Única Parte
Para Jungkook, el 28 de diciembre era sagrado; un día tan importante como ese no se podía desperdiciar así como así.
Llevaba más de una semana pensando en su plan y finalmente supo que una declaración de amor en ese día era más que perfecta.
Esa mañana Jungkook llegó con una gran sonrisa sospechosa a la escuela. De esas que te hacen desconfiar sin que haya dicho ninguna palabra.
-¿Qué traes? -preguntó Namjoon, mejor amigo de Jungkook.
-Es una sorpresita -dijo Jungkook con una sonrisa de oreja a oreja, encogiendo los hombros.
-No te hagas el tonto, dime -sentenció Namjoon con mucha intriga.
-Bueno, está bien -dijo Jungkook con esa sonrisa desde que llegó.
Namjoon simplemente giró los ojos.
-¿Sabes qué día es hoy, no? -se puso serio, cambiando la atmósfera.
-Sí, hoy es 28 de diciembre. ¿Qué tiene? -preguntó Namjoon.
-¿Cómo que qué tiene?, ¿qué no sabes qué se celebra?
Después de pensarlo por un rato, Namjoon negó con la cabeza.
-¿De qué te sirve ser tan inteligente, si no te vas a acordar de la fecha más importante? -dijo Jungkook, agarrándose entre las cejas y la nariz, sacudiendo su cabeza de lado a lado.
-¿Eso qué tiene que ver? Que sea inteligente no significa que voy a saber qué se celebra cada día -se justifica Namjoon, un poco molesto, cruzando los brazos.
-Te lo haré fácil y te diré qué se celebra -emocionado, Jungkook agarra los hombros de su mejor amigo-. Se celebra el Día de los Inocentes -dice para luego dar unos pasos hacia atrás y sacudir ambas manos.
-¡Aaah! ¿Y luego? -con cierto desinterés.
-¿Cómo que y luego? Es perfecto para hacer bromas, obvio -dijo Jungkook emocionado, dando pequeños saltos.
-Bueno, a mí no me interesa, así que me da igual -con un ligero levantamiento de hombros menciona.
-Bueno, querido amigo, a mí no me da igual, y ¿sabes qué es lo que pensé por semanas para este día? -preguntó Jungkook emocionado, empezando a caminar al lado de su amigo.
-No, Jungkook, ¿qué pensaste? -dijo Namjoon viendo su teléfono. Sin prestarle atención, al momento de que Namjoon terminara de decir eso, sonó el timbre de que ya era hora de entrar a clase.
-Bueno, en el receso te lo cuento -dijo Jungkook tras entrar en su salón.
Pasaron aproximadamente tres horas y llega el inesperado tiempo para el receso.
-Bueno, dime qué es lo que tienes planeado -dijo Namjoon, sentándose en una de las mesas desocupadas que había.
-Te va a encantar. Una declaración de amor es una perfecta idea -dijo Jungkook emocionado, esperando ver la reacción de su amigo.
-Mmhh... sí, pero ¿a quién se la harás? -preguntó Namjoon, empezando a comer. A él simplemente no le interesaba el tema.
-Bueno... en realidad quería que me ayudaras en esa parte -dijo Jungkook jugando con su comida.
-Pensemos -dijo Namjoon, entrelazando las dos manos para luego posarlas en su barbilla, pensativo.
Después de un rato en esa posición, y gracias a que Jimin pasó cerca, lo supo-. Ya sé quién sería perfecto para la broma.
-¿Quién? -preguntó Jungkook distraído mientras le daba un bocado a su comida.
-Jimin.
Jungkook, al escuchar aquel nombre, se atragantó al instante con su comida; se dio unos cuantos golpes con fuerza en el pecho mientras sus ojos se abrían como platos.
-¿Ji... Jimin? -repitió con la voz entrecortada.
-Sí, ¿por qué? ¿No puedes? -preguntó Namjoon con una sonrisa pícara. En serio sabía cómo provocar a su amigo; a él no le gustaba cuando le decían que no podía.
-No es que no pueda, simplemente... ¿no puede ser otra persona? -preguntó Jungkook, empezando a jugar con su comida.
-¿Y por qué él no? Nunca se han hablado y justamente por eso es perfecto.
-¿Nada más? -más que una respuesta parecía una pregunta.
-Entonces, te reto a que lo hagas -dijo Namjoon, señalándolo con su tenedor, provocándolo.
-Vamos, Nam, ¿en serio no puede ser otra persona? -preguntó un poco ansioso Jungkook.
