Reconciliación | OS KOOKTAE

Summary

Los miembros de la banda estaban agotados de la tensión incómoda que venían sintiendo por parte de Jungkook y Taehyung desde hace meses, por lo que decidieron encerrarlos en una habitación de hotel para que arreglen sus problemas antes del próximo comeback. Y si que lo hicieron, como también se reconciliaron de otra forma que la joven pareja conoce bastante bien. • Inspirado en el tiktok del Taekook. • JKTOP | VOTTOM. • Smut explícito. • Historia de mi autoría totalmente..

Genre
Erotica
Author
Venussktt
Status
Complete
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
18+

Único

La atmósfera en la habitación era tan densa que se sentía casi tangible, una corriente eléctrica que recorría el espacio entre ellos sin necesidad de una sola palabra. Taehyung estaba apoyado contra el borde de la cama matrimonial con las manos hacia atrás como soporte. Observaba a Jungkook con una mirada intensa que bordeaba lo depredador, no era agresivo, sino una carga pesada de curiosidad, esas que despojan al otro de cualquier defensa.

Jeon por su parte, intentaba concentrarse en algo insignificante —ajustar los puños de su camisa debajo de la chaqueta de cuero—, pero sus movimientos eran lentos, deliberados, delatando que era consciente de cada uno de sus gestos estaba siendo devorado por él chico en la cama que no paraba de mirarlo con esos ojos mieles que lo vuelven loco.

El único sonido entre ellos era el zumbido suave del aire acondicionado, un contraste frío para el calor que irradiaba en ambos cuerpos. Apenas dos pasos los separaban, pero en ese espacio vacío vibraba todo lo que todavía no se atrevían a decirse mutuamente. Por esa razón es que sus hyung 's habían reservado una habitación para ellos dos, diciendo que debían arreglar la tensión que tenían, ya que no era bueno para el próximo comeback.

Todos en la empresa notaron un cambio en los cantantes desde hace varios meses, tal vez desde que fueron dados de baja del servicio militar. Lo cierto era que habían tenido sus roces en el momento en que debían enlistarse, Kim se enojó con él porque no había podido estar en el mismo escuadrón ni en la base cercana, por lo que dejó de hablarlo e intentó terminar la relación.

Sí, están juntos desde hace varios años, se enamoraron siendo unos niños, sin embargo dieron el paso cuando Jungkook cumplió los veinte años, desde entonces han comenzado un noviazgo. Cuando fueron dados de baja Kim estuvo ocupado con eventos de sus marcas, paseando por Italia, París, entre otros lugares, siempre acompañado de Bogum, ese hombre que pese a los años todavía no le cae bien, lo detesta y han tenido muchos roces. Por ello, no han hablado acerca de su relación, ambos eran tan orgullosos como tercos que no daban su brazo a torcer. Sus hyungs se cansaron de sus actitudes por lo qué lo llevaron al hotel y los dejaron en una sola habitación, ninguno podía salir hasta que aclaren las cosas.

Estaban advertidos, casi fueron apaleados.

Jeon suspiró cansado levantando finalmente su vista que había bajado en algún momento, sus ojos se encontraron con su novio, no hubo parpadeó, solo reconocimiento silencioso de que el aire se estaba agotando. Taehyung inclinó la cabeza apenas unos milímetros, un pequeño movimiento que desvío la atención del menor hacia la curva de su cuello y la línea firme de su mandíbula.

Dio un paso al frente rompiendo la zona de seguridad, desde allí podía oler el perfume del mayor: algo almizclado, limpio y suave que se le instalaba en los pulmones. Se detuvo lo suficientemente cerca como para que el calor de sus pechos rozaran con anhelo. Kim no retrocedió, al contrario dejó escapar un suspiro entrecortado que golpeó la chaqueta de cuero del menor cerca de su torso, sus ojos bajaron un segundo, deteniéndose en los labios pecaminosos de su novio antes de volver a anclarse en su mirada, desafiando a ser el primero en cruzar la línea.

