, incluso Yesung le dijo que podía subir el cuarto a internet para encontrar algún compañero, ya que no tardaría en ser la entrada a la universidad y la zona era buena. De hecho, ese edificio lo usaba Siwon para rentar a muchos estudiantes o recién egresados. Sin dudar, Yesung aprovechó para tomar fotos y mostrarle a Kyu lugares donde publicar el lugar, también que tenía que mencionar y decir para que se interesaran en el lugar. Con suerte alguien respondería a su anuncio.
No me imaginaba que un chico que terminó llegando al café esa noche me demostrará una perseverancia que pocos conocen. Creí que se daría por vencido y regresaría a su hogar, pero no, siguió adelante sin importar nada, Siwon nos contó su historia, y aunque no sabía más detalles, decidió tenderle una mano. Todo eso me hizo sentir la necesidad de ayudarlo. No sabía que ese pequeño gesto, significará algo más, no creí que ese joven me haría sentir algo que jamás imaginé. Que incluso me apoyaría en mis propios sueños, era tan valioso que no lo perdería por nada.
Yesung