Capítulo único.
Dekisugi deshizo el elegante moño de listón blanco con manos temblorosas, abrió la invitación deseando que sea de algún otro amigo. El nudo de su garganta se formó incluso antes de leer los nombres de los novios.
"¡Nos casamos!
Estás cordialmente invitado a la boda de:
Nobi Nobita & Minamoto Shizuka."
Dekisugi no sabía en qué momento la invitación había terminado en el suelo y mucho menos cuando había comenzado a llorar. Debía reconocer que esa unión no se estaría llevando a cabo si en su adolescencia no hubiera sido un cobarde llevaba años lamentándose, lo peor es que su corazón sigue latiendo únicamente por él. Ahora sus pensamientos volvían a esos años que ama y odia a la vez recordar.
Un joven Dekisugi de dieciocho años se encontraba guardado sus libros dentro de su mochila. Soltó un suspiro pesado, un poco nostálgico, después de todo ese fue su último día de clases en bachillerato, pocos días después sería su ceremonia de graduación y entonces sería el adiós definitivo a sus amigos y compañeros de toda la vida, graduarse no significaba que jamás los volvería a ver pero sus caminos sí se separarían, pero había alguien a quién extrañaría más que a todos. Nobi Nobita.
Es curioso como es que se hizo más cercano a él en los últimos tres años, al principio Nobita rechazaba toda interacción con el pero no le quedó otra opción que pasar tardes al lado de Dekisugi debido a que el profesor se lo impuso como tutor para mejorar sus notas y notablemente mejoró, sus exámenes ya no eran ceros, ahora tenía sesenta o setenta puntos, Dekisugi se sentía orgulloso de él, lo apoyó y ayudó en cualquier cosa sin dudarlo y era justamente la razón por la que se volvieron muy cercanos, casi mejores amigos, o bueno al menos de esa manera lo veía Nobita, porque durante todos esos tres años un cálido sentimiento se instaló silenciosamente en el pecho de Dekisugi.
Era obvio que alguno de los dos iba a terminar desarrollando ese pecaminoso –según Dekisugi– sentimientos hacia el otro, porque las tardes compartidas no se quedaron en solo horas de estudio, también solían jugar videojuegos o hacer cualquier cosa para perder el tiempo incluso los fines de semana.
—¿Dekisugi-kun? —La voz de Nobita interrumpió sus pensamientos haciéndolo voltear hacia dónde provenía la voz.
Dekisugi sonrió.
—Nobi-kun, disculpa hacerte esperar, en un momento nos vamos. —Se apresuró a guardar sus libros.
También su rutina desde hace tres años es regresar a casa junto con Nobita.
Cargó su mochila y salió del salón junto a Nobita.
—Dekisugi-kun, si no te molesta y si tienes tiempo ¿Podemos hablar? Necesito decirte algo. —Su voz se escuchaba nerviosa, jugaba con sus dedos evitando la mirada de Dekisugi.
A Dekisugi le pareció extraña la actitud de Nobita, nunca lo había visto actuar de esa forma a menos que estuviera frente a Shizuka, de nuevo sintió que alguien le apuñalaba el corazón. Sentía muchos celos de Shizuka.
—¡Claro! ¿Ahora mismo? —Detuvo sus pasos frente al instituto.
Nobita se tornó mucho más nervioso.
—N-no digo que ahora mismo... Quizás podemos ir a tu casa o a la mía. —Se apresuró a decir.
Dekisugi guardó silencio antes de soltar pequeñas risitas ante el comportamiento de su amigo.
—Estás muy nervioso el día de hoy ¿Eh? Será que me dirás que por fin decidiste declararte a Shizuka-chan. —Le dolió decir eso.
Retomaron su camino a casa.
—¿Uh...? Eh, no, para nada. — suspiró— Es mejor que te diga que ya no siento nada por ella. Claro, amistad, pero ya no me gusta románticamente.
El corazón de Dekisugi se regocijó al saber que su amigo ya no tenía sentimientos hacia Shizuka. Se sentía tan egoísta.
—Así que ya no te gusta... —Reprimió una gran sonrisa y mantuvo su rostro con expresión neutral. —¿Ahora te gusta alguien más?
Después de todo Dekisugi era un tipo positivo, albergaba en su corazón la posibilidad de que Nobita comenzará a sentir lo mismo que él.
