MOKPO

Summary

_Te esperaré_prometió el rubio. Y el pelinegro subió al transatlantico. Con la promesa de volver.

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Complete
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1
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n/a
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16+

Chapter 1

El aire del puerto de Mokpo era denso esa mañana, cargado del bullicio de los transeúntes. La madera de los muelles crujían con el peso de los pasos apresurados. El transatlantico se alzaba imponente, oscuro y majestuoso. Sus enormes chimeneas exhalaba vapor constante, mesclandoce con el aire denso.

De él descendían, hombres vestidos con abrigos largos y sombreros oscuros, sosteniendo valijas de cuero. Mientras algunos se detenían un momento a observar el transatlantico, con cigarrillos entre sus labios. Alrededor, familias enteras se volvían a reencontrar, entre abrazos y besos. Las mujeres vestían vestidos claros y elegantes, con pañuelos blancos limpiando sus lágrimas al ver a sus seres queridos.

_ Por fin volvimos a casa _ exclamó mientras estiraba su cuerpo, haciéndolo crujir. Estaba cansado, solo quería volver y ver a su amado esposo. Su uniforme blanco se arrugó ante sus movimientos.

_ Fue solo un viaje de tres días, Namjoon._ le recordó su capitán.

Un hombre alto, de cabellos negros y de ojos oscuros. Su uniforme impecable se ajusta de forma perfecta en su cuerpo. La chaqueta de un blanco pulcro, caía con firmeza sobre sus hombros anchos, marcada por líneas limpias y elegantes que acentuaban su porte. Debajo, la camisa perfectamente abotonada y la corbata oscura añadían un contraste sobrio, ordenado, casi intocable. Sus guantes blancos cubren sus manos, con pulcritud. Su gorra descansa firme sobre su cabello negro, proyectando una leve sombra sus ojos, dándole un aire serio.

_ Lo sé. Pero eso no me prohíbe extrañar a mi esposo, no?_ preguntó alzando una ceja, mientras cruzaba sus brazos.

Jungkook negó con la cabeza, tomó su valija y salió del transatlantico. Sus zapatos blancos crujían bajo la madera. Namjoon lo seguía de cerca, mientras bostezaba. Ambos hombres vestidos pulcramente, ocasionaron que muchas jóvenes señoritas no quitarán sus ojos de ellos, algunas arreglando su vestidos, intentando llamar la atención de alguno de ellos. Jungkook subió a su automóvil, ignorando las miradas. Namjoon subió con el, reposando su brazo en la ventana.

El chófer arrancó, Jungkook miro la ciudad costera. Muchos barcos de pesca resaltaban cerca de los muelles, mujeres ofreciendo sus pescados a los transeúntes. Niños corrían y jugaban cerca del muelle, sus risas encantadoras lograba que algunas mujeres sonrieran enternecidas. Todo era armonioso.

Pero...

También estaban las familias adineradas. Muchos tenían miradas de repulsión al pasar cerca de la gente común. Definitivamente eso es lo que más detesta de esa gente. Siempre teniendo esas miradas altivas y llenas de grandeza, mirando a las personas comunes cómo si fueran simples insectos que no deberían existir.

El automóvil se detuvo frente a una casa rodeada por un pequeño jardín cuidado con presición. Sus paredes claras y sus ventanas de vidrio, dejaban entrar la suave luz gris.

_Bueno, nos vemos capitán. Tal vez ya no en viajes, pero podríamos planear algunas cenas._ comentó Namjoon.

Jungkook solo asintió, el coche arrancó. Namjoon seguía moviendo sus manos en despedida. Suspiro recordando que su amigo había decidido retirarse de las navegaciones. Hoy fue su último viaje. Se preguntó si el también debería darse de baja del servicio naval.

Tal vez...

Se recostó sobre el sillón, siguió mirando las calles. Sus ojos visualizaron una cafetería, se encuentra en una esquina tranquila, un poco alejada del muelle. Sus ventanas de vidrio dejaban ver una luz cálida.

_ Detente _ ordenó.

El coche se detuvo frente a la cafetería. Jungkook bajó y entró, la campanilla sonó anunciando su llegada. El aroma a café recién hecho envolvía el lugar. El lugar es sencillo pero elegante: mesas de madera fina, sillas buen cuidadas y del mismo material. Se detuvo frente al mostrador.