— Estás muy callado hoy — susurro Taehyung, su voz bajando una octava, volviéndose una vibración que Jungkook sintió calando en sus huesos — ¿No tienes nada que decirme?

El menor no respondió con palabras en el momento, se acercó rompiendo la distancia que los separaba para bajar su mano, dejando que sus dedos rozaran el dorso de la mano contraria. El contacto fue breve, pero el efecto fue de inmediato: una descarga que tensó los hombros de ambos y dejó en claro que si seguían pronto terminarían haciendo otra cosa que hablar.

La tensión se volvió casi insoportable cuando Jeon rompió el silencio finalmente, su voz salió más ronca de lo que esperaba, revelando la lucha interna que sostenía por mantener la compostura. No retiró su mano, al contrario deslizó sus dedos con una lentitud tortuosa sobre la piel de su amado, subiendo por su antebrazo.

— Sí, pero sabes perfectamente por qué no estoy diciendo nada — soltó, fijando su vista en los labios del mayor nuevamente. Suspiró antes de flexionar sus piernas arrodillándose a los pies de su novio — Tengo miedo de decir algo que no te guste.

Taehyung soltó una risa seca, sin ningún rastro de humor y se enderezó, eliminado el último centímetro de aire que los podría separar, se inclinó suspirando su aliento caliente contra la mejilla de Jungkook.

— ¿Y qué es eso de “decir algo que no me guste” Jungkook? — provocó, inclinándose más hacia el rostro contrario rozando sus narices — Dilo, me gusta escuchar cuando admites tus celos y tu posesividad.

— Me has estado provocando todos estos meses con ese tipo, no creas que no sé tus intenciones — respondió, su voz en un hilo pesado, cargado de emociones fuertes y de una honestidad cruda — Sigues enojado por lo que sucedió en el enlistamiento, intenté pedirte perdón, pero no diste tu brazo a torcer… y nunca tuve la culpa de no poder estar en una base cercana.

Su novio sonrió de lado, esa sonrisa ladeada que siempre desarmaba a cualquiera, pero está vez tenía un filo peligroso y su objetivo no era más que su pareja que seguía de rodillas ante él como si fuera un dios supremo o algo por el estilo..

— Lo sé, no fue tu culpa — admitió — Lo que pasó después fue todo tuya.

— ¿Qué? — Jungkook levantó la vista ante lo que le era acusado — ¿De qué hablas?

— Dormiste en los brazos de Jimin.

Ese acusatorio pegó fuerte, haciendo que el menor tomará ambas manos de su querido novio para ponerlo en su rostro, hacia eso cada vez que le decía verdades o prometía cosas, un gesto simple para otros, pero es algo verdadero con mucho significado para la joven pareja.

— Mi amor, ¿Por eso me has estado evitando estos meses? — pregunto incrédulo, no creyendo que esa era la razón detrás de toda esa tensión que llevaban. Kim asintió, es bien orgulloso como también celoso, aunque en eso último Jeon ganaba — Cariño, jamás te he sido infiel, solo somos amigos y te recuerdo que es tu mejor amigo.

— No me importa, no me gustó — hizo un mohín en sus labios — El que debía dormir en tus brazos debí ser yo.

Jeon murió de ternura, su lindo novio siempre es tan adorable como tierno, aunque tenga muchos músculos seguía siendo tan bonito. Lo amaba tanto que un día moriría de amor por él así como estaba ocurriendo en ese momento.

— Taehyung… si sigues siendo así de adorable, no me podré contener — murmuró — Me aguante por meses, no creo poder detenerme si empiezo.

Sus dedos se cerraron alrededor de las manos grandes y de dedos largos del mayor, sentía el pulso de mandarlo a la cama para devorarlo de pies a cabeza de una vez por todas.

— Yo también me aguante — sonrió pequeño — ¿No tendremos sexo de reencociliación?

— No juegues amor.

