AMOR DE MIS AMORES

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Summary

A ver, no se confundan. Esto no es el típico diario de una niña llorando por un rincón. Soy yo, en mi graduación, muriéndome de calor y dándome cuenta de que en quince minutos dejo de ser una niña 'legalmente'. Así que, antes de que me den ese cartón y mi mamá empape su pañuelo de la emoción, decidí contarles cómo sobreviví a todos mis desastres amorosos. Desde el beso de tres segundos con Emiliano (sí, el infiel de la rizada), hasta los que de verdad me hicieron temblar las manos. Si quieren saber cómo ser 'demasiado bella' y no morir en el intento de encontrar el amor, sigan leyendo. Pero les advierto: aquí no hay finales de Disney, solo la verdad.

Genre
Romance
Author
litzy
Status
Ongoing
Chapters
1
Rating
n/a
Age Rating
16+

Cuidado con las de pelo rizado

Faltan exactamente quince minutos para que digan mi nombre, me entregen un cartón enrollado y mi mamá llore de la felicidad. Quince minutos para dejar de ser una niña, legalmente. Esta sala apesta; ni siquiera pudieron encender el aire acondicionado. Pero, como sea, falta nada para que todo lo que viví se convierta, para siempre, en un recuerdo.

Aunque me duele dejarlo todo en este lugar, sé que podré seguir con mi vida y conocer a más personas; el problema es que justo ahora me encuentro más sola que nunca. ¿Ustedes recuerdan cuando conocieron a ese chico? ¿Cuando lo besaron por primera vez y cuando...? Mmm, perdón, me distraje. La cosa es que voy a extrañar todo esto. La mayoría de ellos se graduaron antes que yo, así que no es como si los estuviera dejando solos, pero sigo recordándolo todo como si hubiese sido ayer. Bueno, técnicamente ayer me besé con un compañero, pero eso ahora no importa.

El punto es que, ahora que lo pienso, nunca conocí a alguien que de verdad me amara. Empecemos por ahí.

Mi primer beso

¿Sonaría muy raro si digo que fue con una mujer? Como sea, ese día estaba muy aburrida y veía que todas las niñas últimamente se besaban. Yo estaba en sexto de primaria y esa chica era linda (aunque no tanto como yo, obviamente). Solo me acerqué y nos besamos.

Pero no hablo de eso. Hablo de mi primer beso con ESE chico. Estaba muy nerviosa, aunque, siendo sincera, ¡ni siquiera me sabía su apellido! ¿Cómo es eso posible? No lo sé. Solo sabía que me gustaba. Ya sé que eso no es amor; bueno, últimamente ni siquiera sé a qué llamarle "amor". Saben, toda mi vida he tenido claro que el amor se comparte, no se siente por cuenta propia, así que ese chico no era amor... aunque fuera el primero en tocarme los labios.

A él lo conocí un julio, justo antes de cumplir los doce años. ¿Les parece raro? ¡Ash! No sean anticuados, cualquiera puede enamorarse. Yo le dije que me gustaba; él estaba en primero de secundaria (siempre me han gustado mayores) y, tras decírselo —aunque solo lo había visto unas tres veces—, me pidió que fuera su novia al instante. Ya saben, gajes del oficio por ser demasiado bella.

Pero la ilusión duró poco. A las dos semanas, el tipo apareció agarrado de la mano con otra niña. Lloré muchísimo; no porque lo quisiera de verdad, sino porque sentí que me había dejado porque ella era "más linda". Este chico se llamaba... no lo recuerdo bien, creo que era Emilio o Emiliano. Era un poco reservado y solo nos besamos un par de veces. Ya se imaginarán: pareja de niños, nada romántico, nada del otro mundo.

Como ya les dije, me fue infiel con una compañera suya, pero a los pocos días de que terminaron, volvimos. Así estuvimos un tiempo: terminando y regresando, hasta que una vez fue la última. Terminó el año escolar y nunca volví a saber de él. ¿Qué será de su vida? Probablemente esté en la universidad o perdiendo el tiempo viendo TikToks; nunca lo sabremos. Quizás él también recuerde ese beso que nos dimos: tres segundos cargados de vergüenza y torpeza. Al final, la única lección que me dejó Emiliano es clara: nunca confíes en una chica de pelo rizado o te quedarás sin novio.