Supernatural x OC

Summary

La mayoría conoce la historia de Sam y Dean Winchester, hijos de la más grande leyenda entre los cazadores y los Demonios, estos últimos los ven como una amenaza a su existencia. Pero, y si en lugar de ser dos fueran tres Winchester. Dean, Hope y Sam. -------- -------- -------- -------- -------- -------- ⚠️Atención⚠️ 1. La mayoría de los personajes no son míos, sino de Eric Kripke quien es el creador de la serie con el mismo nombre. Y los nombres de escuelas, periódicos, sitios web, entre otros también son propiedad de sus respectivos creadores dentro y/o fuera de la serie. 2. Las imágenes de la portada tampoco son de mi propiedad, el crédito es para sus respectivos creadores. 3. Hope y otros pocos personajes son totalmente de mi propiedad, por lo que no aparecen en la serie. 4. Trataré de hacer esta historia lo más fiel a la serie original, así que las actualizaciones serán lentas y posiblemente semanales, las más rápidas serán cada tres días, posiblemente.

Genre
Action
Author
Fátima
Status
Ongoing
Chapters
3
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1: Falsa normalidad

POV. HOPE

— Un latte y un pay de frambuesa, que lo disfrute

— Gracias señorita —agradeció el señor Wilkins, un abogado que lleva tiempo en un pequeño buffet en el centro de Palo Alto.

Con la bandeja en manos regresé a la barra para llevar dos malteadas y dos club sándwich a la mesa seis donde están sentadas un par de estudiantes de Sociología, a las dos las veo seguido y sé que estudian en Stanford porque ellas mismas me lo dijeron, pues les dije que un primo lejano estudia ahí mismo. Les dije una pequeña mentira, pues es verdad que alguien de mi familia estudia en esa escuela, más evité decir que era mi hermano quien está estudiando Derecho. Seguí trabajando, llevando los pedidos, regresando los trastes sucios, levantando basura, recogiendo pagos y propinas, en fin esta fue la vida que decidí tener después de que Sam y papá tuvieran una fuerte pelea, y para no dejar solo a Sam me autoproclamé ser su vigilante, pues tampoco me estaba siendo placentero seguir un minuto más bajo el control inhumano de papá, así que conseguí entrar a la universidad nocturna una semana después de instalarme en un modesto departamento que cuenta solamente con una cama, la cocina es aceptable y lavar mi ropa en una lavadora casera no es tan malo.

He estado trabajando como camarera en este pequeño restaurante y me ha ido de maravilla, pero eso no significa que he bajado la guardia ante la presencia de lo sobrenatural en el mundo. Después de la muerte de mamá, yo pasé a tomar su lugar en la crianza de mis hermanos, papá casi no estaba y Dean asumió el papel de papá como el protector del hogar, mi pobre hermano sigue cargando con una responsabilidad que no le corresponde y a mí tampoco, pero hasta la fecha no hay muchas opciones.

En fin, seguí cumpliendo con mi trabajo y estaba por recoger los últimos trastes cuando lo vi. Vi a Sam abrazando a una chica rubia muy hermosa, esa debe ser Jessica, su novia. Sonreí y cuando noté que estaba mirando más de la cuenta tomé lo que había en la mesa y le di la espalda a Sam en el tiempo justo para que no pudiera ver mi cara. Gracias a Dios escogí un corte de cabello acorde a la moda actual ¿Cuántas chicas tienen el mismo corte en esta parte de California? Miles, sería casi imposible que Sam pueda reconocerme, desde que se fue de casa no sabe cómo luzco ahora. Entré a la cocina para dejar los últimos trastes con Gordon, el mil usos del restaurante.

— ¿Ya te vas Hannah?

— Si, mis clases comienzan en dos horas, debo prepararme

— Está bien, en tu taquilla dejé tu pago — ¿Ya dije que también es mi jefe?.

— Gracias, hasta mañana

— Hasta mañana, suerte con tu examen. ¡Espera! Toma, Capuchino Avellana, rollos primavera y panqué de zanahoria integral

Le agradecí con una sonrisa y tomé mi cena. En otro universo, Gordon y esta vida podrían ser lo que tanto he deseado: una familia y una vida normal.

¿Mencioné que estoy estudiando Enfermería? Pues eso estoy estudiando, ya que tuve años de práctica con las suturas y medicaciones básicas, aquí es donde surge su pregunta ¿Por qué estudio en la universidad nocturna cuándo también puedo asistir a Stanford? Una de varias razones es que no quiero depender de dinero sucio para pagar mis estudios, la otra razón es que no quiero que Sam me vea o tendrá más motivos para estar molesto con papá, pensará que no confía en él para mantenerse a salvo y oculto.