— No lo estoy — replicó, sus ojos oscureciendose, mientras bajaba la mirada a los labios rellenos de su pareja — Estoy esperando a que te decidas a hacerlo, estás temblando y no es de frío.

El aire de la habitación parecía haber desaparecido por completo, dejando solo el pulso acelerado de ambos marcando el ritmo de lo que vendría después. La advertencia del menor murió entre esa habitación cuando Kim soltó una risa baja, casi inaudible, que terminó por romper el último hilo de autocontrol que quedaba entre ellos.

Fue Jungkook quien se movió primero, no fue un movimiento delicado, sino un impulso cargado de los últimos meses de contención. Cerró la distancia de golpe levantándose para atrapar la nuca de su amado con una mano mientras la otra se anclaba con fuerza en su cintura, estrellándose contra el borde de la cama matrimonial tras él.

El sonido de la madera vibrando por el golpe seco se perdió contra el sonido de las respiraciones cochando. Taehyung soltó un jadeo de sorpresa que fue devorado inmediatamente por la boca de Jeon. No hubo preámbulos, fue un beso hambriento, exigente, una colisión de dientes y lenguas que sabía a desesperación y anhelo acumulado.

Kim no retrocedió; al contrario, sus manos subieron con urgencia por el pecho tonificado de su pareja hasta enredarse en su cabello, tirando de él para profundizar el contacto, queriendo borrar cualquier rastro de distancia entre sus cuerpos necesitados. Se separó unos milímetros para recuperar el aire faltante, aunque sus labios seguían rozando con el menor en cada palabra.

— Hazlo… quiero tenerte dentro de mi, ahora mismo Kook — susurro con la voz rota y los ojos nublados por el deseo.

Jungkook no respondió con sus palabras, sino con sus acciones. Bajo su mano de la cintura estrecha hacia el muslo, apretando con una fuerza que prometía dejar marcas en la zona y lo elevo un poco para sentarlo más hacia el colchón suave. Taehyung aprovecho para envolver sus piernas alrededor de la cintura de su novio por instinto, atrayéndolo hacia el centro de su calor.

— No te vas a quejar de las consecuencias, ¿Verdad mi amor? — gruñó el de tatuajes contra su cuello, dejando un beso ardiente debajo de la mandíbula.

Kim echó la cabeza hacia atrás exponiendo más su garganta, y soltó un suspiro pesado que fue casi un gemido de placer.

— Haz lo que querías… solo no te detengas.

La habitación que antes se sentía fría, ahora era un incendio, cada roce de tela y cada respiración entrecortada marcaba una noche de pasión demasiado caliente que no daría marcha atrás. El roce de la piel, y el fuego en sus mentes se volvieron una sola cosa, una amalgama de sensaciones que ninguno de los dos podía —ni querían— desenredar.

Jungkook enterró el rostro en la curva del cuello de su novio, inhalando su aroma natural como el artificial con una urgencia que rozaba la desesperación. Dejó depositado allí besos que marcaban en la zona en la piel canela, era una declaración de posesión que el mayor respondía apretando las piernas con más fuerza alrededor de la cintura contraria.

El sonido de la respiración de Taehyung entrecortada y aguada, era la única música en la habitación, Jeon subió sus manos por debajo de la camisa de su pareja, sus palmas calientes encontrandose con la suavidad y los músculos de su espalda. Kim se arqueó ante el tacto, soltando un gemido ahogado contra el hombro de Jungkook. Sus dedos se hundieron en la tela de la chaqueta de cuero, arrugándola sin piedad.

No había prisa, pero sí una intensidad febril, el menor se separó lo justo para mirar a su hermoso novio a los ojos, encontrando en ellos el reflejo exacto de su propia hambre.

— ¿Preparado mi amor? — preguntó Jeon queriendo estar seguro — Una vez comience, no me detendré.

— Cállate y hazlo ya.

