Caminar en la lluvia (YeWook)

Summary

"YeSung quiere salvar a RyeoWook de un inevitable destino... El cielo llora con él y le da una segunda oportunidad..." *Capítulos cortos *Este es un Fanfiction salido de esta activa e irracional cabecita, por ello, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. * Si no te gustan contenidos como: Yaoi u Angst No leas :v *historia sujeta a cambios.

Genre
Lgbtq
Author
Sunnyess
Status
Ongoing
Chapters
2
Rating
n/a
Age Rating
16+

Sinopsis + Prologo+ Cap 1

Siempre le vi sonreírme, le sentí acariciarme la cabeza con extrema ternura y cuidado, le escuche hablarme por las noches mientras desahogaba en sus pinturas toda su tristeza, le seguí a dónde iba a escondidas y le ronronee al oído todo lo que le amaba, sabiendo que podía entenderme a su manera... pero a pesar de todo lo que me dio, lo que aprendí de él... no pude protegerle.

Así que le rogué al cielo...

...Una sola oportunidad.”



Recuerdo cuando RyeoWook mencionó que los gatos eran animales muy singulares: Ellos escogían con quienes quedarse y no al reverso. Es decir, que alguien de raza humana nunca lograría convencer a un felino de quedarse a su lado si este no lo quería así.

En un principio no lograba comprender a lo que se refería con ello, era todavía muy pequeño -Tal vez - como para entenderlo.

Y así, mucho menos asociaba esas palabras a mi propia libertad.

Pero logré discernir a lo que se refería.

A medida que fui creciendo conocí otros gatos, quienes me narraban sus hazañas y aventuras en el mundo humano, contando lo increíble que les había sido abandonar el lugar en el que habían nacido o el como dejar todo atrás les había traído las mejores cosas de toda su vida.

A mi solo me entretenía escuchar.

Muchas veces me incitaron la idea de ir con ellos, pero yo, simplemente no veía una vida lejos de mi humano.

Siempre regresé con él, incluso cuando la maliciosa luz de la luna llena me susurraba al oído que fuera con ella.

Y debo confesar, que siempre me resultó tentadora.

RyeoWook no era un chico muy animado. Solía permanecer siempre callado y con la mirada abajo en sus pies, odiaba los espejos porque no le gustaba ver su reflejo en ellos, decía que su apariencia era triste y no valía la pena -aunque claro- yo no pensaba aquello. Para mi RyeoWook era el ser humano más bonito que existía en todo el planeta -en especial cuando me sonreía- Me gustaba imaginar que miraba siempre hacia el suelo porque sabía que si lo hacía me hallaría sin importar qué allí, y al verme sonreiría solo porque si...Por sonreírle a algo que le contestaría de igual forma, o casi, en mi caso, con un adorable maullido.

Además de eso, RyeoWook y yo teníamos una historia similar.

Sus padres murieron cuando él era muy pequeño. Las cosas terminaron de una manera horrible y él termino rondando en las calles sin nadie que cuidara de él, hasta que un día, su tutor le rescató.

No quiero hablar de ese hombre ahora mismo, lo que importa, es que le dio comida, educación secundaria y un techo sobre su cabeza, además de unas bonitas pinturas para hacer hermosos cuadros en uno de sus cumpleaños que si celebró.

A pesar de todo lo malo, siempre conservó su buen corazón.

Y así, RyeoWook me salvó también.

A mi y a mi camada de seis gatitos nos echaron en una bolsa y nos lanzaron al río, está más que claro que fui el único que sobrevivió. El punto, es que RyeoWook me encontró, acobijó entre sus manos y cuidó de mí hasta que pude alimentarme por mi cuenta.

Cuando su tutor me encontró escondido en uno de sus zapatos, RyeoWook se ganó una buena golpiza, y una más que clara amenaza, él sólo tendría que hacerse cargo de mi y si no era capaz, lo mejor era que me dejara en el tarro de la basura al día siguiente.

RyeoWook fue obstinado y aunque no tenía dinero, se las ingenió para cuidarme, muchas veces comimos, ambos, restos de comida, ¿Pero qué decirles? No es que pudiera quejarme. Las disfrutaba tanto como si fuese pescado recién salido del horno.

Tal vez por cosas como esa es que nunca me atreví a irme, estaba tan agradecido con él, que lo mínimo que podía hacer era quedarme a su lado.

...O al menos eso pensé en un comienzo.

La ventana de su habitación siempre estuvo abierta para mi, él jamás puso un collar en mi cuello ni una correa entre mis patas, nunca me apreso ni me negó una salida al jardín, cuando salimos a la calle nunca reparó en nuestra cercanía cuidando de no perderme, Jamás me pidió que me quedara o que no le dejara solo. Yo más tarde compredí que era su manera de decirme indirectamente que podía irme cuando quisiera, diciéndome que él no era mi dueño y que yo era libre de tomar el camino que se me diera en gana.

Lo que él no sabía hasta entonces... Ni yo, que era solo un idiota.

...Era que sobre todas las cosas

....le elegí a él.


CAPITULO 1

Me recosté en la ventana, con el rabo hacia afuera agitando suavemente mi larga cola, Las patas delanteras hacia adentro sosteniendo mi adormecida cabeza y los ojos completamente cerrados atento a la hermosa melodía que salia de los labios del castaño que vivía en esa fría y vieja habitación.