Volviendo al presente, tomé un autobús para que me acerque a mí departamento y una vez estando en casa me metí a la ducha, me puse algo más cómodo como un pantalón de mezclilla similar al estilo de los 70′s, un top morado de manga larga, una chaqueta azul hecha con imitación de piel y un par de botines negros. Alisté mi mochila con mis libros, carpeta y demás cosas que necesito para las próximas 3 o 5 horas en un laboratorio de ciencias y haciendo notas sobre las dolencias de un paciente ficticio. Está ha sido mi rutina desde hace casi dos años y estoy realmente cerca de adquirir mi certificado como profesional técnico en Enfermería, pero he trabajado por esta vida durante casi cuatro años, el mismo tiempo que lleva Sam en Stanford.

. . .

Llegué a clase y preparé todo, pues comienzo con un examen teórico en cuidados prenatales, después debo exponer el caso de una madre con adicción al Tabaco y al pegamento industrial, y por ello el efecto en sus hijos de siete y cinco años, esto como parte del área de psiquiatría, y después de esto tendré unas tres horas de solo teoría en Desarrollo evolutivo humano. Está será una noche muy larga.

. . .

¡Shot through the heart, and you’re to blameDarling, you give love a bad name!

Rechacé la llamada y puse mi teléfono en modo vibrador sin ver quien me está llamando, recibí una mirada de advertencia de mi profesor y me apresuré en contestar mi examen lo más preciso y correcto que se pueda antes de que mi teléfono volviera a anunciar una llamada, pero esta vez con un molesto ruido en el cristal de la mesa, así que tomé mi teléfono y entregué mi examen antes de salir del aula y tomar la llamada sin ver todavía de quién se trata.

— ¿Diga?

— ¿Estás ocupada?

— ¿Dean?

— Responde la pregunta, Hope

— Si estoy ocupada, gracias por preguntar cómo estoy y como me ha estado yendo durante estos casi cuatro años sin verte a tí o a papá, ¿Cómo están?

— Yo estoy de maravilla, el que me preocupa es papá, se fue y no ha regresado

— Ya sabes cómo es Dean, desaparece hasta casi un mes y vuelve a casa

— No, esto es diferente, dejó su diario y sabes que no sale de casa sin él

— Eso es raro

— Lo es, ¿Dónde estás? Estoy camino a Palo Alto

— Yo... Estoy trabajando, ¿Cuánto tiempo te falta para llegar?

— Cuatro horas, haré la mitad de eso, ¿Te veo con Sam?

— Si

Corté la llamada y volví adentro. Después de mi examen llegó la hora de presentar mi caso y los resultados obtenidos antes y después del tratamiento psicológico hacia la madre y los hijos. Ya me estaba dando ansiedad por la llegada de Dean, si no me ve en casa de Sam me matará él mismo. Cuando se suponía que tendríamos tres horas seguidas de teoría, llegó la asistente de la maestra y nos dijo que nos llevaremos tarea para la siguiente semana y nos dejó ir después de entregar los requisitos, como leer un artículo de internet sobre el desarrollo de un feto en el vientre materno, hacer nuestra notas y esas cosas para mostrarlas en la siguiente sesión.

Tomé mis cosas y salí casi corriendo de la escuela para tomar un autobús que me llevará a Stanford y después iré al departamento de Sam, antes de que Dean llegue.



Algo que aprendí de Sam y Dean durante las cacerías fue entrar sigilosamente en una casa sin que pareciera que violé los seguros. Me senté en la mesa de la cocina mientras esperaba a que Sam y Jess lleguen a casa, por lo que escuché hoy fue la fiesta de Halloween de la facultad de Derecho. Suspiré, cansada por este día y la noticia de que papá posiblemente se perdió, ya estaba por irme a dormir al cuarto de Sam, pero la puerta se abrió y cuando encendieron las luces, Jess se sorprendió al verme y cuando Sam estaba dispuesto a defender su hogar, se detuvo.

— Hola Sammy —usé el mismo tono de cuando éramos adolescentes, confundiendo un poco a Jess.

— Sam ¿Quién es ella?

— Lo... Lo siento Jess, ella es mi hermana, Hope

— Hola —regresé el saludo con una sonrisa y miré a mi hermano.

— Hay que hablar, ¿Podemos ir al pasillo? Dean no tarda en llegar

— Claro, amor ve a dormir ya voy

— No te tardes. Es un gusto conocerte, Sam no habla mucho de ustedes

— Ya me imagino porqué, también me dio gusto conocerte Jess, nos vemos, descansa

Salí antes que Sam y el hombre me miró mal, me crucé de brazos y sin querer dejé ver mis libros de enfermería, eso no lo dejó pasar el futuro Abogado Winchester.

— ¿Estás estudiando Medicina?

— Enfermería, de hecho

— ¿En Stanford?