-Yo solo te di el nombre de una persona, haya tú si quieres hacer la broma o no -dijo Namjoon, alzando ligeramente los hombros-. Igual a mí no me interesa realmente, y jugar con los sentimientos de las personas no es algo de mi agrado; además, deberías pensarlo -con una sutil advertencia dice.
Jungkook lo estuvo pensando por un rato, y es que lo pensaba mucho, ya que tenía un secreto que ni a su mejor amigo le había contado. Era algo muy íntimo que no lo podía decir así a la ligera y más cuando sabía cómo era su amigo; simplemente se iba a burlar de él o nunca lo sabría, ya que no hablan sobre ese tipo de cosas. Y así pasó el tiempo hasta que sonó el timbre para volver a sus clases.
Namjoon se iba levantando de su asiento y se detuvo al escuchar a su amigo.
-Lo haré -dijo Jungkook levantándose de golpe-. Simplemente veamos el lado positivo en que indirectamente diré lo que siento -dijo Jungkook entre sus pensamientos, con una sonrisa de lado.
-Por favor, quita esa sonrisa de tu rostro -dijo Namjoon con una cara de disgusto, para luego irse a su respectiva clase.
-Sé que no es el momento indicado, pero que Namjoon haya escogido a Jimin es obra del destino. Aparte, si me rechaza, diré que es una broma -dijo Jungkook entre sus pensamientos, apoyándose emocionalmente.
Durante las clases faltantes, el tiempo era relativamente más rápido de lo normal, o al menos así lo sentía Jungkook.
Era un martirio esperar, y el tiempo no ayudaba para nada. Estaba tan ansioso que la pierna no paraba de temblarle, las manos le sudaban y sentía que no podía respirar correctamente.
Hasta que finalmente escuchó la campana ser tocada, indicándole que era el fin de la clase.
Cuando Jungkook salió de su salón, estaba tan sumergido en sus pensamientos que no sintió la presencia de cuando Namjoon se posó a su lado, guiándole por el pasillo hasta quedar a unos cuantos metros de Jimin.
-Bueno, aquí estamos -dijo finalmente Namjoon, sacándolo de sus pensamientos, y Jungkook apenas se había dado cuenta de dónde estaba parado.
-So... solo dame un momento -repitió con la voz entrecortada Jungkook, para luego agarrarse el pecho y poder tranquilizarse.
Jungkook no supo de dónde sacó valor; un segundo estaba temblando y al siguiente estaba enfrente de Jimin, el cual lo miraba con sorpresa y las mejillas levemente sonrojadas.
-Ho... hola, sé que no me conoces, pero yo a ti sí -dijo Jungkook intentando sonar tranquilo, aunque su corazón golpeaba como un tambor queriendo salir de su pecho.
Jungkook solo escuchó una leve sonrisa, y ese gesto fue suficiente para sentir sus piernas flaquear. ¿Cómo podía una sonrisa tan pequeña hacerlo sentir al borde del colapso?
No estaba tan seguro de hacer la broma, pero no se retractaría; él era Jeon Jungkook y siempre cumplía con lo que se proponía. Pero tener a Jimin delante de él, algo le decía que no lo hiciera; tal vez era su propia conciencia quien le decía eso, pero ya era demasiado tarde para no hacerlo.
-Sí sé quién eres, Jungkook -dijo dulcemente Jimin. Era un deleite tener a Jungkook enfrente suyo, ya que no era un secreto que a Jimin le gustara, aunque solo sus amigos sabían sobre eso.
-¿En serio? Pensé que no, ya que no hablamos, pero me da gusto -dijo Jungkook, rascándose la oreja-. En fin, yo... -hizo una pausa un poco larga y, con las manos sudorosas, dijo-. Yo quisiera decirte algo.
-Claro, dime con confianza -dijo Jimin con una sonrisa, dejando de hacer lo que estaba haciendo.
-Jimin... -su voz sonó más bajo de lo que esperaba-. Eres la persona más hermosa que he visto en mi vida -hace una pausa para agarrar valor-. Con tu simple existir es más que suficiente para que yo sienta un sinfín de emociones y... eso es suficiente para que yo me enamore de ti. Me gustas -se atreve a decir-. Y mucho, Jimin.
-Jungkook, eso es lo más hermoso que me han dicho en mi vida -dijo Jimin con los ojos brillantes y una sonrisa tan grande. Estaba emocionado, y nadie podía quitarle ese sentimiento.
Todo sería perfecto para Jimin, pero lo que dijo a continuación Jungkook lo dejó con un nudo en la garganta.