No necesito más que esa confirmación para tomar las mejillas su hermoso novio entre sus dedos, acunando su rostro para volver a besarlo, está vez dulcemente, aunque no duró más, porque metió su ágil lengua en la cavidad bucal de Kim, saqueando, chupando y devorando todo a su paso. Taehyung correspondió con la misma intensidad, esperaron tanto por esto, tenerse y hundirse en el placer.

Ambos cuerpos reaccionaron a la fricción de tela, a los movimientos obscenos. El menor se separó unos centímetros para bajar sus manos sobre el borde de la tela de sus pantalones holgados y tironeó hacia abajo junto con la ropa interior, lo sacó de un solo movimiento dejando las prendas tiradas en alguna parte de la habitación.

Dejó expuesto el cuerpo exquisito como magnífico del mayor a su vista. Con un hambre voraz cubrió el miembro con su mano, acariciando lentamente toda la extensión dejándolo más dura de lo que se encontraba. La estimulación placentera hizo que Taehyung jadeara por lo bajo, sin quitar su mirada intensa del menor, viendo cómo Jeon tenía una sonrisa triunfante pintada en sus labios, orgulloso de darle nuevamente placer. Respiró suavemente viendo cómo Jungkook volvía a cubrir su cuerpo. Su rostro tallado por los mismos dioses estaba tan cerca de él, gimió más abiertamente cuando sintió los dedos rozar su estrecha entrada. Está estimulación de ser guiado por alguien más —por su novio— supera con creces su propia masturbación, sin mencionar que su pareja sabía exactamente en dónde tocar, qué ritmo usar y todos sus puntos sensibles. Instintivamente se cubrió el rostro con un brazo sintiendo el clímax inminente.

Había pasado tanto tiempo desde la última vez que tuvieron sexo que ahora estaba tan sensible que podría terminar en cualquier segundo. Inesperadamente la mano que controlaba su placer se deslizó más hacia abajo, las ágiles yemas de los dedos vagaron alrededor por un momento, jugueteando por el borde, repitió el mismo movimiento antes de sentir como los dedos exploraron su ano.

— ¿Has estado tocando aquí? — preguntó Jungkook.

— Poco.

No hubo respuestas, pero sí un movimiento en la cama, el pesado cuerpo que cubría el de Taehyung se separó dejando un frío espacio, sin embargo antes de reclamar que estaba haciendo, sintió el aliento del menor en sus piernas y después estás se elevaron dejando expuesta su abertura.

— No tengo condón ni lubricante, así que lo haré a mi manera.

Jungkook se arrimó hacia adelante para atrapar con sus labios el dulce canal, succionando suavemente, escuchando los gemidos de su hermoso novio con deleite. Eran como música para sus oídos, tan eróticos y majestuosos. Kim sentía como la ágil lengua del menor exploraba todo a su paso, metiéndose en su agujero, sacando y volviendo a repetir lo mismo, una y otra vez.

Tomó con fuerza las sábanas blancas detrás de él porque se sentía en las nubes y necesitaba un ancla para no desbordar su semilla blanca tan rápidamente, pero era una tarea casi imposible de hacer, puesto que Jeon lo hacía sentir en el cielo en cada empuje de su lengua en su ano, había pasado tanto tiempo desde que tuvo a su novio comiéndole el culo

. — Mmm… k-kook — sintió las lágrimas de placer humedecer sus ojos — Méteme… l-los dedos.

Sus órdenes fueron escuchadas de inmediato, pudo sentir el momento exacto en que la lengua fue reemplazada por los dedos largos y anchos que tocaban cada nervio de su agujero con precisión. Fueron dos falanges que entraron rápidamente en la abertura húmeda por la saliva y el propio placer del mayor. Taehyung sentía los dedos golpear repetidamente su sensible punto glandular, las uñas pulcramente recortadas arañaban las paredes internas, que lo mantenían satisfecho con los ligeros temblores que surgían en su interior.