Sus ojos oscuros se encontraron con unos verdes, los ojos más hermosos que había visto. El joven era rubio, de piel pálida, sus ojos brillaban cómo dos bellas gemas. Sus mejillas son abultaditas, con pequeñas pecas adornandolas. Sus rasgos son suaves y armoniosa, con una expresión casi dulce. Sus cejas son delicadas y bien definidas, su nariz es fina y proporcionada. Sus labios son suaves y carnosos, con una forma que le da un aire tierno. Su vestimenta es de color blanco, de telas sencillas, pero que lo hacían ver bien. Y un delantal café lo cubría.

_Bienvenido_dijo.

Jimin le sonrió, una sonrisa suave y amable. Sus cejas están levemente fruncidas. Le parecía extraño que alguien de la alta sociedad viniera a su cafeteria. Además de que su uniforme le decía que este hombre es un navegante. Tampoco podía negar que es muy guapo.

_ Disculpe. ¿Va a pedir algo?_ preguntó. El hombre pareció reaccionar y le regaló una suave sonrisa mientras asentia.

_ Si. Solo un café, por favor. _ pidió. El joven asintió mientras le entregaba la orden a otro joven. No podía evitar mirarlo, la forma en la que sonreía mientras hablaba causaba una calidez en el.

_ Puede tomar asiento en algunas de las mesas si lo desea. Su pedido estará dentro de poco._ le dijo mientras señalaba las pocas mesas vacías.

Solo pudo asentir, sin quitar su mirada del joven rubio. Se sentó en una de las mesas cercanas a la ventana. El joven llegó pocos minutos después dejando su café y un periódico sobre la mesa.

_Gracias_ agradeció.

Jimin se alejó, sus cuerpo se sentía un poco nervioso. Después de todo, ese hombre es muy guapo, y su voz es tan sexy. Llegó al mostrador, su mirada volvió a enfocarse en el hombre, su rostro está serio mientras lee el periódico. La taza tocaba sus labios delgados, eran los labios más seductores que había visto. Ni hablar de esa mandíbula marcada, de tan solo verlo sentía desfallecer.

Dios...

Sus mejillas se calentaron, cuando se encontró con los ojos oscuros del hombre. Apesar de intentar apartar la mirada, no pudo, no cuando veía los ojos más bonitos del planeta. Sus ojos tenían un brillo hermoso, cómo si estuviera viendo la misma galaxia. Sus manos marcadas lo hizo tragar grueso. El hombre le sonrió, y Dios, sus piernas se debilitaron con tan solo ver eso. Le devolvió la sonrisa, luego apartó la mirada con sus mejillas encendidas.

Se concentró en su trabajo, tratando de ignorar la presencia de ese hombre. El tiempo pasó muy rápido para él. Suspiró al ver al hombre marcharse. Era una pena, un hombre tan guapo, pero inalcanzable para él.

_ Se te caerá la baba, Minnie._ se burló su amigo.

_ Eres un menso Taehyung._ exclamó mientras fingía limpiar la mesa. Aunque sus mejillas sonrojadas lo delataban.

Sus labios formaron pucheros mientras murmuraba insultos a su amigo al escuchar su gran carcajadas.

_ ¡Idiota! _ gritó, lanzando el trapo de limpieza en la cara del castaño.

🚢🛳️⛴️

Al día siguiente, ahí estaba Jimin, de nuevo con las mejillas sonrojadas mientras atendía el pedido del pelinegro. El hombre sonreía ante la imagen avergonzada del rubio.

_ Creo que tienes fiebre. Tu rostro está rojo._ le dijo con una sonrisa burlona.

Jimin sintió sus mejillas insendiarse ante sus palabras.

_ S-olo es por el calor._ murmuró sin atreverse a verlo a los ojos.

El pelinegro rio ante lo tierno que se veía. Jimin por fin levanto la mirada, sus cejas estaban fruncidas. No pudo protestar, su mirada se detuvo en la figura del pelinegro. Ya no vestía su uniforme, ahora tenía un pantalón de tela negra, una camisa blanca ceñida a su pecho, un chaleco negro y un abrigo negro, largo. Su cabello estaba bien peinado hacia atrás dejando ver sus cejas negras, que ayer eran cubiertas por la gorra de navegante.

Bajo la mirada, mordiendo su labio inferior.

_ Dime, bonito. ¿Cómo te llamas?_ preguntó en voz baja.

Jimin sonrió, sus ojos volvieron a cruzarse. Algunas personas volteaban a verlos, la tensión entre ellos era notoria. Tae tapó su boca intentando no burlarse por la cara roja de su amigo.

