Prólogo
La ciudad nunca duerme, y tampoco lo hace el secreto que me persigue. Desde el instante en que puse un pie en estas calles iluminadas por luces de neón, sentí que algo me observaba, que cada sombra escondía más de lo que revelaba.
No vine aquí por aventura ni por capricho. Vine buscando respuestas. Pero las respuestas, como descubrí rápido, no siempre traen alivio. Traen preguntas aún más oscuras. Preguntas que me obligan a mirar dentro de mí misma, a enfrentar miedos que creía enterrados y a descubrir verdades que podrían destruirlo todo.
Y entonces apareció él. Un hombre cuya mirada parecía leer cada rincón de mi alma, cuyos secretos se entrelazaban con los míos de maneras que no podía comprender. Su presencia era magnética, peligrosa, y a la vez irresistible. Me advirtió que mi vida cambiaría para siempre… y no me dejó opción alguna.
El misterio, la pasión y la oscuridad de la ciudad me atraparon desde la primera noche. Cada decisión, cada paso que daba, me llevaba más cerca de un destino del que no sabía si quería escapar o abrazar.
Bienvenidos a la medianoche. Bienvenidos a los ecos de lo que nunca quise descubrir.