— En el colegio comunitario. ¿Cómo has estado Sammy?

—Mejor que la última vez, ¿Y tú? ¿Sigues en el negocio?

— Me retiré temporalmente —contesté sin muchos rodeos.

Le sonreí, en señal de que no debía preocuparse y mucho menos por mí. Escuchamos pisadas venir hacia acá y de las escaleras salió Dean, el hombre nos miró y con mi cuerpo escondí mis libros, pues no sabe que seguí el ejemplo de Sam en secreto, si llegan a enterarse uno de los dos será mi muerte si le dice a papá.

— Hey Sammy, Hopie

— Hola Dean —me adelanté para abrazar a mi hermano mayor, sigue oliendo a pólvora, cuero y aceite de motor, huele a mi hogar.

— Esto es... Café... Caramelo... Canela... Chocolate... ¿Sigues en ese restaurante?

— ¿Cómo sabes eso?

— Tengo mis fuentes, ven acá Sammy, has crecido desde la última vez que nos vimos

— Y tú te ves igual. Ya dime qué quieres

— No has cambiado mucho... Papá desapareció y no ha vuelto de su cacería

— Dean, sabes que el hombre puede estar hasta un mes fuera y ha vuelto como si nada

— Lo mismo me dijo Hopie, necesito la ayuda de ambos para encontrarlo

— Dean...

— Sam, el hombre dejó su diario y eso no es algo bueno

Sam gruñó y me adelanté para tomarlo por el brazo, consiguiendo una mirada molesta, porque tres años y ocho meses atrás papá y Sam tuvieron una pelea muy fea pues Sam quería dejar el negocio y vivir como alguien normal en vez de ir por ahí matando. Intenté mantener la situación bajo control y Sam terminó con empacar todo e irse de la casa, dejando a papá molesto, frustrado y ansioso por lo que pudiera pasarle a Sam fuera de la protección familiar.

— Sam, si no quieres hacerlo está bien

— ¿Está bien? Papá está perdido y ¿Eso es todo lo que dices?

— Lo siento Dean, pero no soy yo quien está poniendo en un dilema a nuestro hermano

— Lo pusiste en este dilema cuando lo seguiste hasta aquí

Lo voy a matar. Sam me miró y tuve que decir la verdad, incluyendo mis estudios que pago honradamente en el colegio comunitario. Dean al principio no estuvo del todo de acuerdo con ello y es comprensible, pues tanto Sam como yo lo dejamos solo con papá y para Dean sigue siendo un infierno.

— Lo mejor es que me vaya, estamos cansados y no estamos pensando con claridad, mañana hablaremos —propuse.

— Si hablaremos mañana, pero en el auto

— ¿Qué?, Dean tengo una entrevista el Lunes y no puedo faltar

— ¿De trabajo?

— Escolar y esa entrevista definirá mi futuro

— Tu futuro... un futuro dónde no estás cazando ni fingiendo que no sabes lo que hay en la oscuridad

— Chicos

— Oye, cuando le dije a papá que me daba miedo esa cosa de mi closet, me dio un arma y me dijo mátala

— Y la mataste

— Dean, estaba esperando a que papá me dijera “no temas, no hay nada ahí”

— Lamento decepcionarte Sammy, pero la oscuridad está llena de cosas que quieren hacernos daño. Escuchen, solo les estoy pidiendo que me ayuden a encontrar a papá, no serán más de dos días, lo prometo

Miré a Sam y a la puerta de su departamento, él lo entendió y prometió que hablaría con Jess. Asentí y miré a Dean, pues este no nos está diciendo algo y conozco de toda una vida a mis hermanos, ví todas sus caras y no me pueden engañar.

— ¿Qué? ¿Me he puesto más guapo?

— ¿A dónde iremos?

— No muy lejos, lo juro Hopie

— ¿Los Ángeles?, ¿San Francisco?, ¿Sacramento? ¿A dónde?

— Te lo diré cuando estemos en el auto. ¿Cómo van tus estudios?

— Me falta un año para terminar, ¿Y tú? ¿Ya tengo cuñada o todavía no?

— ¿Con este trabajo? Sigue esperando

Rodé los ojos y lo seguí hasta el auto afuera del edificio de Sam, dentro de la cajuela siguen las mismas armas, los mismos libros y los mismos recuerdos que intenté dejar atrás. Tomé un cuchillo de plata con la misma habilidad que intenté olvidar cuando empecé a trabajar en la cocina de Gordon. Revisé la papelería de Dean y cuando se dio cuenta ya era tarde, el caso más reciente es en Jericho que está a más de dos horas de aquí.