_ Jimin. Digo, Park Jimin._ respondió.

Ambos no dejaron de verse, Jungkook asintió con lentitud. Su mano se apoyo en la mesa del mostrador, sin quitar los ojos de Jimin, tomó la mano del rubio. Jimin se sonrojo aún más cuando el pelinegro dejo un beso en el dorso de su mano.

_ Un placer, dulzura. Mi nombre es Jeon Jungkook._ se presentó, sin soltar la mano del rubio.

Los días siguientes, Jungkook llegaba a la cafetería a la misma hora. Ambos solo se saludaban y sonreían, nada más. Ninguno sabía cómo comenzar una conversación. Jungkook se sentaba en el mismo lugar, mirando de reojo a Jimin. Jimin hacia lo mismo, algunas veces sus miradas se cruzaban y el rubio avergonzado apartaba la mirada.

_ Disculpa, Jimin._ dijo deteniendo al rubio.

Jimin volteo a verlo, con la charola en mano. Jungkook dió una gran bocanada de aire, miro a Jimin. Le sonrió, ocasionando que Jimin volviera a sonrojarse.

Dejó el periódico en la mesa, se levantó acercándose un poco a Jimin. Para que solo el escuchará lo que diría.

_ Me preguntaba si..._ se detuvo al ver a Jimin morderse el labio. Trago grueso, se obligo a quitar los ojos de ahí. _ Si quisieras salir conmigo a un paseo en bote._ su voz sonó nerviosa, sus ojos volvieron a encontrarse con los de Jimin.

Jimin abrió los ojos más de lo normal. La sorpresa era evidente en el, pensó que Jungkook jamás volvería a verlo. Después de todo ambos son de diferentes clases sociales. Sus dedos se apretaron en la charola, mordió su labio inferior.

_ No hagas eso.

Levantó la mirada, confundido por las palabras de Jungkook. Entendió a qué se refería cuando notó los ojos de Jungkook en sus labios. Cubrió su rostro con una mano, intentando ocultar su mejillas rojas.

_ Está bien. Salgamos. _ murmuró rápido. Y a pasos apresurados volvió al mostrador.

Jungkook no tuvo tiempo de hablar, luego sonrió negando con la cabeza. Se sentó en su lugar, decidido a esperar a que Jimin terminara su trabajo.

Fuera de la cafetería, los transeúntes continuaban su días a día. Muchos atendían sus negocios intentando convencer a sus clientes. Los niños reian, lloraban pegados a sus madres, o simplemente estaban sentados observando las calles. El tiempo avanzo en un abrir y cerrar de ojos, el sol estaba por ocultarse. Jimin se apresuró a cerrar su negocio, Jungkook lo espero con paciencia. El rubio cerró la puerta con llave, y se despidió de su amigo, Tae movió su mano en forma de despedida.

Con un suspiro, Jimin volteó a ver a Jungkook. Ambos se miraron con leves sonrisas, sus vestimentas contrastaban con el contrario. La ropa de Jimin es blanca, y solo lleva una camisa blanca, un pantalón y sombrero del mismo color. Mientras Jungkook vestía un traje oscuro y un abrigo largo de color gris. Jungkook le ofreció su mano:

_ ¿Vamos?

Jimin, con nervios, colocó su mano sobre la de Jungkook. Una sensación de electricidad los recorrió. El pelinegro sujeto su mano con firmeza, abrió la puerta de su automóvil, dejándolo subir primero. Luego subió él, y el coche arrancó.

_ Y dime, dulzura. ¿Cómo decidiste abrir tu propia cafetería?

_ No lo planee mucho, la verdad. Simplemente una noche leí en un periódico sobre una cafetería en quiebra, y decidí abrir una mía. Es extraño ¿No creé?_ contó sonriendo_ La idea se dió por una cafetería en quiebra.

Jungkook río suavemente. Si era un poco extraño, pero no había nada de malo en eso. Sus ojos se volvieron a enfocar en Jimin.

_ ¿Y que edad tienes?_ preguntó. Jimin se veía joven, no quería creer que estaba interesado en un niño.

_27 años._ respondió. Sonrió al ver la expresión sorprendida de Jungkook._ ¿Y usted, que edad tiene?

_Tengo 26 años._ murmuró.

Jimin levantó una ceja. Vaya, jamás pensó que este hombre sexy fuera menor que el. Pero vamos, es solo un año de diferencia.

