Capítulo 1
Park Jimin observaba su reflejo en el espejo de cuerpo entero con el ceño fruncido. Llevaba una camiseta de tirantes que, honestamente, era la única que no le hacía parecer un nugget de pollo. A su lado, su novio, Jeon Jungkook, hacía ejercicios de estiramiento contra el marco de la puerta, luciendo como una estatua griega que se había puesto tatuajes por capricho.
Jimin suspiró.
Jungkook era una obra de arte. Músculos cincelados que no parecían de este mundo, brazos que eran un mapa de tinta negra, un piercing plateado brillando travieso en su ceja y otro en el labio que hacía que cada sonrisa suya fuese ilegal. Era un hombre grande, fuerte, y que solo comía lechugas por error.
Y luego estaba Jimin.
Él se veía... cómodo. Rellenito. Sus caderas eran cariñosas, sus muslos generosos y su trasero era, bueno, era un trasero que requería de pantalones con un porcentaje saludable de elastano para no morir asfixiado.
"¿Qué ves, amor?" la voz profunda de Jungkook lo sacó de su trance. Se acercó por detrás, envolviendo a Jimin en un abrazo que lo hizo sentir minúsculo.
Jimin se encogió. "Nada. Solo... observando. ¿Vas al gimnasio ahora?"
"Sí, necesito liberar la testosterona antes de que empiece a besarte de forma inapropiada," bromeó Jungkook, apoyando la barbilla en el hombro de Jimin.
Jimin sintió un escalofrío, pero lo interpretó mal. "Claro. Ve. Y... ¿hay muchos modelos hoy en el gimnasio?"
Jungkook frunció el ceño en el espejo. "¿Modelos? ¿Qué dices? Solo hay señores gruñendo y levantando hierro. ¿Por qué la pregunta?"
"No, por nada," dijo Jimin, intentando escabullirse. 'Claro, 'señores gruñendo'. Seguro que la 'señora' es un entrenador personal con abdominales de lavadero. Lo sé. Jungkook me está comparando'.
Jungkook, sin embargo, se había distraído. Su mirada bajó por la espalda de Jimin, se detuvo en la curva de su cadera y bajó un poco más. Soltó un suspiro dramático.
"Dios," murmuró.
Jimin se puso rígido. "Ya lo sé. Soy grande. Ve al gimnasio."
Jungkook se rio, una risa grave y encantadora. "No, jiminie. Es que... tu trasero es un monumento que me desconcentra de ir a entrenar mis propios glúteos. Es una competencia injusta." Le dio una palmada cariñosa a la "competencia". "Necesito ir o te voy a secuestrar en la cama ahora mismo."
Jimin se sonrojó, pero aún así se sintió herido. "Mejor vete."
[...]
Esa tarde, Jimin tomó una decisión drástica: El Pollo a la Plancha ha llegado.
Jungkook estaba en casa trabajando en su estudio de música. Era la oportunidad perfecta para empezar su nueva y secreta vida fitness.
En la cocina, Jimin cocinó una pechuga de pollo tan seca que podría usarse para lijar madera, y la sirvió con una hoja de lechuga marchita que parecía haber pasado por una guerra.
Jungkook salió de su estudio, oliendo a colonia y éxito. Al ver el plato de Jimin, su sonrisa desapareció.
"¿Qué es eso?" preguntó, mirando la comida con genuina preocupación.
"Mi cena," anunció Jimin con orgullo de mártir. "Dieta de choque. Necesito deshacerme de lo que el invierno y tu repostería me han dado."
Jungkook se cruzó de brazos. "Pero... yo estaba haciendo jjajangmyeon. Casero. Con esa salsa que te vuelve loco."
Jimin lo miró con ojos tristes y heroicos. "No, Kookie. Esto es necesario. Tú estás tan en forma. Yo... necesito ser más atlético."
Jungkook se acercó a la mesa, empujó suavemente la lechuga con un dedo y miró a Jimin con una intensidad que lo hizo tragar saliva.
"Park Jimin," comenzó Jungkook, su voz baja y seria. "Tú eres perfecto. Tu cuerpo es... es un templo suave, adorable y sorprendentemente firme en los lugares correctos."
Jimin se sonrojó furiosamente. "¡Estás insinuando que estoy gordo!"
Jungkook levantó las manos en señal de rendición. "¡No! ¡Estoy insinuando que cada centímetro de ti es una invitación al pecado! Hago pesas para tener fuerza suficiente para no lastimarte cuando te agarro de las caderas y te subo a mi cintura. ¡Esos muslos que tú odias son mi obsesión diaria! ¡Son mi cojín de felicidad!"
Jimin sintió un calor en las mejillas, pero se mantuvo firme. "No me vas a manipular con cumplidos. Necesito ser delgado."
"Pero yo no quiero que seas delgado," replicó Jungkook, su voz sonando casi como un puchero. "Quiero que seas feliz y que comas mi jjajangmyeon. ¿Qué se supone que haga con toda esta salsa si mi novio solo come ramas?"
"No voy a ceder," murmuró Jimin, tomando un bocado de su lechuga. La masticó con la expresión de quien masca vidrio.
Jungkook suspiró, frustrado, pero una idea malvada cruzó por sus ojos. Se sentó frente a Jimin, tomó su propio plato de jjajangmyeon humeante y, con lentitud dramática, comenzó a comer un fideo a la vez.
Jimin intentó ignorarlo, tomando otro pedazo de pollo seco.
Jungkook, como si estuviera grabando un anuncio de comida, hizo un ruido exagerado de satisfacción. "Mmm. Esto es casi tan delicioso como las caderas de Park Jimin... casi."
Jimin cerró los ojos con fuerza. "Para."
Jungkook siguió comiendo, relamiéndose, y cerró los ojos con un suspiro audible. "Mi Dios, la textura de la salsa... es tan... suave y sedosa como la piel de un muslo gordito de mi Mochi."
Jimin arrojó el tenedor sobre el plato. ¡Esto era guerra!
"¡Dame un bocado!" gritó, con los ojos vidriosos de antojo y frustración.
Jungkook sonrió con aire de victoria. "Solo si te comes tres fideos y me prometes que mañana cocinamos ramen y que el pollo a la plancha se va a la basura."
Jimin miró la pechuga de pollo con desprecio. Miró los labios de Jungkook cubiertos de salsa.
"Hecho," gruñó. "Pero que conste que es por el jjajangmyeon, no por lo que piensas."
Jungkook se inclinó, y en lugar de darle un bocado, le dio un beso. Un beso profundo y delicioso a jjajangmyeon.
"Mentiroso," susurró Jungkook contra sus labios, deslizando una mano sobre la cintura de Jimin. "Sé que es por mí. Y por esto." Apretó su costado con cariño. "Ahora ven, come, y luego demuéstrale a este músculo tatuado cuánto te excitan tus caderas."
Jimin suspiró, sintiéndose derrotado, pero también extrañamente feliz. La dieta había durado menos de una hora. Era imposible seguirla cuando tu novio te amaba por las mismas cosas que tú intentabas ocultar. Y su jjajangmyeon era demasiado bueno.