— ¿Podemos pasar a mi departamento? Necesitaré mis armas y mis botas

— Hope hay suficientes armas aquí

— Dean no sabes lo que escucho cada día en el Restaurante, algunos viajeros están locos y otros hablan de esto, hay un fantasma asesinando gente

— Y nuestro trabajo es enviarlo al descanso eterno —me quitó tanto el cuchillo como el artículo del periódico—. ¿Dónde vives?

— Ya lo verás —sonreí.

Sam no tardó en bajar con su maleta, subí a la parte atrás del Impala 67 que papá le dio a Dean cuando cumplió 18. A mí, en cambio, me dio clases de manejo, pelea, mecánica y las llaves de una vieja 4x4 que sigue cerca de la cabaña, cubierta por una lona negra y seguramente los ratones ya hicieron un complejo habitacional en ella.

— ¿Dónde es tú casa Hope?

— Cerca de Jollyman Park —miré a Sam y él se giró para mirarme.

— No estabas tan lejos, ¿Por qué nunca me visitaste?

— La idea era que no relacionaras erróneamente mi presencia con una orden de papá. Vine por mi cuenta y papá no lo supo hasta que uno de sus amigos me vio

— ¿Por qué te quedaste?

— Porque en un año ya tenía una vida hecha, trabajo honesto, ahorros para la universidad, amigos y conocidos que me aprecian...

— Y la perfecta ilusión de una vida normal

— Dean —lo regañó Sam.

— ¿Qué? Es la verdad

— Oigan podemos discutir hasta el amanecer o resolvemos esto rápido y regresamos rápido a nuestra “ilusión”

Nos miramos y asintieron. Dean puso en marcha el auto, siendo guiado por mí y Sam hasta llegar a Jollyman Park, dimos la vuelta por las calles que me son tan familiares hasta llegar a McClellan, dónde gracias a mis ahorros, salario semanal, propinas, el poco fondo universitario que quedaba y la inversión semestral en el banco, pude pagar un pequeño espacio en una zona llena de familias bien posicionadas, pues busqué algo que no tuviera una piscina ni un jardín tan grande.

— Que bonita zona, ¿También tienes un perro? —me preguntó Dean.

— Es de mi vecino, salta la cerca y se queda en el jardín hasta que regreso a casa —empezó a reírse Dean y le di un pequeño golpe en la oreja— ¿Qué?

— Es que le gustas al perro, hermana le gustas a tu vecino

— Si, claro Dean, le gusto a un niño de seis años

— ¿Y el padre no cuenta?

— Dean, sus padres son gay. No me tardo

— Espera ¿Son hombres?

Sonreí y me bajé del auto para después caminar a la reja del jardín, Roger, un Belga malinois, me recibió con salto, besos y ladridos erráticos. Lo acaricié y le dije que debía regresar a casa, así lo hizo de un salto y entró a su casa para acostarse aún sin cerrar los ojos; así que entré al pequeño edificio, subí las escaleras y entré por la puerta número tres. Encendí las luces y dejé mi mochila sobre mi cama antes de volver hacia el baúl donde guardo mi ropa, pero en el recubrimiento del falso fondo tengo algunas armas, como cuchillos, flechas, ballestas, botellas con agua bendita y esas cosas. De mi closet tomé una mochila más grande, en ella puse ropa adecuada para la cacería ya sea en el bosque o la ciudad, cambié mis botines por botas para senderismo y empaqué mis armas preferidas que son: cuchillos, dagas, agua bendita, rosarios y un taser. También algunas identificaciones falsas y mi tarjeta donde tengo mis ahorros. Con el dinero de la renta, dejé también una nota diciendo a mi casero que volvería el Domingo, esto lo dejé en el buzón de mi puerta pues ya sabe de donde recoger el dinero cuando no voy a estar para pagar la renta yo misma.

Cerré con llave y bajé hasta llegar al auto y subir rápidamente. Dean arrancó rápidamente pues está ansioso por ir de cacería en familia, qué divertido.



Desperté automáticamente cerca de las seis de la mañana, el amanecer todavía no sucedía. Dean tuvo la más grande idea de rentar un espacio en un auto hotel, mis hermanos siguen durmiendo y yo no me puedo dormir, trabajar por la mañana todos los días y dormir hasta tarde dos de ellos cada semana me ha causado insomnio y más cuando es por la mañana.

— Puedo escuchar tus pensamientos, Hope —miré a Sam y sonreí sin mucha gracia.

— Lo único que envidio de tí es que no tienes que trabajar para mantener tu hogar

— Si bueno, ¿Por qué me seguiste? ¿No te gustaba salir de cacería?

— Tenía quince cuando lo dije... Solo me aburrí de lo mismo Sam, además quería probar un poco de normalidad y ahora entiendo tu pensar

— Gracias

— ¿Y? ¿Uno de mis hermanos me dará una cuñada y varios sobrinos? ¿O seguirás la idea de Dean?

