No Somos Diferentes

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Summary

Sandra tiene 16 años, saca buenas notas, tiene pocas amigas y un cuerpo que no encaja en los estándares del instituto. Para sus compañeros es la chica "diferente": la gordita, la empollona, la que siempre sobra. Las burlas son diarias, las risas a sus espaldas también. Lo que empieza como una noche que podría cambiarlo todo... Se convierte en la peor pesadilla de su vida. Una historia cruda, real y sin filtros sobre bullying, autoaceptación, primeros amores y la fuerza que hace falta para decir "no soy diferente... solo soy yo". ¿Te atreves a entrar en su mundo? Géneros: Drama juvenil • Realista • Bullying • Romance Advertencias: Contenido sensible! ¡Añade a tu biblioteca si te gusta que las historias duelan de verdad! ❤️

Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Prólogo

Hola, me llamo Sandra. Tengo 16 años y este es mi último año en la ESO.

Soy una chica diferente a las demás y es que solo por ser un poco más rellenita, sacar buenas notas y no ser una chica con muchos amigos me tratan como si no fuese de este planeta, como si fuese una extraterrestre.

Sí, es verdad, no tengo muchos amigos y mis compañeros de clase se ríen de mí porque en las redes sociales no me siguen ni apenas 50 personas.

Dicen que estoy gorda y que a este paso, cuando termine el curso y nos vayamos a graduar,  romperé el escenario sobre el que tendremos que subir.

También, cada vez que en clase se escuchan las palabras: redonda, circular, bollo, comida, etc., todos se giran y me miran y se ríen de mí, como si no tuviesen otra cosa que hacer.

Yo no me he metido con ellos, ni nunca les he dicho nada para que me traten así y es que tengo miedo de decirles que son unos estúpidos infantiles sin cerebro, ya que siempre saltarán con que estoy gorda y volverán a reírse  de mí... Es una batalla perdida.

No todos me insultan y me acosan constantemente...

En mi clase, hay un chico al que también le acosan. Nunca he hablado con él, solo sé que se llama Dylan y a mí me parece un chico extraordinario.

Vale sí, lo admito, es posible que me guste, pero aún no me he atrevido a hablarle, es nuevo en clase y llevamos dos meses de clase este año y lo único para lo que hemos hablado ha sido para decirle que sí se apuntaba a la excursión del Museo del Prado.

Me dijo que si, que era imprescindible ir ya que en el examen de sociales nos harían preguntas del Museo del Prado.

Hubo un silencio incómodo, no supe reaccionar, el corazón me latía tan rápido y tan fuerte que me empezaron a entrar sudores.

Tras unos segundos el profesor entró a clase y me despedí con un: bue-bueno luego ha-hablamos Dulan.

¿En serio? ¡Sandra por dios! Me dije a mí misma. Como puedo ser tan patosa e inútil, he dicho ¡Dulan!

A veces pienso en desaparecer, pero luego recuerdo que este es mi último año en el instituto y que lo más probable es, que no volveré a ver la cara de alguno de estos graciosillos.

Bueno, ojalá pueda ver la cara de Dylan todos los días de mi vida, pero... ¿Y si no soy lo que el quiere? ¿Y si no soy suficiente?