_ Eso me sorprende un poco._ río._ Pero no creó que eso afecte mucho en nuestra situación.

_ ¿Enserio?_ preguntó con una sonrisa ladeada.

Jimin le devolvió la sonrisa y asintió. Su sonrisa era coqueta, algo que sorprendió a Jungkook, ya que siempre había visto al rubio sonrojarse por la más mínima cosa.

Pero eso no quitaba que le encantará esa faceta.

El coche se detuvo cerca del muelle, donde se alquilaban pequeños botes. Jungkook bajó primero, y luego le ofreció su mano a Jimin, para ayudarlo a bajar. El chofer se despidió de su amo y se alejó del lugar, esperaría a su amo en otro lugar.

_ Espera un momento, por favor._ le pidió al rubio, este asintió.

Jungkook se acercó al encargado, alquilo un bote y con una seña le dijo a Jimin que se acercara. Jimin subió al bote con ayuda de Jungkook, el viento soplaba su cabello, tuvo que sujetar su sombrero para que este no saliera volando. Jungkook se sentó junto a el, sus cuerpos rozándose. Uno de los ayudantes del encargado, empezó a remar.

Jimin sonrió disfrutando de la suave brisa del atardecer. Con sus dedos tocó el agua del mar, el agua estaba fría lo que le causó un leve escalofrío.

_ Usted es un navegante ¿no?_ preguntó sin mirar a Jungkook.

Jungkook carraspeó, y respondió:

_ Si, soy el capitán del transatlantico._ respondió observando los movimientos de Jimin._ Aunque, dentro de poco haré mi último viaje.

Jimin volteó a verlo con confusión.

_ ¿A qué se refiere?

_ Me refiero a que, hace poco presente mi baja de la navegacion._ respondió. Sonrió al ver la sorpresa de Jimin.

_ Pero... ¿Por qué tendrá que viajar nuevamente?

Jungkook suspiró recordando las palabras de sus superiores.

_ Digamos que a mis superiores no les agradó mi solicitud. Mencionaron que era muy joven para renunciar, y que aún me faltaba mucho para navegar. Pero les dejé en claro que no iba a cambiar de opinión. Ellos se rehusaron al principio, pero al final accedieron con una condición.

_ Y esa condición es que debe navegar una última vez. ¿Verdad?_ aseguró el rubio.

Jungkook asintió.

_ Dijeron que firmarían mi solicitud si navegaba está vez más. Al parecer el viaje será aún más lejos, por lo que tenían que enviar a alguien capacitado. Y que además los pasajeros serían personas de la alta sociedad, que se negaban a viajar al cuidado de cualquier navegante. No tuve otra opción que aceptar.

_Esos tipos son unos explotadores._ murmuró haciendo una mueca.

Jungkook solo pudo reír ante su comentario.

_ Bueno, solo es tomar el mando una vez más y luego seré libre.

Jimin río suavemente, ambos se miraron a los ojos. Las mejillas de Jimin volvieron a sonrojarse. Jungkook busco en el bolsillo de su abrigo, y sacó una rosa roja. Se la acercó al rostro de Jimin.

_ Ten. Un regalo para tí, dulzura._ murmuró.

Jimin tomó la rosa con lentitud, sus dedos se rozaron. La misma sensación eléctrica volvió a invadirlos. Pero ninguno de los dos alejó sus manos.

_ Gracias. Es una rosa muy bonita._ susurró.

Ambos olvidaron la presencia del otro joven. Sus rostros empezaron a acercarse, sonrieron cuando sus frentes se tocaron. La mirada de Jungkook bajó a esos labios rojisos y apetecibles. Jimin mordió su labio inferior, provocandolo. Jungkook sonrió, y sin pensarlo. Pegó sus labios a los de Jimin.

Fue solo un roce. No hubo movimiento, solo se tocaron con suavidad. Pero eso fue suficiente para que ambos sintieran sus corazones acelerarse. Sus labios se tocaban torpemente, cómo si ninguno supiera cómo continuar.