RyeoWook llevaba un buen rato enfrascado en su trabajo y no quería molestarle subiéndome a sus piernas...

...si hacía algo como eso de seguro terminaría arruinando lo que sea que pintaba sobre la tela tan entusiastamente. Además, no quería que este frunciera el ceño, que me llamara “malo”, que me prohibiera acercarme o que -muy extremamente- me odiara.

No podría soportar estar lejos de él, y así, mucho menos soporto la sola idea de que este me desprecie por algo que pude haber evitado no dejándome dominar por mis instintos.

Y he de ser honesto y decir que son muchas las ganas que tengo de maullar y reclamar toda su atención, pero son más grandes las ganas de permanecer junto a él y oírle cantar.

No es algo que comprenda, realmente.

RyeoWook siempre mantiene la ventana abierta para mi. Los gatos del pueblo dicen que es su manera de decir que debo irme, pero no quiero hacerlo, no quiero dejarle solo, menos con ese hombre que él llama “su única familia”.

Además, él salvó mi vida, lo mínimo que puedo hacer por él es permanecer a su lado hasta el final, porque él lo hizo por mi.

Abro los ojos para verle la espalda... su delgada y pequeña espalda.

Una de sus manos sacude sus cabellos cobrizos y la otra sostiene firmemente un pincel.

Levanto un poco la cabeza, y con curiosidad miro sobre sus hombros.

Descubro que lo que pinta es un rostro. Se me hace conocido pero no logro descifrar en dónde le he visto, lo que es seguro es que no se trata de su tío, si no de alguien más joven... más vivo.

No le doy demasiada importancia, a pesar de que su actitud demasiado alegre me hace cuestionar el qué le tiene tan feliz, me hace pensar que se trata de la persona de su pintura y hace que algo se estremezca dentro de mi cuerpo.

Ignoro también el camino que persiguen mis pensamientos.

Lo ignoro por completo y cierro los ojos de nuevo y dejo que mi cabeza caiga sobre mis patas y comienzo a ronronear porque sé que a él le agrada oírme.

- ¡Mierda!.- Escucho y doy un salto que casi me hace perder el equilibrio.

“¿Que sucede?”

- No no no no.- Repite levantándose, dejando el pincel en el vaso con agua para después correr hacia el espejo roto que cuelga en la puerta de la habitación.

Lo observo mirarse en el espejo diciéndome a mi mismo que nunca lo había visto hacer eso.

Parece arreglarse los cabellos, limpiarse una mancha de pintura con el borde de su suéter y volver a removerse el pelo.

No sé que ha cambiado exactamente -yo le veo igual- pero él asiente conforme, saca un pequeño frasquito de la pequeña cómoda y rocía suavemente el contenido de este en todo su cuerpo, descubro entonces que es perfume.

“¿De dónde has sacado eso?”

Le cuestiono acercándome, sin apartar mi mirada de él, restregando mi cuerpo en sus piernas, él entonces repara en mi.

No responde a mi pregunta, pero esto no me molesta en lo absoluto.

Me sonríe dulcemente, mi corazón se desenfrena, me toma en brazos y me voltea hacia su pequeño escritorio.

Me muestra su pintura.

- ¿Crees que le guste?.- Pregunta ilusionado.

No sé de lo que habla pero le respondo con un maullido a lo que él extiende su sonrisa y asiente.

- Eso espero.- Dice para darme un beso en la cabeza y dejarme de nuevo en el suelo.

Corre de nuevo por la habitación, toma su abrigo y su mochila, se mira de reojo en el espejo una ultima vez, toma la tela sobre su mesa y la guarda bien en uno de sus bolsillos, entonces se apresura hacia la puerta saliendo de allí.

“¿A dónde vas?”

Pregunto siguiéndole de cerca.

Tampoco responde, así que decido descubrirlo por mi cuenta.

Salimos ambos de la casa junto al mar y yo le persigo de cerca cuando este emprende carrera hacia quién sabe dónde.

Me percato entonces de las oscuras nubes sobre nuestras cabezas.

De seguro comienza a llover en un rato. Me digo.

“Espero que hayas traído un paraguas”

Le digo, pero él no me escucha y sigue su camino.

Me frustra no saber a dónde vamos.

Entonces llegamos al centro del pueblo.

Las personas caminan a nuestro alrededor, algunas miradas indiscretas se dirigen a RyeoWook con desagrado, pero este, distinto a las otras veces, no se encoje en sí mismo y sin titubear recorre con la mirada el lugar.

Parece realmente entusiasmado.

Entonces salta en su lugar, yo le veo desde abajo y noto cómo una tímida sonrisa se posa en sus labios, sus mejillas enrojecen y un hombre llega a su lado.

- ¡Oh!.- Dice este.- RyeoWook.- Le sonríe de vuelta y algo se revuelve en mi estomago.- No esperaba verte tan pronto.

Descubro entonces que se trata del nuevo profesor de la escuelita primaria que está junto a la plaza.

Lo sé, porque RyeoWook habría ido en muchas ocasiones a ayudar allí.

La pintura entonces era para este. Infiero... y resoplo, aunque nadie lo nota.


n/a: Holi, estoy probando qué tal esta plataforma para subir Fics, por diversión en verdad. Por desgracia, escribo Shipps super viejitas (sobre todo super junior) así que sin pruebas pero con toda la fé, espero les guste! Gracias por leer.