Jungkook se levantó para inclinarse sobre el alto, dejando que su cálido aliento rozara su cuello, provocando que el cuerpo debajo suyo temblara y dejará de ocultarse entre sus brazos. Mirándose mutuamente, los labios ligeramente apretados de Kim se separaron para mostrar la carne rellena que tembló en anhelo. Jeon lo besó suavemente y Taehyung tan extasiado para decir algo escuchaba como los dedos rozaban la carne húmeda en la habitación silenciosa, sino fuera por el zumbido suave del aire acondicionado.

De repente cada movimiento se detuvo, vio a su novio chasquear la lengua juguetonamente, el corazón de ambos saltaron de pura felicidad de estar nuevamente entre los brazos de su ser amado. Se miraron mutuamente sintiéndose derrotados, ambos se encontraban tan profundamente enamorados y cautivados, ¿Cómo es que podían amarse tanto? Una incógnita que ni ellos mismos podían descifrar.

El alto acunó el rostro de su pareja, volviendo a rozar sus labios con el contrario, inmediatamente Jungkook chupo el labio inferior, mientras su lengua ágil volvió a adentrarse en la cavidad bucal, una colisión de dientes y lenguas, como una guerra entre ellos. En algún punto Jeon sacó sus dedos de la abertura para ponerse en el pecho del mayor, se separó en busca de oxígeno unos segundos sacando de paso la camisa que todavía poseía Taehyung en su cuerpo tirándolo junto a las demás. El más bajo estaba encantado con los pechos grandes que había adquirido en el ejército que aunque ahora disminuyó, seguía siendo tan atrayente.

Sus manos ahuecando la suave carne canela que se sentía firme en las palmas, los nudillos rozaron los pezones cafés haciéndolo temblar. Jeon aprovechó aquello para bajar su cabeza y agarrar un botón entre su boca para lamer, morder y chupar con anhelo febril, con un hambre que no se iba a saciar tan fácilmente.

— El… otro… mhg — Kim deseaba que también se ocupase de su otro pezón y así fue, sintió como los dedos pellizaban el otro — Sí… así… kook, rico.

Estuvo unos minutos allí, succionando los pezones y alternándolos para que no hubiera reproches después, cuando quería Taehyung se ponía berrinchudo. Por supuesto que lo colmaría de otra ronda de sexo o toda las que quiera para sentirse bien servido en la intimidad, le gustaba ser atendido y bien cuidado. Subió por el cuerpo después de dejar varias marcas de sus dientes en cada pezón y parte del pecho, para recorrer el cuerpo con besos para arriba, besando la firme mandíbula, las mejillas, los lagrimales e incluso en el lóbulo de su oreja que paró allí uno se segundos enviando descargas eléctricas por los chasquidos con saliva que entraban al canal auditivo dándole temblores placenteros.

Taehyung no aguanto más por lo que tomó la mano grande de Jungkook para bajar a su canal estrecho, que se abría y cerraba con entusiasmo. Sus ojos mieles lagrimeaban de intensidad, quería más, ser atendido por los falanges y después por la polla gruesa. Jeon marcó un ritmo lento masajeando la carne suave de alrededor de la abertura, con las yemas y sus uñas recortadas arañaron los pliegues blandos que esperaban con ansiedad tragar algo que le diera un placer inexplicable e inimaginable.

— Kook… — No — firme dijo — Sí quieres que te meta mi polla, debes ganártelo.

Taehyung gruñó de rabia porque su novio solo lo llevaba al borde del orgasmo cada vez, provocando una irritabilidad por no tener lo que tanto deseaba. Se levantó de la cama como pudo con sus piernas temblando, para quedar frente al cuerpo inferior del menor, le quitó el cinturón de cuero tirándolo en algún lado para después desabrochar los pantalones y bajarlo junto con la ropa interior. La polla erecta saltó pegando en la nariz al mayor, quien claramente se agachó, era grande, la primera vez hace años se había asustado, pero ahora era lo que más deseaba tener en su interior.