🚢🛳️⛴️

Con el pasar de los días, ambos se veían con frecuencia. Algunas veces en la cafetería, otras veces, Jungkook llevaba a Jimin a distintos lugares: cómo a pasear por los parques con hermosos jardines o simplemente a visitar un museo. Sobre el beso, nadie lo mencionó. No volvieron a besarse, no por qué no quisieran, si no por qué se sentía un poco avergonzados. Además de que aún no son nada y si se besaran la sociedad los tacharía de vulgares, y los juzgarían. Jungkook tuvo que sobornar al joven del bote para que no hablara sobre el beso. Así que solo podían sonreírse y hablar. Aunque cuando estaban solos, se tomaban de las manos, ocultos de los chismosos.

Jimin aplaudió cuando la obra de Teatro termino.

The Importance of Being Earnest

Es la obra, una comedia satírica que critica las rígidas normas sociales y la hipocresía de la alta sociedad. La trama gira entorno a dos jóvenes, que inventan identidades ficticias para escapar de las obligaciones sociales y poder cortejar a las mujeres que aman. La obra está llena de diálogos ingeniosos, malentendidos y un juego constante con las apariencias y la verdad.

El escenario es elegante, con sofás de terciopelo, cortinas pesadas, lámparas de araña y cuadros en las paredes, reflejando el lujo. Los artistas se mueven con gestos refinados, mostrando etiqueta y modales estrictos, mientras la trama revela la ironía y lo absurdo de ciertas costumbres sociales.

Jungkook también se levantó a aplaudir, aunque notó que algunas pocas personas también lo hicieron. Lo más seguro es que los demás consideren está obra una estupidez. Bueno, eso no es una sorpresa, son personas con aires de grandeza, así que no se puede esperar mucho de ellos.

_ Eso fue increíble._ mencionó el rubio.

Jungkook asintió regalándole una sonrisa. Ambos se encontraban arriba, en una zona solo para las personas de la alta sociedad. Algunas personas volteaban a verlos con desdén, bueno, a Jimin para ser específicos. Ya que el rubio no pertenece a esta clase social. Pero eso no le importaba a ninguno de los dos. Jungkook se acercó al rubio y le dijo que era momento de volver, ya era muy tarde. Jimin asintió, levantó su pequeño bolso, se aferró al brazo de Jungkook y salieron.

El chófer abrió la puerta para ambos, y luego arrancó el automóvil. Las calles estaban oscuras, algunas pocas luces se reflejaban. Jimin recostó su cabeza en el hombro de Jungkook. El pelinegro entrelazó sus manos, dejando que el silencio permaneciera entre ellos. Está vez irían a la casa del pelinegro, Jimin y el lo habían acordado. Aunque aún no tenían una relación oficial, ambos sabían cuál era sus objetivos.

El automóvil se detuvo frente a la casa del pelinegro, esperaron unos minutos, y el coche ingreso al area de estacionamiento. El chófer abrió la puerta y ambos salieron. Jimin se sorprendió al ver una casa tan grande y majestuosa, con varios pisos, balcones de hierro forjado y grandes ventanales. Al rededor había un gran jardín con senderos de grava, fuentes y un pequeño invernadero. Jimin trago grueso. Jungkook tomó su mano y lo guío adentro. Jimin volvió a mirar todo con sorpresa. El piso era de madera pulida, una alfombra gruesa estaba sobre estás y al levantar la mirada vio una escalera amplia con barandales tallados. Las paredes estaban decoradas con papel tapiz detallado y algunas pinturas de Jungkook sentado en una silla majestuosa, su expresión era sexy, esos ojos oscuros causaban que su corazón se acelerara más de lo normal.

_ Bienvenido amo._ salido inclinándose

Era un mayordomo de edad avanzada, su uniforme era pulcro sin ningún tipo de arruga.

Jungkook asintió y luego le dijo que subiría a su habitación y que podía ir a descansar. Arrastró a Jimin con el, Jimin se inclino ante el hombre mayor que al verlo se había inclinado también. Ambos entraron a la habitación del pelinegro, a Jimin casi le da dolor de cabeza al pasar por muchas habitaciones y suspiro cuando al fin llegaron a la de Jungkook.

El dormitorio era cómodo y refinado, con una cama grande, cortinas pesadas y muebles ornamentados. Era iluminada por lámparas de aceite, creando un ambiente cálido pero algo tenue. En conjunto, todo en la casa reflejaba lujo, y orden. Jungkook lo tomó de la cintura y lo abrazó con fuerza, ocultando su rostro en el cuello blanquecino del rubio. Jimin se aferró a el, abrazándolo por el cuello.

_ Solo queda una semana, dulzura._ murmuró decaído.