El rostro de Nobita se puso rojo inmediatamente.
—B-bueno... Parece que así es.
Nobita soltó una pequeña risita que hizo que el corazón de Dekisugi comenzara a latir más rápido.
—¿De verdad? —No pudo evitar que su voz saliera con un tono alegre. —¿Puedo saber de quién se trata?
Nobita tragó saliva.
—Claro... Sobre eso quería hablarte, pero en privado.
De repente comenzaron a caer pequeñas gotas de lluvia. Nobita se quitó su mochila y comenzó a rebuscar en ella.
—Mierda... Olvide traer sombrilla.
Dekisugi solo sonrió, era obvio de parte de Nobita que algo así podría pasar.
—No te preocupes, yo traigo, lo compartimos. —Nobita sonrió ampliamente.
—Siempre me salvas, Dekisugi-kun.
Desplegó su paraguas y Nobita inmediatamente pegó su cuerpo al de Dekisugi. Ambos dedicaron una sonrisa para el otro.
—Por supuesto, siempre estaré para tí. —Carraspeó. —Entonces... Dime ¿Cómo es esa chica?
Nobita pareció dudar en hablar o no, murmuró algo que Dekisugi no logro escuchar.
—Ah... Bueno ella es una chica muy dulce conmigo, ya sabes, me ayuda en lo que sea sin dudar y es muy inteligente.
Dekisugi volvió a sentir ese dolor en su pecho.
—Suena como la chica perfecta. —Su tono sonó irritado sin poder evitarlo
—Ah, me parece que lo es.
Y de nuevo volvió a murmurar algo entre dientes, muy bajito, Dekisugi realmente no entendía que decía.
—Es sin duda la chica perfecta, incluso su nombre lo dice.
Dekisugi seguía sin comprender porque Nobita recalcaba la palabra "chica" ¿Acaso ya se había dado cuenta de sus sentimientos hacia él y esa era su forma de recalcar su heterosexualidad? Imposible. Pero mientras más lo pensaba más comenzaba a sudar frío considerando esa posibilidad.
—¿Su nombre? No entiendo. —Nobita solo se limitó a asentir.
Nobita detuvo sus pasos.
—Llegamos a tu casa.
Nobita tembló ligeramente.
—Sé que te dije que hoy te diría quien es esa persona que me gusta pero creo que es mejor dejarlo para otro día. —Comenzó a reírse de forma nerviosa. —Seguramente mi mamá debe estar en casa esperando para regañarme por olvidar mi paraguas.
Dekisugi tomó la mano de Nobita para evitar que se fuera.
—¿Te vas a ir así...?
—¿Así? ¿A qué te refieres? —Preguntó confundido.
—Te vas a mojar sin un paraguas.
El rostro de Nobita se volvió rojo de la vergüenza.
—Se me había olvidado. —rascó su cabeza.
Dekisugi sonrió de lado ya acostumbrado a que Nobita sea un despistado. Le extendió su paraguas.
—Puedes llevártelo, yo ya estoy aquí en casa, a ti todavía te queda un pequeño tramo y no quiero que agarres un resfriado. Me lo regresas el día de la ceremonia de graduación.
Las mejillas de Nobita se tornaron de un lindo color rosa y con manos temblorosas tomó el paraguas.
—Gracias. —sonrió con timidez. —Ese mismo día te diré quien es la chica.
Y se despidió haciendo un ademán con la mano, Dekisugi se quedó en el umbral de la puerta hasta que el chico desapareció de su campo de visión.
El día de la ceremonia de graduación había llegado, todos los padres y tutores lloraban de alegría al ver a los niños que tanto les costó criar terminar esta etapa para comenzar una nueva. Algunos, como era el caso de Dekisugi, saldrían del país para estudiar la universidad, y otros se quedarían en Japón para estudiar la universidad.
Tras terminar la ceremonia y que todos hayan recibido sus reconocimientos, Dekisugi y Nobita se fueron a un lugar apartado en dónde no serían interrumpidos. Nobita se veía muy inquieto y nervioso.
—¿Seguro que quieres decirme quién es esa chica? Te ves muy nervioso, no es necesario que me digas si no estás cómodo con eso. —Aunque se moría de ganas por saber quién es esa chica.