-¡Inocente palomita! -al terminar de decir aquello, Jungkook salió corriendo con una fuerte carcajada, que más bien era de nerviosismo.
Después de estar más lejos de donde estaba Jimin y sin esperar a Namjoon, sentía que por fin podía respirar.
Pero sentía un dolor inmenso en el pecho, uno que no podía controlar.
Cuando por fin sintió que estaba lejos, se detuvo para poder respirar mejor, apoyándose en la pared para luego dejarse caer y sentarse en el piso, con las piernas entre su pecho; cualquiera que lo viera en ese estado realmente pensaría que acaba de cometer algún robo.
Por otro lado, Jimin seguía procesando lo que había ocurrido. Sentía que simplemente era una pesadilla y que todavía no despertaba, pero ver que todos seguían su camino y que su amigo lo tomara del brazo hizo que despertara.
-¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara? Es como si te acabaran de dar la peor ilusión de tu vida -menciona, esperando una respuesta que nunca llegó-. Espera, no me digas que ese idiota te dijo algo por el estilo.
-No... bueno, ¿puede ser? -dijo con una sonrisa amarga.
-Lo mato -sentencia Taehyung, para seguir el camino por donde se había ido Jungkook.
-Espera, realmente no importa ahora, fue como un rechazo sutil, supongo -dice, bajando la mirada.
-¿Estás seguro? -pregunta con cierta preocupación.
-Sí, por supuesto -responde con una ligera sonrisa-. Bueno, es hora de que me vaya a casa, nos vemos después -se despide.
No muy convencido, Taehyung acepta la respuesta que le dio Jimin y se despide para luego irse igual.
Jimin iba saliendo de la escuela cuando visualizó a Jungkook, quien estaba sentado en el suelo. Sin duda no tenía buen aspecto y no sabía de dónde sacó valentía para acercarse a él.
-Hola.
Jungkook, quien estaba metido en sus pensamientos, escuchó aquella voz, esa voz que nunca podría olvidar.
-Hola -se atrevió a mencionar-. Jimin, yo... -se detuvo para pensar en sus palabras.
-Jungkook, solo quería decirte que... me gustas -el final sonó más como un susurro para él mismo-. Puede que lo tuyo haya sido una broma... una de mal gusto, a decir verdad -con voz baja menciona-. A mí me gustas, y mucho... solo quería decírtelo para quitarme un peso de encima -hace una pausa-. Sé que no te gusto, solo quería decirte -termina de decir para dar media vuelta e irse.
Sin embargo, siente una mano en su antebrazo que no lo permite. Voltea para ver a Jungkook a los ojos y no sabe cómo interpretarlos; no sabe si es temor, miedo o angustia.
-Jimin... a decir verdad, tú -se detiene al hablar; hace poco le confesó sus sentimientos, sin embargo no sabe si es merecedor de ellos después de la broma que hizo, pero decide ser sincero, porque eso es lo que merece Jimin: sinceridad-. Igual me gustas, Jimin, y mucho... más de lo que puedo expresar.
Jimin se quedó paralizado después de lo sucedido; no pensó que sus sentimientos fueran recíprocos.
-Me alegra escucharlo, Jungkook... sin embargo todavía está el dolor de lo ocurrido.
-Lo sé... sé que estuvo mal, no debí esconderme a través de tus sentimientos -hace una pausa-. No espero que me perdones.
Con una media sonrisa logra decir:
-Exacto... no debiste hacerlo, pero si ese es tu tormento, te perdono.
-Jimin... en serio lo siento -con varias emociones acumuladas lo dice.
-¿A qué le tenías tanto miedo?
-Al rechazo... supongo.
-No perdías nada si solo hubieras hablado con la verdad.
-Lo sé... esta vez haré las cosas bien, déjame recompensarte.
-De acuerdo.
Y así, después de los malos entendidos, lograron llegar a un acuerdo en donde esta vez Jungkook hará las cosas bien y donde Jimin, aún con el corazón sensible, será paciente con él, porque a veces una broma equivocada puede ser el detonante para que dos corazones se unan.
Fin.
﹋﹋﹋﹋
Espero les haya gustado, esta es una historia que ya habia empezado más no finalizado; igual, muchas gracias a las personas que estuvieron desde los inicios como "Día de los Inocentes", me gustaría que comentaran diciendo si les gustó y también quería informales que habrá una nueva historia que apenas estoy empezando, ¡espéranla! ദ്ദി◝ ⩊ ◜.ᐟ