Jimin cerró sus ojos, aspirando la colonia del pelinegro. Su cuerpo temblaba, quería creer que si no soltaba a Jungkook este no se marcharia. Jungkook dió leves caricias a la espalda de Jimin. Sus labios temblorosos dejaron un suave beso en el cuello del rubio antes de alejarse y mirarlo a los ojos. Pegó sus frentes, acarició las mejillas abultaditas de su chico, sus narices se movieron con suavidad entre si.

_ Perdón, dulzura. Perdóname, por tener que dejarte por tres largos meses._ se disculpó con la voz rota.

Sus ojos negros se pusieron brillosos, sus manos empezaron a temblar sobre las mejillas de Jimin. Jimin sostuvo las manos del pelinegro mientras negaba con la cabeza.

_ No es tu culpa, kook.__ lo consoló, usando el apodo que le había puesto con el pasar de los días._ Es culpa de esos viejos malditos._ maldijo entre dientes.

Jungkook río entre lágrimas, besó la mejilla del rubio, con ternura. Jimin solo cerró los ojos dejando que el estremecimiento volviese a apoderarse de su cuerpo.

_ S-olo promete que volverás, kook._ pidió volviendo a cruzar su mirada con la del pelinegro._ Promete que volverás, por favor.

Jungkook asintió, lo abrazó dejando que Jimin ocultara su rostro, en su pecho.

_ Te lo prometo, dulzura._susurró.

Jimin asintió, escuchando los latidos del corazón del pelinegro. Ambos tenían miedo, Jimin por qué sabía que el mar y el ser humano son la peor amenaza. Jungkook por qué temía que al no estar con Jimin durante tres meses, este se olvide de él.

_ Voy a esperarte, kook. _ murmuró de repente el rubio. Ambos volvieron a cruzar sus miradas. Fue Jimin, está vez, quien tomó a Jungkook de las mejillas, sus ojos verdes esmeralda estaban brillosos, conteniendo sus lágrimas._ Te lo prometo. Te prometo que cuando tú llegues, yo estaré en el muelle, esperándote. Sin importar cuanto tiempo pase, no voy a olvidarme de ti.

Jungkook sintió que más lágrimas se deslizaban por sus mejillas, no pudo soportarlo más. Pegó sus labios a los de Jimin, mientras las lágrimas se deslizaban por las mejillas de ambos. A diferencia de su primer beso, está vez ambos movieron sus labios de forma lenta. Jimin volvió a rodear el cuello de Jungkook con sus brazos, Jungkook volvió a aferrarse a la cintura del rubio. Los labios de Jungkook atraparon el labio inferior de Jimin, succionandolo en el proceso. Jimin jadeo en medio del beso. Pero eso no los detuvo, ambos profundizaron el beso, sus suaves chasquidos se apoderaron de la habitación.

Se separaron solo cuando la falta de aire los obligó a hacerlo. Jungkook besó la nariz de botón de su rubio. Luego sus manos buscaron algo en el bolsillo de su pantalón, Jimin lo miró confundido. Sintio los nervios apoderarse de el cuando vio un anillo de oro, con un gran diamante en el centro, en las manos de Jungkook.

_ Dulzura...se que es demasiado apresurado, eso lo tengo muy claro. Y se que te mereces una propuesta mucho mejor, pero no puedo esperar más, no quiero esperar más tiempo para poder convertirte en mi esposo, en mi compañero, y el amor de mi vida._ susurró sin quitar sus ojos de los de Jimin._ Es por eso que, quiero preguntar. ¿Me concederias mi más anhelado sueño? ¿Me permites ser tu esposo?

Jimin asintió frenéticamente, abrazó a Jungkook con las lágrimas manchando su rostro. Jungkook sonrió al escucharlo moquear. Jimin también rio. Pero eso no evito que siguiese llorando. Cuando se alejaron, Jungkook le colocó el anillo en su dedo anular.

_ Era de mi madre, me dijo que se lo diera a la persona que se adueñara de mi corazón._ besó el torso de la mano de Jimin._ Ya lo he encontrado. Mamá debe estar muy feliz por mi, desde donde sea que se encuentre.

Jimin asintió, y le dió un rápido beso.

_ Te prometo que lo cuidare.

Jungkook asintió.

_ Te prometo que preparare la mejor boda, solo para tí dulzura. Solo por favor espérame estos tres meses. Cuando vuelva y sea libre por fin..._ sujetó las mejillas de Jimin, mirándolo a los ojos._ Tú y yo nos casaremos, ¿está bien?