—¡No! Tengo que decirte.
Se apresuró a decir.
Dekisugi se sorprendió ligeramente por la actitud de Nobita pero no cuestionó nada.
—Ah... Bien, dime, soy todo oídos.
—Y-yo... Dekisugi-kun, tu y yo hemos sido los mejores amigos durante tres años, y sin duda eres una persona en la que puedo confiar y apoyar en mis momentos difíciles...
Dekisugi asentía escuchando atentamente.
—Y bueno, tu me has hecho mejorar en muchos aspectos, cielos... Sin tu ayuda probablemente no me hubiera graduado.
Sonrió de forma nerviosa.
Dekisugi no entendía que tenía eso que ver con la chica que robó el corazón de su amigo, pero no interrumpió.
—Realmente tengo que decirte esto antes de que vayas a Estados Unidos a estudiar... Y aunque me gustaría seguirte, sabes que mi promedio apenas dió para que pudiera entrar a una universidad aquí en Japón.
Estaba comenzando a ponerse más nervioso, tragó saliva.
—Lo que quiero decir es que... —Pausó, al parecer para reunir el valor suficiente.
—Me gustaría decirlo de una forma mucho más bonita que está... Pero por los nervios realmente he olvidado todo lo que quería decirte.
Evitó mirar a los ojos a Dekisugi.
—Me gustas... Mucho.
Soltó de golpe, haciendo que las piernas de Dekisugi se tambalearán.
—¿Te gusto...? ¿Quieres de-?
Nobita lo interrumpió
—Románticamente. —Aclaró.
Dekisugi negó con la cabeza y dio un paso hacia atrás.
—Estas jugando. —Afirmó.
Nobita frunció el ceño.
—¿Qué? ¡No! —Negó.
Dekisugi rio de forma sarcástica.
Estás jugando conmigo ¿Cierto? —Su voz no sonaba con su amabilidad habitual. —Te diste cuenta de mis sentimientos hacia ti y ahora te estás burlando.
—¿Tus sentimientos hacia mí?
Por un momento los ojos de Nobita brillaron con un toque de ilusión antes de apagarse y ser reemplazados por su rostro enrojecido por la furia.
—¡No estoy jugando contigo!
—¡Claro! Porque tiene todo el sentido del mundo que de la nada sientas eso por mí.
Su voz era áspera, sin ningún rastro del Dekisugi amable y empático
—¡Hace no mucho te gustaba Shizuka-chan! ¡Y ahora esperas que crea que de la nada yo te gusto!
Nobita iba a replicar pero Dekisugi no le dió la oportunidad, lo hizo callar alzando más el volumen de su voz
—¡Escuchate bien, Nobi-kun!
¿Me estás diciendo que te gusto románticamente justo cuando me voy a Estados Unidos? ¡¿En serio esperas que me lo crea?! Esto es una broma de mal gusto.
La voz de Dekisugi se quebró.
—¡No lo planeé! ¡No elegí el momento! ¡Simplemente… ya no podía seguir callándolo!
Por fin habló Nobita
—De verdad me gustas y no es una broma. Mis sentimientos hacia ti no aparecieron de la nada, llevó mucho tiempo callandolo, y es muy injusto de tu parte que me acuses de querer jugar contigo.
Dekisugi soltó una risa amarga, casi histérica.
—¿Esto es lo que querías, no? Hacer esta broma de mal gusto para que me vaya a Estados Unidos con un mal sabor de boca. Pues felicidades, lo lograste.
Nobita apretó los puños, los ojos le ardían, pronto lloraría.
—¿Por qué no puedes creerme? Te quiero, Dekisugi-kun... No miento cuando te digo que quiero pasar el resto de mi vida contigo.
—Lo que me dices es muy repentino, realmente dudo que tus sentimientos sean genuinos, probablemente sigues enamorado de Shizuka-chan y solo quieres experimentar conmigo.
Dekisugi lo miró fijamente. Sus ojos brillaban debido a las lágrimas que se negaba a soltar, no quería llorar, no frente a Nobita.
—¡Te quiero, Dekisugi-kun! ¡De verdad! ¿Por qué demonios iba a inventarme algo así si sé lo mucho que te molesta que te hagan perder el tiempo?