Tomó la base antes de tragar con dificultad, porque esa parte jamás se podrá acostumbrar, abrió su boca de par en par y se metió primeramente la cabeza en la boca, lamiendo, y succionando. Su lengua recorrió el glande hinchado repetidamente, rozando la pequeña abertura de dónde sale el líquido preseminal agridulce. La polla erecta rozo su cavidad bucal y se metió un poco más de la mitad dentro, levantado su vista, observó la boca de Jeon semi abierta, emitiendo respiraciones bajas, claramente disfrutando, sus ojos estaban inyectados en una lujuria mirando como se atragantaba con su miembro en la garganta.

Mientras que su lengua frotaba más fuerte en la parte sensible, escucho como Jungkook dejaba escapar gemidos semi cortados del placer, eso lo animó a menear su trasero gordo en el aire con entusiasmo. Le encantaba bastante cuando su pareja disfrutaba las mamadas que le daba, eso hacía que tuviera ansias de meterlo más profundo en su garganta, pensar en cómo la punta rozaba cada nervio de su boca hacía que su deseo se agitara y aumentará más.

No pasó mucho tiempo cuando Taehyung fue jalado hacia atrás, para su mejilla ser acariciada

— Te va a doler después si te lo metes todo de una vez — dijo Jeon — Otro día te follare completamente la boca, ¿Bien?

El mayor negó con su cabeza, porque realmente lo disfrutaba, más el más bajo de altura lo inmovilizó tirandolo en el colchón de espaldas, se sacó sus últimas prendas dejándolo esparcidos por el suelo y levantó cada pierna de Kim para ponerlo en su cintura tomando con posesión sus muslos canelas, admiro el tatuaje en uno de ellos, después acarició el largo de la extremidad para mirar con amor el que tenía en el tobillo, era un tatuaje que se hicieron en pareja de un eclipse.

Hace unos tres o cuatro años atrás, fue algo que hicieron estando borrachos, pero al final no se arrepintieron de ello, porque representaba el amor que se tenían.

— Kook… meteme tu polla… mhg.

Jungkook asintió tomando la cintura con posesión, presionando con fuerza su miembro, haciendo que Taehyung gimiera a lo alto por la intromisión de ese pedazo de carne grande, largo y grueso, arqueaba su espalda emitiendo espasmos. Sus húmedas paredes se adaptaron con rapidez al invasor, era un lugar que conocía a la perfección la polla que devoraba todo a su paso cada vez que tenían sexo, aunque haya pasado dos años desde la última vez que follaron como animales.

Ambos suspiraron con satisfacción al conectarse nuevamente. Kim apoyó una mano detrás suyo para tomar la sábana entre sus dedos, su pobre cuerpo se sentía débil por todo el estímulo de antes. Sintió como la polla invadía todo a su paso con anhelo, su abertura lo tomaba tan bien, como si Jungkook hubiera entrado todos los días, cuando no fue así, todo por su orgullo y su estupidez de esa pelea tonta que han tenido antes de enlistarse al ejército.

Los pegajosos sonidos de sus pieles cochando resonaban en la habitación. Jeon no esperó tanto para sacar su polla y meterla nuevamente hasta el fondo, su miembro hinchado entraba y salía con sonidos morbosos que jugaban con los lascivos jugos del mayor, quien estaba al borde del orgasmo otra vez. Su propia polla desatendida expulsaba en abundancia el líquido preseminal. Taehyung intentó tocarlo, pero el menor no lo dejó advirtiéndole de que esa noche sería llevado al clímax sin tocarse al frente.

— F-follame más… rápido — murmuró Kim con sus ojos brillantes por las lágrimas, sus mejillas rojas y saliva escurriendo de su boca pecaminosa.

El menor no era quien para no acatar lo que su lindo novio pedía, por lo que metió de golpe su polla hasta lo más profundo de esa abertura tierna y jugosa. Sonrió en grande al escuchar un largo gemido que se entre corto a medio camino, puesto que había levantado una mano para rodear el cuello sudoroso del mayor apretando un poco la garganta con sus dedos, le encantaba ser rudo en la cama. Movió su cadera hacia adelante encontrando rápidamente ese lugar que tanto hace delirar a Taehyung, quien apretó sus piernas alrededor de su cintura con fuerza, en su rostro goteando de sudor tenía una sonrisa pintada.