_ Ujum. Cuando nos casemos viviremos juntitos y tendremos muchos bebitos ¿de acuerdo?

_ De acuerdo, dulzura. Tendremos los bebitos que tú desees._ prometió.

🚢🛳️⛴️

La primera campana anunciando la partida del transatlantico hiso que ambos dejarán de abrazarse. No les importaba las miradas despectivas de los transeúntes, solo existían ellos dos. Jungkook llevaba su uniforme pulcramente planchado, su gorra resposaba sobre su cabello, pero la seriedad que lo caracterizaba ya no estaba. Ahora su rostro reflejaba su tristeza, aunque intentaba controlarse. Repitiéndose que solo eran tres meses, un último viaje y sería libre. Jimin sin embargo, tenía su rostro bañado en lágrimas, sus manos se aferraban a las manos de Jungkook, intentando evitar que se marchase.

Jungkook dió una gran calada de aire, luego con sus dedos limpio con suavidad las lágrimas de su prometido, pero el no dejaba de llorar. Le dió un beso en la frente.

_ No llores, dulzura. Eso hace que mi corazón duela._ puso la mano del rubio sobre su pecho._ Solo serán tres meses, ¿lo recuerdas?._ Jimin asintió, pero no respondió._ Cuando vuelva nos casaremos, tendremos muchos bebitos ¿de acuerdo? Y creeme que nadie podrá separarme de tí. Lo prometo. ¿Si, dulzura?

Jimin volvió a aferrarse a el, lo abrazó con fuerza. Jungkook le correspondió, dando suaves caricias al cabello rubio de Jimin. Levantó la mirada, y se encontró con los ojos de su amigo Namjoon y su esposo Seokjin. Namjoon le sonrió, el sostenía la mano de su esposo, quien tenía un leve bulto en el vientre. Seokjin también le regaló una sonrisa. Ambos esposos botaron por no acercarse, solo movieron sus manos en modo de despedida.

La segunda señal de la campana sonó, Jimin tembló en sus brazos, aferrándose aún más a el. Jungkook oculto su rostro en el cuello de Jimin, no quería irse, pero si quería por fin liberarse de este trabajo tendrá que hacerlo.

_ Te esperaré._ prometió el rubio.

Sus miradas volvieron a cruzarse, Jungkook lo sostuvo de la cintura. Y sin importarle los transeúntes, y besó los labios de su prometido.

El tercer, y la última señal de la campana sonó.

Jimin profundiso el beso, rodeo el cuello de Jungkook con sus brazos. Jungkook lo apegó más a su cuerpo, disfrutando de los labios de su rubio. La personas empezaron a cuchichear, pero no les importó. Siguieron besandose con pasión, no queriendo dejarse ir. Jungkook dió una última succión al labio inferior del rubio y se alejó.

Debía irse ...

_ Nos volveremos a ver, dulzura. Te lo prometo.

_ Está bien, kook. Cuando llegues yo estaré aquí para darte la bienvenida.

Jungkook le regaló una última sonrisa, y luego, con pasos lentos subió por la madera hacia el transatlantico. Volteó cuando las puertas empezaban a cerrarse, sus ojos se volvieron a encontrar por última vez con los de su prometido.

_ Te amó, kook._ gritó Jimin.

Jungkook le regaló una sonrisa radiante.

Y la puerta se cerró...

Las lágrimas de Jimin aumentaron, sus leves sollozos hicieron que Seokjin se acercara a el y lo abrazara.

El transatlantico empezó a alejarse...

Llevándose consigo al amor de Jimin.

Pero el esperaría.

Por qué Jungkook le prometió que volvería.

El lo prometió...

Namjoon apoyó sus manos en su hombro, intentando consolarlo. Luego con lentitud le tendió una carta.

_ Es de Jungkook. Me pidió que te lo entregará cuando se marchara._ le explicó.

Jimin tomó la carta con manos temblorosas. La guardo en su abrigo, y luego subió al automóvil junto a Namjoon y Seokjin. El coche se alejó del muelle, Jimin no quitó sus ojos del lugar, hasta que ya no pudo verlo. Cuando llegó a su casa, se sentó en frío piso de madera, su cuerpo se apoyó en la puerta de su casa. Sacó la carta, la abrió y la leyó.

Mi amado Jimin.

Si esta carta llega a tus manos, es porque el destino ya me ha apartado de tu lado, y me encuentro surcando mares lejanos que, aunque temibles, jamás serán tan profundos como el amor que guardo por ti en mi pecho.