—…No te creo —murmuró, aunque su voz ya no sonaba tan segura—. No puedo creerte. Todo esto… es demasiado repentino.
Una lágrima resbaló por la mejilla de Nobita.
—Bien... Entonces piensa lo que quieras.
Dekisugi no contestó, simplemente le dió la espalda a Nobita y lo dejó solo en ese rincón de la escuela, regreso con sus padres y fingió que todo estaba en orden. Lo felicitaron y probablemente le dijeron palabras muy bonitas que Dekisugi no escuchó por estar absorto en sus pensamientos. La siguiente semana se iría a Estados Unidos.
Durante toda esa semana no volvió a hablar con Nobita. Con justa razón.
Dekisugi había sido un completo idiota, sus nervios y paranoia lo manipularon por completo en ese momento que rechazó e hirió a la persona que nunca pensó hacerle eso.
Realmente no era su intención rechazar a Nobita, en realidad se moría de la felicidad al saber que es correspondido, pero sus nervios fueron más rápidos que su raciocinio. Y ahora se encontraba en el aeropuerto despidiendo a sus papás sin haber tenido el valor suficiente para ir a dar la cara a Nobita y explicarle lo mucho que lo ama y que también quiere una vida junto a el.
De cualquier manera mientras se despedía de sus padres no podía evitar mirar a todos lados con la esperanza de que Nobita se diera cuenta de lo imbécil que puede ser Dekisugi e ir a hablar con él de último minuto en el aeropuerto. Y por supuesto, Nobita nunca llegó.
Nobita se quedó con la idea de que Dekisugi lo rechazó por completo y que no quería saber nada de él.
Así, Dekisugi subió al avión y se fue a estudiar a Estados Unidos. Y ahora se encontraba llorando por su primer gran amor que ahora contraería matrimonio.
Ahora tenía que buscar un traje que fuera acorde al código de vestimenta y comprar un vuelo a Japón para ver al hombre que ama casarse con su amiga de la infancia.
En estos momentos deseaba haber cortado toda comunicación con Shizuka hace 6 años y entonces se mantendría ajeno a la situación, y por supuesto no sería invitado a ver cómo Nobita inicia una vida al lado de Shizuka dejando atrás toda mancha de su pasado.
El no tan esperado día –Por parte de Dekisugi– llegó, no tenía ganas de ir, sentía que en cualquier momento iba a morir, caminó de un lado al otro reflexionando en si era buena idea.
Finalmente llegó, un poco tarde pero lo dejaron pasar igual, llegó un poco antes de que la novia hiciera su entrada. Entonces lo vió, Nobita parado en el altar esperando con una gran sonrisa a Shizuka. El débil corazón de Dekisugi no lo soportaba, sintió sus ojos arder.
Y entonces la mirada de Nobita se desvío a el, Dekisugi esperaba alguna reacción, algo, lo que sea, pero Nobita no se inmutó, simplemente desvío la mirada.
Dekisugi se preguntaba que había sentido realmente.
Debe reconocer que todo fue un martirio al no estar con el, fue un completo tonto, que tonto corazón tenía en la adolescencia que le hizo no creerle, se sentía tan miserable. Y hoy, que lo ve parado en el altar esperando a su futura esposa ya no puede remediar nada, lo perdió por completo.
El tiempo pasó, y el seguía atrapado en el pasado lamentándose, Dekisugi sigue enamorado pero Nobita ya ama a alguien más.
Maldecía haber dudado en su momento de los sentimientos de Nobita, su duda lo hizo escapar de Nobita ese día, con él realmente se sintió vivo, amo de verdad, se atrevía a decir que con el tocaba el cielo y recordar eso solo lo hacía más miserable.
Todos se pusieron de pie al ver que la novia iba a hacer su entrada, y mientras todos lloraban al ver a Shizuka, el lloraba al ver a Nobita esperando ansioso por ella.
Lloró amargamente y podía usar la excusa de que estaba feliz porque sus amigos de la infancia se darían el "sí".
Llorar era lo único que podía hacer, no se iba a interponer, mucho menos iba a gritar "¡Yo me opongo!" Cuando el padre hiciera la pregunta.
No tenía ningún derecho a oponerse, sí lo ama, pero hace seis años lo rechazó como un idiota, perdió toda oportunidad con él, no tenía ningún derecho. Solo le queda llorar.