Nos reímos de nuestro hermano por su idea de no tener una familia propia, aunque tiene razón en algo y eso es en que si llega a tener hijos esos niños vivirán lo mismo que nosotros y si deciden permanecer en la cacería, entonces como padres tendríamos ese pendiente y no sabíamos si siguen vivos o muertos, incluso al revés, como nosotros con papá.

— Dejen de hablar, intento dormir —se quejó Dean y nos dio la espalda.

Sonreí y acomodé un poco su cabello, desde que descubrió su estilo no lo ha dejado para nada. Miré a Sam y lo animé a dormir un poco más, pues ellos deben ver la carretera y las señales de lo que nos compete.

. . .

En la primera gasolinera, Dean y yo bajamos para ir a la tienda, pero antes Dean había puesto a cargar el tanque de su auto. Entramos y el chico del mostrador, un verdadero muerto viviente, regresó a la vida cuando me vió y no le hice caso, acompañé a Dean por los pasillos mientras escanea lo que quiere “desayunar”.

— ¿Sabes? Algunos desayunamos fruta o yogurt y tú prefieres las frituras de queso

— ¿Qué te puedo decir Hopie? Así es la vida de un cazador

— No, así es la vida de Dean Winchester

Sonrió y le seguí la gracia. Tomé unas frituras de queso con jalapeño, pero esto es para después de una comida real, caminé hasta el refrigerador para tomar tres botellas medianas de yogurt, una de diferente sabor, y también un paquete grande de galletas simples. Dean pagó todo con su tarjeta y cuando volvimos al auto ví a Sam con la caja de cassettes de Dean.

— ¿Desayunas? —le extendí el yogurt de Durazno.

— Gracias. Oye Dean deberías actualizar tus radiocassettes

— Ay no —suspiré antes de entrar al auto.

— ¿Por qué?

— Porque son radiocassettes, hermano ahora se usan discos. Metallica, Stix, AC/DC

— Ya sabes mi regla Sam, si yo conduzco el resto escucha mi música

Sam quiso decir algo, pero Dean subió el volumen a Highway to the hell de AC/DC para evitar cualquier palabra proveniente de Sam, sonreí y abrí el paquete de galletas para tomar unas cuantas yo y poner el resto en medio de mis hermanos.

Durante la próxima hora escuchamos canciones de Metallica, Queen, Bon Jovi, Kiss y Van Halen. Disfruté muchas de esas canciones, recordando los buenos tiempos cuando está familia no se estaba partiendo en pedazos, hubo un silencio muy largo y solo hasta que llegamos a un puente de Jericho lleno de policías y patrullas, Dean tomó de la guantera una caja llena de identificaciones falsas de la policía de cada estado, FBI, Guardia Nacional, periodistas, Departamento Forense y otros más. Sam tomó otra con su cara y a mí me dejaron en el auto, más no dejé que ningún policía pudiera verme, ya que si algo llega a pasarle algo a uno de nosotros quien esté libre debe apoyar tanto en el caso como en la liberación de quien fue aprehendido.

— ¿Qué pasó? —de mi mochila saqué la identificación de una reportera y estaba por salir, pero los chicos regresaron antes de lo esperado— ¿Qué les dijeron?

— Un chico desapareció y encontraron sangre en el auto, no luchó ni nada parecido —resumió Sam.

— Este caso estaba entre los archivos de papá, tal vez el motel donde se queda tenga algo

Nos pusimos en marcha e íbamos a ir al Motel, pero recordaron algo que dijeron los oficiales y fue que el chico tenía una novia la cual resultó ser hija de uno de los oficiales de policía, fuimos al pueblo para buscarla. Dean dejó el auto en el parquímetro y los tres bajamos para buscar a la chica de los volantes y no fue difícil encontrarla, lo difícil fue hacer que nos creyera la mentira de ser primos lejanos de su novio y que también lo estamos buscando porque éramos cercanos. No dijo mucho y lo que nos sirvió un poco fue la leyenda local de “la mujer de blanco”; entonces hicimos algo mejor que fue consumir tiempo hasta la noche.

. . .

Tres personas, un auto y un puente en plena noche después de Halloween, no es como que algo sobrenatural vaya a pasar cerca del día más paranormal de la historia.

— Constance Welch, según los registros en la biblioteca ella se suicidó después de encontrar a sus hijos ahogados en la bañera —nos recordó Sam.

— Y lanzarse de un puente era lo mejor —criticó Dean.

— En ese momento debió tener un ataque psicótico hacia ella misma, ver a tus hijos muertos no es algo que quiera experimentar

Seguimos buscando con la luz de nuestras linternas, entonces Sam sacó el tema de mamá y la obsesión de papá con matar a ese Demonio.