Estaba feliz de ser penetrado, de ser follado por Jungkook, cuánto había esperado por eso y ahora lo estaba recibiendo tan bien. Sintió sus paredes moldearse alrededor de la gruesa polla clavada en lo profundo de su ser. Las embestidas constantes en su punto dulce lo tenía en la cima de la cúspide, abrumado por el placer abundante que recibe, escuchaba los gemidos bajos y roncos del menor mientras apretaba su garganta como su cintura en cada empuje fuerte, y eso no tenía comparación alguna, se sentía maravillado como siempre en la hora del sexo.

— Qué hermoso te ves así amor — susurro Jungkook al inclinarse sobre él para respirar su aliento caliente en el lóbulo sensible del mayor — Tan jodido por mi polla, estás hecho un desastre, deberías verte.

— ¡Mhg… más rápido! — dijo sintiendo su próximo orgasmo arremolinándose en su vientre bajo — ¡Soy tuyo!

Los empujes fueron constantes como certeros cuando Jeon se enderezó tomando su cintura para bajarlo encontrándose con las embestidas rudas, fuertes y placenteras. Su clímax inundó sus ojos, su cuerpo, y su ser cuando la polla se movió repetidamente en ese lugar que lo tenía mareado de puro placer como de amor, su miembro goteo su semen un poco antes de estallar en borbotones manchando el abdomen de Jungkook como el suyo propio.

Su orgasmo se prolongó un poco más de lo debido a que el menor siguió embistiendo en ese punto una y otra vez sin cesar, buscando su propia liberación. Sus nalgas gordas y rojas por la presión abrazaron la polla que seguía metida tan adentro suyo que le hacía tener un bulto en su vientre, uno que le encantaba tanto. No pasó mucho tiempo cuando el semen de Jungkook inundó su canal explotando todo lo contenido por dos años sin actividad sexual, gimió bajo por la sensación tan exquisita de ser llenado hasta el tope.

— Kook… te amo — suspiro cansado tanto como aliviado.

— Te amo más mi berrinchudo.

La mente de Taehyung fue un caos, porque la sensación fue una liberación completa y abrumadora, estuvo ignorando a su pareja por meses provocandolo constantemente, estirando la cuerda hasta casi romperla y ahora se quebró, está caída de rendición era perfecta, porque se sintió pequeño por momentos en brazos del menor, pero era el centro de atención de este obsesivo hombre siempre lo hacía sentir más vivo que nunca.

Mientras tanto Jungkook se sentía aliviado de la presión que llevaba tiempo asfixiándolo y que por terco no se sentó a hablar como debía hacer, pero ahora que sentía la rendición de su novio bajo sus manos temblando por el orgasmo reciente por el placer que le proporcionó fue como encontrar el polo norte después de mucho tiempo viajando, cada centímetro que tocaba de esa piel le hacía recordar que Taehyung es suyo, solo suyo.

— Kook…— susurro Kim, su voz quebrándose al buscar sus labios — No me sueltes, ya no peleemos más.

— No lo haré mi amor, jamás — declaró con mucha seriedad, esa que quemaba — Estás conmigo y nunca voy a soltarte ni a dejarte. Eres mío.

Se volvieron a besar con una lentitud que dolía, que quemaba, saboreando la victoria, el triunfo y la entrega completa de ambas partes. Poco a poco el fuego de su pasión que consumía la habitación y sus cuerpos se fueron extinguiendo, pero cambió de forma, antes era un incendio, ahora eran brasas profundas y envolventes. El ritmo de los latidos de sus corazones comenzaron a sincronizarse mientras el oxígeno, volvía a sus pulmones.

