IN the eyes of an angel

All Rights Reserved ©

Summary

Tyler es un desastre. Su vida se basa en noches de descontrol, drogas y alcohol, atrapado en un ciclo de autodestrucción y marcado por relaciones superficiales que usa para su propio beneficio. Nunca se ha enamorado, ni siquiera experimentado algo similar, pero aquello cambia cuando conoce a un chico de ojos verdes: ingenuo, puro y tan diferente que desata en él un deseo incontrolable. Lo que empieza como un simple juego de seducción y manipulación, se convierte en una obsesión peligrosa. Tyler lo quiere a toda costa, pero su necesidad de control y su naturaleza autodestructiva amenazan con destruir a quien más le importa. Y ahora, deberá tomar una decisión; arrastrar al chico al caos de su vida y arruinar lo único puro que ha encontrado, o enfrentar sus propios demonios para protegerlo, incluso si eso significa perderlo.

Genre
Lgbtq
Author
Cerezaa
Status
Complete
Chapters
8
Rating
n/a
Age Rating
18+

Capítulo 1

Hola! Esta historia se divide en dos partes.


Parte 1. Tyler

Parte 2. Lucca


Miré a Lucca desde el otro lado de la habitación, en esa maldita reunión familiar que Anna organizó. Nunca lo había visto antes, pero en cuanto lo hice supe que sería un hermoso problema. Lucca, su hijo de 19 años, parecía encajar perfectamente: tranquilo, amable, con una sonrisa tímida que hacía que todos lo adoraran. Y yo, con una cerveza en mano y el ceño fruncido, me sentí fuera de lugar… hasta que el chico me vió.

Esos ojos verdes me atraparon, no por su belleza, sino porque me enfrentaba sin miedo. Y yo odiaba eso. Me acerqué a paso firme, mi chaqueta de cuero desprendiendo un aroma a tabaco.

—Así que tú eres el hijo perfecto, ¿eh? —le dije con una sonrisa cínica, inclinándome hacia él.

—Y tú debes ser el tío perfecto— respondió sin inmutarse, lo que me hizo alzar una ceja, sorprendido por su audacia.

—Me tienes bien estudiado, ¿eh? —le di un sorbo a la cerveza, sin apartar la mirada.

—Mamá me habló de ti. —Lucca sostuvo la mirada, aunque sus dedos jugaban nerviosamente con el borde de su vaso.

—¿Y qué dice? ¿Que soy un desastre? ¿El idiota de 30 años sin remedio que debería haber desaparecido hace años?— solté una carcajada amarga.

Lucca me miró serio. —Dice que estás perdido. Que tienes un buen corazón, pero te esfuerzas demasiado en ocultarlo.

Me congelé por un segundo antes de recuperar mi sonrisa burlona.

—Sabes, odio a los chicos como tú. Demasiado… puros.

—No soy tan puro como crees, pero me halagas —la respuesta del angelito me tomó por sorpresa. Su voz era tranquila, pero había una sombra de algo que no pude descifrar en su mirada.

—¿Ah, sí? —Me crucé de brazos, arqueando una ceja.

—No todo el mundo tiene la suerte de nacer con un corazón intacto, Tyler. Algunos tuvimos que reconstruirlo.

No supe qué decir. Esa sonrisa amable y sus palabras lograron atravesar algo que no recordaba haber dejado expuesto.

Desde entonces, fue como si el destino se empeñara en cruzarnos. Nos empezamos a ver más seguido, sin querer. Coincidimos en bares, incluso en el gimnasio donde trabajé un tiempo. Era molesto… pero cada vez más difícil de ignorar. Y su mirada, esa mezcla de compasión y curiosidad, seguía carcomiendo desde dentro.

Y sabía que lo nuestro nunca acabaría bien.

Éramos como un edificio en llamas: hermoso y aterrador, atrayéndome hacia un colapso que no podía evitar. Lo pienso más de lo que debería, en esos momentos de silencio incómodo cuando Lucca duerme a mi lado. Me quedo mirando el techo, sintiendo algo romperse dentro de mí cada vez que lo veo tan vulnerable, tan perfecto.

"Esto no va a durar."

Ese pensamiento era como un cuchillo, cortando la euforia de tenerlo cerca. Pero, ¿Qué importaba si no duraba? ¿Qué importaba si lo destruía todo en el proceso? Cierro los ojos y me aferro al calor de su cuerpo contra el mío, como si sujetarlo con fuerza pudiera detener el desastre que sé que viene.