— Papá, Hope y tú deben aceptarlo, matar al Demonio no traerá a mamá de entre los muertos

Dean se lanzó contra Sam y yo traté de separarlos.

— Dean, suéltalo —nos miró a ambos y no lo soltará— ¡Dean!

Acercó a Sam y con esa calma que da miedo le dijo a nuestro hermano:

— No hables así de ella —y lo soltó.

Seguimos caminando por el puente en busca de pistas que no hayan sido borradas durante todo este tiempo, entonces escuchamos el motor de un auto y los faros de luz se encendieron.

— ¿Quién encendió el auto? —preguntó Sam.

Dean buscó las llaves y él las tiene.

— Corran

Empecé a correr con mis hermanos detrás, Dean me agarró de la mano para poder seguirles el paso y el Impala ya nos estaba pisando los talones, me solté de la mano de Dean antes de saltar por el puente, Sam y yo logramos aferrarnos al borde exterior evitando un golpe mortal, pero Dean cayó en las aguas negras y desde esta altura puedo oler esa porquería.

— ¡¿Estás bien?! —le pregunté.

— ¡¿Te parece que estoy bien?!

Sam y yo volvimos arriba y el Impala está como si nada. Los tres nos reunimos cerca del final del puente y el inicio del camino de tierra por el cual sube Dean, pero está vez no pude soportar su cercanía y de la cajuela del auto saqué toallas y una muda completa de ropa limpia.

— Cámbiate, te esperamos adentro

— ¿Es broma? Hay un fantasma acechando por ahí y me mandas a...

— Dean Winchester —lo corté y usé el mismo tono que mamá usaba cuando Dean, papá o yo hacíamos algo malo, imprudente o nos atrevíamos a cuestionar su autoridad— ve a cambiarte

Suspiró y asintió. Subí al Impala sobando mi cabeza, volver a esta vieja rutina no estaba en mis planes, pero debo ayudar a mi hermano. Sam subió junto a mí y al verlo, sonreí y le acomodé el cabello, pero también le hice ver el largo que tenía pues un futuro Abogado debía tener el corte adecuado para su profesión y no parecer un estudiante de primer grado.

— Lo cortaré, te lo prometo

— Eso no lo dudo. En caso de encontrar a papá, ¿Qué vas a hacer?

— Hope, no creo estar para cuando Dean lo encuentre y prefiero no estar ahí cuando aparezca

— ¿Por la pelea? Sam, él... No justifico su miedo por dejarte ir

— No tenía miedo, es que no podía controlarme como a tí y a Dean

— Sammy, Dean no te ha dicho todo lo que pasó durante todo ese tiempo y yo tampoco lo he hecho, pero creeme que si papá nos hubiera controlado Dean sería un caso totalmente perdido y sabes que no todas las órdenes las seguía al pie de la letra

— Sí pero...

— Sam, papá temía que algo te pasara y no hubiera nadie cerca para ayudarte, yo era la menos ocupada y me mudé a Palo Alto solo para vigilarte y reportar todo con papá, pero después me interesó ser normal y trabajé de todo para pagar mi carrera y casa. Tú eres el afortunado

— Hope yo...

— Ya viene Dean, sacaré una bolsa

Dejé a Sam dentro del auto y de la cajuela tomé una bolsa para la basura, en ella Dean metió su ropa llena de porquería y le hice un nudo para ponerla en el fondo de la cajuela antes de volver al interior del Impala.

— Ahora sí hay que ir al Motel de papá —dije.



Al llegar, el gerente hizo un extraño comentario sobre el apellido con el que Dean presentó la tarjeta y nos dio la llave del cuarto de papá; entré primero, después Sam y éste arrastró al interior a Dean. Para empezar, las paredes están llenas de artículos de periódicos viejos y nuevos, también hay hilo rojo que conecta cada punto y alrededor de la cama hay un círculo de sal, además del olor a grasa rancia esto me da más miedo que un auto con mente propia.

— Santo Dios —dije.

— Sal y ojos de gato, estaba preocupado —Sam se acercó sin romper el círculo—, estaba cerca de algo

Dean miró los envoltorios de comida rápida y rancia, por ellos calculó el tiempo en que papá no ha estado aquí.

— Dos días al menos

Asentí, miré todo el cuarto, escaneando todo el lugar hasta llegar a unas hojas muy conocidas, las tomé del escritorio para leer su contenido con la inconfundible letra de papá y sus acertijos de la milicia.

— Dean dame el diario

— ¿Encontraste algo?

Alcanzé el diario de sus manos para buscar el espacio de las páginas faltantes, esto pertenece a un caso en otra parte del país, maldita sea, no tengo un GPS conmigo.

— ¿Por qué dejar las hojas aquí en vez del diario completo? —empecé.