No hubo un solo instante en el que mi corazón no vacilara antes de partir. Callé aquello que ahora confieso con tinta, pues conocía la dulzura de tu alma y la firmeza de tu cariño; sabía, con certeza absoluta, que de habértelo dicho, no me habrías permitido marchar.

Y aunque anhelaba quedarme a tu lado, debía cumplir con esta última misión para poder ser libre.

Debo confesarte, dulzura, que el camino que recorreré no es tranquilo. Las aguas que cruzaremos son conocidas por su furia, y las tormentas que allí nacen no distinguen entre los valientes y cobardes.

Serán días arduos, noches interminables los que me acompañen. Sin embargo, nada de ello me atemoriza tanto como la idea de no volver a contemplar tu rostro.

Pero no temas, mi querido Jimin, pues si el destino es adverso, yo lo desafiaré; si el mar ruge, yo lo enfrentaré. Haré cuanto esté en mis manos, y aún más allá de mis fuerzas, para regresar a ti.

Y cuando ese día llegue, cuando mis pasos vuelvan a conducirme hasta donde tú estés, no habrá más despedidas ni silencios. Te lo prometo aquí, con toda la solemnidad de mi alma: deseo hacerte mío ante el mundo, unir nuestras vidas en un lazo eterno y llamarte, sin reservas, mi esposo.

Guarda mi amor como yo guardo el tuyo, como un tesoro que ni la distancia ni el tiempo pueden marchitar. Vive con la certeza de que cada latido de mi corazón pronuncia tu nombre.

Me despido por ahora, no con tristeza, sino con la firme esperanza del reencuentro.

Te amo, hoy y siempre.

Y volveré.

Te lo prometo.

Jungkook.

Jimin arrugó la hoja de la carta, con manos temblorosas. Las gotas de lágrimas empezaron a mojar la hoja.

_ Vuelve pronto, kook. Por favor, vuelve pronto, y ten cuidado._ susurró.

🚢🛳️⛴️

Los días pasaron con lentitud, Jimin intento concentrarse en su trabajo. Pero se le complica ba, el rostro de su prometido volvía a su mente una y otra vez.

Es por esa razón que siempre iba al muelle, se sentaba en la orilla, dejando que el viento rosara su rostro. Esperando el transatlantico,esperando a su prometido.

Esperando a su amado.

Los días siguientes, cada tarde, antes de que el sol se ocultara, siempre iba al muelle, se sentaba ahí, esperando el regreso de su amado. Ignorando las miradas curiosas o despectivas de las personas. El solo tenía su mirada puesta en las olas del mar, recordando los momentos que había pasado con su prometido. Su figura no desaparecía del muelle hasta largas horas después. Cuando la luna iluminaba las calles. Cuando el aire se ponía frío, y le causaba temblores.

Pero eso no le importaba.

El seguía volviendo al muelle, seguía sentándose ahí por horas, sin voltear a ver a nadie más que el mar.

Los días se convirtieron en semanas. Semanas menos para el regreso de Jungkook.

Luego las semanas se convirtieron en meses, hasta que llegó un punto en el que Jimin. Partida hacia el muelle desde la mañana hasta el anochecer. Taehyung se encargaba de llevarle sus comidas, algunas veces intentando convencerlo de volver a casa. Pero Jimin se negaba.

Y pronto...

Los meses se convirtieron en años. Jimin seguía en el mismo lugar, esperando. Esperando que su amado volviera. Las personas empezaron a lanzar rumores sobre el.

Algunos creían que estaba loco.

Otros le tenían pena.

Otros simplemente se burlaban de que el no aceptase de que ese transatlantico ya no volverá.

Pero ninguno entendía el dolor de Jimin, el dolor de no saber cuando volvería la persona que ama.

Dos años pasaron.

Jimin estaba sentado en el muelle, con su mirada perdida en el mar. Su ropa blanca era movida por el viento frío del atardecer. Taehyung llegó junto a el.

_ Jimin...

_ El volverá, Tae. Kook lo prometió._ murmuró sin voltear a verlo.

El sabía que su prometido volvería.

Lo sabía.

FIN.

__________________________________________________

Bueno...

Que puedo decir.

No me gustó el resultado😮‍💨

Pero ya que. Después de todo lo escribí medio dormida😅

Si hay algún error simplemente díganmelo.