Ninguno se alejó, Jungkook mantenía sus manos alrededor de la cintura de Taehyung, escondiendo su rostro en el hueco entre el cuello y el hombro sintiendo el sudor, y el calor emanando de su cuerpo, inhaló el aroma corporal que todavía permanecía intacto en la piel canela. Kim todavía sostenía sus piernas abrazando la cintura del menor, cerró sus ojos unos segundos acariciando los cabellos de su pareja con parsimonia.

El silencio los envolvió, eran refugio entre sus brazos. Jeon se separó apenas unos centímetros para observar el rostro etéreo del mayor, uso su pulgar para delinear los labios hinchados y rojizos por los besos feroces que se dieron, Kim abrió sus ojos, sus pupilas dilatadas miraron al menor con una intensidad que desarmaba por completo a Jungkook, se rendía por este hombre tan hermoso, y que es suyo, lo ha sido siempre.

Sus frentes se juntaron en algún momento compartiendo el mismo aliento en ese espacio pequeño y alejado del resto del mundo, en su propia burbuja de amor.

— Sentí que el corazón se me iba a detener en algún punto — murmuró el mayor — Realmente… eres un monstruo en la cama y me asusta a veces.

Jungkook soltó una risa nasal divertida, corta, pero llena de felicidad. Beso la tierna nariz de Taehyung antes de responder:

— Tú fuiste quien prendió la mecha, me dejé guiar y nos quemamos.

Kim sonrió de esa forma que él solo sabe hacerlo, una totalmente genuina que se transformaba en un rectángulo. Con cariño pasó sus brazos por encima de los hombros contrario para permanecer en su cuello, atrayéndolo en un abrazo que no buscaba más que cercanía.

— Quédate así un momento — pidió hundiendo sus dedos en los cabellos de la nuca de Jungkook — Todavía no saques tu polla, más tarde quiero otra ronda.

Jeon asintió con una sonrisa, cerró sus ojos un momento disfrutando la calidez del mayor contra él, de esa forma perfecta en dónde encajaba en sus brazos. La habitación en la que se encontraban fue testigo de una intimidad como de una conexión inexplicable que mantenían los amantes. Ese momento fue de absoluta entrega, se amaban más de lo que decían o de lo que demostraban en público. Ellos se aman desde hace años, y lo seguirán haciendo por la eternidad.

— Amor — murmuró Jeon levantando su vista — Me acordé que debíamos hacer el trend de Swim.

— Mmm… — Taehyung apenas abrió un ojo de lo cansado que se sentía — ¿Ah sí?

— Sí, me gustaría hacerlo con mi uniforme de militar, siempre lo traigo conmigo.

Kim asintió, sin dejar de abrazar a su novio, su próximo esposo, ya que había visto la cajita con el anillo de compromiso que guardaba el menor en un cajón en su casa. Esperaba que pronto le propusiera matrimonio, por supuesto que iba a aceptar, porque en esa vida quería pasar a lado de Jungkook, de nadie más. Tal vez se casarían en Las Vegas, un lugar bonito para explorar mucho más su amor mutuo, lo habían visitado en dónde Jeon se pasó de atrevido en el concierto enloqueciendo a millones de fans.

— Buena idea, pero primero debemos vestirnos o tomar una ducha — murmuró sintiéndose pegajoso.

Y esa misma noche hicieron el vídeo en la habitación compartiendo el uniforme, los lentes, mostrando la cama matrimonial desordenada por su actividad sexual ardiente, que meses después dejaron a miles de fans enloquecidos sacando millones de teorías de lo que ocurrió en ese lugar. Tenían razón en lo que pasó, pero ninguno iba a confirmar nada.

Al menos hasta que a Taehyung se le escapó decir que la idea fue de Jungkook y que él uniforme militar no era suyo, confirmando que compartieron la ropa.

Y para entonces también habrían follado como animales en la cabina de grabación para FYA, en dónde sus gemidos se convirtieron en una música que perdurará por la eternidad. Claramente sus hyung supieron tiempo después de aquello, al principio se enojaron, pero era algo irreversible así que lo dejaron pasar por esa ocasión.