— Ni idea, ¿Tienes algo Sam?

— Papá ya lo tenía, localizó al esposo, pero no dice nada de la tumba de Constance

— Bien, Hope quédate con Sam y vayan con el esposo, iré a buscar más pistas de esta mujer

— Dean —lo llamó Sam y volvió.

— Yo... Lamento lo que dije sobre mamá, tienes razón no la conocí como ustedes y...

— Tranquilo. Acepto tu disculpa sin cosas de niñas

— Hey eso es sexista —le di un golpe en el estómago por su comentario, como cuando éramos niños.

Asentimos e íbamos a salir los tres juntos, pero ví por la ventana a la policía y Dean los vio apenas salió, Samy y yo nos quedamos adentro mientras Dean iba a hablar con los oficiales, pero estos lo arrestaron y preguntaron por Sam. Nosotros salimos por la escalera para incendios, o sea por la ventana de atrás y sin olvidar las llaves del Impala.

Sam y yo esperamos a que la policía se fuera para luego ir al auto, con su computadora investigué el nombre del viudo de Constance y lo encontré, fue realmente fácil considerando que su difunta esposa pudo asesinar a sus propios hijos, solo si eso fuera verídico.

Al llegar con el hombre nos presentamos como reporteros, atraídos por la situación en la que se encuentra el pueblo. No nos dijo mucho, solo que nuestro padre también lo había entrevistado y le había dicho dónde estaba sepultada Constance; ya nos estábamos yendo y Sam regresó con el hombre para presentarle diferentes leyendas de un mismo caso.

— Sabe, está leyenda también existe en México, Texas, Europa, todas inician igual la esposa se entera de que su esposo le es infiel y tiene un episodio de psicosis dónde mata a los niños y cuando se da cuenta de lo que hizo se quita la vida

— Sam —quise intervenir.

— Oiga puede que haya cometido errores, pero yo no provoqué la muerte de mi familia si eso insinúa, nunca le fui infiel

— Si no fuera así, ¿Entonces por qué Constance le quitó la vida a sus hijos posteriormente se lanzó del puente?

— Sam ya es suficiente —lo agarré del brazo y lo hice retroceder.

El señor Welch nos dijo de todo y nos dio la espalda, en cambio nosotros obtuvimos una respuesta positiva a la pregunta de Sam. Subimos de nuevo al Impala y en el camino llamé al 911 denunciando una balacera cerca del Río Napa y me sorprendió la manera en la que actúe como alguien asustada ante la denuncia anónima, colgué y seguimos por la carretera.

. . .

La noche llegó más rápido de lo que me hubiera gustado, Sam recibió una llamada de Dean y hablaron del caso de Constance mientras le digo en qué dirección está la casa de esa mujer, pero ella nos encontró antes.

— ¡Cuidado!

Sam soltó el teléfono y atropelló a la mujer, tomé mi arma para cortar cartucho mientras el auto se apaga y se detiene a metros de dónde estaba Constance. Miré atrás y no había nada, volví con Sam y esa mujer estaba encima de mi hermano, quería levantar mi arma y dispararle a la bruja, pero no me lo permite.

— No soy infiel, déjame

— Pronto lo serás, de eso me encargo yo

Sam sigue luchando por no besarla y mientras eso hace intenta llegar a las llaves, me miró totalmente asustado. Con todas mis fuerzas luché contra la influencia de Constance para poder llegar a las llaves, pero la bruja me miró y manipuló mis manos para apuntar mi propia arma hacia mí, poniéndola justo bajo mi barbilla.

— ¡Déjala! ¡Ella no tiene nada que ver conmigo!

Mi dedo está en el gatillo, voy a morir. El frío metal de mi propia arma me hace estremecer con intensidad, y con un simple movimiento de mi dedo mis celos terminarán en el techo del Impala. El sonido de un disparo me puso los pelos de punta y la influencia de Constance se fue, pero Dean seguía disparando al fantasma.

— Vamos a tu casa

Encendió el auto y condujo como un loco hasta llegar a la casa abandonada, con la cual se estrelló hasta el interior y chocamos con algo. Apagó el auto antes de mirarme y escanear mi cuerpo.

— ¿Estás bien? ¿No te hizo nada? —con sus manos volteó mi cara y buscó alguna herida en mi cuerpo.

— Estoy bien

— ¡¿Están bien?!

— Si —contestamos al mismo tiempo.

Dean nos ayudó a salir del auto, primero a Sam por el se ve casi con las piernas aplastadas por el tablero inferior del auto, lo cual no pasó. Conmigo fue más fácil, ya que soy más pequeña y ligera que mis hermanos. Dean, Sam y yo nos reunimos, entonces el espíritu de Constance Welch apareció dentro de la casa y nos lanzó la cómoda hacia nuestras piernas para mantenernos contra la maldita pared.

— Hija de... ¡Empujen! —les dije.

Gritamos por el esfuerzo y después por la presión en las piernas, en mi caso también en el estómago. Entre gritos y jadeos pude ver una gran cantidad de agua cayendo por las escaleras, abrí bien los ojos y mis hermanos también, Constance también lo notó y fue a mirar, se asustó por las voces infantiles y cuando se dio la vuelta un par de niños la abrazaron para llevarla al infierno a través de un charco de agua.

— Empujen —lo hicimos y el mueble cayó a nuestros pies.

— Por esto no podía volver a casa, les temía a sus hijos —dijo Sam.

— Bueno, ese es el menor de sus problemas ahora —dije.

— Entonces aquí ahogó a sus hijos, que terrible

Con mis brazos atraje a mis hermanos y ellos me abrazaron por igual, recargando sus cabezas contra la mía por un rato antes de que Dean se separara de nosotros y checar en estado de su auto, pues dudo que pase de una luz rota.

. . .

Me dejaron primero en la puerta de mi edificio, bajé con mi maleta y mis hermanos bajaron para abrazarme. Con un salto pequeño despeiné un poco a Dean antes de darle un beso en su mejilla rasposa por la barba de estos días. Sam me abrazó después y también le di un beso en la mejilla, le recordé cortar su cabello para esa entrevista.

— Bueno, ahora que saben ambos dónde vivo pueden venir a visitarme de vez en cuando

— Oye mis visitas serán cada seis meses —prometió Dean.

— Y yo, tal vez venga el Martes en la noche con Jess para festejar

— Eso espero. Suerte Sammy, mucho cuidado ahí fuera Dean

Sonrieron y entré a mi edificio, Roger me recibió y después saltó la cerca para volver a su jardín, miré a mis hermanos y ambos se despidieron con la mano pues no se irán hasta que entre al edificio donde estaré a salvo. Al entrar, escuché al motor alejarse por la calle y subí las escaleras hasta llegar a mi piso y entrar a mi casa.

Encendí las luces, me quité las botas para ponerlas detrás de la puerta con mi maleta, tomé la tetera para llenarla con agua de garrafón y luego ponerla en la estufa para que hierva. Me fui a mi cuarto con la intención de ponerme mi ropa de cama, pero había alguien adentro y saqué mi arma, esta figura pareció darse la vuelta para mirarme y después caminó hacia las sombras, encendí la luz y no había nadie además de mí.

— ¿Qué...? Voy a rezar —volví a la cocina para preparar mi cena.



¡Shot through the heart, and you’re to blameDarling, you give love a bad name!

Desperté con pereza y contesté sin ver el nombre en el marcador.

— Diga —bostecé.

— ¡Hannah la escuela se está quemando!

— ¿Qué cosa?

— Se está quemando la escuela Hannah, enciende la tele en las noticias

— Espera... —busqué el control y encendí el aparato para poner el canal de las noticias locales— listo

Cerca de la universidad Stanford, una joven pareja de estudiantes estaban durmiendo y a mitad de la noche el fuego consumió el lugar. Lamentablemente la señorita Jessica Moore, no sobrevivió.

A quince minutos de Stanford también se incendió el De Anza College, se perdió el edificio y todos los archivos, afortunadamente no hubo heridos.

De fondo, vi un mensaje en la fachada de la escuela. La espera terminó.

— ¡Hijo de perra!

— ¿Qué? ¿Sabes quién fue?

— No, no lo conozco Lena, es que dediqué casi dos años de mi vida en ese edificio

— Lo sé... Que pena, mañana te veré Hannah

— Si, hasta mañana Lena

Colgué. A los minutos escuché golpes en mi puerta, tomé mi arma para caminar hasta la puerta y mirar por la mirilla, abrí y mis hermanos entraron. Dean estaba afectado, pero Sam me preocupaba, se veía furioso, casi tan furioso como cuando papá se plantó la idea de cazar al demonio que mató a mamá.

— ¿Era él, cierto?

Ninguno dijo nada, fui con Sam para abrazarlo aún cuando se tensó, me regresó el abrazo con más fuerza de lo normal, está más que furioso.

— Lo siento mucho —dije con algo de dificultad.

— Lo voy a matar —gruñó contra mi cabello.

— Y lo haremos, pero antes suelta a Hope o le romperás la espalda —Sam me soltó y pude respirar con normalidad.

— ¿Cuándo salimos?

Me miraron y suspiré.

— Mañana, después del medio día

Asintieron y los invité a dormir, lo que no esperaba es que fueran a dormir en mi habitación, en el piso y con un gran círculo de sal en esta habitación. Así es la familia.